Discogs, el panel central de tu colección de música

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Conozco Discogs desde hace unos pocos años, creo que fue mi colega Agustín el que me lo descubrió como una especie de eBay de discos difíciles de encontrar, ediciones especiales, etc. Y aunque tarde, es ahora cuando he comenzado a descubrir el verdadero potencial de Discogs, mucho más allá de un simple marketplace musical.

Ha sido a raiz de poner mi amigo Carlos su colección de CDs a la venta cuando he comenzado a visitar Discogs más a menudo, y he empezado a aprovechar sus posibilidades, que me parecen excepcionales y lo convierten en una pieza central para todo fanático de la música que se precie.
Así pues, ¿qué es Discogs? Pues a simple vista, un marketplace exclusivamente de música donde uno puede buscar cualquier CD y encontrar a determinados vendedores que lo ofrecen, de multitud de países y que se parece a eBay en cuanto a que los gastos de envío los especifica el vendedor, a diferencia de, por ejemplo, un Amazon donde los gastos de envío del marketplace son fijos o de un Play/Rakuten donde no hay gastos de envío (y entiendo que los vendedores ya los incluyen en el precio)

Pero donde empieza a barrer a eBay es que Discogs es un marketplace colaborativo para fans de la música, que contiene absolutamente todas las ediciones de cada disco, porque la gente se molesta en añadirlos, modificarlos, mejorar las descripciones, etc. lo cuál hace que Discogs sea sin duda el mejor lugar que yo conozco en Internet donde mirar las diferentes ediciones de cualquier álbum, por desconocido que este sea. Porque además hay muchas veces que no hay ningún ejemplar a la venta, pero Discogs actúa de archivo o discoteca, lo que le convierte en la enciclopedia más grande de música. Es una especie de Metal Archives (al que se conoce como enciclopedia del metal, también un sitio colaborativo), pero más focalizado en ediciones y compra-venta que preocupados por estilo musical, críticas de discos, etc. Precisamente hace poco Metal Archives ha empezado a catalogar las diferentes ediciones de cada disco, siguiendo supongo el ejemplo de Discogs.

 

 

Hasta ahora mi experiencia de compra es bastante reducida, pero sin ningún problema. Vendedores acostumbrados a marketplace, que te responden los mails rápidamente, transacciones sin problemas con PayPal, feedback al final de la transacción, etc., en ese sentido, nada que envidiar a eBay. La gran diferencia con eBay, y semejanza al mismo tiempo con Amazon, es que no se trata de una subasta, sino que puedes poner un artículo a vender a precio fijo durante todo el tiempo que quieras, lo que ha facilitado que muchos vendedores hayan creado sus tiendas virtuales en el mercado Discogs, que les provee de tráfico y de oportunidades. Y quiero pensar que las comisiones para el vendedor serán menores que en Amazon o eBay, aunque eso lo comprobaré la primera vez que venda. Sin embargo, sí que hay una función que yo calificaría de espectacular, y es que Discogs te dice por cuánto se ha vendido de media esa edición en concreto, y cuál ha sido la copia más cara y la más barata. Y esto es muy revelador, porque todos sabemos que muchas veces los vendedores se suben a la parra sabedores de tener una copia muy difícil de conseguir, pero aquí podemos ver a qué precios realmente se está vendiendo. Porque además otra de las caracterísiticas de Discogs es que permite al vendedor, si quiere, recibir ofertas por debajo del precio, y ya es cuestión de arreglarse entre comprador y vendedor. Es cierto que eBay también permite esa característica, pero la combinación de todas ellas hace que Discogs sea EL LUGAR donde mirar el valor real de cualquier objeto músical (CD, vinilo, cassette, DVD, etc.)

Al mismo tiempo, el hecho de, supongo, cobrar comisiones por las transacciones, hace que la supervivencia del sitio esté garantizada, pues no depende de donativos, publicidad, etc. y ya sabemos que la intermediación siempre gana, y más en este caso que gracias a esa naturaleza colaborativa, la página no tiene que preocuparse de listados, características, etc que requieren muchísimo tiempo y recursos a sitios como Amazon (y que en el caso de Amazon España deja muchísimo que desear)

Pero pasemos ahora a la mejor parte, de la cuál he tardado en darme cuenta bastante tiempo después de visitar Discogs, y es que una de las características del sitio es tener una lista de deseos con su botón de “add to wantlist“; pero también un botón de “add to collection“; es decir, después de llevar años rellenando mi excel con mi colección de música, resulta que Discogs me lo pone mucho más fácil, porque me incluye toda la info adicional del disco, y encima puedo elegir la versión. Con esto, ya sé en qué me voy a centrar los próximos meses a nivel de coleccionismo musical. Y además, una vez que rellenas la colección, podrías poner a la venta cualquier CD en un click, supongo, e incluso recibir un mail de alguien preguntando si le venderías ese CD. Y por supuesto esa colección es exportable a formato CSV (excel), puedes seleccionar en qué carpeta, armario, o dónde está guardado ese CD o vinilo… sencillamente espectacular; esto está hecho por fans de la música para fans de la música.

Otra de las cosas positivas es que con tu wantlist y tu colección te van avisando de nuevos lanzamientos que se ha incorporado al catálogo de Discogs, te va recomendando discos, etc. De nuevo, e igual que en el caso de last.fm, hablamos de webs muy orientadas a disponer de un gran número de datos, de tal forma que estos puedan ser analizados, en este caso para conseguir más transacciones entre particulares o con pequeñas empresas, distribuidoras, etc.

Así pues, desde mi punto de vista, ese dashboard o panel de control puede llegar a convertirse en el lugar de referencia a visitar todos los días cuando abramos el ordenador para saber cómo anda nuestra colección, nuestras ventas, nuestras compras, qué novedades hay en el mercado, etc. Y supongo que seguirán mejorando muchas de las características que hacen de Discogs un lugar especialmente diseñado para auténticos fans de la música, como bien se encargan ellos de comunicar. Otro día, por cierto, hablaré de la ciudad que aloja al equipo de Discogs, que sólo podía ser Portland, Oregon.

 

¡Qué lástima!, ya no compramos el CD de grandes éxitos por Navidad

Pues voy a seguir hablando de la venta de música y de la famosa caída de las ventas de música grabada, aunque entretanto han salido también datos de la música en directo que ahondan más en la situación de crisis que vive la industria musical y cultural de este país. Y lo voy a hacer con sólo una reflexión más al respecto: en este país siempre se ha comprado muy poca música, música de la de verdad. Es lo que yo llamo que ya no compramos el CD de grandes éxitos por Navidad. Las cifras de finales de los 90 y principios de milenio están infladas fundamentalmente por 2 razones:

– Desde la popularización del CD (pongamos que principios de los 90), gran parte de la música que se vendió en CD no era sino convertir en digital música que mucha gente ya poseíamos en los anteriores formatos, vinilo y cassette. Supongo que resulta imposible realizar un cálculo en este sentido, pero ¿cuántos no hemos comprado en CD un álbum que ya teníamos ya en alguno de los formatos anteriores? Muchísimos… el 20 o el 30% del mercado era volver a vender lo que ya se había vendido durante las 2 décadas anteriores. Y lo mismo ocurrió con el DVD, ¿cuántas veces no hemos comprado un DVD del cuál tuvimos el VHS en su momento? Y lo mejor es que la industria del cine todavía intentó repetir la jugada con ese formato que ha casi nadie le ha interesado que es el blu-ray y que yo siempre digo que murió incluso antes de nacer.
Y como vemos, es el modelo que sigue utilizando la industria hoy en día, con todas las re-ediciones más o menos deluxe, la re-edición en vinilo, normalmente de alto gramaje de todos esos álbumes que no llegaron a salir en vinilo en los 90s y los 2000s… en fin, al final lo único que se consigue es que los pocos que compramos nos cansemos de pagar 2, 3 ó 4 veces por la misma cosa.

– En España, el público en general nunca compró música, y lo digo por experiencia. Yo era visitante frecuente a mediados de los 90s y a partir del 2000 todavía más, de muchas tiendas del centro de Madrid. Y he pasado muchísimas horas en los Madrid Rock, sobre todo en el de Gran Vía, que fue la última en cerrar. Y a Madrid Rock ya a mediados de los 90 iba muy poca gente a comprar música; se compraba música una vez al año, que era en Navidad. Y de esa famosa industria de venta de formatos físicos de los 80s y los 90s, gran parte de ella era como los juguetes, se concentraba en Navidades, que era cuando el tío, la tía o la abuela se turnaban para regalar el perfume, la corbata y el elepé o más tarde el CD. Sólo hay que echar un vistazo por ejemplo a esta lista de ventas del año 90 para ver que la primera y la última semana del año, donde se concentraban las ventas, está llena de recopilatorios, grandes éxitos, etc… es decir, los discos que siempre ha comprado la gente que no compra música, el producto de usar y tirar; aquellos CDs y LPs que siempre han poblado las cubetas de los saldos o de las tiendas de segunda mano…

Y por supuesto sin entrar demasiado en el tema de precios, porque claro, recordemos, en aquella época la industria pasó de cobrar algo más de 1000 pesetas o como mucho 1500 por un elepé, a un precio de 2000-2500 por un CD, cuando gran parte de los gastos continuaban siendo los mismos e incluso algunos críticos (espacio en tienda, logística) deberían haber propiciado un coste menor por parte del CD.

En fin, que al final, una industria que no se preocupaba por el consumidor, ni, no nos engañemos, por la cultura; sino por el formato, el número de copias, etc. de pronto ve que el medio físico, por los avances tecnológicos deja de ser clave, ¿y con qué se queda? Con lo que tienen ahora, NADA.

Nadie compra discos

Y bien, Promusicae, que es la empresa que se encarga de hacer las lista de éxitos en este país, ha dado a conocer en su informe de hace unos días los números finales de 2013, que van en línea de los que publicaron a mediados del pasado año y que ya comenté en su momento. Decir “en línea” es algo optimista, pues han ido a peor, pero veamos porqué nadie compra discos.

En su momento ya comenté qué me parecían los datos, pero ahora quiero ahondar en algunas aspectos que considero importantes:

1.- En España en 2001, año récord, se vendieron 626 millones de euros de música grabada, y de ahí caída en picado a los 71 millones actuales, a los que hay que sumar algo menos de 50 millones de euros de ventas en formato digital, que incluye también suscripciones de streaming.
Y bien, lo primero de todo es recordarle a la industria que la gente no compra música sencillamente porque… ¡no hay dónde comprar música!. Queda alguna tienda especializada pequeña, algunas tiendas de segunda mano y algún sitio como FNAC, que reduce su oferta de música en formato físico cada vez más, igual que dentro de poco le tocará hacer con los libros, que encima ocupan más. Algo similar ocurre en Media Markt, y ya no hablamos de sitios como Carrefour… El Corte Inglés sigue manteniendo bastante espacio para música, aunque supongo que no saben ni lo que venden, ni lo que tienen… Ya hablamos que quizás Amazon España sí esté incluido, pero que le pregunten a Play.com cuántos cientos de CDs manda a España a diario, y son más que los vendidos en toda España ese día.

2.- Por cierto, ¿no sería el año de Operación Triunfo? jajaja… que se dedicaron a explotar la gallina de los huevos de oro… los CDs aquellos que sacaban cada semana deben de ser uno de los productor de usar y tirar más vendidos de la historia de la música… ¿alguien que se gastara sus 2.500 pesetas de entonces todavía escucha aquello?… ¿qué usos se habrán dado a esos CDs?… frisbee, repelente de abejas y otros insectos, posavasos…

3.- Me he leído el informe de Promusicae y está tan mal hecho y es tan vago y tan cutre, que resulta complicado hacer un análisis medio-serio del mismo. Porque una de las cosas que me ha llamado la atención es: ¿de dónde vienen los datos?, ¿de las tiendas, físicas y online, dónde todavía se vende música?, ¿de las discográficas?, ¿hablan de sell-in, es decir, lo que las distribuidoras venden al canal, o hablan de sell-out, lo que las tiendas venden a los compradores de música? Porque parece que si los datos los aportan las compañías, la situación podría ser peor, puesto que no cuenta con todo el stock en tiendas. Y otra de las cosas que me ha llamado la atención es: ¿son solamente esas pocas compañías multinacionales las que aportan datos?, porque entonces apañados vamos, si es que consideramos que ese es el mercado… porque el mercado cada vez está más atomizado, y los CDs y sobre todo los vinilos son patrimonio de sellos independientes.

4.- Y hablando de vinilos, y leyendo el informe, parece que Promusicae esté decepcionado con el comportamiento de las ventas de vinilos, que seguro que esperaban que fuera la nueva gallina de los huevos de oro, cuando además, como he dicho, los vinilos sobre todo se compran en conciertos, o en pequeñas distribuidoras. Tanto en USA como en otros países los vinilos creciendo a doble dígito y aquí pues se venden unos pocos más que el año anterior.

5.- Y sólo una cosa más: recordemos el daño que ha hecho la SGAE a este país, y creo que no soy el único que intento comprar música, y en general cualquier producto que pase a través de dicha asociación de autores, en cualquier otro país que no sea España… lo siento, es lo que ocurre cuando les da por insultar a sus clientes.

Otro día hablamos de otro tema del que por supuesto Promusicae no habla, y son los precios de la música que se manejan en España comparados con otros países, sobre todo Reino Unido, y vemos otra poderosa razón más de porqué no se vende música…

Descargas y Streaming

Interesante artículo de Mark Mulligan en su blog sobre la industria musical a propósito de la relación entre descargas y streaming en algunos países. Veamos en primer lugar un resumen de lo que comenta Mark:
– los únicos países en los que el mercado de la música sube en ventas son aquellos en los que hay una alta penetración de servicios de streaming (está en el contenido del artículo, refiriéndose a Suecia y Noruega, pero no se refleja en los gráficos)
– el análisis de Mulligan es bueno, y lo realmente relevante del mismo es que demuestra una cierta lógica en la relación entre descargas y streaming. Así, en aquellos países donde el streaming es predominante es donde no han podido serlo las descargas; y viceversa, al streaming le cuesta avanzar allá donde las descargas son una parte importante de la venta de música (gráfico 1). Aunque en honor a la verdad la matriz no es demasiado clara, al hablar en el eje horizontal de porcentaje de facturación de descargas sobre mercado musical total y en el vertical de porcentaje de facturación de streaming sobre el mercado musical digital.
– al mismo tiempo, argumenta, que las descargas están muy favorecidas por el número de aparatos de Apple en el mercado, haciendo de esta manera a iTunes el rey indiscutible de las descargas, algo que ya sabíamos o por lo menos intuíamos (gráfico 2)
– los países mayores consumidores de música todavía no han adoptado masivamente el streaming (US, UK, Japón, Alemania…)

Pero sí que me gustaría aportar algunas cosa más a este análisis:
– en primer lugar los países de los que hablamos son difícilmente comparables en cuanto a número de habitantes y en cuanto a tamaño total del mercado, luego habría que ver si lo que interesa es volumen o crecimiento, porque hasta el momento las descargas no han hecho crecer ningún mercado.
– el streaming canibaliza descargas, de la misma forma que en su momento las descargas canibalizaron las compras físicas. Y sin embargo es interesante porque los países con mayor número de streaming son países (excepto yo diría que Francia) muy avanzados tecnólógicamente, musicalmente y en hábitos de consumo; es más, si pudiéramos aislar NYC, San Francisco/Bay Area y LA del resto de USA; y Londres del resto de UK veríamos que quizás la tendencia en esas áreas es otra. Pero es verdad que también Mulligan apunta que el futuro, como yo ya he comentado muchas veces, está más en el streaming que las descargas.
– el dato bueno, que es el que no aparece y yo hecho más en falta, es ver cuál es el gasto por usuario, porque US tiene 3 veces más habitantes que esos 4 países juntos. Y ese realmente es el dato bueno, si la gente está consumiendo su dinero en música o no, independientemente del tamaño del mercado, muy determinado por el número de habitantes.
– una duda que me surge es que no sé si en US incluye el streaming de radio digital, que en Europa al menos es marginal, pero no en US (Pandora y Sirius) y es un servicio de suscripción muy a tener en cuenta también.
– otros datos interesantes: ¿el streaming puede hacer crecer las ventas físicas? las descargas difícilmente y ya lo hemos visto, entre otras cosas porque hoy en día su papel respecto a las ventas físicas son subsidiarias (Amazon te lo regala con Autorip, los vinilos llevan códigos para las descargas…). En cambio desde mi punto de vista el streaming es mucho más complementario con las ventas físicas. Y en este sentido me quedo una frase de un amigo el otro día, “el streaming para el digital, el vinilo para el formato físico”, y eso yo también lo creo, dejando en peor lugar las descargas y el CD.

Para ilustrar esta entrada, qué mejor que incluir dos vídeos, uno de un grupo noruego, Enslaved, y otro de un grupo sueco, Covenant, de estilos de música muy diferentes entre sí:

Formas alternativas de crowdfunding

Al hilo de la entrada sobre crowdfunding de hace un tiempo, he estado pensando en otras formas alternativas de crowdfunding que he estado observando y que creo que tienen buenas posibilidades de convertirse en modelos alternativos de negocio, sobre todo en esta época de estrecheces económicas.

En primer lugar quería hablar de este sello finlandés llamado Blood Music, que en poco tiempo ha alcanzado cierta notoriedad en el underground del metal extremo por las lujosas re-ediciones, normalmente en vinilo, que está produciendo para determinados artistas. Así, cada una de las re-ediciones se encara como un proyecto en edición muy limitada y se fundamenta en conseguir una demanda inmediata a nivel mundial para financiar el proyecto. Veamos por ejemplo la ya famosa caja de Strapping Young Lad, cuáles han sido los pasos y en qué consiste el trabajo de esta gente y cómo lo financian.
En primer lugar, banda y sello deciden trabajar juntos en una edición de lujo, para fans muy fans y coleccionistas, de toda la obra de la banda canadiense. En el caso de SYL, se juntan todos los álbumes publicados, que nunca vieron la luz en vinilo (hablamos de un grupo que funcionó de 1994 a 2007 aproximadamente) y esta será la primera vez que lo hagan. Además, se añaden todos aquellos temas que vieron la luz fuera de esos álbumes y se añaden algunas cosas como un vinilo de 7”. Se añaden algunos extras a modo de golosinas, se diseña una lujosísima caja, se deciden las diferentes versiones a producir y, aquí viene la parte novedosa, se pone en pre-venta. Es decir, los compradores (en pocas horas estaba casi todo agotado) lo que hacen es pagar de inmediato por algo que van a recibir 2-3 meses después. Claro, esto sólo funciona si la compañía vende todas o casi todas las unidades, porque de lo contrario tendrían problemas de inventario enseguida, y además ya han tenido algunos gastos anteriores (pruebas, diseños, etc). Por suerte, esta gente son muy profesionales, las ediciones son muy limitadas (a la vez que con un precio respetable, debería añadir) pero tienen su público objetivo, la larga cola que siempre comento, que paga religiosamente por adelantado. Y bien, con ese dinero se financia el proyecto y unos meses después aparece la caja de marras en casa.
He encontrado un video muy bueno de un tío explicando gran parte de esto, aunque no la parte financiera, que para mí es la diferencial, aunque quizás otro día sí que volvamos a hablar de Blood Music para hablar de coleccionista música, ediciones deluxe ultralimitadas, etc…

La segunda es una fórmula que sólo he visto testada muy parcialmente en España, pero que creo que puede tener cierto futuro, y es el crowdfunding para montar conciertos. Esto me ha venido a la mente por varios sitios: primero, Spike Lee ofreciendo como uno de los premios de su reciente campaña de crowdfunding en Kickstarter la posibilidad de tenerle en un cine contigo y 50 amigos comentando películas, etc. y decía “entre unos amigos ponéis 100$ y yo me cojo un avión y voy allí” . Por otro lado, también leí a Zoe Keating, que preguntaba directamente a sus fans dónde podría montar un concierto cercano a uno que ya tenía contratado; y por último, en algún momento leí en algún foro a un chaval que quería montar un concierto y para eso recaudaba la pasta, porque primero quería conseguir el dinero y luego montarlo. Decía bien claro que si luego no había concierto (que obviamente no lo hubo) devolvería el dinero, y yo pensé “buena idea”, aunque quizás la comunicación del chaval fue un poco naïve.

Pero pensemos bien la idea: es muy complicado que una sola persona se gaste su dinero en traer a un artista para dar un concierto en Madrid, por ejemplo. Y quizás los promotores profesionales no estén interesados por la razón que sea en traerlo. ¿Puedes organizar una colecta para ello en cualquiera de los sitios de crowdfunding, de tal forma que si luego no hay suficiente gente pues se devuelve el dinero y ya está? Porque ya sabemos que poner 2000€ uno solo no es lo mismo que encontrar 100 almas gemelas a 20€… y por muy minoritario que sea un grupo, hoy en día siempre encuentras esas almas gemelas (de nuevo, la larga cola). En fin, creo que esto puede dar mucho de sí, pero la idea es similar a la de Blood Music: se paga por adelantado, y la diferencia es que si en este caso no hay suficiente demanda, pues no hay concierto. Obviamente todo esto hay que plantearlo correctamente desde el punto de vista legal, qué acuerdo tienes con el artista (“hazte un pre-booking para esta fecha y te lo confirmo como muy tarde este día”), etcétera… pero como en todos estos casos, en el crowd (en la masa) está la solución. Y esto puede ser positivo desde el punto de vista tanto de los fans como de la banda, a la cuál pueden “salirle” conciertos en los lugar más insospechados.

Lo mejor de todo es que esta idea ya ha funcionado en algún momento:

Re-edición de los 3 primeros álbumes de Theatre of Tragedy

Los noruegos Theatre of Tragedy, uno de los grupos pioneros de ese sub-estilo del metal gótico llamado “metal de la Bella y la Bestia” o “Pimpinela Metal”, ven en Julio re-editados a través de Massacre Records sus tres primeros álbumes, lo que incluye dos de las dos obras cumbres del género, “Theatre of Tragedy” de 1995 y “Velvet Darkness They Fear” de 1996, algo superior si cabe a su debut. Hablamos de música imprescindible para conocer de donde vienen los Within Temptation, Lacuna Coil, Epica e incluso Evanescence de este mundo.

También se re-edita el tercer álbum, “Aegis” (entre el “Velvet…” y este se encuentra el EP “A Rose For The Dead”), igualmente muy bueno aunque quizás no llegue al estratosférico nivel de los dos primeros. Para entonces el grupo había abandonado las letras en inglés antiguo, las voces roncas y movido hacia una música más gótica y algo menos metálica.

Posteriormente a “Aegis”, el grupo tomaría una desconcertante senda electrónica hasta la marcha de su vocalista Liv Kristine, que sería sustituida, y con el grupo intentando volver a sonidos más rockeros/metaleros. La banda finalmente se separó en 2010, mientras Liv Kristine continúa su carrera en solitario, así como sus proyectos con Leaves Eyes y con Atrocity.

De los tres, habrá dos re-ediciones: en formato digipack y en vinilo en carpeta doble, quizás esta última la más interesante, limitada a 500 copias por álbum. Ambas incluyen temas extras de maquetas de la época.

Lo que daríamos algunos por una gira de reunión tocando sólo temas de estos discos…