Primeras impresiones de Apple Music

ARCHIV - ILLUSTRATION - Ein Kopfhörer umgibt am 11.06.2015 in Erfurt (Thüringen) ein iPhone mit dem Schriftzug "Apple Music". Photo by: Sebastian Kahnert/picture-alliance/dpa/AP Images

 

Y bien, a punto de cumplir su primer mes de vida, es buen momento para hacer un pequeño repaso sobre el controvertido Apple Music.

En primer lugar, y para los más despistados, ¿qué es Apple Music? Pues por encima de todo, un servicio de streaming de música, con un catálogo de unos 30 millones de canciones y que por un precio de 9.99$ ó 9.99€ al mes puede ser todo tuyo. Añade además servicios de curación (palabro que en castellano supongo que no existe como tal, y que viene a equivaler a recomendación), y una especie de radio denominada Beats1.

¿Por qué lo de controvertido? Pues por varias razones:
En primer lugar, por el ya famoso anuncio de Apple que le hizo ponerse a gran parte de la industria independiente en su contra, ya que anunciaron que los tres meses gratis que disfrutarían los usuarios no correrían de cuenta de una compañía que acumula billones de dólares en el banco, sino sobre las espaldas de los sufridos artistas, que serían los que dejarían de cobrar sus fracciones de céntimo por reproducción durante esa fase inicial. En esto surgió la defensora de los artistas desamparados, también conocida como Taylor Swift, que igual que hizo con Spotify, decidió despacharse a gusto contra Apple. Al final, donde dije digo, digo Diego, y por supuesto desde Apple pagaremos a los artistas durante esos tres meses pero qué bien nos ha venido esa publicidad extra que necesitábamos para darle relevancia a nuestro nuevo juguete.

En segundo lugar, la polémica viene marcada por las expectativas respecto al servicio de Apple, que siendo el líder en descargas digitales gracias a iTunes, ha tenido que comprar a precio de oro una compañía como Beats para hacerse, por un lado, con una línea de auriculares que son tan caros y hipsters como deficientes en el momento en que tu música no está compuesta por bajos machacantes; y por otro, hacerse con una supuesta plataforma de streaming. que era lo que Beats estaba lanzando en el momento de su adquisición y que, remozado, es ahora el que lanza Apple con el equipo de Beats de Jimmy Iovine y Dr. Dre junto con el jefe de Nine Inch Nails, Trent Reznor.

 

 

Otro punto polémico aparece relativo a cómo encaja este servicio dentro de la filosofía de Apple, qué quieren conseguir con Music exactamente. Es decir, está claro que su iTunes como plataforma de compra de canciones digitales como modelo estaba agotado, pero podrían haber comprado Spotify directamente, y en cambio se dedicaron a reconstruir Beats. Además, parece que Apple, el gran disruptor, ha llegado tarde y el modelo es demasiado similar al establecido. Esto, unido a las declaraciones de Iovine al respecto de qué es exactamente Music y qué busca (una plataforma para artistas, más que para usuarios) hace que nadie esté muy convencido de dónde está realmente el valor o la diferenciación respecto a sus competidores.

Y por último, la polémica viene porque es Apple, y al igual que disfrutan de una legión de fanboys, también tienen un gran número de hateboys que aborrecen todo aquello que ofrece y que representa la marca de la manzana, sean teléfonos, relojes o servicios de streaming.

En cuanto a la recepción por parte de los usuarios, pues por ahora, fría. Debo confesar que no lo he utilizado, y lo primero de todo es porque soy terriblemente malo cuando se trata de salirme de un servicio o de una suscripción. En segundo lugar, no había leído nada que lo hiciese diferente de Spotify, así que pensé que seguiría con mis compras de CDs y algunos vinilos, escuchando Spotify free y Bandcamp y poco más, porque como Apple, una vez pasados los tres meses, no tiene opción gratuita, para qué siquiera sumarse. Afortunadamente, tengo dos excelentes amigos que son usuarios de Spotify Premium y que sí han probado Apple Music y el feedback es el mismo: difícil de saber manejarse con él, nada intuitivo, es decir, lo que en términos técnicos se conoce como UX (user experience, experiencia de usuario), algo que nadie esperaría de un producto Apple, que siempre han tenido en su facilidad de uso uno de sus puntos fuertes. Para lo que hay, no se mueven de Spotify,

Por otro lado está el feedback que uno se encuentra en Internet (aquí uno de muchos ejemplos) y que habla de un producto con múltiples fallos, con una versión móvil aceptable pero que no está nada clara en los ordenadores de sobremesa y los portátiles, donde por supuesto funciona a través de iTunes; con docenas de usuarios que hablan de miles de archivos perdidos al sincronizar sus librerías pre-Music, que recomiendan realizar un backup de todos los archivos musicales, etc. Tan acostumbrados como están al éxito en Cupertino, parece que necesitan seguir trabajando mucho para convertir Music en otro de sus característicos éxitos comerciales.

Por mi parte, cuando me han preguntado por Apple Music siempre he dicho lo mismo: es bueno que Apple entre en el streaming, porque de esa forma el conjunto de la industria gana. Aquí lo interesante es que los fanboys se pasen en masa a pagar 120€ ó $ al año, porque de esa forma los artistas tendrán otro fuente de ingresos importante. Por supuesto algunos se marcharán de Spotify, Deezer o Pandora, pero muchos otros serán nuevos pagadores de streaming. Y es lo que digo siempre, cuando en vez de 10 millones de usuarios premium, Spotify, Apple y los demás tengan 200 millones, entonces hablaremos de una industria, y por supuesto de unos ingresos para los artistas, muy diferente a lo que vemos hoy en día.

 

Las cifras de 2014, el año del streaming

Nielsen ha publicado las cifras de ventas de música en Estados Unidos y tanto sitios especializados como Billboard o económicos como el Wall Street Journal (de pago) se han hecho eco de este informe. Y por lo que he podido ver, y sin tener todas las cifras delante, no cabe duda que podemos calificar 2014 como el año del streaming.

Y bien, ¿qué hay de nuevo? Pues nada demasiado sorprendente o de lo que no hubiéramos hablado ya en multitud de ocasiones en este blog: descenso continuado de las ventas en formato físico e incremento espectacular, ya comentado, del streaming. Al mismo tiempo, el informe sirve como confirmación de una nueva tendencia, y es la caída en las ventas de las descargas, o sea, la venta de canciones individuales en formato digital.

Este es el resumen de año, en los datos referidos a USA, hablamos de unidades, no de facturación en US$:
Álbumes: 11,2% de descenso, 257 millones de unidades
Canciones individuales (descargas): 12,5% de descenso, 1.100 millones de descargas, 17% de descenso frente al record de 1.340 millones de canciones descargadas que supuso 2013
Vinilo: incremento del 51,8%
Streaming: incremento del 54% (no incluye Pandora, Sirius/XM)

Es curioso como el cambio de estilo de una sola artista, la omnipresente Taylor Swift, ha supuesto un descenso muy pronunciado de la música country, cuando si ella hubiera estado considerada dentro de ese estilo, el género entero hubiera sufrido una caída mucho menos pronunciada. Pero yo desde luego que no consideraría a Taylor Swift ya otra cosa que no fuera pop, y si hay una sub-categoría llamada “pop-chicle-de-usar-y-tirar” pues mejor encuadrada todavía. Por otro lado, no sorprende ver cómo el rock es el estilo que menor descenso de ventas sufre, y dentro de él, el hard-rock sufre el menor de todos los descensos. También resulta interesante ver cuáles son los estilos con mayor adopción del streaming, como son hip-hop y R&B; mientras que se siguen vendiendo tanto CDs como descargas de country y música latina, lo cuál, desde mi punto de vista, indica oyentes menos sofisticados.

Asímismo, también es interesante notar que el aumento del streaming está empezando a compensar el descenso de ventas, tanto físicas como ahora digitales. Si esto es suficiente para empezar a alejarnos del último miedo de la industria, el “cambiar 99c por cada canción vendida a cambio de microcéntimos a futuro por cada canción streameada” está por ver todavía. Por último, y como es lógico, hay que destacar el buen comportamiento de las ventas de vinilos, aunque actualmente sólo suponen el 3,6% de las ventas de álbumes. En breve serán publicadas también las cifras de facturación, donde veremos si la industria es capaz de mantener un crecimiento (o descenso) del 0% con respecto al año anterior, lo cuál podría indicar un cambio de tendencia. Por otro lado, habrá que ver cuáles son las cifras en Europa; en España ya sabemos que son desastrosas pues, pese al previsible aumento del streaming, tanto de pago como el gratuito, es fácil que el desastroso papel que las entidades de gestión y muchos artistas juegan, pase factura al conjunto del industria a final de año. Sumemos a eso un casi inexistente mercado digital más allá de iTunes y tenemos la receta perfecta para otro monumental batacazo tanto en unidades como en facturación, y los consiguientes lloros de la industria.

Espectacular descenso de la música grabada en Japón

Y bien, la IFPI (la Federación Internacional de la Industria Fonográfica) ha publicado las cifras globales de 2013 y además de España, que casi podríamos considerar un caso perdido y del que ya he hablado, pero seguiré haciéndolo en el futuro, merece la pena reseñar que en 2013 la caída de ingresos a nivel mundial ha venido provocada por un espectacular descenso de la música grabada en Japón cuyo mercado supone aproximadamente una quinta parte del mundial.
Es curioso porque el verano pasado, a través de mi web favorita en español para estos temas, Industria Musical, llegaba a este artículo donde se hablaba de porqué Japón continuaba siendo el país con mayor facturación de venta de música. En alguna de mis entradas ya comenté que tenía pendiente hablar de Japón, pero nunca llegué a escribir esa entrada, para lo cuál aprovecho ahora las notas que tenía para hacerla. Es verdad que esto hubiera sido más relevante hacerlo en su momento y que ahora puede parecer que a toro pasado cualquiera ve las cosas fáciles, pero examinemos porqué el modelo japonés, pese a que desde IFPI insistan que se trata de un tema de falta de lanzamientos potentes, es por supuesto estructural. Mi opinión está basada en primer lugar en lo que he leído sobre su industria musical a lo largo del tiempo y sobre todo porque disfruté de tres semanas de vacaciones en este país en verano de 2010 y pese a lo rápido que cambian las cosas hoy en día, creo que todavía sirve como referencia.

Así pues vayamos viendo una por una las razones que dan en evolver.fm y mi opinión sobre ellas:
1.- Las cosas son más caras en Japón: esto explica el porqué supera en facturación por ejemplo a USA, y es que es verdad que el precio de las cosas en general, y de la música en particular, es muy alto. Aunque como todo, eso depende de la paridad dólar-yen, y el yen lleva en caída libre ya bastante tiempo; además, el país lleva en crisis más de 20 años, pero aún así, los japoneses tienen dinero o por lo menos lo gastan, no hay más que ver la cantidad de bolsos de Louis Vuitton que vi por la calle aquel verano, y no vi ningún puesto callejero.

2.- El precio fijo de los CDs: como ocurre aquí con los libros, no hay libre mercado, con lo cuál no hay lucha de precios. Y hay que reconocer que los precios, vistos desde el punto de vista occidental, son bastante caros, unos 25-30€ por cada CD dependiendo del cambio (quizás ahora algo menos). Eso sí, la edición habitualmente suele ser exclusiva para Japón, al menos antiguamente era así, con letras traducidas, temas extras, es decir algo diferencial que hiciera que los japoneses no empezaran a importar masivamente desde otros países. Y luego el precio de las descargas, alucinante, unos 4$ por canción.

Respecto a estos dos primeros puntos, totalmente de acuerdo, porque son temas más o menos objetivos, si acaso recalcar que la suerte para la industria musical es que los japoneses estás muy aislados del mundo en general, muchas marcas y productos que ves en todo Occidente allí no existen, y en general hablan muy poco inglés, con lo cuál difícilmente se aventuran a chequear precios, comprar o bajar música en webs de otras zonas.

Pero ojo, con todo y con eso, el mercado en Japón ya no es el que era, que en 2010 Virgin y Tower Records, al igual que en muchos otros países, estaban cerrando sus enormes tiendas en las mejores zonas de Tokio.

 

3.- Los coleccionistas inflan el mercado: esto habla de todas las ediciones de un mismo álbum que se publican y que mucha gente (joven, añadiría yo) tiene la necesidad de coleccionarlas todas. Y aquí es donde pueden empezar los problemas de sostenibilidad a futuro.
En primer lugar, y al igual que hablaba yo hace poco de los CDs de Operación Triunfo que hoy en día no valen para nada, los jóvenes japoneses, cuando compran las carísimas versiones del mismo álbum de las AKB48, no están comprando música. Las muchachitas son un producto dentro del cuál hay música, pero es mucho más, y en el momento en que se pasen de moda vendrá otro grupo prefabricado por la industria y repetirán la jugadas, o quizás los chavales prefieran la versión japonesa de las Google Glass donde a las muchachitas de turno se las ve igual pero sin necesidad de comprar nada de eso, y el que se lleva la pasta es Google como ha pasado con Apple y los iPods, iPads, etc.
El pagar varias veces por el mismo producto es sencillamente estafar al cliente, que luego se quejará esa misma industria que el cliente ya no compra, pero cuando le hemos vendido una y otra vez lo mismo y el cliente se cansa entonces es que es un desagradecido, lo quiere todo gratis. no apoya a la industria, etc. ¿esto ya lo hemos oído, verdad?
Por último, los jóvenes japoneses son tremendamente modistas (o trendies si queremos utilizar el anglicismo) y lo que hoy está de moda mañana puede no estarlo. Y además, ocurre que cuando algo no pasa de una a otra generación se pierde, y hay cosas que ya no vuelven, como ha ocurrido en España donde la gente joven simplemente ya no va a pagar por música en formato físico. Y ojo, que parece que el momento en que ese pedazo de plástico redondo que cuesta una pasta empieza a verse obsoleto está llegando.
Además, y vuelvo a las similitudes con la España de hace unos años, esto es exactamente lo mismo que el elepé de grandes éxitos por Navidades, esa no es una industria cultural y donde lo que importa es el artista, eso es un triste sacacuartos que pertenece a una época determinada y a una moda determinada, y cuando se acabe los japoneses seguirán consumiendo música, que para eso son los mejores fans del mundo, y pagando por Cheap Trick, Michael Jackson, o por artistas japoneses de verdad como X-Japan, Merzbow o Envy. Y los discos y el merchandising de las AKB48 acabarán en el mismo lugar que los CDs de la primera edición de Operación Triunfo.

 

4.- Los japoneses nunca se han bajado música de forma gratuita mediante compartir archivos. y aunque algún figura lo atribuye a que las leyes han sido severas con ese tema, la realidad es que no han bajado primero porque utilizan mucho menos el PC que en Occidente, y su forma de acceder a Internet ha sido en muchos casos el móvil antes que el PC. Y segundo porque ellos ya tenían un mercado paralelo que era el alquiler de música, que en Japón sí que ha estado permitido y que en 2010 seguía existiendo, y un muy saludable mercado de segunda mano, con muchísima oferta.

5.- La música digital está todavía en pañales. No ha habido mercado, es decir, que ese aislamiento del resto del mundo ha mantenido la industria del formato físico en pie y un carísimo download legal; pero claro, sólo es cuestión de tiempo el que llegue el streaming en condiciones y que los japos se lancen en sus brazos, y por varias razones de peso: en primer lugar, porque son un país tecnológicamente muy avanzado, el móvil como ya hemos comentado es todavía más importante que aquí, y el streaming está hecho para ser consumido en dispositivos móviles, y ahí desde luego en Japón van a arrasar. Y en segundo lugar por un tema demográfico: en Japón hay poco espacio en general, las casas son muy pequeñas, y en cuanto vean la posibilidad de no acumular más soportes físicos se van a lanzar de cabeza al streaming.

Seamos positivos, la música seguirá disfrutando de gran popularidad en Japón: los servicios de streaming, que parecen tener problemas para cobrar 10$ de media mensual para que la gente los consuma porque parece demasiado caro, no tendrán problemas en cobrar 20-25$ a los japoneses. Los japoneses también nos siguen enseñando que se puede pagar por formatos físicos mientras estos aporten valor y sean diferenciales, y no pretendan cobrarte 18€ por un CD en caja de plástico sin letras; seguirán teniendo coleccionistas que paguen más que nadie por los formatos físicos que queden en pie, particularmente el vinilo y las ediciones limitadas; y sobre todo seguirán siendo los mejores fans de música del mundo.

Descargas y Streaming

Interesante artículo de Mark Mulligan en su blog sobre la industria musical a propósito de la relación entre descargas y streaming en algunos países. Veamos en primer lugar un resumen de lo que comenta Mark:
– los únicos países en los que el mercado de la música sube en ventas son aquellos en los que hay una alta penetración de servicios de streaming (está en el contenido del artículo, refiriéndose a Suecia y Noruega, pero no se refleja en los gráficos)
– el análisis de Mulligan es bueno, y lo realmente relevante del mismo es que demuestra una cierta lógica en la relación entre descargas y streaming. Así, en aquellos países donde el streaming es predominante es donde no han podido serlo las descargas; y viceversa, al streaming le cuesta avanzar allá donde las descargas son una parte importante de la venta de música (gráfico 1). Aunque en honor a la verdad la matriz no es demasiado clara, al hablar en el eje horizontal de porcentaje de facturación de descargas sobre mercado musical total y en el vertical de porcentaje de facturación de streaming sobre el mercado musical digital.
– al mismo tiempo, argumenta, que las descargas están muy favorecidas por el número de aparatos de Apple en el mercado, haciendo de esta manera a iTunes el rey indiscutible de las descargas, algo que ya sabíamos o por lo menos intuíamos (gráfico 2)
– los países mayores consumidores de música todavía no han adoptado masivamente el streaming (US, UK, Japón, Alemania…)

Pero sí que me gustaría aportar algunas cosa más a este análisis:
– en primer lugar los países de los que hablamos son difícilmente comparables en cuanto a número de habitantes y en cuanto a tamaño total del mercado, luego habría que ver si lo que interesa es volumen o crecimiento, porque hasta el momento las descargas no han hecho crecer ningún mercado.
– el streaming canibaliza descargas, de la misma forma que en su momento las descargas canibalizaron las compras físicas. Y sin embargo es interesante porque los países con mayor número de streaming son países (excepto yo diría que Francia) muy avanzados tecnólógicamente, musicalmente y en hábitos de consumo; es más, si pudiéramos aislar NYC, San Francisco/Bay Area y LA del resto de USA; y Londres del resto de UK veríamos que quizás la tendencia en esas áreas es otra. Pero es verdad que también Mulligan apunta que el futuro, como yo ya he comentado muchas veces, está más en el streaming que las descargas.
– el dato bueno, que es el que no aparece y yo hecho más en falta, es ver cuál es el gasto por usuario, porque US tiene 3 veces más habitantes que esos 4 países juntos. Y ese realmente es el dato bueno, si la gente está consumiendo su dinero en música o no, independientemente del tamaño del mercado, muy determinado por el número de habitantes.
– una duda que me surge es que no sé si en US incluye el streaming de radio digital, que en Europa al menos es marginal, pero no en US (Pandora y Sirius) y es un servicio de suscripción muy a tener en cuenta también.
– otros datos interesantes: ¿el streaming puede hacer crecer las ventas físicas? las descargas difícilmente y ya lo hemos visto, entre otras cosas porque hoy en día su papel respecto a las ventas físicas son subsidiarias (Amazon te lo regala con Autorip, los vinilos llevan códigos para las descargas…). En cambio desde mi punto de vista el streaming es mucho más complementario con las ventas físicas. Y en este sentido me quedo una frase de un amigo el otro día, “el streaming para el digital, el vinilo para el formato físico”, y eso yo también lo creo, dejando en peor lugar las descargas y el CD.

Para ilustrar esta entrada, qué mejor que incluir dos vídeos, uno de un grupo noruego, Enslaved, y otro de un grupo sueco, Covenant, de estilos de música muy diferentes entre sí:

La industria musical va a crecer enormemente

Vía la ya imprescindible web Industria Musical llego a este video de Marc Geiger, recientemente nombrado una de las 10 personas más poderosas en el negocio musical por Billboard, que fue uno de los creadores junto a Perry Farrell de Lollapalooza, y actualmente es el agente de Ozzy, Trent Reznor y NIN, Lady Gaga o Roger Waters, o sea, casi nada. Y él desde luego es una de las voces más autorizadas para hablar de la industria musical, y en esta corta entrevista expresa muy bien 3-4 ideas que desde mi punto de vista definen muy bien el presente y sobre todo el futuro de la industria musical. Geiger habla de que la industria musical va a crecer y conseguir 5 ó 10 veces más dinero que ahora y básicamente estoy de acuerdo con él por 3 razones:

1.- Diversificación y crecimiento de las fuentes de ingresos: los artistas, y por supuesto, las discográficas, van a ver llegar dinero desde muchos sitios diferentes, como YouTube, Spotify, Pandora, Sirius, y muchos más… que a lo mejor a los artistas les parecen al principio pequeñas cantidades, pero según todos nos vayamos pasando al modelo de subscripción (y lo haremos), los cheques se van a ir multiplicando en número y sobre todo en cantidad.

2.- Escalabilidad: él habla de que el modelo real o modelo “bueno”, es el de streaming a la Spotify, algo que yo ya he defendido, y ese modelo cuenta con enormes economías de escala, y más en cuanto entren allí los grandes de Internet (Google, Amazon, una Apple que en breve empezaremos a ver qué tal su servicio de radio, etc).

3.- El poder del catálogo: esta es la auténtica vaca lechera de la industria, los “Thriller”, “The Wall” o el “Born in the USA” que van a seguir trayendo millones y millones para la industria con ninguna inversión a cambio, pure profit como dice Geiger, y eso mismo ocurrirá con otros éxitos alternativos, y además con 10, 20 ó 30 veces más suscriptores, los cheques dejarán de ser tan modestos como ahora, que estamos en un momento de cambio.

Y para conseguir todo esto, la industria sólo tiene que dejar de resistirse al cambio, porque su vaca lechera se está agotando pero lo mejor es que viene otra vaca más fresca y con mucha más leche. Y para vencer esa resistencia al cambio, sólo tiene que hacer dos cosas: cooperar mucho más diligentemente con sus distribuidores (los Spotify y Pandora de turno) y por otro lado, empujar al usuario final hacia esos servicios, en vez de intentar retenerle en el modelo antiguo (la compra de soportes físicos). Por supuesto que seguirán existiendo los soportes físicos, y muchos de nosotros los seguiremos comprando, pero tenemos que entender cuál será la tendencia especialmente entre los nuevos compradores, que no serán tanto compradores de productos como de servicios (porque aquí hablo de música, pero lo mismo aplica a la industria audiovisual).

No hay nada que me gustaría más que volver a esta entrada dentro de unos años y ver que todas estas cosas se habrán convertido en realidad, y mientras tanto recordemos la primera edición de Loollapalooza con uno de los clientes de Marc, Trent Reznor y Nine Inch Nails.