Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember

Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember | elfuturoperfecto.com

 

Hoy quiero seguir con esta serie titulada Maxi-Pop, que trata de la música que comunmente se denomina remember y en este caso me gustaría hablar del resurgimiento del género que está teniendo lugar en la que llegó a ser la capital europea de este estilo, Valencia. Y si bien es verdad que durante los últimos años volvían las fiestas remember, no sólo en Valencia sino también en otros puntos de Levante y en Madrid, ahora lo que ha vuelto a la ciudad del Turia ha sido la actividad del directo.

Este pasado verano The Snake Corps anunciaban concierto para el pasado 17 de Octubre en Valencia, y lo hacían al mismo tiempo que otra de las bandas míticas de la escena independiente de finales de los 80s y principios de los 90s, los míticos Sad Lovers and Giants, uno de los grupos más reconocidos e importantes de la escena independiente británica de la época. Precisamente tanto Sad Lovers and Giants como The Snake Corps estuvieron presentes en el Maxi Pop Fesitval que tuvo lugar en Septiembre de 2010 en la Sala Salamandra de Barcelona. Lástima que ese festival no haya tenido cierta continuidad y hayamos podido disfrutar de más grupos de la época.

Así pues, el pasado 22 de Noviembre, después de 27 años, Sad Lovers and Giants volvían a Valencia, donde, según informaciones de primera mano, ofrecieron un concierto memorable, para la historia, por el ambiente, por el entregado público de mediana edad, por el largo repertorio… en fin, una lástima no haber podido asistir, puesto que me hubiera encantado corear a grito partido esa maravillosa obra maestra llamada “Things We Never Did”:

 

 

Hasta donde yo sé, no hay un video oficial del tema y por eso nos tenemos que contentar con un fan-made tan simple como ese, pero no es relevante, lo importante es el temazo que pudieron saborear también en directo en Valencia el mes pasado:

 

 

Precisamente “Things We Never Did – The Story of Sad Lovers & Giants” es el título del libro que el líder de la banda, Garce Allard, o simplemente Garce, ha publicado recientemente y que también me ha sido recomendado fervientemente por mi amigo Fernando. El libro se puede aquirir en la web del grupo, afortunadamente en Valencia gozaba de un importante descuento sobre ese precio.

Es importante que haya buena respuesta por parte del público a este tipo de eventos para que precisamente se puedan seguir prodigando, y parece que así ha sido a juzgar por los próximos conciertos anunciados. Así, durante 2015 aparecerán por Valencia 1000 Mexicans y Flesh For Lulu, otros clásicos del Maxi-Pop, así como The Essence, desde mi punto de vista los más interesantes de los tres, y que precisamente fueron la tercera banda presente en el Maxi-Pop Festival de Barcelona.

The Essence fueron denominados “los The Cure holandeses” en su época dorada, y con este clásico absoluto “The Mirage” podemos ver el porqué. Ahora sólo queda esperar a que se confirme el concierto y a ver si nos podemos acercar a disfrutar de una nueva velada maxipopera.

 

Discogs, el panel central de tu colección de música

Discogs_logo

 

Conozco Discogs desde hace unos pocos años, creo que fue mi colega Agustín el que me lo descubrió como una especie de eBay de discos difíciles de encontrar, ediciones especiales, etc. Y aunque tarde, es ahora cuando he comenzado a descubrir el verdadero potencial de Discogs, mucho más allá de un simple marketplace musical.

Ha sido a raiz de poner mi amigo Carlos su colección de CDs a la venta cuando he comenzado a visitar Discogs más a menudo, y he empezado a aprovechar sus posibilidades, que me parecen excepcionales y lo convierten en una pieza central para todo fanático de la música que se precie.
Así pues, ¿qué es Discogs? Pues a simple vista, un marketplace exclusivamente de música donde uno puede buscar cualquier CD y encontrar a determinados vendedores que lo ofrecen, de multitud de países y que se parece a eBay en cuanto a que los gastos de envío los especifica el vendedor, a diferencia de, por ejemplo, un Amazon donde los gastos de envío del marketplace son fijos o de un Play/Rakuten donde no hay gastos de envío (y entiendo que los vendedores ya los incluyen en el precio)

Pero donde empieza a barrer a eBay es que Discogs es un marketplace colaborativo para fans de la música, que contiene absolutamente todas las ediciones de cada disco, porque la gente se molesta en añadirlos, modificarlos, mejorar las descripciones, etc. lo cuál hace que Discogs sea sin duda el mejor lugar que yo conozco en Internet donde mirar las diferentes ediciones de cualquier álbum, por desconocido que este sea. Porque además hay muchas veces que no hay ningún ejemplar a la venta, pero Discogs actúa de archivo o discoteca, lo que le convierte en la enciclopedia más grande de música. Es una especie de Metal Archives (al que se conoce como enciclopedia del metal, también un sitio colaborativo), pero más focalizado en ediciones y compra-venta que preocupados por estilo musical, críticas de discos, etc. Precisamente hace poco Metal Archives ha empezado a catalogar las diferentes ediciones de cada disco, siguiendo supongo el ejemplo de Discogs.

 

 

Hasta ahora mi experiencia de compra es bastante reducida, pero sin ningún problema. Vendedores acostumbrados a marketplace, que te responden los mails rápidamente, transacciones sin problemas con PayPal, feedback al final de la transacción, etc., en ese sentido, nada que envidiar a eBay. La gran diferencia con eBay, y semejanza al mismo tiempo con Amazon, es que no se trata de una subasta, sino que puedes poner un artículo a vender a precio fijo durante todo el tiempo que quieras, lo que ha facilitado que muchos vendedores hayan creado sus tiendas virtuales en el mercado Discogs, que les provee de tráfico y de oportunidades. Y quiero pensar que las comisiones para el vendedor serán menores que en Amazon o eBay, aunque eso lo comprobaré la primera vez que venda. Sin embargo, sí que hay una función que yo calificaría de espectacular, y es que Discogs te dice por cuánto se ha vendido de media esa edición en concreto, y cuál ha sido la copia más cara y la más barata. Y esto es muy revelador, porque todos sabemos que muchas veces los vendedores se suben a la parra sabedores de tener una copia muy difícil de conseguir, pero aquí podemos ver a qué precios realmente se está vendiendo. Porque además otra de las caracterísiticas de Discogs es que permite al vendedor, si quiere, recibir ofertas por debajo del precio, y ya es cuestión de arreglarse entre comprador y vendedor. Es cierto que eBay también permite esa característica, pero la combinación de todas ellas hace que Discogs sea EL LUGAR donde mirar el valor real de cualquier objeto músical (CD, vinilo, cassette, DVD, etc.)

Al mismo tiempo, el hecho de, supongo, cobrar comisiones por las transacciones, hace que la supervivencia del sitio esté garantizada, pues no depende de donativos, publicidad, etc. y ya sabemos que la intermediación siempre gana, y más en este caso que gracias a esa naturaleza colaborativa, la página no tiene que preocuparse de listados, características, etc que requieren muchísimo tiempo y recursos a sitios como Amazon (y que en el caso de Amazon España deja muchísimo que desear)

Pero pasemos ahora a la mejor parte, de la cuál he tardado en darme cuenta bastante tiempo después de visitar Discogs, y es que una de las características del sitio es tener una lista de deseos con su botón de “add to wantlist“; pero también un botón de “add to collection“; es decir, después de llevar años rellenando mi excel con mi colección de música, resulta que Discogs me lo pone mucho más fácil, porque me incluye toda la info adicional del disco, y encima puedo elegir la versión. Con esto, ya sé en qué me voy a centrar los próximos meses a nivel de coleccionismo musical. Y además, una vez que rellenas la colección, podrías poner a la venta cualquier CD en un click, supongo, e incluso recibir un mail de alguien preguntando si le venderías ese CD. Y por supuesto esa colección es exportable a formato CSV (excel), puedes seleccionar en qué carpeta, armario, o dónde está guardado ese CD o vinilo… sencillamente espectacular; esto está hecho por fans de la música para fans de la música.

Otra de las cosas positivas es que con tu wantlist y tu colección te van avisando de nuevos lanzamientos que se ha incorporado al catálogo de Discogs, te va recomendando discos, etc. De nuevo, e igual que en el caso de last.fm, hablamos de webs muy orientadas a disponer de un gran número de datos, de tal forma que estos puedan ser analizados, en este caso para conseguir más transacciones entre particulares o con pequeñas empresas, distribuidoras, etc.

Así pues, desde mi punto de vista, ese dashboard o panel de control puede llegar a convertirse en el lugar de referencia a visitar todos los días cuando abramos el ordenador para saber cómo anda nuestra colección, nuestras ventas, nuestras compras, qué novedades hay en el mercado, etc. Y supongo que seguirán mejorando muchas de las características que hacen de Discogs un lugar especialmente diseñado para auténticos fans de la música, como bien se encargan ellos de comunicar. Otro día, por cierto, hablaré de la ciudad que aloja al equipo de Discogs, que sólo podía ser Portland, Oregon.

 

Taylor Swift contra Spotify: la opinión de los usuarios

Spotify_vs_Taylor Swift

 

Y bien, en la anterior entrada de este blog comentaba que la decisión de la discográfica de Taylor Swift había causado cierta controversia entre los artistas y la industria en general, pero también entre los usuarios del servicio del gigante sueco del streaming. Y precisamente esta entrada en el blog de uno de sus usuarios premium me permite escribir esto, más que nada porque estoy completamente en desacuerdo con su visión del asunto.

El tipo en cuestión argumenta que se va a dar de baja de Spotify premium por las siguientes razones:

1.- Considera que si por los 120$ que paga al año (el triple que lo que un americano medio gasta en comprar música) tiene derecho a escuchar toda la música que quiera. Y pone el ejemplo de que tanto el último álbum de Beyonce como el nuevo de Taylor Swift no están disponibles en Spotify. Pues bien, en primer lugar habría que decirle a este señor que el problema puede ser de Spotify, pero también de estas señoras o señoritas, que están renunciando a dos cosas: a dinero contante y sonante vía royalties de Spotify; y en segundo lugar, a estar incluidas en las listas de reproducción de millones de usuarios que luego son compartidas en todas las redes sociales, etc. es decir, renuncian a dinero, y a más publicidad y viralidad.

2.- Segundo argumento: Spotify estaba perdiendo una oportunidad de oro de hacerse publicidad a costa de este incidente y que deberían devolver la jugada. Esto en realidad ha ocurrido posteriormente, con un artículo de obligada lectura para todo el mundo con interés en el futuro de la música. El artículo viene firmado por el propio CEO de Spotify, Daniel Ek, en el que aprovecha el escándalo Swift para dar a conocer las impresionantes cifras que maneja ya Spotify, en términos de usuarios que pagan y sobre todo de lo que ellos pagan a la industria.
Pero aún así, si este señor quería saber cuánto perdía Taylor Swift por no estar en Spotify sólo tenía que haber hecho unas pocas cuentas, que no es tan difícil; o bien acudir a esta web que Spotify ha creado para explicar todo lo relativo a su modelo de negocio, y donde en uno de sus apartados uno se puede hacer una idea de lo que ingresa una discográfica por cada nuevo álbum.

Daniel_Ek_Spotify

 

3.- Y llegamos al punto más importante, que es: ¿si no es Spotify, quién es?. Porque claro, es fácil decir “me largo de Spotify”, pero, ¿es que acaso no les va a pasar lo mismo a los demás?. No creo que Swift & co tengan más tirria a Spotify que al resto, porque si además hay un actor que ahora mismo lidera el ránking de pagos por streaming a los artistas es Spotify gracias a su enorme masa de clientes, tanto gratuitos como de pago. Porque a ver, Spotify, Rdio, Deezer, Beats Music de Apple o Google Play (junto a la nueva YouTube Music Key) también tendrán que pagar a los dueños de los derechos, y tendrán unos costes de estructura más o menos similares.

Porque la otra alternativa es, por supuesto, irse al Wal-Mart o Target más cercano o a Amazon y comprar el CD de Taylor Swift, pero por lo que cuesta ese CD uno tiene prácticamente dos meses pagados de Spotify.
Al final comparemos esto con los servicios de televisión de pago que llevan mucho tiempo operando: nadie tiene nunca todo el contenido, es decir, todos los deportes, todas las series, todos los documentales. Y al final, habrá diferentes plataformas, más o menos especializadas o generalistas donde poder elegir, e incluso puede haber gente muy interesada (y con posibilidades económicas) subscrita a varias de ellas.

4.- Por último, lo que este señor no se da cuenta, aunque es obvio, es que esta jugada del dueño de la compañía de Taylor Swift en realidad es marketing y poco tiene que ver con Spotify, y sí mucho con la venta de su discográfica, como ya comentaba yo al final de la anterior entrada.

Y en cualquier caso, de un tío que se muere por escuchar lo nuevo de Beyonce y de Taylor Swift, yo no me fiaría demasiado en cuanto a gustos musicales, ni en cuanto a pasión por la música, y para muestra un botón.

 

Taylor Swift contra Spotify

 

Taylor Swift_1989

 

 

Parece que cada cierto tiempo, alguna de las estrellas de la música popular actual toma la decisión de retirar toda su música, tanto temas nuevos como antiguos, del catálogo de Spotify y demás compañías de streaming. En este caso ha sido Taylor Swift quién ha tomado esta decisión de forma conjunta con su sello discográfico, aprovechando la salida al mercado de su nuevo álbum, “1989” Esto ha causado cierta polémica entre los artistas, que continúan quejándose de lo poco que les paga Spotify a ellos, y también entre usuarios del servicio sueco de streaming, que quieren escuchar estos álbumes como parte de su pago mensual. Así pues, si hace unos meses era Thom Yorke el que se levantaba en armas, ahora podemos hablar del caso Taylor Swift contra Spotify como si de un juicio se tratara, con defensores y detractores de cada una de las partes.

Veamos la parte de la historia por parte del dueño del sello discográfico de Taylor Swift en primer lugar, en una entrevista concedida a Nikki Sixx en su programa de radio, y ahora rebatamos al señor Scott Borchetta sus argumentos:

1.- “No queremos avergonzar a los fans… Si un fan fuera y comprara el disco, el CD o la descarga de iTunes, lo que sea, y sus amigos dicen “¿por qué has pagado por ello si es gratis en Spotify?” estaríamos siendo irrespetuosos con el superfan”.

A ver, buen hombre, tengamos varias cosas claras:
– no es comparable la escucha gratuita en Spotify con la escucha del CD: tanto por la calidad del audio, como por los anuncios que el usuario gratuito le toca escuchar en Spotify, simplemente no es lo mismo; y si es lo mismo, entonces es que usted no está dando ningún valor añadido a su música. Hay que tener en cuenta además que Spotify ni siquiera permite el streaming de un álbum como este en el móvil de forma gratuita, sólo en el ordenador de sobremesa o tableta, supongo que con como mínimo un anuncio entre cada canción.
– básicamente el superfan del que habla Brochetta es alguien que siente una relación más cercana con el artista, y para el cuál escuchar su música es una experiencia diferente al hacerlo en Spotify que el hacerlo en CD, con su libreto, el DVD que trae la edición deluxe, etc… por no hablar del vinilo, en cuyo caso se trata de un tipo diferente de público y de experiencia. Porque para este señor parece que escucharlo en un buen equipo de alta fidelidad, dejando caer la aguja, darle la vuelta al disco, disfrutar de la carpeta, etc es lo mismo que darle al play y escuchar por los altavoces del ordenador. La diferencia entre ese superfan es que además comprará las entradas para el concierto, mientras que para sus amigos, para los cuáles Swift es una artista más, estarán contentos de realizar una escucha casual.

 

 

2.- La crítica hacia el modelo de Spotify de ponerlo a disposición de todos sus usuarios, tanto premium como gratuitos, y la pérdida de control por parte del artista.

En este caso el problema está en que el señor no entiende que los oyentes de Spotify son incrementales; es decir, el que vaya a comprar el álbum lo va a comprar aunque esté en Spotify. Y el que quiera escucharlo sin pagar nada, lo va a hacer de igual manera, pero en otro canal por el que la señorita Swift y el señor Borchetta no van a recibir un céntimo de dólar. ¿Hay alguien que no queriendo pagar por el soporte físico diga “vaya, no tengo forma de escuchar ese preciado álbum, me toca pagar 15$ por un CD, cuando hace tiempo que he dejado de comprar CDs”? Me temo que no conoce los hábitos ni de escucha ni de compra de sus supuestos fans.

Por otro lado, es curiosa la decisión de la compañía de Swift de retirar también los discos anteriores de la artista, medida sin duda para tratar de presionar a Spotify. Recordemos que Spotify es la cabeza visible, pero Rdio, Beats o Pandora siguen parámetros similares. El haberlos retirado simplemente significa un elemento de presión adicional sobre Spotify, aunque lo que yo no entiendo es porqué a algunos servicios se les retira y a otros no, e incluso muchas canciones continúan en YouTube. Otro día hablaré en más profundidad del famoso windowing o ventanas de explotación, la apuesta actual de la industria de contenidos, y abocada al fracaso como veremos.

En cualquier caso, es importante saber que el sello discográfico de este señor está en venta al mejor postor y se habla de unos $200M; y que por supuesto el número de copias físicas vendidas (el corto plazo) es mucho más importante para la valoración de la empresa que las enormes posibilidades del streaming (largo plazo); y al final todo esto hay que entenderlo como lo que es, una campaña de marketing para que la señorita Swift siga en el Billboard por algo más de tiempo; y que este señor pueda vender su compañía por unos cuantos millones de dólares más.

Por cierto, un pequeño inciso musical: nunca he sido fan de Taylor Swift, y tampoco pensaba que era alguien tan importante en el panorama musical, pero ¿soy el único al que le parece que temas como el del primer video de esta entrada, de su ya famoso “1989” es música chicle de usar y tirar, que nada tiene que ver con el country-pop de sus comienzos como esta “Our Song”?

 

Qué es eso del post-rock

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El post-rock es un género que no deja indiferente a nadie, excepto a aquellos que no lo conocen y se preguntan “¿qué es eso del post-rock?”. Yo no tengo una gran definición, para eso está la Wikipedia, para mí es simplemente rock más bien tranquilo, atmosférico y, en muchas ocasiones, sin ningún tipo de voces, puramente instrumental. Hay mucho hype respecto al post-rock hoy en día, porque muchos de los artistas clasificados dentro del género gozan de gran popularidad en círculos indies, aunque también hay bastantes metaleros y de otras tribus escuchando post-rock. Por contra, hay mucha gente a la que bien la falta de voces, bien el aspecto arty del género se le hace insufrible. En cualquier caso, me quedo con lo descrito en la Wikipedia respecto a la popularidad del género: alta entre críticos y el público intelectual y underground, poco éxito comercial.

Pues bien, el viernes tuvo lugar en la sala T-Club o Teatro Barceló, es decir, el antiguo Pachá, uno de esos conciertos que ocurren muy de vez en cuando; y es que se conjuguen todas las variables de forma correcta: concierto en fin de semana (al menos para mí, el viernes por la tarde es fin de semana, y desde luego mucho mejor que un domingo); sala excelente tanto por posibilidad de aforo como por situación (lo de que la cerveza tuviera un precio razonable ya era mucho pedir); buen sonido de todos los grupos; tiempos correctos para cada uno de ellos; y las tres bandas presentando todas grandísimos discos recientes.

Maybeshewill son una de las luminarias del género y para mí, de los grupos más destacados y entrenidos del panorama actual. Tienen como caracterísitica unos espectaculares teclados que les dotan de una riqueza estilística del que adolecen otras bandas, y al mismo tiempo tienen un directo ciertamente enérgico. Si su anterior “I Was Here for a Moment, then I was Gone” ya se podía considerar un clásico dentro del género, su reciente “Fair Youth” no le va a la zaga.

 

 

Flood of Red no son en realidad un grupo de post-rock sino más bien de post-hardcore moderno. Es decir, no hace falta irse a Quicksand o Handsome, sino que más bien su referente son unos The Elijah, sin resultar tan épicos. Junius sería el referente más cercano en cuanto a post-rock con cantante al frente, heredero en el caso de los escoceses de un Morrisey en sus mejores tiempos.

 

 

Exxasens son de Barcelona y están actualmente disputándose con Tundra el trono del post-rock patrio, en esa discográfica que está haciendo las cosas muy bien como es Aloud Music. “Satellites” es su cuarto larga duración y al igual que los madrileños, es un grupo que ha atravesado ya hace tiempo nuestras fronteras y toca cada cierto tiempo por Europa, y por supuesto en ese paraíso del post-rock que es Rusia (lo de Rusia y el post-rock es algo que tengo pendiente de publicar en alguna entrada, pero primero tengo que analizar bien el tema).

 

 

Así pues, tres grandes grupos dando lugar a una velada espectacular donde no sobró ni faltó nada y a los cuáles espero poder ver nuevamente sobre las tablas a no mucho tardar.

 

Helmet plays Betty

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Hoy viernes uno de los grupos absolutamente fundamentales de la vibrante escena neoyorquina de metal alternativo de los 90, mis adorados Helmet, se presentarán de nuevo en Madrid dispuestos a ofrecernos otro de sus intensos shows. Y este además es especial, puesto que conmemora el 20º aniversario de la edición de mi álbum favorito, y uno de sus más aclamados, “Betty”. Así pues, como ya han anunciado y como muchos otros artistas, Helmet harán las delicias de sus fans tocando “Betty” entero de principio a fin, un “Helmet plays Betty”, algo que ya hicieron en su anterior gira con su todavía más exitoso “Meantime”.

Helmet es una banda que a lo largo de su historia ha merecido mejor suerte. “Meantime” y “Betty” fueron grandes obras de metal alternativo de los 90s, pero ellos nunca llegaron a alcanzar el status de estrellas. Sus videos se veían en la MTV, sus fans les adoraban, otros músicos influyentes hablaban muy bien de ellos, y contaban con el apoyo de una multi como Interscope. “Meantime” vendió 2 millones de copias en la época; pero quizás se adelantaron a su tiempo o, en mi modesta opinión, les faltaba imagen y también algo más de accesibilidad en su música para llegar a las masas. Y eso que gozaron de oportunidades: “Milquetoast” se incluyó en la banda sonora de “El Cuervo”, una de las más famosas de la época; con House of Pain crearon esa joya titulada “Just Another Victim” para “Judgement Night”; con”Aftertaste” estuvieron de gira con la banda sensación del momento, Marilyn Manson; grupos como Deftones o Korn, que sí que triunfaron a nivel masivo, les tenían como una de sus máximas influencias; de hecho su productor Terry Date fue el artífice del sonido Deftones, y desde luego esos riffs cortados que popularizaría el nu-metal son marca de la casa de Helmet.

 

 

Hablar de Helmet es hablar de Page Hamilton, él es Helmet; y por desgracia, como muchas otras bandas de la época, sobrevive en esta industria actual saliendo de gira a tocar sus grandes éxitos o sus álbumes del pasado con músicos de talento bastante más jóvenes que él. La formación inicial de Helmet la componían Hamilton a la voz y guitarra, la base rítimica de John Stanier y Henry Bogdan, y Peter Mengede a la guitarra. Fue este último en primero en marcharse, y de hecho formó aquella otra banda maravillosa llamada Handsome. Fue sustituido por Rob Echevarria, que tras su pasó por Helmet se unió a Biohazard. Helmet son una banda legendaria, pero sólamente publicaron 4 álbumes en su primera etapa: los dos nombrados junto al inicial “Strap It On” y su obra final, “Aftertaste”; otro álbum que, en su momento, el difícil sucesor de “Betty” fue considerado una obra menor y que yo, tanto en aquella época como ahora, sigo disfrutando enormemente.

Tras el fracaso comercial de “Aftertaste”, Hamilton decidió poner punto final a Helmet, hasta que volvió en 2004 con una nueva obra titulada “Size Matters”. Tras ella han publicado otros dos álbumes correctos, a los cuáles desde mi punto de vista les falta algo de la magia de sus obras clásicas; pero que en cualquier caso permiten a Hamilton & Co seguir dentro de la industria, y para suerte nuestra, aparecer por estas tierras de manera más habitual que en su primera época. De hecho en su primera etapa tan sólo se les pudo ver en una gira, durante la segunda visita de Marilyn Manson a Madrid para presentar el “Antichrist Superstar”. Cartel muy extraño aquel domingo de Junio: Pist.On (hablaré algún día de ellos), Helmet con “Aftertaste” y Manson, que de tocar en Noviembre del 96 en una sala pequeña, llenaba tan sólo 8 meses después La Riviera. El volumen al que tocaron Helmet fue el más alto que yo habría presenciado nunca en una sala de esas características, y a día de hoy todavía recuerdo aquel concierto por ello. Posteriormente Hamilton volvería a España a presentar alguna de sus nuevas obras (quiero recordar que en la gira de “Monochrome”, hablo de memoria) y por supuesto la gira de 2012 donde tocaban “Meantime” entero.

Contando estoy los minutos para que esta joya comience a sonar en la sala Copérnico:

 

Un elegante caballero llamado Billy Ocean

Billy Ocean Greatest Hits

 

Soy uno de los defensores de que la calidad de la música en general sigue siendo muy buena, con la salvedad que la buena música hoy en día está escondida al gran público. Y mientras que en estilos más o menos underground siempre ha sido así y los que nos movemos entre esos estilos ya lo sabemos, no es el caso del pop más mainstream, cuyos días de mayor gloria fueron los 80s. Tristemente el gran público hoy en día se tiene que contentar con una Beyonce, cuyo mayor hit nunca entraría como cara B de un maxi-single de Whitney Houston en los 80, o una desgraciada como Miley Cirus, que ha acabado por hacer bueno a su padre, el one-hit wonder Billy Ray Cirus (lo de one-hit wonder es por fastidiar, el tío se hinchó a vender discos en los 90s). En el lado masculino, y por centrarnos en la música negra, la situación es todavía más triste porque tenemos que aguantar a tíos sin ningún talento como Kanye West o Jay-Z convertidos en los amos del mundo.

Lo dicho, los 80s eran diferentes, y por no salir de la música negra más popular, tenías al Rey del Pop y a un tío de un talento descomunal como Prince luchando por ser el número 1; luego tenías auténticos monstruos como Stevie Wonder o Lionel Richie, y posteriormente gente como Terence Trent D’Arby, que nunca deberían aparecer nunca en un texto junto con el marido de Kim Kardashian. Y además de ellos tenías artistas con un enorme talento y que fueron muy grandes, y es aquí donde quiero hablar de este elegante caballero británico nacido en el Caribe y llamado Billy Ocean.

Leslie Sebastian Charles, como verdaderamente se llama, había emigrado de su natal Trinidad y Tobago a Londres para comenzar su carrera musical y desde comienzos de los 80s gozaba de gran éxito en UK y posteriormente en USA. En la España de segunda mitad de los 80s era conocido sólamente por la banda sonora de la película “La Rosa Púrpura de El Cairo”, pero su popularidad se disparó cuando un verano la radio empezó a pinchar por todos lados “Get Out Of My Dreams, Get Into My Car”

 

 

En aquella época era muy habitual un trasvase de artistas UK-USA, pero muchos de ellos no eran conocidos en el resto de Europa hasta que el sello de turno no se decidía a poner dinero de forma seria encima de la mesa y conseguía aparecer en las radios de forma constante; y eso fue lo que pasó con Ocean y cómo muchos le conocimos. Este era un tío con una imagen impecable, con una voz extraordinaria, que se manejaba extraordinariamente bien entre el R&B, soul, funk  y pop, y con una habilidad innata para componer ese tipo de canciones que yo hoy en día echo tan en falta en la música pop actual de usar y tirar. Porque durante la segunda mitad de los 80s Ocean se dedicó a fabricar hits en serie como “Caribbean Queen”, “When The Going Gets Tough, The Tough Gets Going” o mi tema favorito, “The Colour of Love”, una de esas baladas que hoy en día ya no existen. Y es que esa

 

 

Los 90s ya no fueron tan favorables para él, como para muchos otros artistas que pertenecieron a una época determinada. Y desde entonces Ocean se ha convertido en un artista de culto para los nostálgicos de aquellos días, apareciendo en directo en aquellos festivales remember para cuarentones con ganas de rememorar su juventud como el Rewind Festival que algún tendré que visitar y del que tengo pendiente hablar en algún post. Además, su look de tipo elegante de las chaquetas con hombreras de los 80s ha dado paso a un tío con rastas, ya que hace bastante tiempo que abrazó el modo de vida rastafari. Aún así, Ocean mantiene su absoluta elegancia y una voz privilegiada; finalmente, y para los que no le conozcan o quieran escuchar música excepcional de la que ya no se hace hoy en día, su recopilatorio de grandes éxitos de 1989 contiene una colección de canciones absolutamente fantástica.

 

Darkhaus, un soplo de aire fresco de rock moderno y oscuro

Darkhaus

 

Siempre hay algún álbum interesante que pasa desapercibido para el gran público y que a mí me parece un clásico en toda regla, y que probablemente quedará relegado a obra de culto para unos pocos.
Luego también ocurre que hay álbumes que los empiezas a disfrutar en algún momento concreto y eso hace que les tengas especial cariño, que en muchos casos es la razón por la que nos gustan tanto determinados temas, discos o grupos y es porque los contextualizamos, y en cambio para alguien que no estuvo allí en ese momento no le encuentra la gracia.
En fin, viene todo esto a colación porque durante mi viaje a Londres para ver el Black Sabbath Time le di unas vueltecitas al primer álbum de este grupo llamado Darkhaus, que hasta el momento me había gustado mucho con temas sueltos como ese impresionante “Barrel of a Gun”; pero fue en este viaje cuando me enganché al álbum entero, que se ha convertido en una de las más gratas sorpresas de los últimos meses y recurrente banda sonora de mi vida en los últimos meses.

 

 

Darkhaus es un grupo multinacional con un estilo relativamente ecléctico de música rockera, con toques electrónicos, cierta oscuridad como para aparecer en las revistas alemanas del ramo y un cantante con una voz que destaca por el lado positivo, muy bueno el tipo. Por lo que he podido leer, la estrategia de marketing de su compañía los ha intentado vender como un grupo con miembros de diversa procedencia nacional, lo cuál para mí es una absoluta chorrada en 2014. ¿A mí que me importa si los tíos son cada uno de un país? Se entienden por supuesto en inglés, se mandarán las ideas para las canciones vía intercambio de archivos, cloud o como quieran, y si acaso se juntarían para grabar el disco y hoy en día ni siquiera necesitas eso, cada uno puede grabar sus partes donde quiera.

Durante mi primer acercamiento, para mí lo más atractivo del proyecto era sin duda la presencia de uno de los dos americanos del grupo, el señor Gary Meskil, una leyenda del thrashcore metido ahora en la música oscura, pero que en los 80s nos deleitó con Crumbsuckers y a partir de los 90 con su banda más conocida, los fieros Pro-Pain. Los neoyorquinos nunca han conseguido superar su descomunal primer larga duración, “Foul Taste of Freedom” pero siguen siendo un grupo que en directo merece mucho la pena.

Así pues con Meskil al bajo y otros compañeros en grupos poco conocidos la banda ha grabado esta obra titulada “My Only Shelter” y que es un soplo de aire fresco en la escenara rockera actual. Es música muy comercial, para qué negarlo, pero cuando las canciones tienen gancho y se dejan escuchar de esta manera, da gusto ponerse un disco donde cada tema es mejor que el anterior. A la ya comentada “Barrel of a Gun”, que debería ser un clásico para ser coreado en cualquier festival, se pueden añadir los comerciales singles “Ghost” y “Life Worth Living” pero son pequeñas joyas como el oscuro medio tiempo “Hour of Need” los que convierten el álbum en una delicia para los oídos.

 

 

Al pertenecer a una distribuidora alemana y estar la mayoría de sus miembros basados en tierras germanas o cerca, ha sido en esta tierra donde hasta ahora han podido disfrutar con el directo de Darkhaus, todavía relegados a grupo telonero de grupos como Eisbrecher o los medievales Subway To Sally, bandas que gozan de gran popularidad entre la audiencia rockera más o menos oscura del centro de Europa.

En fin, para los pocos que les conozcamos, estemos atentos porque este es un grupo que debería crecer con cada lanzamiento, y a la menor oportunidad verles en algún festival alemán o de tesoneros de algunos grupos grandes.

 

El iPod Classic ha muerto, ¡viva el iPod Classic!

iPod Classic_opt

 

 

Esta semana tuvo lugar la Keynote o clásica cita anual de Apple para presentar sus nuevos productos, que inicialmente era un encuentro con todos los periodistas del mundo de la tecnología y de los negocios; y desde hace algún tiempo, con medio mundo a través de noticias en tiempo real, blogs, timelines, etc
La expectación era máxima, y de tecnología se habló mucho: el nuevo iPhone6 y sobre todo del iPhone6 Plus; de Apple Pay, la incursión de la marca de la manzana en el mundo de los pagos móviles, donde espera poder librar una batalla contra compañías como Square y otras más establecidas como las compañías de tarjetas de crédito; el Apple Watch, la apuesta por entrar en una nueva categoría como son los relojes,  y donde Apple aspira una vez más a redefinir un objeto que ya existía y convertirlo en un concepto diferente.

A nivel de tecnología musical, parece que habrá cierta integración de Beats en los nuevos modelos, pero sobre todo se habló de música por la jugada de Apple de regalar el nuevo disco de U2 a través de iTunes, en un ejercicio de marketing salvaje por parte de la compañía y de la banda. Del tema que presentaron nada que comentar más que sigue la línea de singles de música de usar y tirar a los que nos tienen acostumbrados los irlandeses, que desde “Acthung Baby” del año 92 no sacan un buen álbum al mercado, ni falta que hace por lo visto.

 

 

Pero para los amantes de la música, el pasado miércoles la noticia estuvo en que Apple hizo morir, de forma silenciosa como suele ser habitual, al producto que comenzó esta revolución, el iPod, hoy en día llamado iPod Classic. Seamos sinceros, en 2001 Apple era una marca de culto, orientada a segmentos de usuarios profesionales o enamorados de la tecnología y el diseño; era una marca conocida, pero casi nadie tenía un Apple en su casa. Y llegó el iPod y lo cambió todo, y Apple entró en la vida de muchísimas personas; porque no nos engañemos, todos aquellos Apple fanboys que hoy hacen cola en las tiendas übercool para hacerse con el último modelo de iLoquesea, en su vida le habían comprado un producto a Steve Jobs hasta el iPod, que fue la gran incursión de Apple en el segmento de la electrónica de consumo.

Recuerdo bien aquella época, en la que todavía muchos íbamos con discman arriba y abajo porque no nos convencían las opciones que había en el mercado de mp3. Sin duda Creative era la marca que mejor había sabido canalizar la explosión de música digital con modelos bastante novedosos, pero al igual que muchos otros fabricantes, la cantidad de música que podías llevar encima era muy reducida. Y en estas llegó Apple y te dio la opción de llevar 5GB de música encima… ¡eso era un montón de música!. Porque además todo esto coincidía con el auge de Napster, Audiogalaxy y muchos otros softwares P2P que te permitían tener acceso a mucha más música de la que hubieras soñado, ¡y querías escucharla! Buscando, he encontrado la Keynote de Steve Jobs de aquella época y es gloriosa, porque te permite ver lo mucho que ha cambiado todo, aunque algunas cosas, como la forma de presentar el producto de y vender la innovación, que son el ADN de la compañía, permanecen.

 

Recuerdo bien mi primer contacto con el iPod, que no fue en 2001 sino en 2004, puesto que durante ese tiempo apenas se veían en España. En Semana Santa de 2004 me fui de vacaciones a New York y desde el primer minuto aquello fue como “¿Qué hace toda esta gente con los cascos blancos?”. Porque hasta en el color, Apple había cambiado la forma de escuchar música, nadie fabricaba auriculares blancos, nadie. Para entonces, Apple ya tenía en el mercado nuevos modelos, con más capacidad, y por fin, en las Navidades de 2004 mi madre y mi tía se gastaron más de 400€ en regalarme el iPod. Aquello era un dineral en aquel entonces, pero los 20GB, que tardé meses en rellenar, me acompañaron durante los siguientes 4 años. Mi mujer y mucha otra gente tuvo muchos reproductores mp3 durante ese tiempo, pero ni la fiabilidad ni la calidad eran la misma, ni siquiera el Creative Zen, la mejor alternativa en la época al iPod.

 

 

Ese primer iPod, que todavía conservo y que aparece en la foto que ilustra esta entrada, duró hasta 2008, pero gracias a mi mujer y a mis amigos pronto tuve un remplazo, que no era sino el hermano más grande, aunque más joven, y que ya no se llamaba iPod simplemente sino iPod Classic. Entre medias, Jobs había creado toda una gama de iPod Touch, iPod Nano, etc, pero yo claramente quería el Classic, que había engordado hasta los 160GB. La época gloriosa del iPod tuvo lugar entre 2004 y 2008, y comenzó su declive cuando Jobs y su gente decidieron que la siguiente categoría a revolucionar era la de los teléfonos móviles, y nació el iPhone y continuó la leyenda de Steve Jobs. Pero seamos sinceramos, el iPhone nunca habría existido sin el iPod. Para aquel entonces Apple ya era la marca más cool del mercado. Jobs y su equipo disponían de una cantidad ingente de recursos, porque el iPod también condujo a la gente hacia los Macs. Y creo que el resto ya es historia, porque desde el momento en que el teléfono incorporaba una cantidad enorme de música, ya no tenía sentido para la mayoría seguir transportando dos aparatos. Y en 2014, con todos los servicios de streaming, y con la compra de mp3 (que personalmente nunca entendí) en caída libre, el seguir fabricando un aparato que sólo reproduce música, videos y podcasts no tiene sentido para una compañía con el sentido de la innovación, el portfolio de productos y la excelencia operativa de Apple.

Yo seguiré con mi iPod Classic de 2008 mientras funcione y de hecho estoy barajando comprar uno de repuesto ahora que todavía algunos distribuidores de Apple todavía los tienen en stock (de la tienda Apple desapareció el día del evento).

Así pues, los amantes de la música debemos estar tristes por el final del iPod, el final de una era, pero despidamos a este increíble producto como se merece. ¡Larga vida al iPod Classic!

 

Un genio del humor llamado Weird Al Yankovic

Weird_Al_Yankovic_Mandatory_Fun

Creo que después de su actuación en los premios Emmy y su número uno en las listas de éxitos del Billboard de hace unas semanas es bueno hablar de un genio del humor llamado Weird Al Yankovic.

Vamos en primer lugar con la parte del éxito musical, porque hacía más de 50 años que un álbum definido como comedia no conseguía alcanzar el puesto más alto de la lista americana de éxitos. ¿Y cómo lo ha conseguido el amigo Yankovic? Pues como se suele conseguir esta hazaña hoy en día, con una campaña de comunicación muy potente pre-lanzamiento del álbum para que la semana de su salida al mercado se corone como número uno. Y hoy en día dicha campaña de comunicación tiene que conseguir convertirse en viral en las redes sociales, y así fue con este “Mandatory Fun”, apoyado hasta con 8 videos estrenados en diversos sitios los días anteriores a su lanzamiento.

¿Es todo cuestión de marketing? Por supuesto que no, es cuestión de talento, pura y simplemente, y de conectar con el público. Weird Al no es la última estrellita salida de programa de descubrimiento de talentos, él lleva más de 30 años en esto demostrando ingenio, humor y capacidad de entretener a raudales.

Yankovic empezó siendo conocido para el gran público a mediados de los 80s con su adaptación cómica del clásico de Michael Jackson “Beat It” al que rebautizó como “Eat It” en un espectacular video, pero que como en el caso de Jacko, fue con su siguiente adaptación, la de “Bad” en “Fat” cuando convirtió ese videoclip en un clásico. Ya hablé en un post anterior sobre los videoclips de “Bad”, ahora es el momento de disfrutar de este otro clásico, que no tiene nada que envidiar en cuanto a medios y a novedad a algunas de las obras de Jackson.

 

 

Fue este el primer videoclip en el cuál se conoció a Yankovic en nuestro país, aunque no tanto su nombre sino por “el tío del videoclip de Fat, la parodia de Bad”. Y de un clásico de los 80s a un clásico de los 90s, porque si arrollador fue el éxito de “Fat”, no menos lo fue su versión del himno del grunge por excelencia, ese “Smells Like Teen Spirit” convertido por obra y gracia del genio en “Smells Like Nirvana”, una absoluta genialidad que personalmente he visto muchas más veces que el video original. Todos los elementos del video de la banda de Cobain, Grohl y Novoselic están presentes pasados por el filtro del humor de Yankovic.

 

 

Su siguiente éxito fue “Amish Paradise”, una nueva parodia, en este caso del one hit wonder de Coolio “Gangsta’s Paradise”, y un video espectacular que mezcla dos películas, “Mentes Peligrosas” con Michelle Pfeiffer, en cuya banda sonora aparecía la canción de Coolio; y “Único Testigo”, la mejor descripción que se ha hecho del modo de vida de la comunidad amish.

 

 

Todos estos videoclips aparecieron recopilados en “The Ultimate Video Collection”, un muy recomendable DVD que reunía sus grandes interpretaciones hasta ese momento (fue publicado en 2003) y es el típico artefacto que yo utilizaba para amenizar las fiestas en mi casa y que con la ayuda de los subtítulos y el correspondiente alcohol, servían para convertir aquellas reuniones en un sinfín de risas y comentarios. Hoy en día todos esos vídeos se pueden encontrar en YouTube en el canal del propio “Weird Al”

Yankovic además es un artista muy polifacético, ya que la música es tan sólo una de las artes que cultiva. Así, tiene una amplia carrera como actor, normalmente en películas de humor y en las que a veces disfruta de un breve cameo en el cuál se interpreta a sí mismo, como en “Agárralo Como Puedas”, en cuya secuela, la 2 1/2, también participó. Y es que no hay nada mejor que estar viendo una película divertida y que de pronto el carismático Al aparezca en pantalla durante unos segundos o minutos haciendo de sí mismo. Además de esto, Weird Al mantiene una especial relación con otro de los mayores éxitos de la televisión, hablamos de la familia más popular de Springfield, los Simpson. Y es que además de aparecer como invitado en algún capítulo y poner voces, “Weird Al” va a estar presente en el gran evento que los creadores de los Simpson están preparando para dentro de un par de semanas en Hollywood con ocasión del 25º aniversario de la familia.

Y volvamos al principio del post, y disfrutemos una vez más con el humor de Yankovic en la reciente entrega de los premios Emmy con una segunda parte de la actuación dedicada a la serie de la que ya hemos hablado en muchas ocasiones y para mí, desde ya, una actuación que pasará a la historia de la cultura popular de nuestra época.