Prayers y el movimiento cholo goth

 

Hoy hablamos de uno de los últimos exponentes de que la mezcla de géneros no tiene límites hoy en día, porque ¿qué sale de una coctelera donde uno mete hip-hop, bases y teclados ochenteros con algo de darkwave y nuevos románticos, con letras sobre la dureza de la vida en la calle y los gangs, adicciones, amor y el lado más oscuro de la vida? Pues el cholo goth que representan este duo de San Diego, bienvenidos al mundo de Prayers.

Rafael Reyes, o más bien su alter ego Leafar Seyer (siempre me ha parecido gracioso el tomar un nombre artístico simplemente dando la vuelta al real) es el corazón negro de Prayers, cantante, letrista, director creativo, portavoz, y cuyo contrapunto es Dave Parley, quién es el que se encarga de toda la parte instrumental electrónica y que parece el típico colega que siempre está ahí sin meterse con nadie, y que pasa de decir nada, observando la vida. Este Rafael es un superviviente, un tipo duro, al fin y al cabo uno tiene que serlo si quiere salir victorioso de las calles donde conviven algunos de los gangs más peligrosos de California; y ahí sigue, sacando a sus colegas pandilleros en sus videos. Sin duda que ser fan de Pet Shop Boys, Joy Division y Christian Death (sus influencias musicales reconocidas) debía ser muy duro en aquellos gangs de Sherman Heights en los ochenta y los noventa. Y aunque Leafar hable de “friends are poison, friends are dead weight”, él no se puede quejar demasiado, pues además de esas amistades de los gangs, él mismo ha pasado de estar en la cárcel a tener a Travis Barker (Blink-182) o a Kat Von D entre sus amistades, o por lo menos colaboradores; y es que estos Prayers están empezando a coger tracción en su camino hacia el estrellato.

 

 

Ya hemos conocido muchos más ejemplos de éxito del crossover, los tatuajes y la vida callejera: Biohazard, Madball y muchos otros grandes del hardcore neoyorquino siempre tuvieron el crédito de la calle, sus conciertos siempre estaban llenos de colegas cuyas pintas impresionaban a cualquiera, y llenaron la MTV de los 90 de ese espíritu de las calles; e incluso en la otra costa los Boo-Yaa Tribe eran una panda de ex-pandilleros samoanos que tampoco uno se los querría encontrar en un callejón oscuro una noche volviendo a casa. Del éxito de la mezcla de estilos ya hablé al comentar la banda sonora de Judgement Night. 

Lo bueno de Prayers es que pueden llegar a una base de fans muy amplia, puesto que su propuesta tiene un toque bastante comercial, y lo que he leído y he escuchado a Rafael me parece muy listo, un tío que crea un concepto como cholo goth y que encima registra el dominio, es como si Korn hubieran registrado numetal.com en la época. Al final, no nos equivoquemos, tienen una estética muy cuidada, con su logo en todas partes, y sus vinilos y camisetas se venden en ediciones limitadas a precios no precisamente DIY. Para tener una carrera musical relativamente corta tienen un montón de video-clips; bastante similares entre ellos, pero que al final son lo que definen a Prayers y que dejan bien claro lo que es el cholo goth. Es más, el tío, que tampoco es el colmo de la modestia, para qué engañarnos, es uno de estos personajes destinados a llegar alto, aunque le haya costado mucho llegar a donde está ahora. Y parece que está consiguiendo sus objetivos: los mismísimos Pet Shop Boys le pidieron que dirigiera un videoclip para ellos, que es básicamente otro video más de Prayers con mayor presupuesto, y que promociona su banda por todos lados.

 

 

Por ahora su expansión se ha centrado en California y la Costa Oeste americana, donde evidentemente se concentra mucho de su inicial público potencial; y en cuanto a directos, ya han abierto para The Cult; han tocado en el festival hipster por naturaleza, Coachella; y, en las últimas semanas, han sido los teloneros de A Perfect Circle, lo cuál es bueno para ellos porque es una banda con muchísimo tirón en su vuelta, aunque dudo que el fan típico de APC haya apreciado el arte de Prayers. En cuanto a Europa, tendrá que esperar a que el amigo Rafael solucione sus problemas con la justicia y pueda salir de USA. Pero cuando Pitchfork, Vice/Noisey y todos los creadores de tendencias están siguiendo ya a Prayers, podemos estar seguros que estos tíos en poco tiempo van a ser muy grandes.

 

La actuación de The KLF en los premios BRIT ’92

Hoy empiezo poniendo el video de lo que quiero comentar y luego continuo.

Lo primero disculpas por la calidad de imagen, pero no son imágenes tan fáciles de conseguir, en YouTube están retiradas, gracias a que existen DailyMotion y otros sitios podemos disponer de este documento.

Pues bien, esta es una actuación de un grupo de finales de los 80s y principios de los 90s llamados The KLF, junto con otros angelitos como son Extreme Noise Terror, banda de grindcore/crust-punk que todavía sigue existiendo hoy en día. Esta performance, en el marco de la entrega de los premios de la industria británica, los BRIT Awards, ya ha pasado a la historia como una de las más comentadas de estos o de cualquier otros premios.

Veamos primero quiénes eran KLF, 2 tipos de la industria que deciden montar una banda, a la que en principio llaman The Justified Ancients of Mu Mu y luego cambian al nombre por el que han pasado a la historia, y que en hasta 1990 se dedican a mezclar varios estilos de música, mayormente el dance y el acid house tan de moda en aquella época, produciendo álbumes y singles con relativo éxito comercial. Sin embargo, es en ese año y en el siguiente cuando el duo comienza a cosechar mayores éxitos, tanto en la Europa continental como en su tierra natal, el Reino Unido, con temas como “What Time Is Love?”, “3 A.M. Eternal” o “Last Train To Transcentral”. Todos estos singles están contenidos en su LP de 1991 “The White Room”, el más completo y recomendable de su carrera.

Y bien, con KLF habiendo sido uno de los artistas preferidos del público durante ese año, son invitados a interpretar un tema en los ya mencionados BRIT Awards, y siendo ya unos polemistas consumados, deciden invitar a tocar con ellos a Extreme Noise Terror, y ocurre lo que ya hemos visto, pero quizás también alguna cosa que no se ve del todo bien en la retransmisión y por supuesto no en el video, grabado de la tele, disponible hoy en día de la actuación. Así, hacia el final de la retransmisión, Bill Drummond, la mitad del duo que aparece con muletas durante la actuación, saca un arma automática y comienza a disparar balas de fogueo a la ya de por sí perpleja audiencia que no entiende nada de semejante cafrada, esto fue muy criticado posteriormente por la bienpensante prensa británica. Además, y eso no se escucha demasiado en este video, un colaborador de la banda anuncia “The KLF have left the music business”… y dicho y hecho, poco más se ha sabido de ellos desde entonces aunque en la Wikipedia, en una entrada que tiene toda la pinta de contar con la colaboración de los interesados por lo detallado de la misma, sí habla de proyectos musicales posteriores. Lo que sí desde luego cumplieron fue su deseo de hacer desaparecer toda su música en UK y desde entonces sólo es posible conseguirla a través de ediciones de fuera de las islas (no es que tampoco haya mucha demanda en 2013 de KLF, la verdad).

Por último, yo me quedo con dos detalles de la actuación: el primero, que el grupo tenía pensado lanzar sangre de oveja sobre el público asistente, cosa que les prohibieron en primer lugar los abogados de la BBC, pero sobre todo (momento Spinal Tap total) sus propios compañeros de escenario, ya que Extreme Noise Terror eran un grupo con fuerte concienciación del maltrato animal e incluso tenían entre sus temas estrellas “Murder”, un himno para vegetarianos y veganos. En segundo lugar, está el tema de los invitados a la ceremonia, a los cuáles se les ve aplaudiendo cortésmente al final después de haber presenciado semejante espectáculo con la ráfaga final… ya me imagino a los Elton John o Pet Shop Boys de turno pensando qué narices era eso. De todas formas, por lo visto se sabía que KLF estaban tramando algo gordo para esa ceremonia siendo como eran unos provocadores natos, y mucha gente en sus casas quedaron un poco decepcionados por el espectáculo puesto que todavía en la sala sí que se escuchó y se vio mejor, pero vía televisión tampoco consiguieron despertar demasiada polémica.

En fin, recordemos este “Last Train to Transcentral”, que junto a los éxitos antes nombrados sonaron con bastante asiduidad en las discotecas españolas en aquellos años: