Turismo musical

Turismo Musical

 

A raíz de un informe de UK Music, que es la organización que representa y hace lobby a favor de la industria de la música en directo en el Reino Unido, he querido hoy hablar del turismo musical, es decir, aquel cuyo objetivo principal es asistir a algún concierto o festival, y del que debo reconocer ser bastante asiduo.

El informe, titulado “Wish You Were Here”, como el conocido tema de Pink Floyd, habla de 3,1 billones de libras, es decir, unos 4.000 millones de euros, gastados en turismo musical en el Reino Unido durante 2014, y son cifras que llevan creciendo año tras año. Esta cifra incluye tanto a británicos viajando por el país, lo que podríamos denominar turismo musical nacional, como a extranjeros viajando a las islas para presenciar música en vivo. Y de estos últimos aporta unas cifras impresionantes: 546.000 visitantes, a una media de 751 libras de gasto por persona. Y es que la industria de la música en vivo aporta más de 38.000 puestos de trabajo a tiempo completo en el Reino Unido, país que hay que reconocer que cuenta con la más reconocida escena musical del directo en toda Europa, en casi cualquier género musical del que hablemos.

Sin dudas esos números se ven facilitados por los grandes festivales que tienen lugar en las islas durante todos el verano, y en los que los británicos fueron pioneros: desde los absolutamente míticos como Glastonbury o Reading, a algunos más nuevos que van naciendo y creciendo; y cómo no, a la gran cantidad de salas que programan música en directo a lo largo y ancho de su geografía, y no sólo en Londres. Curiosamente hace poco leía que YouTube, ¡cómo no, la tecnología!, estaba matando la música en directo. No hablaba tanto de asistencia a conciertos, sino a que hoy en día hay muchos artistas con un éxito descomunal sin haber tocado en directo en una sola ocasión. Yo soy de los que pienso que la música en directo goza de buena salud, y que la razón por la que a veces algunos conciertos no presentan un aforo adecuado es más bien por exceso de oferta, tanto de música como de grupos del estilo, que porque la gente no quiera ir a ver a grupos en directo y prefiera quedarse en casa viendo YouTube. De hecho pienso que la retransmisión de todos estos conciertos en streaming (el de ayer de Metallica, la noche anterior a la Superbowl, sin ir más lejos) lo que hacen es llevar todavía a más gente a los conciertos a disfrutar de esa misma experiencia.

 

 

Hoy en día debo reconocer que al menos en los estilos de música que acostumbro a escuchar, y que son fundamentalmente sobre los que escribo aquí, Alemania, Bélgica y Holanda le han ganado la partida a UK, tanto por cantidad y calidad de artistas, logística y facilidades, y también porque suele resultar bastante más económico que las islas. Pero hoy en día nunca sabes dónde te puedes encontrar el siguiente festival o concierto, y siempre recordaré las caras de mis amigos cuando comenté de montar un viaje a Rumanía porque eran las únicas fechas europeas de los genios Agalloch. Porque sí, hay muchas razones para salir de España a hacer turismo musical, y no necesariamente tiene que ser a un festival gigante en Inglaterra o Alemania. Puede ser un único concierto en un fin de semana que te permita visitar una ciudad y disfrutar de ese grupo que por las razones que sean no acaba nunca de tocar en España o en tu ciudad. Es más, tiene casi más sentido el turismo musical para gente que no viva en grandes ciudades, puesto que además de que allí es todavía más complicado ver música en directo, a veces por poco dinero más uno puede ir a una capital o ciudad europea, visitarla y verse el concierto favorito sin necesidad de acudir como siempre a Madrid o Barcelona. Y precisamente muchas ciudades españolas quizás no tienen demasiadas salas de conciertos, pero sí aeropuertos más o menos cercanos desde los que volar a Europa principalmente.

No es que dentro de España no hagamos turismo musical nacional, lo que pasa es que al menos por ahora no he encontrado ningún estudio económico sobre el mismo. En nuestro país los grandes festivales comenzaron a mediados de los 90 (aquel primer Festimad con Rage Against the Machine y Smashing Pumpkins, el famoso Dr Music en medio de los Pirineos), y me gustaría reconocer que somos de los más viajeros cuando se trata del turismo musical, rara vez he acudido a festivales o conciertos fuera de España y no me he encontrado ningún compatriota. Dentro de España quizás el caso de turismo musical más claro haya sido el FIB de Benicassim, que a través de los años ha ido perdiendo adeptos nacionales para ir ganando muchos más fans de fuera, particularmente británicos, atraídos por el proverbial sol, playa y alcohol al que en este caso se ha sumado la música a base de carteles espectaculares y que han situado a la localidad castellonense en el mapa de la música en directo. Creo que de todas formas es algo que España no ha conseguido explotar en toda su extensión, particularmente fuera de la época de verano, que por clima seríamos de los pocos países europeos en donde se podrían montar festivales al aire libre durante el invierno (obviamente en determinadas partes de nuestra geografía, no en todas).

 

 

Para los menos aventurados, una buena alternativa la encontramos dentro de nuestra misma península, puesto que Portugal tiene hoy en día una oferta musical excepcional dentro del tamaño del país, tanto de festivales como de conciertos en salas; y si a la cercanía el idioma, ya que casi todos los portugueses al menos chapurrean español, le añadimos los precios, tanto de la entrada como de los demás gastos aparejados (alojamiento, comida) nos encontramos con una buenísima opción y una gran excusa para visitar a nuestros vecinos portugueses.

Puedo sentirme afortunado de haber estado viajando casi 20 años ya a distintos festivales por toda Europa, que es casi el comienzo de casi cualquier turista musical; de ahí pasé a planes similares a los ya comentados, fines de semana más o menos largos viajando a destinos europeos para acontecimientos muy especiales, hasta llegar a incluso irme a Barcelona o Londres a mediodía y volver en el primer avión de la mañana siguiente y dormir en mi cama (como continuación a la cabezadita del avión). Y por supuesto cada vez que viajo, imprescindible intentar por lo menos hacerlo coincidir con algún acontecimiento musical relevante.

En cualquier caso y gracias a Internet hoy en día es fácil estar al tanto de toda la gira europea de cualquier artista (bien en su web o su Facebook o en sitios especializados como last.fm o Bandsintown), conseguir boletos de forma más o menos sencilla, y plantarse en cualquier ciudad europea y a disfrutar. Y si no tenemos tiempo o no somos capaces de cuadrarlo, siempre hay agencias que montan viajes organizados o incluso que te planifican cualquier viaje, incluyendo de turismo musical.

 

Artesanos de la autoproducción: La Broma Negra

 

La Broma Negra - Artesanos de la Autoproduccion

 

Hoy tengo el placer de hablar y presentar a este grupo con 25 años de historia a sus espaldas llamados La Broma Negra. Y la verdad es que considero una broma que tras semejante cantidad de años (con parón de más de 10 años incluido, eso sí), sea un grupo tan absolutamente desconocido, pero es verdad que ellos también han contribuido a ello. Para hacerse una idea, y teniendo 8 álbumes publicados, ni siquiera estaban creados en la base de datos de esa maravilla que es Discogs, así que dado que he adquirido buena parte de su discografía últimamente, me tocó crearlos.
Estos tíos (el núcleo del grupo, que son su cantante Carlos Caballero y su guitarrista Álex Gómez ) comenzaron a principio de los 90 haciendo un hard rock de corte comercial y con un look parecido a los The Cult de la época cantando en castellano, lo que quizás también les colocaba cerca de unos Héroes del Silencio.

 

 

Si habría algo que yo destacaría de esos primeros discos, que suenan frescos hoy en día, son las buenísimas letras de Caballero, una constante que se mantiene en el día de hoy. Con poca suerte, porque debían haber triunfado, y tras la publicación de dos grandes discos de hard rock que seguía las líneas de los grupos anteriormente mencionados, el grupo decide tomarse un descanso de 11 años, para volver en 2007 con “Envenenador de Manzanas” un disco que mezclaba rock con electrónica. A este seguiría otra buen álbum titulado “Cómo Aprendí a Amar a un Cocinero” y es tras este cuando viene el gran cambio, y es que el grupo publica “Las Joyas de la Princesa”, que no es sino una recopilación de temas incluidos en estos dos últimos álbumes completamente rehechos en formato totalmente electrónico. No se trata del típico álbum de remixes, sino de un cambio absoluto de hacer música rock a la música electrónica. Quiero pensar que tomando esa decisión el grupo perdió parte de su base de fans, cualquiera que esa fuera.

 

 

Y desde entonces han publicado tres discos con una muy buena regularidad y en realidad este es el grupo que yo he conocido y me encanta, aún reconociendo la calidad de sus álbumes antiguos con su sonido de entonces, que es otro estilo que me gusta mucho. Así pues, lo que podemos encontrar aquí son grandes melodías y enormes letras, todo aderezado con la inconfundible voz de Caballero haciendo de este cóctel una especie de Joan Manuel Serrat o Enrique Bunbury pasado por el synth con guitarras y atmósferas oscuras. Es un grupo que no se parece a nada ni a nadie, quizás una banda ochentera que hubiera descubierto electrónica más moderna y con un letrista que deja en ridículo al 90% de los compositores de este país, de cualquier estilo de música. Ahora el problema es el de siempre: como vender esta música o por lo menos llegar a tu potencial público. Y no se puede decir que no lo estén intentando, pues la cantidad de videoclips oficiales publicados en YouTube es enorme, no así el presupuesto destinado a cada uno de ellos, como es lógico. Además se puede escuchar gran parte de su discográfía en Spotify y en su Bandcamp, así que por ese lado están haciendo las cosas muy bien. No les ayuda el hecho de hacer una música tan particular, porque sí, deberían llegar a muy diferentes públicos, pero también te puede ocurrir que quedes como una rareza en medio de ningún lado y sólo conocidos y adorados por una minoría, que me temo que es su caso. Otra cosa sería que consiguieran colarse de teloneros de, por ejemplo, alguien como Mónica Naranjo, que tiene un público muy variado y que últimamente mezcla, de manera muy acertada a mi parecer, electrónica con rock más o menos duro.

 

 

Hace un par de semanas, La Broma Negra presentaba su reciente obra, “Amigos, Temo que Ya no Estemos en la Tierra” en Madrid. Y me encontré con una gran sorpresa, y fue un grupo con un directo sólido a prueba de bombas. Al duo fundador se les añade ahora una percusionista de look gótico y con la mitad de años que ellos, y un mago de las teclas, que gracias en parte a su forma de colocar su instrumento a la vista del público, mostró un trabajo soberbio y extenuante a los teclados. Dos horas de concierto en las que Caballero estuvo escandalosamente inspirado a la voz, y en las que repasaron tanto el disco que presentaban, como de forma extensa los dos anteriores “Déjanos la Luz Encendida” y “Desilusiones de Grandeza”; aunque en línea con lo que comentó Caballero “La Broma Negra no hace bises” no tocaron su canción para mí más comercial, “Las Chicas de El Corte Inglés”, y vuelvo al principio, esto parece ser la tónica del grupo, ir a su bola, hacer música comercial sin resultar comerciales, lo cuál me parece perfecto, y que por muchos años sigan regalándonos grandiosos temas estos artesanos de la producción, como a ellos mismos les gusta denominarse.

 

Los mejores discos de 2015 (segunda parte)

Mejores discos de 2015_Archivist_ST

 

Y bien, sin más dilación, y una vez explicado ya todo lo que había que contar sobre la lista y sobre 2015 en la primera parte, sólo recordar que este 2016 en el que ya nos encontramos pinta una vez más impresionante, con nuevos discos de los genios italianos Klimt1 918 y Novembre; los germanos Disillusion; es posible que Tool y Nine Inch Nails, en la parte más comercial, publiquen nuevas obras después de mucho tiempo; el nuevo ábum de Perturbator, el de Avantasia… aunque luego sean otros los que aparezcan en la lista de final de 2016.

Segunda parte de los mejores discos de 2015:

 

My Dying Bride “Feel The Misery”

 

 

Ghost Bath “Moonlover”

 

 

A Forest of Stars “Beware The Sword You Cannot See”

 

 

Dan Terminus “The Wrath Of Code”

 

 

Deafheaven “New Bermuda”

 

 

Khemmis “Absolution”

 

 

Archivist “Archivist”

 

 

Lychgate “An Antidote For The Glass Pill”

 

 

Baroness “Purple”

 

 

Paradise Lost “The Plague Within”

 

Los mejores discos de 2015 (primera parte)

Mejores discos de 2015_Kauan_Sorni Nai

 

Y bien, llegados a este punto, y como hago todos los años, intento repasar lo que ha sido el año a nivel musical, y creo que me repito igual que los años anteriores si digo que este ya pasado 2015 ha sido excepcional. Y es que la era de Internet nos está permitiendo conocer más grupos, de lugares más recónditos, poder escucharlos en cualquier momento y a través de cualquier dispositivo, poder comprarlos (fundamentalmente online, y en muchos casos directamente al grupo), poder apoyarlos en definitiva.

Esta no es una lista exhaustiva, e igual que todos los años tampoco está ordenada, son 20 álbumes que me recordarán siempre a este año, y que me han gustado mucho. Muchos los he ido compartiendo con mis amigos, o en algún foro, dónde también me han descubierto muchos de ellos. Muchos los he comprado ya, idealmente en ediciones limitadas, en digipacks,  como me gusta; otros están en la lista a la espera de encontrar el momento y el precio adecuado.

Me dejo alguno seguro, el año pasado se me olvidó incluir el de Impure Wilhelmina que estaba seguro en mi top5 del año, este año seguro que me olvido de algún otro crucial. No es en cualquier caso relevante, lo más importante es que 2016 sea igual de bueno que 2015. Hay muchos grupos nuevos, alguno repite de la lista de hace dos años como Deafheaven o Grave Pleasures (antes Beastmilk). Hay grupos clásicos que han sacado grandes discos este año, como Paradise Lost o, cuando yo ya no lo esperaba, Moonspell se sacaron de la manga su mejor disco desde el ya lejano “Irreligious”. La lista al mismo tiempo intenta recoger cierta diversidad musical, de ahí la inclusión de ese “The Wrath Of Code” de Dan Terminus como continuación a mi reciente entrada sobre el synthwave.

Al mismo tiempo, hay gran cantidad de álbumes que todavía no he escuchado con la suficiente atención y son de grupos consagrados que me encantan o grupos nuevos: el nuevo de Lacrimosa, que les vi presentar con motivo de los conciertos de su 25º aniversario; el de Coheed and Cambria, que estarán de nuevo en directo en sala en Madrid tras muchos años; el nuevo de Fear Factory, al que todavía no le he dado suficientes escuchas; el de los chinos Zuriaake; el de Vision Of Disorder, el de Toundra, que a lo mejor se me ha quedado a las puertas, igual que el de Exxasens, el post-rock nacional siempre de mucha calidad.

Sin más, y en dos entradas diferentes, para poder degustar como se merece, aquí está una lista de mejores discos de 2015:

 

Kauan “Sorni Nai”

 

 

Panopticon “Autumn Eternal”

 

 

Shape of Despair “The Monotony Fields”

 

 

Wiegedood “De Doden Heben Het Goed”

 

 

Envy “Atheist’s Cornea”

 

 

Amorphis “Under The Red Cloud”

 

 

Sorcerer “In The Shadow Of The Inverted Cross”

 

 

NRCSSST “Schizophrenic Art”

 

 

Grave Pleasures “Dreamcrash”

 

 

Moonspell “Extinct”

 

La explosión del synthwave

Retro Synthwave Perturbator

 

La entrada de hoy está dedicada a un movimiento musical que lleva un tiempo emergiendo desde el underground y que está dando lugar a la explosión de un nuevo estilo que podemos denominar synthwave, pero al que se le conoce también con muchos otras denominaciones diferentes: darksynth, retro futuristic, synth soundtrack, futuresynth, retro synthwave, outrun (traducido como “música de persecución”), etc. Y bien, ¿de qué hablamos en esta ocasión? Pues de música electrónica, en la mayor parte de los casos instrumental, que tiene su origen en los 80s en dos vertientes: por un lado la musical, puesto que la música está compuesta a base de emuladores de sintetizadores antiguos; por el otro lado, la estética también es decididamente retro, en las portadas, en los videos de YouTube, en el poco merchandising disponible. Al final todo viene a ser como meter en una coctelera a Jan Hammer, Jean Michel Jarre, la música y estética de Blade Runner, algo de manga japonés, un poco de Miami Vice y las máquinas de videojuegos de los 80s, bien de coches o de destrucción.

¿De dónde ha salido todo esto? Pues básicamente de dónde sale ahora muchísima de la nueva música aunque esta tenga ese aire retro: de los ordenadores de individuos dedicando muchas horas de su tiempo a aprender como manejar el software que hace posible crear esta música. ¿Y dónde se encuentra esa escena? Pues como ocurre hoy en día con muchos de estos movimientos, esta es una escena global, con los artistas (en este caso denominados productores) diseminados por todo el planeta; no podemos hablar que esté concentrado en algunos países o incluso continente, puesto que hay productores en Estados Unidos, Europa y Asia (y no sólo en Japón como inicialmente yo podría imaginar). Si tuviera que hablar de un epicentro probablemente se trataría de Francia, puesto que ahí es dónde parece que el número de artistas y su importancia está creciendo exponencialmente. ¿Y cómo se ha propagado esta fiebre por este estilo? Pues por los canales habituales: YouTube, plagado de cutre-videos con aire ochentero; Bandcamp, con infinitas bandas y sellos que tan sólo publican su música en esta plataforma; y tratándose de electrónica, también Soundcloud contiene bastante música synthwave; y luego por supuesto los gigantes Spotify, Apple Music, y demás servicios de streaming también la distribuyen. Y fuera de los canales puramente musicales, a través de los videojuegos, que la incluyen en muchos casos como banda sonora de los mismos; y de los propios gamers, que han hecho de esta música uno de sus estilos preferidos.

 

 

¿Y el formato físico que tanto nos gusta a algunos? Pues por ahora ciertamente escaso, ya que en muchos casos tanto artistas como sellos prefieren utilizar exclusivamente Bandcamp para la distribución digital. Si bien hay algún sello como TeleFuture, que produce y distribuye en CD a sus artistas, y algún otro productor ha publicado sus trabajos en CD o incluso en vinilo. Pero todo cambió hace unos meses con la entrada del sello Blood Music en escena. Este es el sello especializado en metal que ha publicado algunos de los proyectos más ambiciosos en el underground metalero y han entrado en el synthwave como sólo su dueño sabe hacerlo, por la puerta grande. Así, en los últimos meses han re-editado toda la discografía de Perturbator, al que han convertido en una de las caras reconocibles del género, y publicado otros álbumes de gran calidad como el “The Wrath of Code” de Dan Terminus, quizás mi álbum favorito de lo que llevo escuchado de esta música, o el “Behemoth” de GosT. Y como siempre tratándose de Blood Music, el proyecto ha sido a lo grande: digipacks para los CDs, vinilos de color super-limitados, incluyendo algunos que brillan en la oscuridad (“glow in the dark” en el argot), y que se han agotado al poco tiempo de ponerse a la venta, a 30€ + gastos de envío cada uno. NewRetroWave, que es una de los sitios de Internet alrededor de los cuáles gira esta escena, con su combinación de blog, canal de Youtube, juegos y tienda, ha publicado en los últimos meses su primer recopilatorio en vinilo, que se ha agotado al poco de ponerse a la venta, pese a no venderse en ninguna tienda sino únicamente online.

 

 

¿Y estos artistas actúan en directo o están todos los días detrás de sus ordenadores creando nuevos álbumes cada mes?
Pues precisamente ha sido también Blood Music la que hasta el momento ha lanzado uno de los festivales más exitosos de synthwave, este pasado verano en Helsinki, donde viajó gente de toda Europa para disfrutar del “directo” de los tres artistas de synthwave de la casa. Y al parecer ya hay planes de repetir el evento en París en Marzo, teniendo además en cuenta que Perturbator (nombre real: James Kent, hijo del periodista británico Nick Kent, conocido en los 70s y los 80s por sus artículos para New Musical Express) y Dan Terminus son franceses. También parece que en Rusia hay hambre de este tipo de música, puesto que en YouTube hay recogidas algunas actuaciones en directo, y tiene cierto sentido puesto que un país enorme y con un clima como este consume mucha música a través de Internet (el post-rock es también uno de los géneros emergentes en Rusia, algo tienen los rusos con la música instrumental). En cualquier caso, lo del directo hay que tomarlo dentro del contexto de música electrónica, similar a lo que hacen los DJs más conocidos.

Es interesante cómo estos movimientos, que antiguamente habrían quedado relegados a los ordenadores y cassettes (por supuesto otro de los formatos favoritos del género) de sus creadores, gracias a Internet y al efecto red pueden convertirse en fenómenos globales, y desde luego la combinación de música electrónica, los elementos ochenteros, que en muchos casos siguen trayendo buenos recuerdos a aquellos que tuvimos la suerte de vivir por lo menos parte de aquella época, y el auge de los videojuegos, garantizan que esta música tiene mucho futuro por delante. Y que con un marketing adecuado, sin necesidad de llegar al hype que acompaña todo lo que rodea a Perturbator y a Blood Music en general, se pueden conseguir muy buenos resultados. Supongo que además esto estará llegando a los clubes de todo el mundo mezclado con música ochentera, industrial y con sus claros lazos con el metal, con el comparte parte de su imagenería (y no sólo eso, Perturbator aparece en muchos casos con camisetas de grupos de black metal y parece que es además guitarrista), no es de extrañar que el género siga ganando adeptos. Esperemos que en algún momento esto llegue también a España puesto que por ahora no he conseguido encontrar artistas patrios y siempre es interesante empezar a desarrollar alguna escena local, y no será porque la música electrónica en general no esté firmemente implantada por aquí.

Y para finalizar, la perfecta mezcla de synthwave y metal:

 

La evolución en la venta de las entradas y el caso de Ticketmaster

 

Ticketmaster

 

Me gustaría en esta entrada hablar de la evolución que han sufrido las entradas de los conciertos, que no es un detalle nimio habida cuenta de la importancia que en la tarta de ingresos de los artistas va cobrando cada vez más el directo; y si bien estamos observando que los ingresos por música grabada han frenado la sangría gracias al incremento del streaming, es la música en directo la que continúa creciendo en casi todos los estilos musicales, y sólo hay que echar un vistazo a las guías de conciertos de nuestras ciudades para darse cuenta de ello.

Hoy me quiero centrar en hablar de las entradas en sí mismas, y no tanto en su precio, que puede tranquilamente ocupar un post entero por sí mismo. En primer lugar al hablar de entradas cabría hablar del aspecto físico de las mismas, y todavía recuerdo cuando los rockeros empezamos a acudir a retirar entradas a los puntos de venta y empezamos a recibir, en vez de una entrada en cartoncito o papel más o menos grueso, un papel impreso que te sacaba en el momento una impresora y que las primeras veces hizo que se te cayera el alma a los pies. Este papelajo no era digno de aparecer en mi colección junto a las entrañables entradas coleccionadas durante todos esos años. Grupos míticos en salas ya desaparecidas, artistas que ya no existen y que fueron parte integral de mejores épocas, grupos que aparecían de teloneros para al cabo de los años estar en lo más alto . ¿Qué mejor sensación había que llegar a un garito de copas rockero y ver enmarcadas docenas de entradas de conciertos pasados? Con eso sabías que el tío de la cabina era competente, incluso aunque luego tuviera que pinchar un poco de todo para satisfacer al personal congregado.

Es más, estoy convencido que si Madrid Rock hubiera decidido cobrar los abusivos gastos de distribución que se estilan hoy en día (lo dicho, más de esto próximamente) seguro que hubiera podido subsistir; quizás no en plena Gran Vía, pero si en algún punto cercano; y con el retorno del vinilo ya tendría dos palancas desde luego en las que apoyarse. ¡Qué cantidad de entradas se debieron vender en aquella planta de arriba de la tienda!, ¡y sin gastos de distribución! Hoy en día todavía existen puntos de venta de entradas en formato físico que van más allá de aquellos en los que simplemente te entregan la misma entrada que puedes imprimirte tú en casa. Y además en muchos casos estas tiendas no cobran gastos adicionales de distribución, sino que utilizan las entradas para atraer gente al punto de venta y de esa forma poderles vender otros productos, normalmente música en formato físico o merchandising, cada vez más variado en otro intento de diversificación.

Es verdad que al menos en España las entradas de Ticketmaster no son tan confusas como en Estados Unidos, donde incluso algún chico estudiante de diseño gráfico ha tenido que decirle al gigante de las entradas cómo diseñar correctamente unas entradas decentes , pero lo del papelito en blanco y negro de la impresora tiene tela. Eso cuando no es directamente el folio que tú te has impreso, claro.
Es curioso que siendo Ticketmaster la compañía dominante en el sector sea de hecho la más cutre de todas, ya que por ejemplo en 2015 todavía no ofrece la posibilidad de llevar las entradas en el móvil, lo cuál en mi opinión resulta inaudito. Así, prefiero siempre las entradas de Ticketea o de Entradium pero no siempre es posible elegir, puesto que sobre todo los conciertos grandes sólo se ofertan a través del gigante. Que Ticketmaster tiene una postura dominante en el sector en USA y en la mayoría de los países europeos es por sí mismo triste, puesto que ya hace 20 años Pearl Jam trataron de luchar contra el gigante, en una batalla que se puede mirar de muchas formas pero que claramente la banda, en la cresta de su popularidad, no ganó. En Europa Ticketmaster lo que ha hecho ha sido básicamente comprar el operador dominante en cada país, que aquí era TickTackTicket (bastante penoso también, por cierto) y a partir de ahí ir estandardizando sus diversas websites de cada país, especialmente en lo que se refiere al idioma.

 

 

Recuerdo la primera vez que compré entradas que se podían llevar en el móvil, uno de mis amigos de los que asiste a docenas de conciertos al año me dijo “¿pero es que ya ni siquiera vamos a tener un papel de recuerdo?”. Y yo pensé “si es que para que te den ese papel, es mejor llevarlo en el móvil, eso siempre te lo puedes imprimir y guardarlo”. Y para algo más importante que no pensé en su momento, y es que hoy en día no tiene sentido comprar una entrada en un punto de vista físico (FNAC, Halcón Viajes, Carrefour, etc.) porque si la pierdes, no hay forma de recuperarla. Me pasó en el concierto de hace unos meses de The Twilight Sad (por cierto, grupo recomendadísimo, vienen de teloneros de The Cure en Noviembre de 2016). Compré la entrada en la FNAC con mi tarjeta de crédito unas semanas antes y por una vez no la puse en el sitio habitual de las entradas sino en otro; y bien, llegó el día del concierto y la entrada no apareció. Claro, al haberla comprado en una tienda física y sin usuario no podía imprimírmela de nuevo, llamé a Ticketmaster y me dijeron que no podían hacer nada, porque ellos no tenían el número de mi tarjeta de crédito como comprobante, así que me tocó comprar la entrada de nuevo en puerta. Lección aprendida: no vuelvo a comprar una entrada en punto físico.

La última con Ticketmaster también tiene miga: a lo largo del proceso de compra, la aplicación te pregunta si quieres recogerla en un punto físico o imprimirla por tu cuenta. Compré entradas de Coheed & Cambria para su concierto de Enero (ya era hora que volvieran, por cierto) y tenía pensado ir a la FNAC al día siguiente, así que pensé “la retiro, aunque sólo sea por rememorar viejos tiempos”. ¡Error! Porque finalmente no pude ir ese día y ahora me encuentro con que Ticketmaster no me permite revertir mi elección, es decir, por narices me tengo que acercar a un punto de venta. ¿Tan difícil es implantar la opción de “he decidido que finalmente me la imprimo yo mismo?” Pues para estos señores, que no deben ir a un concierto en su vida, parece que sí.

Por otro lado, al lado de todas esas desventuras con el gigante Ticketmaster debo decir que cada vez que pruebo un nuevo sistema, bien sea Ticketea, Entradium, o incluso algunos más desconocidos, el proceso de compra es absolutamente impecable, las entradas se guardan en el passbook del iPhone sin problemas,  podría volver a bajarlas cuantas veces quisiera, pago con PayPal (que no permite Ticketmaster), compra fácil desde el móvil (utopía con Ticketmaster) etc etc… es decir, lo que se espera de un servicio de entradas en 2016. A partir de ahora me pongo a escribir una nueva entrada sobre el precio de las entradas y los gastos de administración, que esa sí que va a ser divertida, todos los despropósitos de Ticketmaster respecto a las entradas se quedan cortos si lo comparamos con la parte crematística. Reto: publicarlo antes del final de 2015.

 

Artistas más allá de la música: John Baizley de Baroness

Baroness_Red_Album

 

Aprovechando la salida al mercado de “Purple”, el nuevo álbum de la banda de Savannah, Baroness, es buen momento para hablar de su líder como uno de esos artistas polivalentes, John Baizley.

Baroness empezaron a ser conocidos en el año 2007 como consecuencia de la salida al mercado de su “Red Album” a través de Relapse. Con anterioridad ya habían publicado dos EPs, titulado “First” y “Second” y un LP compartido con Unpersons. Pero fue este disco y el apoyo de un sello tan importante en la escena metalera como Relapse el que les catapultó al éxito. Y una vez que la música había dejado un grandioso sabor de boca todo el mundo empezó a hablar de esa portada tan particular del disco y que, investigando un poco más, había sido diseñado por el propio cantante y guitarrista de la banda, John Dyer Baizley.
Y así en poco tiempo empiezan a aparecer nuevas portadas de Baizley, particularmente en las obras de otros artistas de Relapse como Black Tusk o Skeletonwitch, y otros como Kylesa o Kverlertak. Y es que el estilo de este hombre es tan propio que inmediatamente sabes que estás delante de una obra suya, que desde mi punto de vista es una de las mejores cosas que puede ocurrir a un artista. Obviamente es algo que con el paso del tiempo puede llegar a cansar, pero en mi caso, y al menos hasta el momento, no es algo que me haya ocurrido respecto a este artista. Y la parte de titular cada álbum de un color y hacer toda la parte artística y de merchandising en torno a ese color también se ha mostrado muy exitoso, cosa que esperan repetir por cuarta vez con el morado.

 

 

El trabajo de Baizley se puede ver en su website A Perfect Monster si bien sus obras, en ediciones siempre muy limitadas se pueden comprar en Burlesque, uno de mis sitios favoritos de compra de arte relacionado con la música (y no, no es que yo sea ningún entendido en arte), de hecho es frecuente encontrar trabajos de otros artistas como Jacob Bannon, del cuál ya hablé en su momento. Desgraciadamente para mí y otros muchos, las ediciones son tan limitadas que en cuanto Burlesque las pone a la venta se agotan en cuestión de minutos, y ahora mismo el cambio euro/dolar y los altísimos gastos de envío desde USA hacen todavía más complicada cualquier adquisición.

Ahora para “Purple” Baroness han decidido crear su propio sello y comenzar la preventa de su disco por el canal favorito de muchos músicos hoy en día, que es el crowdfunding, y por lo que he podido ver están siendo bastante más exitosos que otros. Y es que apostar por el duo Baizley/Baroness es hacerlo a caballo ganador, y más ahora que la fortuna o en quién crea este hombre le ha dado una nueva oportunidad en la vida, puesto que en el verano de 2012, durante la gira europea de presentación de los discos “Yellow & Green”, Baroness sufrieron un terrible accidente en Bath, en el Reino Unido, que a punto estuvo de costar la vida a varios integrantes del grupo cuando su autobús se precipitó al vacío desde un puente. Afortunadamente pudieron volver a retomar sus actividades artísticas y sus extensas giras, si bien su batería y bajista decidieron abandonar la banda como consecuencia de este suceso.

Así pues, con nueva banda, nuevo disco bajo el brazo y un apoyo incondicional por parte de sus muy devotos fans, Baroness se preparan una vez más para sus larguísimas giras, dentro de un tipo de música que sigue gozando de mucha popularidad, ya podríamos encuadrarles en la misma escena de metal sureña que nos ha ofrecido a Mastodon, Kylesa o Torche (aunque estos últimos sean de Miami) y en la que Baroness se mueven como pez en el agua. Y a ver si la próxima vez que pasan por aquí es a principios de gira y Baizley tiene material de sobre para vender.

 

Mi banda sonora de la NBA

Michael Jackson_Michael Jackson_Jam

 

Además de la música, mi otra gran afición es el baloncesto, sobre todo la NBA. Llevo siguiendo la liga norteamericana más o menos a diario desde aquel verano del 86 cuando, tras el Mundobasket de España, Fernando Martín se incorporó a Portland Trail Blazers. Y la verdad es que hoy me gustaría poner banda sonora, mi banda sonora de la NBA, a todo ese tiempo que he pasado viendo o leyendo sobre baloncesto, y son canciones y videos que irremediablemente han unido mis dos mayores aficiones, como aquel programa de los 40 Principales de hace muchos años llamado “Basket & Music”.

Para comenzar, hay que hacerlo con esto:

 

 

Fernando Martín, que en paz descanse, sólo jugó en Portland una temporada, pero en muchos adolescentes y jóvenes españoles la NBA había pasado de ser algo tremendamente lejano a poder por lo menos ver, durante aquella temporada, algún que otro partido en diferido en Estudio Estadio. Las finales del 87 entre Lakers y Celtics pudieron ser vistas en España (con unos cuantos días de diferido, y sólo tres de los seis partidos), y sirvieron también para dar a conocer a un periodista que estuvo invitado a comentar el segundo partido llamado Ramón Trecet, que como curiosidad era también locutor en la radio musical Radio3, que ha sido tradicionalmente el rincón que ha quedado para la música menos comercial dentro de la radio pública.

Pues bien, a partir de la siguiente temporada, la 87-88 TVE puso a Ramón Trecet al frente de un programa de baloncesto NBA semanal que se llamó “Cerca de las Estrellas”, en el cuál se hacía un repaso semanal a la liga y se emitía un partido en diferido los viernes por la noche. Y la cabecera de aquel programa venía acompañada por el “Faith” de George Michael, un tema enormemente popular en la época. Esta era una versión instrumental que por supuesto no es la que hizo rico y famoso al ex-componente de Wham, pero los que vivimos aquella época siempre asociaremos siempre el “Faith” con la NBA y “Cerca de las Estrellas”.

Y bien, “Cerca de las Estrellas” fue un éxito rotundo durante su primera temporada y muchas más, y al acabar aquella primera temporada con el back-to-back de los Lakers del showtime, Ramón Trecet hizo algunos programas durante el verano, básicamente resúmenes y repetición de algún partido. Y una noche de Agosto nos encontramos con una joyita inesperada, que fue un programa “vintage” que incluía jugadas de años anteriores en un formato videoclip realmente atractivo. Hoy esos videos se pueden ver en YouTube bajo el nombre de “NBA Superstars”, y musicalmente me gustaría destacar este:

 

 

Charles “El Gordo” Barkley era una estrella emergente en aquella época, y este tema, “The Warrior” resume perfectamente el enfoque de Barkley respecto al baloncesto: guerra, batalla sin cuartel por el rebote, mates, jugadones de uno contra cinco, etc. El tema, AOR típicamente ochentero, pertenece al primer álbum, titulado también “The Warrior”, de esta banda llamada Scandal, que contó para su disco con la colaboración de esta chica llamada Patty Smyth (no confundir con la musa del punk y la nueva ola neoyorquina, del CBGB y de muchas otras cosas, Patti Smith). En fin, estos Scandal tuvieron una historia breve, pues sólo publicaron ese álbum y unos cuantos singles, y que han servido a lo largo de los años para varios recopilatorios y en definitiva explotar sus 15 minutos de éxito.

De todas formas el videoclip o la canción más famosa relacionada con el baloncesto probablemente sea esta, que juntaba a los dos Michaels, dos de las mayores estrellas de sus respectivos ámbitos:

 

 

“Jam” era otro de los numerosos éxitos que se incluían en “Dangerous”, el álbum de Michael Jackson que sucedía a “Bad”, y que como era costumbre en la época y en Jackson, elevaba el videoclip a la categoría de arte. En este ocasión el rey del pop optó por invitar al rey del basket a la fiesta dentro del elenco de invitados que solian acompañarle en sus extraordinarios videoclips desde la época de “Thriller” y de “Bad” y fue por supuesto fue otro exitazo a nivel de rotación en la MTV.

Finalmente, esto es más por la parte del basket, pero en aquellos videos que Trecet mostró en el verano del 88 se encontraba esta joya que incluía jugadas que en aquella época era imposible ver fuera de la NBA: mates de otra galaxia, alley-hoops (prohibidos en FIBA en aquella época), pases de fantasía… aquel video sirvió a muchos para descubrir a Larry Nance, con esos mates por encima de Kareem o de dos adversarios; y a Gus Williams, aquel base eléctrico de los Sonics, puesto que Julius Erving, “Magic” Johnson o James Worthy eran ya caras más o menos familiares.

El fantástico tema que acompaña al video es “Classical Gas”, una obra de 1968 de Mason Williams, un compositor, virtuoso de la guitarra, comediante y muchas cosas más y esta obra, instrumental, ha sido utilizada muchas veces en para espacios promocionales, encabezar telediarios, y ha sido versioneada por artistas como Vanessa Mae o Cozy Powell.

 

 

La difícil sustitución del iPod Classic y del scrobbling

iPod_Classic

Hace un par de meses tuve problemas con mi viejo iPod Classic, y puesto que Apple hace ya tiempo que decidió dejar de lado los reproductores de música de alta capacidad, tuve que pasar por el dilema de la sustitución del iPod Classic, y sopesé todas las alternativas, que a continuación expongo:
– utilizar el móvil: a pesar de que habitualmente llevo dos móviles iPhone (el personal y el de trabajo) no era buena idea, sobre todo por la insuficiente capacidad, algunos problemas de batería, etc. Y porque seamos sinceros, el móvil está más bien hecho para disfrutar de un Spotify o de un Apple Music y no para estar metiendo y sacando mp3 todo el rato, porque además iTunes no es la plataforma más sencilla del mundo.
– gama iPod actual: no se ajusta a mis necesidades, puesto que los modelos más asequibles (Nano, Shuffle) no me valen por capacidad; y los iPod Touch no tienen sentido, por precio y porque básicamente son iPhones sin teléfono, y para eso tengo ya dos iPhones.
– otros fabricantes: realmente casi ninguna marca mantiene en su portfolio de productos algo parecido a un iPod Classic, puesto que incluso el mayor rival de Apple durante estos últimos años, Samsung, también ha eliminado su reproductor de música hace relativamente poco.
– ví también que hoy en día existen opciones a muy buen precio de reproductores de mp3 con una capacidad bastante aceptable, para aquellos que sólo queremos escuchar música. Mi problema: ninguno tiene software que permita hacer scrobbling, y es que en mi caso no se trata solamente de escuchar música, sino disponer de detalladas estadísticas de qué escucho, y para ello es necesario que el cacharro en cuestión no sea únicamente reproductor de música sino que tenga posibilidades de incorporar software de terceros como el famoso scrobbler de last.fm.
Por un momento estuve incluso pensando en comprarme el Walkman de Sony, porque es probablemente de lo mejor que hay hoy en día como reproductor, y hubiera sido un deja-vú total comprar un Walkman en 2015, pero no permite incorporar el scrobbler, así que mi gozo en un pozo.
– entonces me pasé a la alta resolución, que para mí al menos era una gran desconocida hasta entonces. Y como en todo, una vez que empiezas a rascar, encuentras un mundo entero con todas sus ramificaciones. El resumen es: hay un nicho de aficionados a la música que necesitan y gustan de escuchar la música en alta resolución, y para ellos hay una serie de aparatos portátiles a medida. Empezando por el PonoPlayer de Neil Young que primeramente salió por Kickstarter (y que no es sólo un aparato, sino también un servicio como PonoMusic), pasando por el modelo de Sony, que efectivamente es un Walkman con un precio absolutamente desorbitado, hasta llegar a lo que yo considero son lo más parecidos al sustituto natural del iPod, y que son marcas como FiiO o iBasso. En muchos casos se trata de marcas chinas pero de gran calidad, tanto de acabados como de software. Con una gran capacidad puesto que los archivos en alta resolución son mucho mayores que los tradicionales mp3, lo interesante es que esta capacidad puede además aumentarse mediante tarjetas de memoria. Y bueno, ya estaba más o menos convencido de adquirir uno de estos cacharros hasta que me tocó investigar la parte de integración con last.fm y pude leer que, pese a las muchas peticiones de usuarios en ese sentido, hasta el momento no había esa integración. Para todo lo relacionado con la alta resolución recomiendo la lectura de este blog que a mí desde luego me ayudó mucho (y en la cuál acabo de ver una entrada reciente similar a esta mía jeje).

Así pues, habiendo descartado todo lo nuevo, quedaba otra alternativa y es mi buen amigo eBay. Es decir, mucha gente tenía iPods Classics e incluso quizás habría algunos nuevos, puesto que cuando Apple anunció que ya no fabricaría más, los estuvo comercializando todavía durante un poco de tiempo, lo mismo que sus resellers, y si hubiera hecho lo que tenía que haber pensado que era comprar uno de repuesto entonces, ahora no estaríamos en estas, pero en fin… Pues bien, ningún chollo en eBay: aquellos que tienen iPods Classics sin estrenar los venden a precio de oro, y los de segunda mano tampoco es que sean ninguna ganga en eBay. Así pues un mercado secundario que está funcionando la mar de bien, por si alguien tiene algún iPod Classic cogiendo polvo en casa.

Última opción, que parece que hoy en día nunca nos acordamos de ella: reparar mi iPod Classic. Y mira por donde, y como por otra parte también es lógico, también aquí hay un mercado emergente, puesto que ya no solamente por lo de last.fm, pero hay mucha gente que tiene ya sus librerías sincronizadas y todo montado alrededor de su iPod Classic, no ha conocido otra cosa, y quiere continuar con él, entre otras cosas porque la alta resolución tampoco va con ellos.
En mi caso, después de mirar y descartar el hacerlo yo mismo (que se puede con maña y con tutoriales de YouTube), puedo ahora recomendar este sitio y se nota que tienen bastante experiencia con los Classics, puesto que ofrecen incluso varias opciones de reparación en función del problema y efectivamente la mía ya la tenían muy trabajada. Lo dicho, servicio de reparación al carrito de la compra, pago fácil con PayPal y a esperar a que lo recojan, servicio impecable y iPod a pleno rendimiento de nuevo (como siempre, comentar que no tengo nada que ver con esta gente, y pagué el servicio como todo el mundo, simplemente me permito recomendarles).

De todas formas habrá que estar muy atentos porque en el momento en que los FiiO y demás conecten sus aparatos a Internet (ese es el tema para conseguir meter todo tipo de software), podemos vivir un nuevo paso adelante en la música portátil, dentro de lo que se conoce como Internet of Things.

Celebrando el 25 aniversario de Lacrimosa

Lacrimosa_25Jahre

 

Conocí a Lacrimosa a mediados de los 90 gracias a aquellos maravillosos recopilatorios en cassette de TDK de 90 que mi amigo Antonio llevaba en su Opel Corsa. De entre todos aquellos clásicos (Paradise Lost, Tiamat, My Dying Bride, Therion, etc) destacaban los de Tilo Wolff porque dos de las canciones que llevaba Antonio en su coche eran muy diferentes entre sí: por un lado “Seele in Not”, que empezaba con un sonido como de un gato, y que era una pieza muy larga, lenta y basada en teclados; y por otro lado, estaba “Copycat”, donde las guitarras y las baterías tomaban el mando y que era básicamente gótico heavilorro. La explicación era sencilla: la primera era el tema que abría el disco de debut de los suizos, cantada en alemán; mientras que la segunda, en inglés, se encontraba en el entonces álbum más reciente de la banda, “Inferno”.

Poco después, pasé por casa de Antonio para que me prestara los 4 discos de Lacrimosa y poder grabármelos en sus correspondientes cintas y empecé a disfrutarlos como un enano; y la semana pasada, 20 años después de aquello, tuve la inmensa suerte de presenciar uno de los dos conciertos que Lacrimosa ofrecieron con motivo de su 25 aniversario. Tenía ya previsto ir a Alemania ese fin de semana para disfrutar del Prophecy Fest (de este hablaré en la próxima entrada), y de pronto un dia de finales de Julio vi que Lacrimosa estarían tocando en Oberhausen, cerca de Düsseldorf, que era la ciudad a la que volábamos. Así pues había que adelantar el vuelo un día para poder disfrutar de Tilo Wollf y compañía, así que dicho y hecho, vuelo adelantado con su penalización correspondiente y boletos para el concierto adquiridos.

 

 

Oberhausen es una pequeña ciudad, perfecta para los amantes de la música, puesto que la misma noche de viernes en que íbamos a disfrutar del concierto aniversario de Lacrimosa tenían lugar otros dos conciertos de rock: por un lado, la gira de Audrey Horne cuyo concierto en Madrid fue cancelado; y por otro, en el mismo Turbienenhalle pero en la otra sala, tocaban Trailerpark, un grupo alemán de hip-hop de público muy joven. Y al día siguiente David Gilmour de Pink Floyd estaba tocando en un pabellón, otro más de los recintos con que cuenta Oberhausen.

Según entramos, estaba claro que el recinto no se iba a llenar, lo cuál me produce sentimientos encontrados: por un lado, libertad de espacio y nada de colas a la hora de pedir la bebida. Por otro, comprobar que Lacrimosa hoy en día no son capaces de llenar una sala de mil y pico personas en Alemania en un concierto aniversario que prometía muchas golosinas. Y es que por alguna razón el grupo, que dentro de su “Unterwelt Tour” tocará en breve en Rusia y en Bielorrusia y desde allí pasar a China, Taiwan y Japón, ha ido creciendo hasta convertirse en un fenómeno a nivel mundial, pero probablemente no ha ido ganando demasiados nuevos fans, a tenor de la media de edad que gastábamos los allí presentes.

 

 

El concierto de Oberhausen comenzó de la mejor manera posible: con tan solo Tilo Wolff y su inseparable Anne Nurmi sobre el escenario interpretando la versión original de “Seele in Not”, únicamente electrónica. A partir de ahí, temas de sus primeros álbumes en su formato original sin necesidad de bajo, batería y guitarra hasta llegar a los temas de “Inferno” y “Stille”. Un grandes éxitos en toda regla siguiendo un orden cronológico perfecto. Por supuesto a Tilo siempre le gusta introducir variaciones en sus temas, así por ejemplo “Alles Lüge” sonó cuasitechno mientras los clásicos absolutos de “Elodia”, “Alleine zu Zweit” y “Halt Mich” sonaron como sus versiones originales, todo dentro de una atmósfera de fiesta genial. Si había dudas porque la última vez en Madrid el concierto fue un poco más corto de lo acostumbrado y quizás no tan brillante, esta vez Tilo y su banda no dejaron lugar a dudas que siguen siendo una de las grandísimas bandas en directo dentro del rock gótico, metal gótico o como queramos llamarlo.

Y bien, llegado el momento, Tilo desveló que también habría lugar para el nuevo álbum “Hoffnung”, cuya portada muestra al payaso con un semblante serio, y me confirma una vez más que me siguen gustando mucho más las portadas antiguas de los primeros discos que las nuevas. Tras dos horas y media de concierto, Lacrimosa interpretaron todavia otros cinco temas en dos temas, finalizando con casi tres horas y cuarto de concierto y 29 temas tocados. Tilo se mantiene en una extraordinaria forma física y sobre todo vocal; la parte física, entre el maquillaje y supongo que tratamientos y similares no es para nada fácil, pero es que a nivel vocal el tío no falla nunca. La que suele fallar (es decir, Anne) en este caso no desentonó demasiado, tampoco estéticamente con sus medias en blanco y negro harlequín.

 

 

Así pues, noche histórica la vivida en Alemania ese viernes de Septiembre y que deja el listón insuperable para cualquier nuevo concierto de Lacrimosa, aunque por supuesto seguiré acudiendo como hago religiosamente desde aquel concierto de Septiembre de 1999 con Love Like Blood de teloneros en la Sala Live. ¡Que siga la gran fiesta del payaso durante muchos años!