Un disco extraordinario “Talking to Myself” de Nadia Sohaei

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Una de las mejores cosas que te puede ocurrir como fan de la música es descubrir de pronto artistas absolutamente desconocidos, y cuya música, por lo que sea, te engancha. De esta forma, hay veces que sientes que esa música está hecha casi para tí solo, pues piensas que sólo hay unas pocas personas (o ninguna) disfrutando en el mismo momento de esas canciones. Y luego está el hecho de poder a su vez recomendar esa música y hablar de esos artistas a tus amigos, cosa que en mi caso aprovecho también para hacerlo a través de este blog. Y bien, en mi caso esto es lo que me ha ocurrido desde hace unos meses con Nadia Sohaei, una chica que pienso que puede ser española o al menos vivir en España, y sobre la que existe más bien poca información en Internet.

Al parecer, y después de un tiempo con el grupo Trans-X, los autores del one-hit wonder “Living On Video” y otro período haciendo música thai-trance (lo que sea eso), la chica grabó en 2008 este magnífico álbum titulado “Talking To Myself” en Barcelona, y esta colección de temas vio la luz en el sello italiano Decadence Records. Para mi gusto, música synthpop espectacular y con una actuación vocal absolutamente sobresaliente por parte de Nadia. En algunos momentos podría recordar a Anne Clark y a Sara Noxx, pero desde mi punto de vista este disco tiene mejores melodías y las voces no siguen ese ritmo tan monocorde marca de la casa de ambas. Si bien en la primera escucha no me impresionó particularmente, ha sido posteriormente cuando le he ido descubriendo siempre cosas nuevas a todos estos temas, y finalmente he conseguido además encontrar el CD a un precio razonable.

 

 

Desgraciadamente parece que desde ese 2008 Nadia sí que ha debido componer más música, porque hay algunos temas en directo en YouTube que no aparecen en el CD, como “Magic Light” que aparece en el recopilatorio “We Love Synthpop”, pero no han sido publicados. Precisamente en YouTube podemos ver hasta 4 temas de una actuación “en directo” en Los Angeles en 2010, y la verdad es que tienen interés por la poca información que existe sobre ella y por ser la únicas imágenes en directo de la artista. Ya digo, es más una curiosidad que otra cosa porque en alguno de los videos voz e imágenes no están correctamente sincronizados, y luego está el tema ultra-kitsch del mini-teclado de su acompañante, que supongo que es el tal Nik que colaboró en el disco.

Lástima que no haya más música de esta artista y sobre todo que no tuviera más éxito (aunque lo de LA es una entrega de un galardón), porque este disco me temo que va a quedar como obra de culto para unos pocos y no debería ser así; y sobre todo es una lástima que esta cantante no grabe cosas nuevas con esa pedazo de voz que tiene, y las buenísimas ideas plasmadas en este disco.

 

La caótica historia de Christian Death

Christian_Death_logo

 

Hoy me gustaría hablar de una banda que yo considero casi como una broma, y desafortunadamente para ellos creo que no soy el único. Después de más de 35 años de historia, los americanos Christian Death, una banda de cierto renombre en la escena gótica durante mucho tiempo, se encuentran desde mi punto de vista en uno de los puntos más bajos de su caótica historia.

Para los que sólo les conozcan de nombre, esta es una banda creada por Rozz Williams en el año 1979, que sufrió varios cambios de formación a lo largo de sus primeros años de vida; fueron pioneros en la creación del gótico americano, y de lo que luego se ha conocido como el deathrock, pero sería muy complicado encuadrarles en un estilo concreto. Junto al propio Rozz Williams, o a las cantantes Eva O y Gitane Demone, formó parte de la banda en esos primeros años un chico llamado Valor Kand, que con la marcha en 1985 de Rozz Williams se acabaría quedando como estandarte del grupo. Precisamente unos años más tarde y gracias a cierto éxito por parte de la banda, Kand y Rozz Williams se disputaron los derechos del nombre Christian Death, con la Justicia dando la razón a Valor.

Rozz Willams hace tiempo que nos dejó, concretamente en 1998 se suicidó como consecuencia de sus múltiples problemas, con el alcohol y las drogas, con Valor y Christian Death; uno de estos genios creativos que no necesariamente encontró el lugar que les correspondía en este mundo, ni por supuesto el éxito en vida. Aunque volvió a reunir en ocasiones a algunos miembros de la banda original bajo el nombre de Christian Death featuring Rozz Williams, sus últimos proyectos musicales fueron Shadow Project y Premature Ejaculation. Aún hoy Rozz Williams es considerado uno de los padres de la música gótica e influencia de muchos músicos en décadas posteriores.

Por su parte Valor Kand ha sido la cara reconocible de Christian Death durante ya más de 20 años, y desde 1992 cuenta a su lado con la bajista Maitri, siendo los únicos miembros permanentes del grupo. Durante todo este tiempo Valor ha tenido que aguantar los comentarios de traidor y ladrón por parte de todos aquellos que piensan que robó el nombre del grupo a Rozz Williams, y todavía muchos fans consideran que Christian Death acabaron en 1985. En mi caso, la verdad es que como no soy demasiado fan del grupo, no tengo una gran opinión, me da igual; la historia me resulta entretenida y supongo que hay de todo: Rozz era una persona compleja, Valor anduvo listo en su momento y se aprovechó de la situación; porque además ya sabemos que muchos artistas nunca se han preocupado demasiado de la parte del business, y este será otro ejemplo más. Por otro lado, Valor ha mantenido Christian Death en funcionamiento durante muchísimo tiempo ya, aunque claro, cabría preguntarse a quién le interesa lo que haga Valor Kand si no lleva el nombre de Christian Death… y como ahora veremos, ni llevando el nombre.

 

 

La discografía de Christian Death, después de todos estos años, es extensísima, pero tremendamente irregular; yo recomendaría tan sólo el segundo disco de la era Rozz Williams, “Catastrophe Ballet” (que por cierto, dio nombre a una excelente banda alemana); en un momento dado convivieron los Christian Death de Valor, los de Rozz Williams, e incluso hace unos años estuvo girando una versión de la banda llamada Christian Death 1334 con Eva O al frente… y si a eso sumamos una cantidad enorme de recopilatorios, directos, etc. vemos que es muy complicado seguirles la pista, aunque temas buenos, casí todos de esa primera época de Rozz Williams, si acaso.

Y llegamos a Christian Death en 2015, con el ínclito Valor y su fiel Maitri, que han tenido la ocurrencia más común de los grupos hoy en día cuando los sellos no quieren seguir perdiendo dinero con sus nuevos trabajos, y es hacer un proyecto de crowdfunding. Pero claro, tratándose de este grupo, algunas cosas parecen de broma: entre los premios encontramos una cena íntima con la amiga Maitri, que ya no es ninguna veinteañera y podría ir un poco más recatada tanto en sus directos como en videos y fotos promocionales, aunque me temo que es de los pocos atractivos de Christian Death hoy en día; el Reverendo Valor te bautiza a tu hijo o te casa por la módica cantidad de 2000€ (por supuesto nadie lo ha comprado) o el más delirante, por 20.000€ Christian Death tocan en tu funeral, cuandos sea. Supongo que si se mueren ellos antes, no te devuelven el dinero, claro, pero es que realmente me parece que es todo una broma sacacuartos. Lo mejor de todo es que llevan ya más de 30 días con la campaña de crowdfunding y por ahora han conseguido la pírrica cifra del 13% del valor, que por cierto, es la primera vez en un proyecto de crowdfunding donde no veo la cantidad total, lo cuál añade más gracia al asunto, porque por ejemplo el video lo encuentro delirante.

 

Experimentando nuevas fórmulas de vender la música en formato físico: el ejemplo de Toundra

Toundra_IV

 

Los madrileños Toundra, una de las bandas europeas que mejor se mueve en el terreno del post-rock o post-metal instrumental, están a punto de publicar su cuarto larga duración, que tras los anteriores “I”, “II” y “III” sólo podía llevar el título de “IV”. Lo que he escuchado del mismo por ahora apunta, de nuevo, a discazo; pero no es el objetivo de hoy hablar de la extraordinaria música del cuarteto, sino sobre una característica más o menos novedosa de su inminente mini-gira a nivel nacional, y es que estarán experimentando nuevas fórmulas de vender la música en formato físico.

Toundra estarán tocando los tres últimos días del presente mes en Madrid, Barcelona y Valencia y para ello, en asociación con la poderosa Ticketmaster y la no menos potente FNAC, han ideado el siguiente formato: junto con la entrada, el comprador tiene la opción de comprar también el CD (digipack, edición limitada) o el vinilo (gatefold black, 2LP, incluye CD). Ticketmaster ofrece las entradas en paquete y FNAC se encarga de la parte logística, que es entregar los discos.

 

screenshot_Ticketmaster_Toundra

 

¿Qué cosas no he entendido demasiado bien de todo esto, sin tener toda la información y sin ser un experto en estos temas?

En primer lugar, porqué era FNAC necesaria, puesto los discos quizás se hubieran podido entregar en la entrada del concierto, pero bueno, quizás es lo de siempre, cada uno tiene un rol, y la empresa que se encarga de facilitar el acceso a las salas quizás no se quiera responsabilizar de entregar los CDs y LPs, y lidiar con las correspondientes excepciones que puedan ocurrir. También que por supuesto cada persona que vaya a FNAC a retirar su dicso es un potencial nuevo cliente para la cadena, por supuesto, así que tiene sentido que se involucren.

Por otro lado, es destacable la participación y el esfuerzo del grupo, que por lo que he podido leer en su Facebook absorbe la pérdida/lucro cesante por esos CDs y LPs. Ahí lo que no tengo claro es si iba a haber mucha diferencia entre la gente que lo haya comprado anticipado y la que lo iba a comprar a la salida del concierto. Es decir, que si me daban un buen precio en el concierto, yo (y espero que mucha otra gente) nos llevaríamos el CD o el LP para casa, y eso es algo que yo viví de primera mano durante el anterior concierto de Toundra en la misma sala Joy Eslava. Hay otra cosa interesante a este respecto, y es que algunos fans de toda la vida de la banda les han recordado su antigua política de no cobrar a más de 10€ las entradas de sus conciertos, o que eso era lo que solían costar sus CDs cuando los editaba la independiente española Aloud Music.

Tampoco he entendido, y es un tema que me indigna, el tema de los gastos de distribución. Es algo que ninguna persona que compremos entradas para eventos musicales vamos a entender nunca, pero en este caso la tomadura de pelo raya lo grotesco. ¿O sea que Ticketmaster me cobra más gastos por la entrada porque compre también el CD y el LP?, ¿pero esto qué sentido tiene?. Es inadmisible y es un robo, porque yo entiendo que me pueden cobrar más porque FNAC tendrá unos gastos derivados de entregar esos discos, pero entonces que lo ponga bien claro y los diferencien claramente; todo lo demás es inaceptable, por la misma razón que los gastos de distribución de las entradas nunca deberían establecerse en función del precio de la misma, puesto que para Ticketmaster el gasto informático, e incluso de papel si me las imprimieran, es el mismo ponga en el precio 20€ o 140€. Pero ahí está, es una lástima no ser abogado colegiado y saber de esto para plantar una bonita demanda ante la oficina del consumidor.

Y finalmente un tema preocupante: la entrada sin ningún tipo de formato físico asociado costaba 15,50€. Con CD se iba a 21€. Es decir, estabas pagando 5,50€ efectivos por la edición limitada del CD en digipack. En el caso del LP, unos 26€, es decir, menos de 11€ de diferencia con “solo la entrada”. Y bien, ¿qué es lo primero que se acaba?. Las entradas “a pelo”; es decir, mucha gente ni a 5,50€ compra hoy en día un CD o un LP a casi unos 10€. Y eso que esta escena del post-rock es muy dada a la compra de formatos físicos, más incluso vinilo que CD. Pues bien, hoy, a 10 días del concierto de Madrid, lo que todavía quedan son entradas con vinilo, un vinilo que en FNAC se encuentra rebajado a 20€. Que al final en un entorno de crisis económica como el que continuamos teniendo es destacable que el grupo vaya a conseguir colgar el cartel de no hay entradas, pero yo sinceramente esperaba que las últimas entradas en agotarse fueran las sencillas.

En fin, seguiremos atentos para ver qué tal ha ido la experiencia del grupo con esta iniciativa, que a pesar de todo yo considero muy interesante e innovadora, y les deseo el mayor de los éxitos, así como con el nuevo álbum.

 

Las cifras de 2014, el año del streaming

Nielsen ha publicado las cifras de ventas de música en Estados Unidos y tanto sitios especializados como Billboard o económicos como el Wall Street Journal (de pago) se han hecho eco de este informe. Y por lo que he podido ver, y sin tener todas las cifras delante, no cabe duda que podemos calificar 2014 como el año del streaming.

Y bien, ¿qué hay de nuevo? Pues nada demasiado sorprendente o de lo que no hubiéramos hablado ya en multitud de ocasiones en este blog: descenso continuado de las ventas en formato físico e incremento espectacular, ya comentado, del streaming. Al mismo tiempo, el informe sirve como confirmación de una nueva tendencia, y es la caída en las ventas de las descargas, o sea, la venta de canciones individuales en formato digital.

Este es el resumen de año, en los datos referidos a USA, hablamos de unidades, no de facturación en US$:
Álbumes: 11,2% de descenso, 257 millones de unidades
Canciones individuales (descargas): 12,5% de descenso, 1.100 millones de descargas, 17% de descenso frente al record de 1.340 millones de canciones descargadas que supuso 2013
Vinilo: incremento del 51,8%
Streaming: incremento del 54% (no incluye Pandora, Sirius/XM)

Es curioso como el cambio de estilo de una sola artista, la omnipresente Taylor Swift, ha supuesto un descenso muy pronunciado de la música country, cuando si ella hubiera estado considerada dentro de ese estilo, el género entero hubiera sufrido una caída mucho menos pronunciada. Pero yo desde luego que no consideraría a Taylor Swift ya otra cosa que no fuera pop, y si hay una sub-categoría llamada “pop-chicle-de-usar-y-tirar” pues mejor encuadrada todavía. Por otro lado, no sorprende ver cómo el rock es el estilo que menor descenso de ventas sufre, y dentro de él, el hard-rock sufre el menor de todos los descensos. También resulta interesante ver cuáles son los estilos con mayor adopción del streaming, como son hip-hop y R&B; mientras que se siguen vendiendo tanto CDs como descargas de country y música latina, lo cuál, desde mi punto de vista, indica oyentes menos sofisticados.

Asímismo, también es interesante notar que el aumento del streaming está empezando a compensar el descenso de ventas, tanto físicas como ahora digitales. Si esto es suficiente para empezar a alejarnos del último miedo de la industria, el “cambiar 99c por cada canción vendida a cambio de microcéntimos a futuro por cada canción streameada” está por ver todavía. Por último, y como es lógico, hay que destacar el buen comportamiento de las ventas de vinilos, aunque actualmente sólo suponen el 3,6% de las ventas de álbumes. En breve serán publicadas también las cifras de facturación, donde veremos si la industria es capaz de mantener un crecimiento (o descenso) del 0% con respecto al año anterior, lo cuál podría indicar un cambio de tendencia. Por otro lado, habrá que ver cuáles son las cifras en Europa; en España ya sabemos que son desastrosas pues, pese al previsible aumento del streaming, tanto de pago como el gratuito, es fácil que el desastroso papel que las entidades de gestión y muchos artistas juegan, pase factura al conjunto del industria a final de año. Sumemos a eso un casi inexistente mercado digital más allá de iTunes y tenemos la receta perfecta para otro monumental batacazo tanto en unidades como en facturación, y los consiguientes lloros de la industria.

Los mejores discos de 2014 (segunda parte)

Pues bien, vamos con la segunda parte de los mejores discos de 2014, que como mi lista de este año es de 20 discos, pues he pensado en hacerlo en dos entradas diferentes. Ya en la primera comenté, de todas formas, que no se trataba de un ránking al uso, sino de una lista desordenada con 20 discos que me han gustado mucho durante el pasado 2014. Así pues, esta es la segunda tanda:

Doom:Vs “Earthless”

 

Woods Of Desolation “As The Stars”

 

 

At The Gates “At War With Reality”

 

 

Ered Wethrin “Tides Of War”

 

 

Solstafir “Ótta”

 

 

Antemasque “Antemasque”

 

 

The Foreign Resort “New Frontiers”

 

 

Triptykon “Melana Chasmata”

 

 

Shores of Null “Quiescence”

 

 

Clouds “Doliu”

 

Los mejores discos de 2014

Y por segundo año consecutivo, aquí va una lista de los mejores discos de 2014. El año pasado la reduje a 10 álbumes, pero este año van a ser 20, así que lo dividiré en dos entradas distintas. Como siempre, no están ordenados siguiendo un ránking, sino simplemente se trata de 20 álbumes de este año que me han gustado mucho, pero igual me estoy dejando alguno que me ha gustado más; y en cualquier caso, tengo muchos álbumes pendientes de escucha.

Ne Obliviscaris “Citadel”

 

Agalloch “The Serpent & The Sphere”

 

 

Schammasch “Contradiction”

 

 

Maybeshewill “Fair Youth” (sobre ellos y el post-rock en general publiqué esta entrada)

 

 

Bastard Sapling “Instinct Is Forever”

 

 

Darkhaus “My Only Shelter” (aunque salió publicado en Diciembre de 2013, ya hablé de ellos aquí)

 

 

Trust “Joyland”

 

 

Dirge “Hyperion”

 

 

Autumn’s Dawn “Gone”

 

 

Pallbearer “Foundations of Burden”

El folk negro de Tracy Chapman

Tracy_Chapman

 

Corría el año 1988 cuando una artista de color procedente de Cleveland, Ohio, se encaramaba a la parte alta de las listas de éxitos. Su nombre era Tracy Chapman, pero a diferencia de contemporáneas como Whitney Houston o Salt N’ Pepa, lo suyo no era el pop, ni el R&B, ni siquiera el imparable hip-hop, sino que era una especie de folk negro con ciertos toques comerciales que a día de hoy todavía me hace preguntarme cómo tuvo éxito, y que desde luego en 2014 estaría condenada al más absoluto de los fracasos comerciales.

 

 

“Fast Car” era el single de presentación de esta artista ante el gran público y contiene todos los elementos que hicieron popular a Chapman en su día: una letra con fuerte conciencia social, un chorro de voz espectacular y cierta accesibilidad en su propuesta folk, cosa que en aquella época también practicaban artistas como Melissa Etheridge o Suzanne Vega.

Tanto “Fast Car” como su primer álbum, titulado como la artista, le sirvieron a Chapman para ser nominada a 6 premios Grammy en 1989, de los cuáles ganó 3, entre ellos el de mejor nueva artista; hoy hablaríamos que había un importante hype de Tracy Chapman pero en aquella época nos quedamos mejor en que mucha gente nos subimos al carro de la cantautora de Ohio.

 

 

Su siguientes sencillos, “Talkin’ About a Revolution” y “Baby Can I Hold You”, sin llegar al nivel de “Fast Car”, continuaron aumentando la popularidad de la cantante, que al año siguiente publicó ya su siguiente álbum “Crossroads”, otra obra brillante pero que como siempre ocurre, sorprendió menos que su predecesora, aunque comercialmente lo hizo bien.

A partir de ahí, y hablamos de hace 25 años, Chapman se ha mantenido bastante alejada de los focos, publicando álbumes de vez en cuando y consiguiendo algunos grandes éxitos, como en 1997 con “Give Me One Reason”, pero prácticamente se mantienen como una artista de culto tanto en su país como en Europa, donde siempre ha gozado de cierta popularidad. Y es verdad que ahora volviendo a escuchar esos temas, he pensado que no me importaría para nada ver a Tracy Chapman en directo en 2015.

 

Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember

Valencia vuelve a convertirse en la capital del remember | elfuturoperfecto.com

 

Hoy quiero seguir con esta serie titulada Maxi-Pop, que trata de la música que comunmente se denomina remember y en este caso me gustaría hablar del resurgimiento del género que está teniendo lugar en la que llegó a ser la capital europea de este estilo, Valencia. Y si bien es verdad que durante los últimos años volvían las fiestas remember, no sólo en Valencia sino también en otros puntos de Levante y en Madrid, ahora lo que ha vuelto a la ciudad del Turia ha sido la actividad del directo.

Este pasado verano The Snake Corps anunciaban concierto para el pasado 17 de Octubre en Valencia, y lo hacían al mismo tiempo que otra de las bandas míticas de la escena independiente de finales de los 80s y principios de los 90s, los míticos Sad Lovers and Giants, uno de los grupos más reconocidos e importantes de la escena independiente británica de la época. Precisamente tanto Sad Lovers and Giants como The Snake Corps estuvieron presentes en el Maxi Pop Fesitval que tuvo lugar en Septiembre de 2010 en la Sala Salamandra de Barcelona. Lástima que ese festival no haya tenido cierta continuidad y hayamos podido disfrutar de más grupos de la época.

Así pues, el pasado 22 de Noviembre, después de 27 años, Sad Lovers and Giants volvían a Valencia, donde, según informaciones de primera mano, ofrecieron un concierto memorable, para la historia, por el ambiente, por el entregado público de mediana edad, por el largo repertorio… en fin, una lástima no haber podido asistir, puesto que me hubiera encantado corear a grito partido esa maravillosa obra maestra llamada “Things We Never Did”:

 

 

Hasta donde yo sé, no hay un video oficial del tema y por eso nos tenemos que contentar con un fan-made tan simple como ese, pero no es relevante, lo importante es el temazo que pudieron saborear también en directo en Valencia el mes pasado:

 

 

Precisamente “Things We Never Did – The Story of Sad Lovers & Giants” es el título del libro que el líder de la banda, Garce Allard, o simplemente Garce, ha publicado recientemente y que también me ha sido recomendado fervientemente por mi amigo Fernando. El libro se puede aquirir en la web del grupo, afortunadamente en Valencia gozaba de un importante descuento sobre ese precio.

Es importante que haya buena respuesta por parte del público a este tipo de eventos para que precisamente se puedan seguir prodigando, y parece que así ha sido a juzgar por los próximos conciertos anunciados. Así, durante 2015 aparecerán por Valencia 1000 Mexicans y Flesh For Lulu, otros clásicos del Maxi-Pop, así como The Essence, desde mi punto de vista los más interesantes de los tres, y que precisamente fueron la tercera banda presente en el Maxi-Pop Festival de Barcelona.

The Essence fueron denominados “los The Cure holandeses” en su época dorada, y con este clásico absoluto “The Mirage” podemos ver el porqué. Ahora sólo queda esperar a que se confirme el concierto y a ver si nos podemos acercar a disfrutar de una nueva velada maxipopera.

 

Discogs, el panel central de tu colección de música

Discogs_logo

 

Conozco Discogs desde hace unos pocos años, creo que fue mi colega Agustín el que me lo descubrió como una especie de eBay de discos difíciles de encontrar, ediciones especiales, etc. Y aunque tarde, es ahora cuando he comenzado a descubrir el verdadero potencial de Discogs, mucho más allá de un simple marketplace musical.

Ha sido a raiz de poner mi amigo Carlos su colección de CDs a la venta cuando he comenzado a visitar Discogs más a menudo, y he empezado a aprovechar sus posibilidades, que me parecen excepcionales y lo convierten en una pieza central para todo fanático de la música que se precie.
Así pues, ¿qué es Discogs? Pues a simple vista, un marketplace exclusivamente de música donde uno puede buscar cualquier CD y encontrar a determinados vendedores que lo ofrecen, de multitud de países y que se parece a eBay en cuanto a que los gastos de envío los especifica el vendedor, a diferencia de, por ejemplo, un Amazon donde los gastos de envío del marketplace son fijos o de un Play/Rakuten donde no hay gastos de envío (y entiendo que los vendedores ya los incluyen en el precio)

Pero donde empieza a barrer a eBay es que Discogs es un marketplace colaborativo para fans de la música, que contiene absolutamente todas las ediciones de cada disco, porque la gente se molesta en añadirlos, modificarlos, mejorar las descripciones, etc. lo cuál hace que Discogs sea sin duda el mejor lugar que yo conozco en Internet donde mirar las diferentes ediciones de cualquier álbum, por desconocido que este sea. Porque además hay muchas veces que no hay ningún ejemplar a la venta, pero Discogs actúa de archivo o discoteca, lo que le convierte en la enciclopedia más grande de música. Es una especie de Metal Archives (al que se conoce como enciclopedia del metal, también un sitio colaborativo), pero más focalizado en ediciones y compra-venta que preocupados por estilo musical, críticas de discos, etc. Precisamente hace poco Metal Archives ha empezado a catalogar las diferentes ediciones de cada disco, siguiendo supongo el ejemplo de Discogs.

 

 

Hasta ahora mi experiencia de compra es bastante reducida, pero sin ningún problema. Vendedores acostumbrados a marketplace, que te responden los mails rápidamente, transacciones sin problemas con PayPal, feedback al final de la transacción, etc., en ese sentido, nada que envidiar a eBay. La gran diferencia con eBay, y semejanza al mismo tiempo con Amazon, es que no se trata de una subasta, sino que puedes poner un artículo a vender a precio fijo durante todo el tiempo que quieras, lo que ha facilitado que muchos vendedores hayan creado sus tiendas virtuales en el mercado Discogs, que les provee de tráfico y de oportunidades. Y quiero pensar que las comisiones para el vendedor serán menores que en Amazon o eBay, aunque eso lo comprobaré la primera vez que venda. Sin embargo, sí que hay una función que yo calificaría de espectacular, y es que Discogs te dice por cuánto se ha vendido de media esa edición en concreto, y cuál ha sido la copia más cara y la más barata. Y esto es muy revelador, porque todos sabemos que muchas veces los vendedores se suben a la parra sabedores de tener una copia muy difícil de conseguir, pero aquí podemos ver a qué precios realmente se está vendiendo. Porque además otra de las caracterísiticas de Discogs es que permite al vendedor, si quiere, recibir ofertas por debajo del precio, y ya es cuestión de arreglarse entre comprador y vendedor. Es cierto que eBay también permite esa característica, pero la combinación de todas ellas hace que Discogs sea EL LUGAR donde mirar el valor real de cualquier objeto músical (CD, vinilo, cassette, DVD, etc.)

Al mismo tiempo, el hecho de, supongo, cobrar comisiones por las transacciones, hace que la supervivencia del sitio esté garantizada, pues no depende de donativos, publicidad, etc. y ya sabemos que la intermediación siempre gana, y más en este caso que gracias a esa naturaleza colaborativa, la página no tiene que preocuparse de listados, características, etc que requieren muchísimo tiempo y recursos a sitios como Amazon (y que en el caso de Amazon España deja muchísimo que desear)

Pero pasemos ahora a la mejor parte, de la cuál he tardado en darme cuenta bastante tiempo después de visitar Discogs, y es que una de las características del sitio es tener una lista de deseos con su botón de “add to wantlist“; pero también un botón de “add to collection“; es decir, después de llevar años rellenando mi excel con mi colección de música, resulta que Discogs me lo pone mucho más fácil, porque me incluye toda la info adicional del disco, y encima puedo elegir la versión. Con esto, ya sé en qué me voy a centrar los próximos meses a nivel de coleccionismo musical. Y además, una vez que rellenas la colección, podrías poner a la venta cualquier CD en un click, supongo, e incluso recibir un mail de alguien preguntando si le venderías ese CD. Y por supuesto esa colección es exportable a formato CSV (excel), puedes seleccionar en qué carpeta, armario, o dónde está guardado ese CD o vinilo… sencillamente espectacular; esto está hecho por fans de la música para fans de la música.

Otra de las cosas positivas es que con tu wantlist y tu colección te van avisando de nuevos lanzamientos que se ha incorporado al catálogo de Discogs, te va recomendando discos, etc. De nuevo, e igual que en el caso de last.fm, hablamos de webs muy orientadas a disponer de un gran número de datos, de tal forma que estos puedan ser analizados, en este caso para conseguir más transacciones entre particulares o con pequeñas empresas, distribuidoras, etc.

Así pues, desde mi punto de vista, ese dashboard o panel de control puede llegar a convertirse en el lugar de referencia a visitar todos los días cuando abramos el ordenador para saber cómo anda nuestra colección, nuestras ventas, nuestras compras, qué novedades hay en el mercado, etc. Y supongo que seguirán mejorando muchas de las características que hacen de Discogs un lugar especialmente diseñado para auténticos fans de la música, como bien se encargan ellos de comunicar. Otro día, por cierto, hablaré de la ciudad que aloja al equipo de Discogs, que sólo podía ser Portland, Oregon.

 

Taylor Swift contra Spotify: la opinión de los usuarios

Spotify_vs_Taylor Swift

 

Y bien, en la anterior entrada de este blog comentaba que la decisión de la discográfica de Taylor Swift había causado cierta controversia entre los artistas y la industria en general, pero también entre los usuarios del servicio del gigante sueco del streaming. Y precisamente esta entrada en el blog de uno de sus usuarios premium me permite escribir esto, más que nada porque estoy completamente en desacuerdo con su visión del asunto.

El tipo en cuestión argumenta que se va a dar de baja de Spotify premium por las siguientes razones:

1.- Considera que si por los 120$ que paga al año (el triple que lo que un americano medio gasta en comprar música) tiene derecho a escuchar toda la música que quiera. Y pone el ejemplo de que tanto el último álbum de Beyonce como el nuevo de Taylor Swift no están disponibles en Spotify. Pues bien, en primer lugar habría que decirle a este señor que el problema puede ser de Spotify, pero también de estas señoras o señoritas, que están renunciando a dos cosas: a dinero contante y sonante vía royalties de Spotify; y en segundo lugar, a estar incluidas en las listas de reproducción de millones de usuarios que luego son compartidas en todas las redes sociales, etc. es decir, renuncian a dinero, y a más publicidad y viralidad.

2.- Segundo argumento: Spotify estaba perdiendo una oportunidad de oro de hacerse publicidad a costa de este incidente y que deberían devolver la jugada. Esto en realidad ha ocurrido posteriormente, con un artículo de obligada lectura para todo el mundo con interés en el futuro de la música. El artículo viene firmado por el propio CEO de Spotify, Daniel Ek, en el que aprovecha el escándalo Swift para dar a conocer las impresionantes cifras que maneja ya Spotify, en términos de usuarios que pagan y sobre todo de lo que ellos pagan a la industria.
Pero aún así, si este señor quería saber cuánto perdía Taylor Swift por no estar en Spotify sólo tenía que haber hecho unas pocas cuentas, que no es tan difícil; o bien acudir a esta web que Spotify ha creado para explicar todo lo relativo a su modelo de negocio, y donde en uno de sus apartados uno se puede hacer una idea de lo que ingresa una discográfica por cada nuevo álbum.

Daniel_Ek_Spotify

 

3.- Y llegamos al punto más importante, que es: ¿si no es Spotify, quién es?. Porque claro, es fácil decir “me largo de Spotify”, pero, ¿es que acaso no les va a pasar lo mismo a los demás?. No creo que Swift & co tengan más tirria a Spotify que al resto, porque si además hay un actor que ahora mismo lidera el ránking de pagos por streaming a los artistas es Spotify gracias a su enorme masa de clientes, tanto gratuitos como de pago. Porque a ver, Spotify, Rdio, Deezer, Beats Music de Apple o Google Play (junto a la nueva YouTube Music Key) también tendrán que pagar a los dueños de los derechos, y tendrán unos costes de estructura más o menos similares.

Porque la otra alternativa es, por supuesto, irse al Wal-Mart o Target más cercano o a Amazon y comprar el CD de Taylor Swift, pero por lo que cuesta ese CD uno tiene prácticamente dos meses pagados de Spotify.
Al final comparemos esto con los servicios de televisión de pago que llevan mucho tiempo operando: nadie tiene nunca todo el contenido, es decir, todos los deportes, todas las series, todos los documentales. Y al final, habrá diferentes plataformas, más o menos especializadas o generalistas donde poder elegir, e incluso puede haber gente muy interesada (y con posibilidades económicas) subscrita a varias de ellas.

4.- Por último, lo que este señor no se da cuenta, aunque es obvio, es que esta jugada del dueño de la compañía de Taylor Swift en realidad es marketing y poco tiene que ver con Spotify, y sí mucho con la venta de su discográfica, como ya comentaba yo al final de la anterior entrada.

Y en cualquier caso, de un tío que se muere por escuchar lo nuevo de Beyonce y de Taylor Swift, yo no me fiaría demasiado en cuanto a gustos musicales, ni en cuanto a pasión por la música, y para muestra un botón.