Experimentando nuevas fórmulas de vender la música en formato físico: el ejemplo de Toundra

Toundra_IV

 

Los madrileños Toundra, una de las bandas europeas que mejor se mueve en el terreno del post-rock o post-metal instrumental, están a punto de publicar su cuarto larga duración, que tras los anteriores “I”, “II” y “III” sólo podía llevar el título de “IV”. Lo que he escuchado del mismo por ahora apunta, de nuevo, a discazo; pero no es el objetivo de hoy hablar de la extraordinaria música del cuarteto, sino sobre una característica más o menos novedosa de su inminente mini-gira a nivel nacional, y es que estarán experimentando nuevas fórmulas de vender la música en formato físico.

Toundra estarán tocando los tres últimos días del presente mes en Madrid, Barcelona y Valencia y para ello, en asociación con la poderosa Ticketmaster y la no menos potente FNAC, han ideado el siguiente formato: junto con la entrada, el comprador tiene la opción de comprar también el CD (digipack, edición limitada) o el vinilo (gatefold black, 2LP, incluye CD). Ticketmaster ofrece las entradas en paquete y FNAC se encarga de la parte logística, que es entregar los discos.

 

screenshot_Ticketmaster_Toundra

 

¿Qué cosas no he entendido demasiado bien de todo esto, sin tener toda la información y sin ser un experto en estos temas?

En primer lugar, porqué era FNAC necesaria, puesto los discos quizás se hubieran podido entregar en la entrada del concierto, pero bueno, quizás es lo de siempre, cada uno tiene un rol, y la empresa que se encarga de facilitar el acceso a las salas quizás no se quiera responsabilizar de entregar los CDs y LPs, y lidiar con las correspondientes excepciones que puedan ocurrir. También que por supuesto cada persona que vaya a FNAC a retirar su dicso es un potencial nuevo cliente para la cadena, por supuesto, así que tiene sentido que se involucren.

Por otro lado, es destacable la participación y el esfuerzo del grupo, que por lo que he podido leer en su Facebook absorbe la pérdida/lucro cesante por esos CDs y LPs. Ahí lo que no tengo claro es si iba a haber mucha diferencia entre la gente que lo haya comprado anticipado y la que lo iba a comprar a la salida del concierto. Es decir, que si me daban un buen precio en el concierto, yo (y espero que mucha otra gente) nos llevaríamos el CD o el LP para casa, y eso es algo que yo viví de primera mano durante el anterior concierto de Toundra en la misma sala Joy Eslava. Hay otra cosa interesante a este respecto, y es que algunos fans de toda la vida de la banda les han recordado su antigua política de no cobrar a más de 10€ las entradas de sus conciertos, o que eso era lo que solían costar sus CDs cuando los editaba la independiente española Aloud Music.

Tampoco he entendido, y es un tema que me indigna, el tema de los gastos de distribución. Es algo que ninguna persona que compremos entradas para eventos musicales vamos a entender nunca, pero en este caso la tomadura de pelo raya lo grotesco. ¿O sea que Ticketmaster me cobra más gastos por la entrada porque compre también el CD y el LP?, ¿pero esto qué sentido tiene?. Es inadmisible y es un robo, porque yo entiendo que me pueden cobrar más porque FNAC tendrá unos gastos derivados de entregar esos discos, pero entonces que lo ponga bien claro y los diferencien claramente; todo lo demás es inaceptable, por la misma razón que los gastos de distribución de las entradas nunca deberían establecerse en función del precio de la misma, puesto que para Ticketmaster el gasto informático, e incluso de papel si me las imprimieran, es el mismo ponga en el precio 20€ o 140€. Pero ahí está, es una lástima no ser abogado colegiado y saber de esto para plantar una bonita demanda ante la oficina del consumidor.

Y finalmente un tema preocupante: la entrada sin ningún tipo de formato físico asociado costaba 15,50€. Con CD se iba a 21€. Es decir, estabas pagando 5,50€ efectivos por la edición limitada del CD en digipack. En el caso del LP, unos 26€, es decir, menos de 11€ de diferencia con “solo la entrada”. Y bien, ¿qué es lo primero que se acaba?. Las entradas “a pelo”; es decir, mucha gente ni a 5,50€ compra hoy en día un CD o un LP a casi unos 10€. Y eso que esta escena del post-rock es muy dada a la compra de formatos físicos, más incluso vinilo que CD. Pues bien, hoy, a 10 días del concierto de Madrid, lo que todavía quedan son entradas con vinilo, un vinilo que en FNAC se encuentra rebajado a 20€. Que al final en un entorno de crisis económica como el que continuamos teniendo es destacable que el grupo vaya a conseguir colgar el cartel de no hay entradas, pero yo sinceramente esperaba que las últimas entradas en agotarse fueran las sencillas.

En fin, seguiremos atentos para ver qué tal ha ido la experiencia del grupo con esta iniciativa, que a pesar de todo yo considero muy interesante e innovadora, y les deseo el mayor de los éxitos, así como con el nuevo álbum.

 

Las cifras de 2014, el año del streaming

Nielsen ha publicado las cifras de ventas de música en Estados Unidos y tanto sitios especializados como Billboard o económicos como el Wall Street Journal (de pago) se han hecho eco de este informe. Y por lo que he podido ver, y sin tener todas las cifras delante, no cabe duda que podemos calificar 2014 como el año del streaming.

Y bien, ¿qué hay de nuevo? Pues nada demasiado sorprendente o de lo que no hubiéramos hablado ya en multitud de ocasiones en este blog: descenso continuado de las ventas en formato físico e incremento espectacular, ya comentado, del streaming. Al mismo tiempo, el informe sirve como confirmación de una nueva tendencia, y es la caída en las ventas de las descargas, o sea, la venta de canciones individuales en formato digital.

Este es el resumen de año, en los datos referidos a USA, hablamos de unidades, no de facturación en US$:
Álbumes: 11,2% de descenso, 257 millones de unidades
Canciones individuales (descargas): 12,5% de descenso, 1.100 millones de descargas, 17% de descenso frente al record de 1.340 millones de canciones descargadas que supuso 2013
Vinilo: incremento del 51,8%
Streaming: incremento del 54% (no incluye Pandora, Sirius/XM)

Es curioso como el cambio de estilo de una sola artista, la omnipresente Taylor Swift, ha supuesto un descenso muy pronunciado de la música country, cuando si ella hubiera estado considerada dentro de ese estilo, el género entero hubiera sufrido una caída mucho menos pronunciada. Pero yo desde luego que no consideraría a Taylor Swift ya otra cosa que no fuera pop, y si hay una sub-categoría llamada “pop-chicle-de-usar-y-tirar” pues mejor encuadrada todavía. Por otro lado, no sorprende ver cómo el rock es el estilo que menor descenso de ventas sufre, y dentro de él, el hard-rock sufre el menor de todos los descensos. También resulta interesante ver cuáles son los estilos con mayor adopción del streaming, como son hip-hop y R&B; mientras que se siguen vendiendo tanto CDs como descargas de country y música latina, lo cuál, desde mi punto de vista, indica oyentes menos sofisticados.

Asímismo, también es interesante notar que el aumento del streaming está empezando a compensar el descenso de ventas, tanto físicas como ahora digitales. Si esto es suficiente para empezar a alejarnos del último miedo de la industria, el “cambiar 99c por cada canción vendida a cambio de microcéntimos a futuro por cada canción streameada” está por ver todavía. Por último, y como es lógico, hay que destacar el buen comportamiento de las ventas de vinilos, aunque actualmente sólo suponen el 3,6% de las ventas de álbumes. En breve serán publicadas también las cifras de facturación, donde veremos si la industria es capaz de mantener un crecimiento (o descenso) del 0% con respecto al año anterior, lo cuál podría indicar un cambio de tendencia. Por otro lado, habrá que ver cuáles son las cifras en Europa; en España ya sabemos que son desastrosas pues, pese al previsible aumento del streaming, tanto de pago como el gratuito, es fácil que el desastroso papel que las entidades de gestión y muchos artistas juegan, pase factura al conjunto del industria a final de año. Sumemos a eso un casi inexistente mercado digital más allá de iTunes y tenemos la receta perfecta para otro monumental batacazo tanto en unidades como en facturación, y los consiguientes lloros de la industria.

Los mejores discos de 2014 (segunda parte)

Pues bien, vamos con la segunda parte de los mejores discos de 2014, que como mi lista de este año es de 20 discos, pues he pensado en hacerlo en dos entradas diferentes. Ya en la primera comenté, de todas formas, que no se trataba de un ránking al uso, sino de una lista desordenada con 20 discos que me han gustado mucho durante el pasado 2014. Así pues, esta es la segunda tanda:

Doom:Vs “Earthless”

 

Woods Of Desolation “As The Stars”

 

 

At The Gates “At War With Reality”

 

 

Ered Wethrin “Tides Of War”

 

 

Solstafir “Ótta”

 

 

Antemasque “Antemasque”

 

 

The Foreign Resort “New Frontiers”

 

 

Triptykon “Melana Chasmata”

 

 

Shores of Null “Quiescence”

 

 

Clouds “Doliu”

 

Los mejores discos de 2014

Y por segundo año consecutivo, aquí va una lista de los mejores discos de 2014. El año pasado la reduje a 10 álbumes, pero este año van a ser 20, así que lo dividiré en dos entradas distintas. Como siempre, no están ordenados siguiendo un ránking, sino simplemente se trata de 20 álbumes de este año que me han gustado mucho, pero igual me estoy dejando alguno que me ha gustado más; y en cualquier caso, tengo muchos álbumes pendientes de escucha.

Ne Obliviscaris “Citadel”

 

Agalloch “The Serpent & The Sphere”

 

 

Schammasch “Contradiction”

 

 

Maybeshewill “Fair Youth” (sobre ellos y el post-rock en general publiqué esta entrada)

 

 

Bastard Sapling “Instinct Is Forever”

 

 

Darkhaus “My Only Shelter” (aunque salió publicado en Diciembre de 2013, ya hablé de ellos aquí)

 

 

Trust “Joyland”

 

 

Dirge “Hyperion”

 

 

Autumn’s Dawn “Gone”

 

 

Pallbearer “Foundations of Burden”

El folk negro de Tracy Chapman

Tracy_Chapman

 

Corría el año 1988 cuando una artista de color procedente de Cleveland, Ohio, se encaramaba a la parte alta de las listas de éxitos. Su nombre era Tracy Chapman, pero a diferencia de contemporáneas como Whitney Houston o Salt N’ Pepa, lo suyo no era el pop, ni el R&B, ni siquiera el imparable hip-hop, sino que era una especie de folk negro con ciertos toques comerciales que a día de hoy todavía me hace preguntarme cómo tuvo éxito, y que desde luego en 2014 estaría condenada al más absoluto de los fracasos comerciales.

 

 

“Fast Car” era el single de presentación de esta artista ante el gran público y contiene todos los elementos que hicieron popular a Chapman en su día: una letra con fuerte conciencia social, un chorro de voz espectacular y cierta accesibilidad en su propuesta folk, cosa que en aquella época también practicaban artistas como Melissa Etheridge o Suzanne Vega.

Tanto “Fast Car” como su primer álbum, titulado como la artista, le sirvieron a Chapman para ser nominada a 6 premios Grammy en 1989, de los cuáles ganó 3, entre ellos el de mejor nueva artista; hoy hablaríamos que había un importante hype de Tracy Chapman pero en aquella época nos quedamos mejor en que mucha gente nos subimos al carro de la cantautora de Ohio.

 

 

Su siguientes sencillos, “Talkin’ About a Revolution” y “Baby Can I Hold You”, sin llegar al nivel de “Fast Car”, continuaron aumentando la popularidad de la cantante, que al año siguiente publicó ya su siguiente álbum “Crossroads”, otra obra brillante pero que como siempre ocurre, sorprendió menos que su predecesora, aunque comercialmente lo hizo bien.

A partir de ahí, y hablamos de hace 25 años, Chapman se ha mantenido bastante alejada de los focos, publicando álbumes de vez en cuando y consiguiendo algunos grandes éxitos, como en 1997 con “Give Me One Reason”, pero prácticamente se mantienen como una artista de culto tanto en su país como en Europa, donde siempre ha gozado de cierta popularidad. Y es verdad que ahora volviendo a escuchar esos temas, he pensado que no me importaría para nada ver a Tracy Chapman en directo en 2015.

 

Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember

Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember | elfuturoperfecto.com

 

Hoy quiero seguir con esta serie titulada Maxi-Pop, que trata de la música que comunmente se denomina remember y en este caso me gustaría hablar del resurgimiento del género que está teniendo lugar en la que llegó a ser la capital europea de este estilo, Valencia. Y si bien es verdad que durante los últimos años volvían las fiestas remember, no sólo en Valencia sino también en otros puntos de Levante y en Madrid, ahora lo que ha vuelto a la ciudad del Turia ha sido la actividad del directo.

Este pasado verano The Snake Corps anunciaban concierto para el pasado 17 de Octubre en Valencia, y lo hacían al mismo tiempo que otra de las bandas míticas de la escena independiente de finales de los 80s y principios de los 90s, los míticos Sad Lovers and Giants, uno de los grupos más reconocidos e importantes de la escena independiente británica de la época. Precisamente tanto Sad Lovers and Giants como The Snake Corps estuvieron presentes en el Maxi Pop Fesitval que tuvo lugar en Septiembre de 2010 en la Sala Salamandra de Barcelona. Lástima que ese festival no haya tenido cierta continuidad y hayamos podido disfrutar de más grupos de la época.

Así pues, el pasado 22 de Noviembre, después de 27 años, Sad Lovers and Giants volvían a Valencia, donde, según informaciones de primera mano, ofrecieron un concierto memorable, para la historia, por el ambiente, por el entregado público de mediana edad, por el largo repertorio… en fin, una lástima no haber podido asistir, puesto que me hubiera encantado corear a grito partido esa maravillosa obra maestra llamada “Things We Never Did”:

 

 

Hasta donde yo sé, no hay un video oficial del tema y por eso nos tenemos que contentar con un fan-made tan simple como ese, pero no es relevante, lo importante es el temazo que pudieron saborear también en directo en Valencia el mes pasado:

 

 

Precisamente “Things We Never Did – The Story of Sad Lovers & Giants” es el título del libro que el líder de la banda, Garce Allard, o simplemente Garce, ha publicado recientemente y que también me ha sido recomendado fervientemente por mi amigo Fernando. El libro se puede aquirir en la web del grupo, afortunadamente en Valencia gozaba de un importante descuento sobre ese precio.

Es importante que haya buena respuesta por parte del público a este tipo de eventos para que precisamente se puedan seguir prodigando, y parece que así ha sido a juzgar por los próximos conciertos anunciados. Así, durante 2015 aparecerán por Valencia 1000 Mexicans y Flesh For Lulu, otros clásicos del Maxi-Pop, así como The Essence, desde mi punto de vista los más interesantes de los tres, y que precisamente fueron la tercera banda presente en el Maxi-Pop Festival de Barcelona.

The Essence fueron denominados “los The Cure holandeses” en su época dorada, y con este clásico absoluto “The Mirage” podemos ver el porqué. Ahora sólo queda esperar a que se confirme el concierto y a ver si nos podemos acercar a disfrutar de una nueva velada maxipopera.

 

Discogs, el panel central de tu colección de música

Discogs_logo

 

Conozco Discogs desde hace unos pocos años, creo que fue mi colega Agustín el que me lo descubrió como una especie de eBay de discos difíciles de encontrar, ediciones especiales, etc. Y aunque tarde, es ahora cuando he comenzado a descubrir el verdadero potencial de Discogs, mucho más allá de un simple marketplace musical.

Ha sido a raiz de poner mi amigo Carlos su colección de CDs a la venta cuando he comenzado a visitar Discogs más a menudo, y he empezado a aprovechar sus posibilidades, que me parecen excepcionales y lo convierten en una pieza central para todo fanático de la música que se precie.
Así pues, ¿qué es Discogs? Pues a simple vista, un marketplace exclusivamente de música donde uno puede buscar cualquier CD y encontrar a determinados vendedores que lo ofrecen, de multitud de países y que se parece a eBay en cuanto a que los gastos de envío los especifica el vendedor, a diferencia de, por ejemplo, un Amazon donde los gastos de envío del marketplace son fijos o de un Play/Rakuten donde no hay gastos de envío (y entiendo que los vendedores ya los incluyen en el precio)

Pero donde empieza a barrer a eBay es que Discogs es un marketplace colaborativo para fans de la música, que contiene absolutamente todas las ediciones de cada disco, porque la gente se molesta en añadirlos, modificarlos, mejorar las descripciones, etc. lo cuál hace que Discogs sea sin duda el mejor lugar que yo conozco en Internet donde mirar las diferentes ediciones de cualquier álbum, por desconocido que este sea. Porque además hay muchas veces que no hay ningún ejemplar a la venta, pero Discogs actúa de archivo o discoteca, lo que le convierte en la enciclopedia más grande de música. Es una especie de Metal Archives (al que se conoce como enciclopedia del metal, también un sitio colaborativo), pero más focalizado en ediciones y compra-venta que preocupados por estilo musical, críticas de discos, etc. Precisamente hace poco Metal Archives ha empezado a catalogar las diferentes ediciones de cada disco, siguiendo supongo el ejemplo de Discogs.

 

 

Hasta ahora mi experiencia de compra es bastante reducida, pero sin ningún problema. Vendedores acostumbrados a marketplace, que te responden los mails rápidamente, transacciones sin problemas con PayPal, feedback al final de la transacción, etc., en ese sentido, nada que envidiar a eBay. La gran diferencia con eBay, y semejanza al mismo tiempo con Amazon, es que no se trata de una subasta, sino que puedes poner un artículo a vender a precio fijo durante todo el tiempo que quieras, lo que ha facilitado que muchos vendedores hayan creado sus tiendas virtuales en el mercado Discogs, que les provee de tráfico y de oportunidades. Y quiero pensar que las comisiones para el vendedor serán menores que en Amazon o eBay, aunque eso lo comprobaré la primera vez que venda. Sin embargo, sí que hay una función que yo calificaría de espectacular, y es que Discogs te dice por cuánto se ha vendido de media esa edición en concreto, y cuál ha sido la copia más cara y la más barata. Y esto es muy revelador, porque todos sabemos que muchas veces los vendedores se suben a la parra sabedores de tener una copia muy difícil de conseguir, pero aquí podemos ver a qué precios realmente se está vendiendo. Porque además otra de las caracterísiticas de Discogs es que permite al vendedor, si quiere, recibir ofertas por debajo del precio, y ya es cuestión de arreglarse entre comprador y vendedor. Es cierto que eBay también permite esa característica, pero la combinación de todas ellas hace que Discogs sea EL LUGAR donde mirar el valor real de cualquier objeto músical (CD, vinilo, cassette, DVD, etc.)

Al mismo tiempo, el hecho de, supongo, cobrar comisiones por las transacciones, hace que la supervivencia del sitio esté garantizada, pues no depende de donativos, publicidad, etc. y ya sabemos que la intermediación siempre gana, y más en este caso que gracias a esa naturaleza colaborativa, la página no tiene que preocuparse de listados, características, etc que requieren muchísimo tiempo y recursos a sitios como Amazon (y que en el caso de Amazon España deja muchísimo que desear)

Pero pasemos ahora a la mejor parte, de la cuál he tardado en darme cuenta bastante tiempo después de visitar Discogs, y es que una de las características del sitio es tener una lista de deseos con su botón de “add to wantlist“; pero también un botón de “add to collection“; es decir, después de llevar años rellenando mi excel con mi colección de música, resulta que Discogs me lo pone mucho más fácil, porque me incluye toda la info adicional del disco, y encima puedo elegir la versión. Con esto, ya sé en qué me voy a centrar los próximos meses a nivel de coleccionismo musical. Y además, una vez que rellenas la colección, podrías poner a la venta cualquier CD en un click, supongo, e incluso recibir un mail de alguien preguntando si le venderías ese CD. Y por supuesto esa colección es exportable a formato CSV (excel), puedes seleccionar en qué carpeta, armario, o dónde está guardado ese CD o vinilo… sencillamente espectacular; esto está hecho por fans de la música para fans de la música.

Otra de las cosas positivas es que con tu wantlist y tu colección te van avisando de nuevos lanzamientos que se ha incorporado al catálogo de Discogs, te va recomendando discos, etc. De nuevo, e igual que en el caso de last.fm, hablamos de webs muy orientadas a disponer de un gran número de datos, de tal forma que estos puedan ser analizados, en este caso para conseguir más transacciones entre particulares o con pequeñas empresas, distribuidoras, etc.

Así pues, desde mi punto de vista, ese dashboard o panel de control puede llegar a convertirse en el lugar de referencia a visitar todos los días cuando abramos el ordenador para saber cómo anda nuestra colección, nuestras ventas, nuestras compras, qué novedades hay en el mercado, etc. Y supongo que seguirán mejorando muchas de las características que hacen de Discogs un lugar especialmente diseñado para auténticos fans de la música, como bien se encargan ellos de comunicar. Otro día, por cierto, hablaré de la ciudad que aloja al equipo de Discogs, que sólo podía ser Portland, Oregon.

 

Taylor Swift contra Spotify: la opinión de los usuarios

Spotify_vs_Taylor Swift

 

Y bien, en la anterior entrada de este blog comentaba que la decisión de la discográfica de Taylor Swift había causado cierta controversia entre los artistas y la industria en general, pero también entre los usuarios del servicio del gigante sueco del streaming. Y precisamente esta entrada en el blog de uno de sus usuarios premium me permite escribir esto, más que nada porque estoy completamente en desacuerdo con su visión del asunto.

El tipo en cuestión argumenta que se va a dar de baja de Spotify premium por las siguientes razones:

1.- Considera que si por los 120$ que paga al año (el triple que lo que un americano medio gasta en comprar música) tiene derecho a escuchar toda la música que quiera. Y pone el ejemplo de que tanto el último álbum de Beyonce como el nuevo de Taylor Swift no están disponibles en Spotify. Pues bien, en primer lugar habría que decirle a este señor que el problema puede ser de Spotify, pero también de estas señoras o señoritas, que están renunciando a dos cosas: a dinero contante y sonante vía royalties de Spotify; y en segundo lugar, a estar incluidas en las listas de reproducción de millones de usuarios que luego son compartidas en todas las redes sociales, etc. es decir, renuncian a dinero, y a más publicidad y viralidad.

2.- Segundo argumento: Spotify estaba perdiendo una oportunidad de oro de hacerse publicidad a costa de este incidente y que deberían devolver la jugada. Esto en realidad ha ocurrido posteriormente, con un artículo de obligada lectura para todo el mundo con interés en el futuro de la música. El artículo viene firmado por el propio CEO de Spotify, Daniel Ek, en el que aprovecha el escándalo Swift para dar a conocer las impresionantes cifras que maneja ya Spotify, en términos de usuarios que pagan y sobre todo de lo que ellos pagan a la industria.
Pero aún así, si este señor quería saber cuánto perdía Taylor Swift por no estar en Spotify sólo tenía que haber hecho unas pocas cuentas, que no es tan difícil; o bien acudir a esta web que Spotify ha creado para explicar todo lo relativo a su modelo de negocio, y donde en uno de sus apartados uno se puede hacer una idea de lo que ingresa una discográfica por cada nuevo álbum.

Daniel_Ek_Spotify

 

3.- Y llegamos al punto más importante, que es: ¿si no es Spotify, quién es?. Porque claro, es fácil decir “me largo de Spotify”, pero, ¿es que acaso no les va a pasar lo mismo a los demás?. No creo que Swift & co tengan más tirria a Spotify que al resto, porque si además hay un actor que ahora mismo lidera el ránking de pagos por streaming a los artistas es Spotify gracias a su enorme masa de clientes, tanto gratuitos como de pago. Porque a ver, Spotify, Rdio, Deezer, Beats Music de Apple o Google Play (junto a la nueva YouTube Music Key) también tendrán que pagar a los dueños de los derechos, y tendrán unos costes de estructura más o menos similares.

Porque la otra alternativa es, por supuesto, irse al Wal-Mart o Target más cercano o a Amazon y comprar el CD de Taylor Swift, pero por lo que cuesta ese CD uno tiene prácticamente dos meses pagados de Spotify.
Al final comparemos esto con los servicios de televisión de pago que llevan mucho tiempo operando: nadie tiene nunca todo el contenido, es decir, todos los deportes, todas las series, todos los documentales. Y al final, habrá diferentes plataformas, más o menos especializadas o generalistas donde poder elegir, e incluso puede haber gente muy interesada (y con posibilidades económicas) subscrita a varias de ellas.

4.- Por último, lo que este señor no se da cuenta, aunque es obvio, es que esta jugada del dueño de la compañía de Taylor Swift en realidad es marketing y poco tiene que ver con Spotify, y sí mucho con la venta de su discográfica, como ya comentaba yo al final de la anterior entrada.

Y en cualquier caso, de un tío que se muere por escuchar lo nuevo de Beyonce y de Taylor Swift, yo no me fiaría demasiado en cuanto a gustos musicales, ni en cuanto a pasión por la música, y para muestra un botón.

 

Taylor Swift contra Spotify

 

Taylor Swift_1989

 

 

Parece que cada cierto tiempo, alguna de las estrellas de la música popular actual toma la decisión de retirar toda su música, tanto temas nuevos como antiguos, del catálogo de Spotify y demás compañías de streaming. En este caso ha sido Taylor Swift quién ha tomado esta decisión de forma conjunta con su sello discográfico, aprovechando la salida al mercado de su nuevo álbum, “1989” Esto ha causado cierta polémica entre los artistas, que continúan quejándose de lo poco que les paga Spotify a ellos, y también entre usuarios del servicio sueco de streaming, que quieren escuchar estos álbumes como parte de su pago mensual. Así pues, si hace unos meses era Thom Yorke el que se levantaba en armas, ahora podemos hablar del caso Taylor Swift contra Spotify como si de un juicio se tratara, con defensores y detractores de cada una de las partes.

Veamos la parte de la historia por parte del dueño del sello discográfico de Taylor Swift en primer lugar, en una entrevista concedida a Nikki Sixx en su programa de radio, y ahora rebatamos al señor Scott Borchetta sus argumentos:

1.- “No queremos avergonzar a los fans… Si un fan fuera y comprara el disco, el CD o la descarga de iTunes, lo que sea, y sus amigos dicen “¿por qué has pagado por ello si es gratis en Spotify?” estaríamos siendo irrespetuosos con el superfan”.

A ver, buen hombre, tengamos varias cosas claras:
– no es comparable la escucha gratuita en Spotify con la escucha del CD: tanto por la calidad del audio, como por los anuncios que el usuario gratuito le toca escuchar en Spotify, simplemente no es lo mismo; y si es lo mismo, entonces es que usted no está dando ningún valor añadido a su música. Hay que tener en cuenta además que Spotify ni siquiera permite el streaming de un álbum como este en el móvil de forma gratuita, sólo en el ordenador de sobremesa o tableta, supongo que con como mínimo un anuncio entre cada canción.
– básicamente el superfan del que habla Brochetta es alguien que siente una relación más cercana con el artista, y para el cuál escuchar su música es una experiencia diferente al hacerlo en Spotify que el hacerlo en CD, con su libreto, el DVD que trae la edición deluxe, etc… por no hablar del vinilo, en cuyo caso se trata de un tipo diferente de público y de experiencia. Porque para este señor parece que escucharlo en un buen equipo de alta fidelidad, dejando caer la aguja, darle la vuelta al disco, disfrutar de la carpeta, etc es lo mismo que darle al play y escuchar por los altavoces del ordenador. La diferencia entre ese superfan es que además comprará las entradas para el concierto, mientras que para sus amigos, para los cuáles Swift es una artista más, estarán contentos de realizar una escucha casual.

 

 

2.- La crítica hacia el modelo de Spotify de ponerlo a disposición de todos sus usuarios, tanto premium como gratuitos, y la pérdida de control por parte del artista.

En este caso el problema está en que el señor no entiende que los oyentes de Spotify son incrementales; es decir, el que vaya a comprar el álbum lo va a comprar aunque esté en Spotify. Y el que quiera escucharlo sin pagar nada, lo va a hacer de igual manera, pero en otro canal por el que la señorita Swift y el señor Borchetta no van a recibir un céntimo de dólar. ¿Hay alguien que no queriendo pagar por el soporte físico diga “vaya, no tengo forma de escuchar ese preciado álbum, me toca pagar 15$ por un CD, cuando hace tiempo que he dejado de comprar CDs”? Me temo que no conoce los hábitos ni de escucha ni de compra de sus supuestos fans.

Por otro lado, es curiosa la decisión de la compañía de Swift de retirar también los discos anteriores de la artista, medida sin duda para tratar de presionar a Spotify. Recordemos que Spotify es la cabeza visible, pero Rdio, Beats o Pandora siguen parámetros similares. El haberlos retirado simplemente significa un elemento de presión adicional sobre Spotify, aunque lo que yo no entiendo es porqué a algunos servicios se les retira y a otros no, e incluso muchas canciones continúan en YouTube. Otro día hablaré en más profundidad del famoso windowing o ventanas de explotación, la apuesta actual de la industria de contenidos, y abocada al fracaso como veremos.

En cualquier caso, es importante saber que el sello discográfico de este señor está en venta al mejor postor y se habla de unos $200M; y que por supuesto el número de copias físicas vendidas (el corto plazo) es mucho más importante para la valoración de la empresa que las enormes posibilidades del streaming (largo plazo); y al final todo esto hay que entenderlo como lo que es, una campaña de marketing para que la señorita Swift siga en el Billboard por algo más de tiempo; y que este señor pueda vender su compañía por unos cuantos millones de dólares más.

Por cierto, un pequeño inciso musical: nunca he sido fan de Taylor Swift, y tampoco pensaba que era alguien tan importante en el panorama musical, pero ¿soy el único al que le parece que temas como el del primer video de esta entrada, de su ya famoso “1989” es música chicle de usar y tirar, que nada tiene que ver con el country-pop de sus comienzos como esta “Our Song”?

 

Qué es eso del post-rock

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El post-rock es un género que no deja indiferente a nadie, excepto a aquellos que no lo conocen y se preguntan “¿qué es eso del post-rock?”. Yo no tengo una gran definición, para eso está la Wikipedia, para mí es simplemente rock más bien tranquilo, atmosférico y, en muchas ocasiones, sin ningún tipo de voces, puramente instrumental. Hay mucho hype respecto al post-rock hoy en día, porque muchos de los artistas clasificados dentro del género gozan de gran popularidad en círculos indies, aunque también hay bastantes metaleros y de otras tribus escuchando post-rock. Por contra, hay mucha gente a la que bien la falta de voces, bien el aspecto arty del género se le hace insufrible. En cualquier caso, me quedo con lo descrito en la Wikipedia respecto a la popularidad del género: alta entre críticos y el público intelectual y underground, poco éxito comercial.

Pues bien, el viernes tuvo lugar en la sala T-Club o Teatro Barceló, es decir, el antiguo Pachá, uno de esos conciertos que ocurren muy de vez en cuando; y es que se conjuguen todas las variables de forma correcta: concierto en fin de semana (al menos para mí, el viernes por la tarde es fin de semana, y desde luego mucho mejor que un domingo); sala excelente tanto por posibilidad de aforo como por situación (lo de que la cerveza tuviera un precio razonable ya era mucho pedir); buen sonido de todos los grupos; tiempos correctos para cada uno de ellos; y las tres bandas presentando todas grandísimos discos recientes.

Maybeshewill son una de las luminarias del género y para mí, de los grupos más destacados y entrenidos del panorama actual. Tienen como caracterísitica unos espectaculares teclados que les dotan de una riqueza estilística del que adolecen otras bandas, y al mismo tiempo tienen un directo ciertamente enérgico. Si su anterior “I Was Here for a Moment, then I was Gone” ya se podía considerar un clásico dentro del género, su reciente “Fair Youth” no le va a la zaga.

 

 

Flood of Red no son en realidad un grupo de post-rock sino más bien de post-hardcore moderno. Es decir, no hace falta irse a Quicksand o Handsome, sino que más bien su referente son unos The Elijah, sin resultar tan épicos. Junius sería el referente más cercano en cuanto a post-rock con cantante al frente, heredero en el caso de los escoceses de un Morrisey en sus mejores tiempos.

 

 

Exxasens son de Barcelona y están actualmente disputándose con Tundra el trono del post-rock patrio, en esa discográfica que está haciendo las cosas muy bien como es Aloud Music. “Satellites” es su cuarto larga duración y al igual que los madrileños, es un grupo que ha atravesado ya hace tiempo nuestras fronteras y toca cada cierto tiempo por Europa, y por supuesto en ese paraíso del post-rock que es Rusia (lo de Rusia y el post-rock es algo que tengo pendiente de publicar en alguna entrada, pero primero tengo que analizar bien el tema).

 

 

Así pues, tres grandes grupos dando lugar a una velada espectacular donde no sobró ni faltó nada y a los cuáles espero poder ver nuevamente sobre las tablas a no mucho tardar.