La evolución en la venta de las entradas y el caso de Ticketmaster

 

Ticketmaster

 

Me gustaría en esta entrada hablar de la evolución que han sufrido las entradas de los conciertos, que no es un detalle nimio habida cuenta de la importancia que en la tarta de ingresos de los artistas va cobrando cada vez más el directo; y si bien estamos observando que los ingresos por música grabada han frenado la sangría gracias al incremento del streaming, es la música en directo la que continúa creciendo en casi todos los estilos musicales, y sólo hay que echar un vistazo a las guías de conciertos de nuestras ciudades para darse cuenta de ello.

Hoy me quiero centrar en hablar de las entradas en sí mismas, y no tanto en su precio, que puede tranquilamente ocupar un post entero por sí mismo. En primer lugar al hablar de entradas cabría hablar del aspecto físico de las mismas, y todavía recuerdo cuando los rockeros empezamos a acudir a retirar entradas a los puntos de venta y empezamos a recibir, en vez de una entrada en cartoncito o papel más o menos grueso, un papel impreso que te sacaba en el momento una impresora y que las primeras veces hizo que se te cayera el alma a los pies. Este papelajo no era digno de aparecer en mi colección junto a las entrañables entradas coleccionadas durante todos esos años. Grupos míticos en salas ya desaparecidas, artistas que ya no existen y que fueron parte integral de mejores épocas, grupos que aparecían de teloneros para al cabo de los años estar en lo más alto . ¿Qué mejor sensación había que llegar a un garito de copas rockero y ver enmarcadas docenas de entradas de conciertos pasados? Con eso sabías que el tío de la cabina era competente, incluso aunque luego tuviera que pinchar un poco de todo para satisfacer al personal congregado.

Es más, estoy convencido que si Madrid Rock hubiera decidido cobrar los abusivos gastos de distribución que se estilan hoy en día (lo dicho, más de esto próximamente) seguro que hubiera podido subsistir; quizás no en plena Gran Vía, pero si en algún punto cercano; y con el retorno del vinilo ya tendría dos palancas desde luego en las que apoyarse. ¡Qué cantidad de entradas se debieron vender en aquella planta de arriba de la tienda!, ¡y sin gastos de distribución! Hoy en día todavía existen puntos de venta de entradas en formato físico que van más allá de aquellos en los que simplemente te entregan la misma entrada que puedes imprimirte tú en casa. Y además en muchos casos estas tiendas no cobran gastos adicionales de distribución, sino que utilizan las entradas para atraer gente al punto de venta y de esa forma poderles vender otros productos, normalmente música en formato físico o merchandising, cada vez más variado en otro intento de diversificación.

Es verdad que al menos en España las entradas de Ticketmaster no son tan confusas como en Estados Unidos, donde incluso algún chico estudiante de diseño gráfico ha tenido que decirle al gigante de las entradas cómo diseñar correctamente unas entradas decentes , pero lo del papelito en blanco y negro de la impresora tiene tela. Eso cuando no es directamente el folio que tú te has impreso, claro.
Es curioso que siendo Ticketmaster la compañía dominante en el sector sea de hecho la más cutre de todas, ya que por ejemplo en 2015 todavía no ofrece la posibilidad de llevar las entradas en el móvil, lo cuál en mi opinión resulta inaudito. Así, prefiero siempre las entradas de Ticketea o de Entradium pero no siempre es posible elegir, puesto que sobre todo los conciertos grandes sólo se ofertan a través del gigante. Que Ticketmaster tiene una postura dominante en el sector en USA y en la mayoría de los países europeos es por sí mismo triste, puesto que ya hace 20 años Pearl Jam trataron de luchar contra el gigante, en una batalla que se puede mirar de muchas formas pero que claramente la banda, en la cresta de su popularidad, no ganó. En Europa Ticketmaster lo que ha hecho ha sido básicamente comprar el operador dominante en cada país, que aquí era TickTackTicket (bastante penoso también, por cierto) y a partir de ahí ir estandardizando sus diversas websites de cada país, especialmente en lo que se refiere al idioma.

 

 

Recuerdo la primera vez que compré entradas que se podían llevar en el móvil, uno de mis amigos de los que asiste a docenas de conciertos al año me dijo “¿pero es que ya ni siquiera vamos a tener un papel de recuerdo?”. Y yo pensé “si es que para que te den ese papel, es mejor llevarlo en el móvil, eso siempre te lo puedes imprimir y guardarlo”. Y para algo más importante que no pensé en su momento, y es que hoy en día no tiene sentido comprar una entrada en un punto de vista físico (FNAC, Halcón Viajes, Carrefour, etc.) porque si la pierdes, no hay forma de recuperarla. Me pasó en el concierto de hace unos meses de The Twilight Sad (por cierto, grupo recomendadísimo, vienen de teloneros de The Cure en Noviembre de 2016). Compré la entrada en la FNAC con mi tarjeta de crédito unas semanas antes y por una vez no la puse en el sitio habitual de las entradas sino en otro; y bien, llegó el día del concierto y la entrada no apareció. Claro, al haberla comprado en una tienda física y sin usuario no podía imprimírmela de nuevo, llamé a Ticketmaster y me dijeron que no podían hacer nada, porque ellos no tenían el número de mi tarjeta de crédito como comprobante, así que me tocó comprar la entrada de nuevo en puerta. Lección aprendida: no vuelvo a comprar una entrada en punto físico.

La última con Ticketmaster también tiene miga: a lo largo del proceso de compra, la aplicación te pregunta si quieres recogerla en un punto físico o imprimirla por tu cuenta. Compré entradas de Coheed & Cambria para su concierto de Enero (ya era hora que volvieran, por cierto) y tenía pensado ir a la FNAC al día siguiente, así que pensé “la retiro, aunque sólo sea por rememorar viejos tiempos”. ¡Error! Porque finalmente no pude ir ese día y ahora me encuentro con que Ticketmaster no me permite revertir mi elección, es decir, por narices me tengo que acercar a un punto de venta. ¿Tan difícil es implantar la opción de “he decidido que finalmente me la imprimo yo mismo?” Pues para estos señores, que no deben ir a un concierto en su vida, parece que sí.

Por otro lado, al lado de todas esas desventuras con el gigante Ticketmaster debo decir que cada vez que pruebo un nuevo sistema, bien sea Ticketea, Entradium, o incluso algunos más desconocidos, el proceso de compra es absolutamente impecable, las entradas se guardan en el passbook del iPhone sin problemas,  podría volver a bajarlas cuantas veces quisiera, pago con PayPal (que no permite Ticketmaster), compra fácil desde el móvil (utopía con Ticketmaster) etc etc… es decir, lo que se espera de un servicio de entradas en 2016. A partir de ahora me pongo a escribir una nueva entrada sobre el precio de las entradas y los gastos de administración, que esa sí que va a ser divertida, todos los despropósitos de Ticketmaster respecto a las entradas se quedan cortos si lo comparamos con la parte crematística. Reto: publicarlo antes del final de 2015.

 

Black Sabbath Time

blacksabbathtime

El British Summer Time es un festival londinense que en su segunda edición tuve la suerte de visitar el fin de semana pasado en una escapada express a la capital británica. Así pues las iniciales del festival se convertían por un día en Black Sabbath Time.

Es este un festival ecléctico y puramente comercial que este año verá desfilar por el Hyde Park londinense a artistas como Arcade Fire, Tom Jones o Neil Young de la misma forma que el año pasado lo hicieron Bon Jovi o los Rolling Stones. Así pues, uno de los días se monta alrededor del hard rock y punto, de hecho este concierto de Black Sabbath se anunció apenas hace un par de meses. En ese sentido me recordaba a un Rock in Rio, es decir, patrocinadores potentes detrás (en este caso Barclaycard como principal) y a contratar. Y la verdad es que esa sensación de festival para las masas se ha notado desde el principio: web con poca información, compra de entradas con dos meses de anticipación y que aparecieron en casa de mi amigo una semana antes, los horarios sólo disponibles en la app sin que casi nadie se enterara de ello… en fin, lo que se conoce como un festival grande sin ningún sustento detrás más que el dinero de sus patrocinadores y cuyo lugar será ocupado por otro y nadie echará de menos.

Por temas logísticos mi festival se reducía a Black Sabbath, Soundgarden y Faith No More, a los cuáles no quería perderme bajo ningún concepto y que comenzaron su actuación justo cuando entraba en un recinto absolutamente lleno de gente (52.000 asistentes se comentó), aunque con truco: la organización “casualmente” tuvo un desliz y lo que en un principio era una súper-oferta sólo para empleados de las empresas patrocinadoras se filtró y miles de entradas fueron vendidas a 2,5£, en una especie de equivalente a abrir las puertas a todos los interesados que se encontraban en Londres, que no eran tantos porque el pasado fin de semana también tenía lugar el Sonisphere británico con Iron Maiden y Metallica de cabezas de cartel.

Así pues Patton y los suyos ofrecieron un concierto que yo no calificaría de excelente pero sí muy bueno, sin notarse para nada la inactividad en el directo de la banda, y en el que junto a los clásicos “From Out Of Nowhere”, “Caffeine” o “Midlife Crisis” nos deleitaron con dos temas nuevos, uno llamado “Motherfucker”, y otro, más interesante a la primera escucha, titulado “Superhero” o “Leader of Men”.

Soundgarden eran los siguientes y yo, que había evitado mirar sus cuentas en redes sociales o sus setlists anteriores, no pude por menos que esbozar una sonrisa cuando Chris Cornell anunció que tocarían por tercera y muy posiblemente última vez el “Superunknown” en su totalidad, gran noticia para mí que soy un absoluto supporter de este tipo de eventos, por si no quedó claro en mi anterior post. Además de eso, tuvieron a Mike McReady de Pearl Jam con ellos en un tema y yo particularmente disfruté mucho celebrando el vigésimo aniversario de este disco, junto con “Badmotorfinger” las obras cumbre de este grupo desde mi punto de vista.

La verdad es que pese a ser un festival tan comercial, sí que hubo muy buen ambiente durante todo el tiempo, ayudados por el buen tiempo tan poco habitual en Londres (tan sólo llovió, y de forma muy suave, durante la última media hora de los cabezas de cartel) y porque el concierto suponía una vez más el retorno de una institución británica como Black Sabbath, aunque Ozzy lleve 30 años viviendo en USA. Desde el momento en que Ozzy comenzó con ese “Generals gathered in their masses, just like witches at black masses” de “War Pigs” hasta que finalizó, por supuesto con “Paranoid”, aquella fue una fiesta continua, quizás por con Black Sabbath nunca sabes cuándo es la última vez que les vas a ver en directo. Con una Ozzy en sorprendentemente buena forma vocal, lo de Geezer y Tony es sencillamente de otro mundo, y durante algo más de hora y media se dedicaron a desgranar sus grandes éxitos, los que todos vamos a escuchar, al tiempo que son capaces de introducir temas de su último disco sin bajar para nada el nivel.

Tras la tempestad llegó la calma, y en este caso degustación de una espectacular cena en un cercano restaurante libanés mientras Brasil se deshacía de Colombia en el Mundial. Posteriormente, camino a Camden para visitar una vez más el Electric Ballroom, sólo que esta vez la experiencia resultó totalmente decepcionante: pese a tratarse de Inferno, la noche del mes dedicada a la música Gótico, EBM e Industrial, y cuando uno esperaba llenazo, nada de nada. Una sala medio vacía con un pésimo DJ que en la escasa hora que estuvimos allí apenas salió de Ministry/Marilyn Manson/Rob Zombie/Rammstein, la parte de arriba donde pinchan hard rock ochentero cerrada… en fin, mi gozo en un pozo y para casa relativamente pronto que al día siguiente había que coger el avión de vuelta.

Soul Asylum, mucho más que el famoso video de “Runaway Train”

Corría el año 1993 en plena explosión alternativa cuando un grupo llamado Soul Asylum se dio a conocer al mundo gracias al video de su exitoso tema “Runaway Train”. En aquel entonces todo el mundo estaba bastante confundido respecto al grupo, sobre aquella canción, y es que Soul Asylum eran mucho más que el famoso video de “Runaway Train”.

El single de “Runaway Train” fue publicado en 1993, ni siquiera fue el primer single del álbum “Grave Dancers Union”, sino el tercero, y el LP llevaba ya más de 9 meses a la venta para entonces. El video se hizo extremadamente popular puesto que, además del temazo qure se habían marcado estos chicos, mostraba una trama argumental de secuestros de niños o chicos jóvenes a las que se sumaban imágenes de chicos reales desaparecidos hacía relativamente poco y en paradero desconocido. En USA llegaron a utilizar tres versiones diferentes del mismo para poder mostrar más casos reales, vista la buena acogida de la iniciativa y sobre todo la popularidad del video.

Además, muchos otros países, incluida España, pudieron editar sus propias versiones del video para poder incluir casos reales locales de desaparecidos. En España el video fue aprovechado por el periodista Paco Lobatón dentro de su programa de investigación “¿Quién Sabe Dónde?”, precisamente sobre personas desaparecidas, con lo cuál el video local de “Runaway Train” fue pasado en horario de máxima audiencia (eso en la España del 93 equivalía a que todo el mundo había visto el video y pasó a conocer el temazo).

Veamos una por una las percepciones que existían respecto al grupo y que en muchos casos eran erróneas:
– otra banda más de Seattle: en aquella época parecía que cualquier banda americana de música alternativa provenía de Seattle, pero no estos Soul Asylum, localizados en el medio oeste, concretamente en Minneapolis, y con ello más cercanos geográfica y estilísticamente a unos Smashing Pumpkins de Chicago que a Nirvana o Pearl Jam.
– eran una banda nueva: en aquella época, con bandas saliendo de debajo de las piedras y triunfando con su primer o segundo disco, cada vez que otra banda conseguía un exitazo parecía que sería nueva. Incluso en Seattle unos Soundgarden y unos Mudhoney llevaban ya tiempo en activo, pero es que Soul Asylum existían desde el año 83 (y un par de años antes con otro nombre) y habían ya publicado 6 álbumes cuando el éxito masivo llamó a su puerta con “Grave Dancers Union”.
– “Runaway Train” trataba de niños desaparecidos, de ahí el video: en realidad la letra de la canción no trataba exactamente ese tema, pero se decidieron por esa historia para el video y todo el mundo identifica la canción con ese tema desde entonces. De hecho en Internet hay páginas dedicadas a preguntarse qué pasó con todos aquellos niños o jóvenes que aparecieron en los videos, y evidentemente hay de todo; desde aquellos que al verse se arrepintieron, hasta otros que aparecieron al cabo del tiempo o fueron dados por muertos tras muchas investigaciones, muchos de ellos continúan desaparecidos en 2014.
– Soul Asylum fueron un one-hit wonder, tuvieron ese exitazo con “Runaway Train” y ni antes ni después se volvió a hablar de ellos. Para nada: en primer lugar, y como ya he comentado, Soul Asylum ya era una banda respetada en la escena del college rock, con muchos álbumes a sus espaldas y sobre todo muchos kilómetros de furgoneta tocando por todo el país. Sus dos anteriores álbumes a “Grave Dancers Union” habían sido publicados también por una multi aunque no del nivel de Universal. Posteriormente continuaron sacando discos y teniendo cierto éxito, pero sobre todo, y este es casi la reason d’etre de este post, es que “Grave Dancers Union” era un disco espectacular que no consistía en “Runaway Train” y 11 temas de relleno.

A nivel musical, Soul Asylum no tenían demasiado que ver con el grunge de Pearl Jam o Nirvana, aunque sus influencias eran similares; en el caso de Soul Asylum provenían de su propia ciudad de bandas como The Replacements, Hüsker Dü o The Minutemen, incluso de los Pixies o de REM.
Pues bien, el grandioso álbum empezaba con unos guitarrazos espectaculares en “Somebody to Shove”, continuaba con el siguiente single “Black Gold”, y tras el tema estrella seguían los temazos “Leave Without a Trace”, la preciosa “Homesick”, “April Fool”… en fin, esto es lo que considero un disco redondo, donde cada vez que lo escuchas descubres cosas nuevas, pasas por épocas en que prefieres unas canciones, luego otras… y sobre todo, hay que escucharlo entero.

Posteriormente a “Grave Dancers Union”, Soul Asylum publicaron el también exitoso en ventas “Let Your Dime Light Shine”, inferior en cuanto a calidad a la obra maestra, y con el paso del tiempo y los álbumes fueron perdiendo inspiración y relevancia. Su líder, Dave Pirner, fue durante una larga temporada pareja de Winona Ryder e incluso hizo un pequeño cameo en “Reality Bites”, y hoy en día funciona como artista en solitario o bien resucita Soul Asylum cada cierto tiempo.

Quizás cuando se cumplan 25 años se decidan a salir de gira rememorando este pedazo de disco…

La banda sonora de Judgement Night: la perfecta fusión de rock y rap

Aprovechando que Biohazard estuvieron cerrando el Resurrection Fest de 2013 y Slayer fueron uno de los cabezas de cartel del evento, volvamos la vista atrás nada menos que 20 años, a la banda sonora de la película “Judgement Night”, en la que ambas bandas participaban.
La verdad es que la película no pasaría a la historia, pese al reparto conocido (Emilio Estevez y Cuba Gooding Jr. entre ellos) pero la banda sonora, cuyos 11 temas consistían en colaboraciones entre bandas de rock alternativo o metal, y grupos de hip-hop, sí lo haría. Hay que tener en cuenta el contexto de hace 20 años, y es que Rage Against The Machine acababan de publicar su explosivo primer álbum basado en una fusión de metal y rap, mientras otros grupos como los propios Biohazard empezaban a despegar en la otra costa, con una mezcla similar que incluía también hardcore neoyorquino marca de su casa Brooklyn. Al mismo tiempo, en Europa bandas como Clawfinger y Senser empezaban a coger esa misma estela y no faltaban en ningún festival europeo.
Recordemos que todo había empezado unos años antes cuando a Aerosmith y Run DMC les dio por juntarse y hacer una versión del “Walk this Way” de los de Boston, y siguió en la Gran Manzana con Anthrax y Public Enemy con ese espectacular “Bring the Noise”, ambos temas piedras angulares del género, y en las que se inspiraron los productores y todas las bandas a la hora de componer y grabar sus temas.
Así, el álbum comienza muy fuerte con Helmet y House of Pain con “Just Another Victim” que aún hoy en día Helmet interpretan con asiduidad en sus conciertos, y deja bien clara la tónica del álbum. Faith No More y los enormes samoanos de Boo-Ya Tribe con “Another Body Murdered” son otros de los triunfadores del álbum, con Patton y los suyos en estado de gracia como era normal en aquella época. Mientras, el tema título quedaba para otros tipos peligrosos, probablemente los más peligrosos, como Onyx y Biohazard, directos desde Brooklyn, y es probablemente el mejor momento del álbum. 

Ice-T y Slayer se marcan 3 canciones de The Exploited en plan medley, lo que vendría a ser Body Count pero con King, Hanneman y compañía dando rienda suelta a su vena punk que posteriormente explotarían en su álbum del 95, “Divine Intervention”. Los fumetas de Cypress Hill hacen “Mary Jane” a su bola sin que nadie se entere de que por allí estén Sonic Youth, y De La Soul y Teenage Fan Club nos dejan un tema chulo aunque tranquilo como es “Fallin'”. Therapy? se marcan un oscurísimo “Come and Die” con unos tales Fatal, y Living Colour acompañan bien un tema 100% Run-DMC. Mudhoney Pearl Jam, dos de los máximos exponentes de la cultura alternativa de Seattle complementan más que otra cosa a Cypress Hill de nuevo, y a Sir-Mix-A-Lot y Dinosaur Jr se dejan caer sin mayor relevancia.

A partir de aquí vendrían muchas más colaboraciones entre bandas de hip hop y rock, muchísimos grupos influenciados de una y otra forma por esta fusión, pero si alguna vez queremos volver a las fuentes originales no hay más que buscar esta joya.

30 años de Madonna

Hoy se cumplen 30 años del primer álbum de Madonna, de homónimo título, y las redes sociales ya están empezando a celebrarlo. Como no tiene sentido hablar de Madonna en términos similares a unos Life Of Agony porque a la Ciccone todo el mundo más o menos la conoce, simplemente voy a comentar algunas de las cosas que me han llamado la atención o por las que la recuerdo. Estamos hablando de una mujer que a lo largo de su carrera la recuerdo como cantante, modelo, bailarina, diseñadora, actriz de cine y me suena que también de teatro, escritora de cuentos, madre, esposa, icono de varias generaciones, agent provocateur y un largo etcétera…

A nivel musical, que creo que es lo más importante, puesto que es lo que le he dado la fama (y la pasta) para luego hacer todo lo que le he dado la gana, debo decir que ese primer álbum me parece un muy buen disco de debut, pero que mis favoritos son los siguientes: “Like A Virgin”, “True Blue”, que posiblemente es mi favorito de toda su discografía y cuya cassette llegué a quemar de tanto ponerla, “Like A Prayer”, cuyo vinilo compré el día que se puso a la venta con aquella historia de que olía a pachulí, y posteriormente le fui perdiendo la pista poco a poco. Durante la década de los 90s yo estaba demasiado ocupado con Pearl Jam, Pantera, Therapy? y Biohazard o descubriendo a Neurosis, aunque es verdad que siempre que la veía en TV (porque había programas que ponían música en la tele) mostraba videoclips innovadores, donde por cierto cada vez cambiaba de look y costaba al principio saber que se trataba de ella. Pero desde luego lo que no se podía decir de ella era que no innovaba; y a nivel musical, del pop de sus inicios iba pasando a una música cada vez más electrónica, y es que como a esta mujer siempre le ha dado todo igual y al mismo tiempo es extraordinariamente lista y supongo que está muy bien aconsejada, ha conseguido subirse a todas las olas y todas las modas, y ha salido victoriosa de o con ellas. Probablemente la cima en esta segunda (o tercera, o cuarta) etapa de su carrera llegó con “Hung Up” en 2005, y en mi caso fue en 2009 cuando la pude ver por primera vez en directo y debo decir que no me defraudó lo más mínimo.

Para acompañar esta entrada, más que los videoclips de “Material Girl”, “La Isla Bonita” o “Like A Prayer”, que son mis favoritos, he preferido algo con más historia, y es la interpretación de “Into The Groove” en el Live Aid de 1985. Madonna en aquella época no era la superestrella que sería 2-3 años más tarde y su lugar en el cartel era discreto, pero ya podemos ver alguna de las características que le permitirían triunfar: carisma sobre el escenario, una actitud de “me da todo igual” que se refleja en su vestuario superochentero (y no perdamos de vista las pintas de toda su banda) y en su coreografía, temazo al canto aunque a nivel vocal no sea una privilegiada precisamente, etc etc

The Gaslight Anthem: punk rock meets Springsteen

Hablemos hoy de estos chicos de New Jersey llamados The Gaslight Anthem, que con cada nuevo álbum que ponen en el mercado, cuatro hasta el momento, suben un peldaño más en su escalada hacia un merecido éxito masivo.

Gaslight se dieron a conocer en el 2007 con su primer álbum titulado “Sink or Swim”, y después del EP “Señor and the Queen”, en 2008 publicaron mi LP favorito de ellos, “The ’59 Sound”, cuyo tema título es una de mis canciones de cabecera de los últimos años. Posteriormente en 2010 publicaron “American Slang” y el pasado año 2012 hicieron lo propio con la que hasta el momento es su última obra, “Handwritten”. Siendo estos dos últimos álbumes muy buenos desde mi punto de vista, me siguen pareciendo ligeramente inferiores a “The ’59 Sound” aunque por supuesto habrá mucha gente que no esté de acuerdo con esta opinión.

Y bien, para los que no les conozcan, ¿qué ofrece este cuarteto de New Jersey”?. Pues una interesante mezcla de la rabia y urgencia del punk rock, con un tío llamado Brian Fallon que parece el hijo tatuado de Bruce Springsteen a las voces y unas melodías enormes que van construyendo el propio Fallon y el guitarrista Alex Rosamilia y que hacen que quieras volver a revisar sus álbumes porque siempre entretienen y encuentras cosas nuevas en cada escucha.

Como ya he comentado, el grupo ha ido ganando popularidad poco a poco (su último álbum lo ha publicado una multi), boca a boca, en foros, en la calle, en cada concierto y han ido conformando una base de fans muy fiel que hace que por ejemplo en su último concierto en Madrid (sold out en Cats) hubiera mucha gente venida de otros países de Europa exclusivamente a verles o que directamente les seguía durante toda la gira por el viejo continente. Y por supuesto Fallon & Co no defraudaron ni a esos ni a los locales que allí nos congregamos. Su última incursión por tierras hispanas tuvo lugar hace un par de semanas puesto que encabezaron uno de los dos días del Azkena Rock Festival.

Por último, no quería dejar de comentar el tema de las versiones que el grupo suele interpretar en sus conciertos: Stones, The Animals, Foo Fighters, Nirvana y mis dos favoritas, “State of Love and Trust” de Pearl Jam, que aparecía en el single de “The ’59 Sound” en directo y en esta última gira europea han estado interpretando “Bonzo Goes to Bitburg”, sin duda uno de mis 3 temas favoritos de los Ramones.

En fin, un grupo en estado de gracia que a buen seguro nos continuará dando buenas noticias en el futuro

La banda sonora de una generación: “Singles”

Hay veces que una excelente película define un momento musical determinado, una escena, el momento dulce de un movimiento. En 1992 “Singles” hizo más o menos eso, pese a no tratarse, desde mi punto de vista, de una película excelente, yo la dejaría más bien en una buena y entretenida película. Pero en este caso, más que la película en sí lo que sí se convirtió en el documento de una escena fue la banda sonora de la obra de Cameron Crowe.

La trama de la película está ambientada en el Seattle de principios de los 90s, y describe lo que a nivel popular se ha denominado grunge, pese a que sus protagonistas siempre han renegado de esa denominación. Y bien, ¿qué es lo que encontramos en esta banda sonora que la convierte en extraordinaria?. Pues diría que el momento álgido de casi todas las bandas que contribuyen, y el altísimo nivel de los temas que aportan.

En primer lugar, Pearl Jam, al poco tiempo de haber publicado su primer álbum y gran obra maestra “Ten”, aportan un tema, “State of Love and Trust”, que no aparecía en el disco pero que para muchos, entre los que me incluyo, es el mejor tema de la carrera del quinteto. Soundgarden, otros en estado de gracia, destacan con “Birth Ritual”, lo mismo que la última cabeza del triunvirato de Seattle, Alice In Chains, arrasan con “Would?”, uno de los mejores temas de su carrera.

Hay además guiños a la escena pretérita de Seattle como el “Chloe Dancer/Crown of Thorns” de los ya entonces extintos Mother Love Bone, de los cuáles ya hablé anteriormente, y que dentro del altísimo nivel, también considero un auténtico himno generacional si bien, al igual que el tema de Alice In Chains, no era exclusivo para la banda sonora, a diferencia de los temas de Pearl Jam y Soundgarden, por ejemplo. Otros ilustres de Seattle son Mudhoney o Screaming Trees (ese “I Nearly Lost You”) y también hay que resaltar, ya fuera del noroeste del pacífico, el excelente par de temas que aporta el ex-lider de The Replacements Paul Westerberg, a mí particularmente “Waiting For Somebody” siempre me ha parecido espectacular. Y qué decir de la versión del “The Battle of Evermore” de Led Zeppelin a cargo de las hermanas Wilson de Heart (bajo el nombre de The Lovemongers), aprovechando que Nancy estaba casada con Crowe, y así todo quedaba en casa.

Lo dicho, documento imprescindible para entender una escena y buena película para pasar un rato.

In Memoriam: Andrew Wood

Hoy me gustaría recordar a uno de esos músicos que nos dejaron demasiado pronto.

Andrew Wood, sin duda uno de los personajes más carismáticos de la efervescente escena underground de Seattle de finales de los 80 y principios de los 90 estaba llamado a ser una estrella a nivel mundial. Después de pasar por Malfunkshun, su nueva banda se llamaba Mother Love Bone, y lo tenía todo para triunfar: la imagen, la actitud, los temazos, y sobre tenía a Andrew Wood, uno de esos frontman que sólo con su presencia ya llenaba el escenario.

El 19 de Marzo de 1990 Andrew abandonaba esta mundo tras sufrir una sobredosis de heroína y dejaba a sus compañeros sin cantante y sobre todo sin líder. Dos de sus compañeros en MLB sí consiguieron un nuevo cantante para su nuevo grupo llamado Pearl Jam, y el resto ya es historia.

Para una historia mucho más detallada sobre Andrew Wood recomiendo fervientemente la lectura de este post de mi buen amigo Marco Antonio Romero