Otra joya desconocida: The Martyrdom of a Catastrophist de Junius

Ya he hablado en alguna otra ocasión, que resulta muy complicado hoy en día encontrar obras maestras que lleguen al mainstream, y que para hacerlo hay que “rascar” mucho, y en la gran mayoría de los casos fuera de los canales de mayor popularidad. Pues bien, hoy quiero hablar de este álbum, que ya pertenece a la década pasada, pero que creo que sigue siendo un álbum a reivindicar como absoluta obra maestra. Hablamos del “The Martyrdom of a Catastrophist” de Junius.

Es en 2009 cuando sale al mercado este disco, el primero de Junius despues de dos excelentes EPs, que dejaban entrever un enorme potencial. Es difícil señalar un estilo concreto, ya que Junius beben de muchas fuentes, para mí es post-rock con vocalista, lo que pasa es que algunas veces he leído que el post-rock se refiere sólo a la vertiente instrumental; afirmación con la que no estoy en absoluto de acuerdo, por cierto. Aunque en realidad la mejor definición de este grupo para mí la dio la revista Rolling Stone, que no es que sea una de mis publicaciones de cabecera ni mucho menos, y que ya en 2009 no era tan relevante como antaño, pero definieron a Junius tras escuchar este disco como una mezcla entre Neurosis y The Cure, y para mí esa es una definición perfecta; y curiosamente ninguno de los dos son bandas de post-rock, por supuesto, pero es lo que tienen las definiciones y las etiquetas. Precisamente en aquella época, se hablaba de Junius como uno de los tres grandes grupos de post-rock de la zona de Boston, junto con los muy recomendables Constants (estos también tienen vocalista) y los enormes Caspian.

En realidad Junius no se parecen a nadie, y este es un disco, como muchos otros grandes discos, para escuchar del tirón, con cascos, para apreciar todos sus matices, para que un mes te guste una canción y al mes siguiente estás enganchado al estribillo de otra, tarareándolo todo el día. No hay hit singles claros, aunque ese “Letters from Saint Angelica” sea una debilidad mía, con ese hipnótico estribillo de “Wake Up Wake Up Dear Sir”, o ese extraordinario tema de “A Dramatist Plays Catastrophist”. Pero en realidad da igual, se trata de un álbum con una entidad propia, con una atmósfera espectacular que vas paladeando según avanzan los temas, y cuando llegas al final, además de hacérsete corto, quieres escucharlo de nuevo.

No podemos olvidar tampoco el contenido de las letras del disco, que trata sobre la historia de Immanuel Velikovsky, e incluso contiene pequeños fragmentos de audio insertados del propio Velikovsky, un controvertido hombre del Renacimiento del siglo pasado: psiquiatra, psicoanalista, escritor, científico y considerado uno de los grandes catastrofistas de nuestros tiempos, de ahí el título del álbum. Y la parte del martirio tiene que ver con que fue una figura muy controvertida durante la segunda mitad del siglo XX, y sufrió fuerte oposición a sus teorías desde el mundo académico. Los títulos de las canciones por supuesto también están relacionados: “Stargazers and Gravediggers” es uno de sus libros, Elisheva es su mujer, violinista y escultora…

Pero donde de verdad me quedé impresionado con Junius fue cuando presentaron este disco en directo: Madrid, 3 de Noviembre de 2009 en Wurlitzer Ballroom, “La Wurli”. Un lunes de Noviembre nos presentamos allí otros dos amigos y yo, y nos quedamos absolutamente impresionados con aquel directo, con las atmósferas que fueron capaces de crear los 4 chavales de Boston. Pese a que el disco había sido publicado muy recientemente, descargaron la mayor parte del mismo, y nos volvimos a casa alucinando con lo que habíamos presenciado. Posteriormente he visto a Junius en otras dos ocasiones, y nunca se han acercado a esa maravilla de concierto. Quizás también sea porque sus obras posteriores, aunque enormes, no me han llenado tanto como este disco; quizás fuera la novedad, quizás fuera aquel concierto, pero lo que está claro es que este es uno de mis discos de llevarme a una isla desierta.

Los mejores discos de 2017 (segunda parte)

 

Y bien, probablemente un par de días más tarde de lo que me hubiera gustado, aquí llega la segunda parte de la lista de los mejores discos de 2017. No hay mucho más que añadir, simplemente que este año que acabamos de comenzar, espero ser algo más productivo que el pasado año en lo que a escribir entradas de este blog se refiere. Propósito de año nuevo que veremos si consigo llevar adelante, o de nuevo las visitas al blog se mantienen en base a la biblioteca de artículos pasados.

 

Below The Sun “Alien World”

 

Soror Dolorosa “Apollo”

 

Quicksand “Interiors”

 

Nightcrawler “Beware Of The Humans”

 

Desperate Journalist “Grow Up”

 

Pallbearer “Heartless”

 

Grave Pleasures “Motherblood”

 

Gloson “Grimen”

 

Heaven in her Arms “White Halo”

 

Sorcerer “The Crowning Of The Fire King”

Los mejores discos de 2017 (primera parte)

 

Y una año más, aquí estamos puntuales con nuestra cita con los mejores discos de 2017. Y siguiendo la tónica de los últimos años, la cosecha creo que ha sido muy buena, pero también pienso que tengo que seguir insistiendo en un concepto: cada vez cuesta más encontrar discos grandiosos, especialmente en determinados estilos con ya muchos años a sus espaldas. No, este año no se ha publicado el “Appetite for Destruction” de la década, ni un “Operation Mindcrime”; pero lo que sí que salen son grupos alucinantes todos los días con nuevas propuestas, innovadoras, que permiten avanzar a la música en general, y el rock en particular, que es lo que mayormente escucho. Porque incluso la música electrónica que recomiendo o que más escucho tiene mucho de rock, incorpore más o menos guitarras, sea más o menos sintética.

Por otro lado, esta lista no pretende ser demasiado exhaustiva, ni pretender que sólo existe esto. Yo a final de año lo que hago es coger los discos que más me han gustado y los pongo aquí, y ya está. Hay veces que algunos se me olvidan, otros no los escucho hasta entrado el año siguiente, y otros no los aprecio hasta pasados los años. Pero si esto sirve para que alguien descubra algún grupo nuevo, o le dé una oportunidad a algún estilo nuevo, habrá merecido la pena. Así que, sin más, vamos con ello, veinte álbumes, como siempre no sigue ningún orden particular, y a lo largo de dos posts diferentes el lector (gracias por estar ahí un año más, visitando esta modestísima página web) habrá podido degustar una buena ración de música.

 

Junius “Eternal Rituals for the Accreation of Light”

 

Amenra “Mass VI”

 

Impure Wilhelmina “Radiation”

 

Paradise Lost “Medusa”

 

Solstafir

 

Vuur

 

At The Drive-In

 

Burn

 

Converge

 

Hante

Emma Ruth Rundle, una artista con mayúsculas

 

Si hay una artista que me ha sorprendido en los últimos meses esa es Emma Ruth Rundle, a la que algunos podrían definir como una simple cantautora, pero desde luego es mucho más que eso, porque es una pedazo de ARTISTA con mayúsculas.

Ya había escuchado a Emma durante los meses anteriores a su concierto en el Roadburn del pasado mes de Abril, pero es que lo que vi y escuché en la Green Room del 013 de Tillburg fue simplemente alucinante. Armada tan solo con su guitarra nos dejó a todos los asistentes boquiabiertos, incluyendo a otra de las triunfadoras del festival, Rebeca Vernon, la cantante de Subrosa, quién estaba mi lado durante el concierto.

¿De dónde ha salido esta chica con esos dos álbumes maravillosos bajo el brazo (tres si contamos con un primer álbum auto-editado, además de un compartido)? Pues no es que sea una absoluta desconocida, la primera vez que yo escuché hablar de ella es porque recuerdo que Red Sparowes tenían una guitarrista, y allí estaba ella, girando con uno de los grupos más grandes del post-rock.

Anteriormente había formado parte de un grupo a medio camino entre el folk y el shoegaze llamados The Nocturnes, que no tuvieron demasiada repercusión. Después de Red Sparowes su siguiente aventura fue Marriages, y estos sí que han alcanzado un cierto estatus, llegando a publicar un par de discos con Sargent House, que es el sello que ha sacado los trabajos de Emma en solitario, y que publicaba los de Red Sparowes y muchos otros artistas de la escena alternativa.

 

 

Centrándonos en sus dos álbumes en solitario, lo que encontramos no es guitarreo post-rockero, sino un folk bastante oscuro, y es que esta chica es difícil de catalogar, pues igual toca con grupos de metal que de post-rock, que la meten en el Wave Gotik Treffen, el festival de música oscura más grande del mundo. Aquí en Madrid iba a tocar en el GetMad!, pero desgraciadamente unas semanas después de aquel mágico concierto en el Roadburn tuvo que cancelar lo que quedaba de su gira europea por enfermedad y no llegó al festival madrileño. Sin entrar en demasiados detalles, sí que parece que esta es la típica chica con una historia de problemas personales, que quedaron perfectamente plasmados en ese segundo larga duración “Marked for Death”, un disco tremendamente oscuro y donde habla precisamente de esos problemas. Una artista que además de tocar la guitarra y cantar como los ángeles pinta y crea montajes visuales, claramente una artista en el sentido más amplio de la palabra.

Creo que Emma Ruth Rundle tiene todos los ingredientes para convertirse en los próximos años en uno de los artistas más destacados, no sé de qué escena pero da igual, pertenece a muchas y a ninguna, pero esa voz espectacular y ese magnetismo que transmite en escena no están al alcance de demasiados artistas. La lástima es que siempre pienso que este tipo de artistas podrían llegar a un público masivo, porque tiene los temas para ellos, pero luego se quedan relegadas al underground.

Y lo mejor de todo esto es que Emma no está sola, puesto que hay una escena, da igual cómo la queramos etiquetar, que lleva unos años desarrollándose con otras mujeres igualmente interesantes, como Chelsea Wolfe, Marissa Nadler o Emily Jane White y que tanto en disco como en directo merecen mucho la pena; y hablando de directos, debo decir que por ahora me gusta más ella sola sin banda que con acompañamiento, esperemos que se acerque a España de nuevo pronto y poder escuchar ese increíble tema de “Marked for Death” en directo.

 

Prayers y el movimiento cholo goth

 

Hoy hablamos de uno de los últimos exponentes de que la mezcla de géneros no tiene límites hoy en día, porque ¿qué sale de una coctelera donde uno mete hip-hop, bases y teclados ochenteros con algo de darkwave y nuevos románticos, con letras sobre la dureza de la vida en la calle y los gangs, adicciones, amor y el lado más oscuro de la vida? Pues el cholo goth que representan este duo de San Diego, bienvenidos al mundo de Prayers.

Rafael Reyes, o más bien su alter ego Leafar Seyer (siempre me ha parecido gracioso el tomar un nombre artístico simplemente dando la vuelta al real) es el corazón negro de Prayers, cantante, letrista, director creativo, portavoz, y cuyo contrapunto es Dave Parley, quién es el que se encarga de toda la parte instrumental electrónica y que parece el típico colega que siempre está ahí sin meterse con nadie, y que pasa de decir nada, observando la vida. Este Rafael es un superviviente, un tipo duro, al fin y al cabo uno tiene que serlo si quiere salir victorioso de las calles donde conviven algunos de los gangs más peligrosos de California; y ahí sigue, sacando a sus colegas pandilleros en sus videos. Sin duda que ser fan de Pet Shop Boys, Joy Division y Christian Death (sus influencias musicales reconocidas) debía ser muy duro en aquellos gangs de Sherman Heights en los ochenta y los noventa. Y aunque Leafar hable de “friends are poison, friends are dead weight”, él no se puede quejar demasiado, pues además de esas amistades de los gangs, él mismo ha pasado de estar en la cárcel a tener a Travis Barker (Blink-182) o a Kat Von D entre sus amistades, o por lo menos colaboradores; y es que estos Prayers están empezando a coger tracción en su camino hacia el estrellato.

 

 

Ya hemos conocido muchos más ejemplos de éxito del crossover, los tatuajes y la vida callejera: Biohazard, Madball y muchos otros grandes del hardcore neoyorquino siempre tuvieron el crédito de la calle, sus conciertos siempre estaban llenos de colegas cuyas pintas impresionaban a cualquiera, y llenaron la MTV de los 90 de ese espíritu de las calles; e incluso en la otra costa los Boo-Yaa Tribe eran una panda de ex-pandilleros samoanos que tampoco uno se los querría encontrar en un callejón oscuro una noche volviendo a casa. Del éxito de la mezcla de estilos ya hablé al comentar la banda sonora de Judgement Night. 

Lo bueno de Prayers es que pueden llegar a una base de fans muy amplia, puesto que su propuesta tiene un toque bastante comercial, y lo que he leído y he escuchado a Rafael me parece muy listo, un tío que crea un concepto como cholo goth y que encima registra el dominio, es como si Korn hubieran registrado numetal.com en la época. Al final, no nos equivoquemos, tienen una estética muy cuidada, con su logo en todas partes, y sus vinilos y camisetas se venden en ediciones limitadas a precios no precisamente DIY. Para tener una carrera musical relativamente corta tienen un montón de video-clips; bastante similares entre ellos, pero que al final son lo que definen a Prayers y que dejan bien claro lo que es el cholo goth. Es más, el tío, que tampoco es el colmo de la modestia, para qué engañarnos, es uno de estos personajes destinados a llegar alto, aunque le haya costado mucho llegar a donde está ahora. Y parece que está consiguiendo sus objetivos: los mismísimos Pet Shop Boys le pidieron que dirigiera un videoclip para ellos, que es básicamente otro video más de Prayers con mayor presupuesto, y que promociona su banda por todos lados.

 

 

Por ahora su expansión se ha centrado en California y la Costa Oeste americana, donde evidentemente se concentra mucho de su inicial público potencial; y en cuanto a directos, ya han abierto para The Cult; han tocado en el festival hipster por naturaleza, Coachella; y, en las últimas semanas, han sido los teloneros de A Perfect Circle, lo cuál es bueno para ellos porque es una banda con muchísimo tirón en su vuelta, aunque dudo que el fan típico de APC haya apreciado el arte de Prayers. En cuanto a Europa, tendrá que esperar a que el amigo Rafael solucione sus problemas con la justicia y pueda salir de USA. Pero cuando Pitchfork, Vice/Noisey y todos los creadores de tendencias están siguiendo ya a Prayers, podemos estar seguros que estos tíos en poco tiempo van a ser muy grandes.

 

Los mejores discos de 2016 (segunda parte)

 

Y bien, vamos con la segunda parte de la lista de mejores discos de 2016, esperando seguir un año más al pie del cañón. Y que sea tan bueno a nivel musical como ha sido el pasado…

 

Belgrado “Obraz”

 

 

Uada “Devoid Of Light”

 

 

Fuath “I”

 

 

Cult of Luna & Julie Christmas “Mariner”

 

 

Astronoid “Air”

 

 

Trees of Eternity “Hour Of The Nightingale”

 

 

Alter Bridge “The Last Hero”

 

 

Show Me A Dinosaur “Show Me A Dinosaur”

 

 

Oathbreaker “Rheia”

 

 

Eldamar “The Force Of The Ancient Land”

 

Los mejores discos de 2016 (primera parte)

 

Y bien, tarde, porque normalmente solía publicar esta lista antes de acabar el año, o más bien la primera parte en un año y la segunda en otro, pero supongo que más vale tarde que nunca, vamos con los mejores álbumes del año 2016.

Ya sé que digo lo mismo todos los años, pero hay que reconocer que hemos vivido otro año espectacular en lo que a lanzamientos se refiere, tanto por la cantidad de discos publicados como por la gran calidad de muchos de ellos. Y bien, en la lista tenemos de todo: desde regresos espectaculares, como el de In The Woods; a algunos que ya son fijos en estas listas como Subrosa o Alter Bridge, y sobre todo, muchas bandas nuevas cuyos primeros trabajos han sacudido la escena, como pueden ser Sojourner o Eldamar, si miramos al black metal más épico siguiendo la senda de los dioses Summoning; otros grupos nuevos como Oceans of Slumber, Abyssic o Fuath, y un largo etcétera. En lo que a nuestro país se refiere, me quedo con los discos de los barceloneses Belgrado (ya hablé de ellos hace unos meses) y de los cordobeses Viva Belgrado, y sí, lo del nombre ya ha confundido a más de un amigo cuando les hablo de increíbles nuevas bandas emergentes, aunque en ninguno de los dos casos se trata de su primer álbum.

2016 ha sido un año nefasto para la música por todos aquellos grandes músicos que perdimos: empezando por David Bowie y finalizando con George Michael. Entre medias nos dijeron adiós el grandioso Prince, Leonard Cohen, Sharon Jones, Greg Lake de Emerson Lake & Palmer, o Rick Parfitt de Status Quo. También entre mis discos elegidos hay una triste noticia, y es que Aleah Stanbridge, la cantante de Trees Of Eternity, falleció de cáncer a la edad de 39 años y sin tiempo siquiera de ver publicado este “Hour of the Nightingale”.

Para terminar, decir que suelo dar prioridad a grupos nuevos o que no hayan aparecido en la lista anteriormente, así por ejemplo Khemmis aparecieron el año pasado y han vuelto a sacar disco en este 2016, y me gusta mucho, sin embargo lo encuentro ligeramente inferior al anterior y por eso no les he incluido; igual que discos que todavía no he tenido la oportunidad de escuchar en profundidad como son las nuevas obras (seguro que maestras) de Klimt1918 y de The Wounded, dos grupos que absolutamente me fascinan. Y por supuesto, aquellos que se me hayan olvidado o sobre los cuáles cambie de opinión durante las próximas semanas, pero en fin, así son las listas y sin más dilación, y como siempre sin ningún tipo de ranking, allá vamos, en dos entregas, con lo mejor de este 2017:

1.- In The Woods “Pure”

 

 

2.- Spectres “Utopia”

 

 

3.- Viva Belgrado “Ulises”

 

 

4.- Subrosa “For This We Fought The Battle Of Ages”

 

 

5.- Alcest “Kodama”

 

 

6.- Sojourner “Empires Of Ash”

 

 

7.- Oceans Of Slumber “Winter”

 

 

8.- Perturbator “The Uncanny Valley”

 

 

9.- Abyssic “A Winter’s Tale”

 

 

10.- 40 Watt Sun “Wider Than The Sky”

 

A vueltas con el repertorio: The Cure, Europe y King Crimson

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Cuando están de gira, los repertorios o setlists de los grupos siempre es un tema delicado, ya hablé del tema en su momento en la entrada en que comenté sobre esa gran plataforma que es setlist.fm, y que es de gran utilidad para saber qué puedes esperar de un concierto, en caso que estés dudoso si acudir, o puede servir como el mayor “spoiler” para aquellos que normalmente preferimos vernos sorprendidos por el grupo en cuestión. Y esta semana hemos tenido en Madrid algunos ejemplos caprichosos relacionados con los repertorios.

En primer lugar, después de muchos años sin pasar por aquí, los reyes del rock progresivo hacían dos fechas consecutivas en Madrid, y durante 3 horas cada día deleitaron a sus fans con set-lists relativamente diferentes los dos días, tanto en los temas como en el orden de los mismos. Este es un buen ejemplo de concierto especial de verdad para fans, con unos señores que ya tienen una edad respetable, pero que devuelven a sus fans cada euro invertido en la entrada del concierto. En contraposición a ellos, tenemos montones de grupos sin su grandeza que racanean a sus fans en los conciertos; quizás el caso más sangrante sea el de Paradise Lost, grupo del que me considero superfan. Si a su ya simplemente correcto directo le sumamos el que tras más de 25 años de carrera, son incapaces de ofrecer más de 90 minutos de concierto, dejan siempre una sensación de lo que podría haber sido y no fue, al menos a mí. Culpa mía en cualquier caso, que le he visto más de 15 veces y sigo picando cada vez que vienen a Madrid.

 

 

Además de King Crimson, otros dos grupos, que se hicieron mega-conocidos en la segunda mitad de los 80 en España como son The Cure y Europe, aterrizaron en Madrid la misma semana.

En el caso de Europe la gira se anunciaba como el 30º aniversario de su álbum más exitoso, “The Final Countdown”, famoso en el mundo entero por el tema título, un himno que puede competir por ser uno de los tres temas más famosos de los 80s sin ningún problema, en una década exuberante musicalmente.

Así pues, todos los presentes pagamos religiosamente nuestros 42€ de entrada (aforo completamente vendido en Riviera), no tanto por escuchar de nuevo el tema en cuestión, que lo tocan siempre, sino por escuchar el disco entero en un ejercicio de nostalgia, y porque además es un muy buen disco.
La sorpresa viene al poco de comenzar la actuación cuando Joey Tempest anuncia que no iban a tocar un disco entero, ¡sino dos!. Yo soy de los que piensan que merece la pena ir a ver estos revivals de disco entero y pagar más si es necesario, pero ¡ay, madre mía!, que se tocan también entero el reciente “War of Kings”, que por supuesto en Riviera casi nadie había escuchado. En ese momento todos asumimos que ese es el precio a pagar si queremos escuchar el “The Final Countdown” enterito, pero el problema es que “War of Kings” entero deja fuera clásicos de Europe que no están en ninguno de los dos álbumes como “Superstitious” o “Prisoners in Paradise”, que no deberían faltar.

El troleo luego es máximo cuando comienzan la segunda parte del concierto, es decir, el disco de “The Final Countdown” con el himno homónimo. ¿Pero esta no debería ser la última canción? Pues no, Europe tocan el disco en riguroso orden, lo cuál hace que sus tres mayores hits caigan todos seguidos en mitad del concierto, y que de ahí en adelante sólo ese enorme “Cherokee” vuelva a ser coreada con cierta intensidad por los fans; al final, tienen incluso que volver a tocar una pequeña parte del “The Final Countdown” para que el sabor de boca no sea tan agridulce.

Parece que en cualquier caso los suecos podrían haber trabajado algo más el setlist, quizás el propio concepto de la gira, y porqué no, el merchandising de la misma, que daba vergüenza ajena verlo; las camisetas de los vendedores fuera de la sala tenían mejor calidad que las del merch oficial del grupo.

 

 

Mira que soy enemigo absoluto de mirar setlist.fm y de tachar de spoilers a los que lo consultan, pero al final voy a tenerle que dar la razón a un amigo que dice que el gran problema de los spoilers no es setlist.fm, sino los propios grupos que hacen una gira europea en modo piloto automático y cuyo concierto en Madrid es exactamente igual que el de Praga o el de Londres.

Por contra, The Cure, con unos cuantos añitos más en sus piernas que Europe, están dando conciertos cada 2 días de 2 horas y 45 minutos, y entre 28 y 32 temas. Por lo que me han contado, han ensayado 90 temas, y más o menos con una esqueleto de unos 20 temas fijos (que incluye sus mayores éxitos y otras que me imagino que le apetece tocar a Robert Smith), cambian un montón el repertorio de una noche a otra. En mi caso, un domingo lluvioso, oscuro y miserable como pocos en Madrid, muy apropiado ya no sólo para los Cure, sino para un festival de funeral doom, no fue problema para que los ingleses agotaran las entradas con muchísimos meses de antelación y el Palacio registrara un lleno hasta la bandera. Según algunos amigos míos, nos tocó el repertorio B, pero es que no hay A y B, sino tantos repertorios como se le ocurran al señor Robert Smith. Es verdad que en Bilbao optaron por un repertorio que comenzaba con la maravillosa “Plainsong”, y que incluía hasta ocho temas de “Disintegration” y en Madrid lo basaron mucho más en “Wish” y en “The Head on the Door”.

Pero qué quieres que te diga, cuando un grupo, pese al precio alto de las entradas (84€ la entrada de pista, el doble de Europe) toca semejante repertorio, el hecho de que seleccionen unas y no otras ya va acorde con el gusto personal; en mi caso, sólo escuchar el “Burn” de la banda sonora de “El Cuervo” me pareció una noticia excelente, otro amigo se quejaba que en Madrid no tocaron “Charlotte Sometimes”; otros que la última vez, hace 8 años, se fueron a las 3 horas de concierto con 35 temazos… en fin, para gustos los colores, aunque en el caso de los Cure suela ser siempre el negro.

 

El post-punk español, en estado de gracia

Post-Punk Español

 

Que el post-punk está resurgiendo de sus cenizas es algo que a nadie se le escapa, con grupos como Editors o Interpol desde hace ya bastante tiempo establecidos firmemente en lo más alto de la escena independiente mundial. Pero como siempre, no quiero hablar de la parte más comercial y pequeña del iceberg, sino porque dentro de este fenómeno hay grupos interesantes surgiendo de debajo de las piedras todos los meses y publicando temas y ábumes en sus bandcamps que harían feliz a Ian Curtis. Y este es un movimiento mundial apoyado por sellos como los europeos Swiss Dark Nights o Manic Depression, con un gran número de festivales programando grupos de estos estilos, bien dentro de la escena gótica o de la escena indie. Para los recién llegados, y aún a costa de simplificar demasiado, digamos que el post-punk es el hijo bastardo del punk del 77 y posteriores, y el gótico. Su mayor exponente y grupo de cabecera son sin duda los Joy Division del mencionado Curtis.

Pero más que repasar la escena internacional, donde encontramos grupos buenísimos desde París a Portland pasando por Berlín, hoy nos vamos a centrar en grupos españoles. En nuestro país existe una buena tradición de grupos de post-punk, y estas bandas que han aparecido en los últimos 3-4 años son los herederos, más de 30 años después, de aquella cara B de la movida madrileña y del pop español. Precisamente de los madrileños October People ya hablamos en su momento, y tras su increíble primer disco publicaron un también buenísimo segundo larga duración, que han estado defendiendo en directo, bien en solitario o abriendo para artistas internacionales como The Chameleons.

De todas las formas que puede adoptar el post-punk los barceloneses Belgrado son para mi gusto la versión más punk y DIY (“do it yourself”) de todos estos nuevos actores, tanto por la música como por actitud, y como particularidad podemos comentar que al ser su cantante, Patrycja, polaca, canta en un buen número de temas en su lengua materna, junto con inglés y castellano, lo cuál les da un cierto toque exótico, aunque siendo el post-punk un movimiento tan global la verdad es que hay muchísimos grupos cantando en su lengua materna y no necesariamente en inglés, como ocurre con su antecesor el punk. Belgrado acaban de publicar su nuevo álbum “Obraz” y son sin duda nuestro grupo más internacional; como ejemplo se van a embarcar en una gira por USA y México en Agosto y otra por Japón en Septiembre, pero curiosamente, o quizás es que se me haya pasado, no se dan una vuelta por Madrid desde hace una buena temporada.

 

 

Antiguo Régimen, desde Valencia, herederos de la gran tradición de la música ochentera de la ciudad, tienen un sonido menos agresivo y mucho más de pop-rock elegante y oscuro. Acaban también de publicar su segundo larga duración, titulado “Naturaleza Fractal”, que debería ser un referente no sólo a nivel nacional sino también global, y por lo que les sigo, sí que tengo ciertas esperanzas de verles defender su propuesta en directo en breve. Como en la mayoría de los casos, el formato físico favorito para publicar sus temas es el vinilo, seguido del cassette, y apenas hay ediciones en CD de estos grupo; y por supuesto, para el digital, ese gran invento llamado Bandcamp.

 

 

Por último, he dejado para el final a Ciudad Lineal, también barceloneses, que están de actualidad porque desgraciadamente han decidido separarse, tras publicar un disco espectacular como es “El Nuevo Hombre” hace poco más de un año. En este caso hablamos del grupo más electrónico de los tres, que encaja perfectamente en el estilo sintético, frío y mecánico asociado a la coldwave, y que podemos ver perfectamente reflejado en el video de esta canción, que desde que  lo escuché por primera vez me pareció un temazo espectacular. Paisajes post-industriales en blanco y negro con una temática similarmente definida, y que para mi gusto podía haber triunfado en toda Europa, y de hecho, como suele ser habitual en estos grupos, se movían más allende que dentro de nuestras fronteras.

 

 

Como siempre, esto no pretende ser un estudio en profundidad del movimiento, yo simplemente escribo sobre lo que escucho y me gusta, estoy seguro que en cada ciudad español hay un grupo de gente, elaborando su música más o menos oscura y formando parte de este movimiento que no conoce fronteras, y que gracias a la tecnología de la que disfrutamos hoy en día, hace que grupos con relativamente poca exposición a nivel nacional, sean muy conocidos y respetados fuera.

Digipack vs caja de plástico

Digipack vs caja de plástico

 

Desde hace un tiempo se viene librando una curiosa discusión entre los ya pocos consumidores que quedamos del formato CD, relativa a las preferencias sobre el envoltorio del CD: el digipack de cartón, en sus diversas variantes, y la caja de plástico de toda la vida (en inglés jewel case); y en este caso debo reconocer que me encuentro claramente posicionado a favor de uno de ellos, y de forma muy entusiasta y evidente.

Remontémonos a los primeros tiempos del compact disc, allá por la segunda mitad de los 80: esta era una tecnología y un formato que prometía lo mejor de lo mejor, empezado por el propio disco, una única cara con lo cuál no había que levantarse a “pinchar” la otra cara; la que siempre se consideró la principal ventaja durante mucho tiempo, sonido digital vs analógico; al mismo tiempo se aseguraba que el disco podía escucharse todas las veces que se quisiera sin que sufriera desgaste o que duraría para siempre, algo que ha sido matizado posteriormente en muchas ocasiones; había otra ventaja obvia, que era el número de minutos de música que se podía llegar a insertar en el disco, inicialmente unos 77 minutos, posteriormente yo creo que he visto algún CD hasta con 79 y puede que 80; y por último, un formato mucho más pequeño y manejable que un vinilo, cuya ventaja disfrutaban por igual consumidores y tiendas.

Estos primeros CDs siempre vinieron en su formato original con su caja de plástico estándar y sus libretos, que normalmente permitían incorporar más información, mejores fotos, las letras de las canciones, etc que el vinilo. La ventaja venía en gran medida para las tiendas, que necesitaba mucho menos espacio para cada CD que para cada LP, y ya sabemos a cuánto se cotiza el metro cuadrado de espacio comercial. Al fin y al cabo al principio tenía sentido esa estandarización, porque todo era novedoso y casi que la caja era lo de menos.

Con el tiempo llegó el digipack, es decir, en vez de la caja de plástico de siempre, el CD se empezó a vender en una caja de cartón con su bandeja para insertar el CD muy similar a la de la caja de plástico. Y a partir de ahí el digipack fue creciendo tanto en número como en variedad, pues sí al principio éste también era bastante homogéneo, con el tiempo se fueron desarrollando diferentes tipos de digipacks: el clásico, que es el que mantiene la bandeja para insertar los CDs; el digifile, que permite insertar el CD dentro de una apertura en el interior del panel; el digisleeve, donde el CD en realidad va dentro del propio panel y es el más similar a la carpeta de vinilo; el digibook, mucho más gordo y de varios paneles; el A-5, un digipack mucho más grande, tamaño casi de DVD, el eco-wallet y un largo etcétera.

 

Digipack vs caja de plástico

 

¿Cuáles son las ventajas del digipack?

En primer lugar, es mucho más ecológico. Frente a la caja de plástico tradicional, que produce unas cantidades de desperdicio de plástico enormes, el digipack es en sí mismo un producto del reciclaje.

La diferenciación: en una caja de plástico la única diferencia está en la portada y si acaso la contraportada. Un digipack permite incluir muchas más imágenes fuera de lo que es el libreto, normalmente como parte del artwork del álbum, permite de todas formas incluir el mismo libreto si así lo deseamos, o bien permite colocar toda la info en los paneles. Igual que el vinilo evolucionó hacia las carpetas dobles y formatos más trabajados, el digipack es lo más parecido, y permite gran cantidad de diseños y en definitiva crear obras más o menos únicas.

Hoy en día ya hay gran cantidad de discográficas que ya prácticamente no usan la caja de plástico, entre ellas varias de mis favoritas, como Prophecy, que ha elevado el envoltorio a la categoría de arte y ha creado una nueva forma de comprar música con sus numerosas ediciones limitadas y lo que podríamos denominar como la evolución definitiva del digipack, el artbook; Deathwish, el sello de Jacob Bannon, cantante de Converge, apenas utiliza caja de plástico; y luego está el caso de Avantgarde, sello milanés de Roberto Mammarella, conocido por su grupo Monumentum y ese gran clásico de álbum titulado “In Absentia Christi”, que está popularizando el A-5 y donde hace unos meses me contaba en su tienda que los grupos que ficha no le piden digipack, eso se sobrentiende, sino que le piden directamente que les publique en A-5. Además, desde hace algún tiempo el diferencial de precio entre uno y otro se ha reducido enormemente (solía ser bastante más caro el digipack, de ahí normalmente su precio más alto), con lo que todavía está menos justificado no utilizarlo.

El menor peso: especialmente digipacks tradicionales, digifiles y digisleeves, con un libreto de acompañamiento de un número de páginas estándar, tiene un peso sensiblemente inferior al CD metido dentro de la caja de plástico. Y esto no es un tema banal, por una razón: las tarifas postales. Más allá de las tarifas planas de Amazon, y por supuesto pensando en grupos pequeños, que en muchos casos venden a través de su Bandcamp; o en distribuidoras pequeñas con unas pocas referencias, el peso importa y mucho. En España, la diferencia entre enviar al extranjero un CD en su digipack de 90 gramos o un CD en su caja de plástico, unos 130 gramos, es la diferencia entre pagar 2 euros o pagar 6. Así que para los grupos que piensan en exportar, al menos en España con esa línea roja de los 100 gramos, está claro cuál debería ser su elección.

Frente a ellas, ¿cuáles son las ventajas de la caja de plástico?

La estandarización, tanto a nivel de colocarse en esas maravillosas estanterías de Ikea, como a nivel de sustitución. Los defensores de la caja de plástico siempre argumentan que de esa forma, caja rota, caja repuesta.

La resistencia de la caja frente al mucho más frágil digipack, que enseguida muestra evidentes signos de uso, sin hablar de manchas, que se moje, etc. Esto obviamente es cierto, pero no es menos cierto que no tiene ningún sentido tener los digipacks sin protección cuando puedes conseguir 100, 200 ó 500 fundas protectoras a un precio irrisorio traídas de China, o bien gastarte un dinero interesante y comprar fundas japonesas de coleccionista a 1€ la funda. Como vemos, hay opciones para todos los bolsillos

Veredicto: el digipack gana por goleada. Sinceramente no entiendo cómo en 2016 se siguen publicando los CDs en cajas de plástico. Por favor, que los sellos discográficos entiendan que hoy en día el que compra CDs lo hace por coleccionismo, la música está disponible en muchos otros lugares más que en el CD. Hay que crear productos únicos que hagan que el comprador vea el beneficio de poseer algo diferencial. En mi caso, hace ya muchos muchos años, que sobre todo por razones de espacio, guardo mis CDs en álbumes o carpetas, y desecho todas las cajas de plástico, que suelen apreciar mis amigos. Y tengo que reconocer que hoy en día no hay nada que me motive menos a la hora de comprar un CD que saber que es caja de plástico, y así pasa, que a menos que sean ediciones cortas, tiendo a dejarlos pasar en favor de ediciones limitadas en digipack.

 

Digipack vs caja de plástico