Primeras impresiones de Apple Music

ARCHIV - ILLUSTRATION - Ein Kopfhörer umgibt am 11.06.2015 in Erfurt (Thüringen) ein iPhone mit dem Schriftzug "Apple Music". Photo by: Sebastian Kahnert/picture-alliance/dpa/AP Images

 

Y bien, a punto de cumplir su primer mes de vida, es buen momento para hacer un pequeño repaso sobre el controvertido Apple Music.

En primer lugar, y para los más despistados, ¿qué es Apple Music? Pues por encima de todo, un servicio de streaming de música, con un catálogo de unos 30 millones de canciones y que por un precio de 9.99$ ó 9.99€ al mes puede ser todo tuyo. Añade además servicios de curación (palabro que en castellano supongo que no existe como tal, y que viene a equivaler a recomendación), y una especie de radio denominada Beats1.

¿Por qué lo de controvertido? Pues por varias razones:
En primer lugar, por el ya famoso anuncio de Apple que le hizo ponerse a gran parte de la industria independiente en su contra, ya que anunciaron que los tres meses gratis que disfrutarían los usuarios no correrían de cuenta de una compañía que acumula billones de dólares en el banco, sino sobre las espaldas de los sufridos artistas, que serían los que dejarían de cobrar sus fracciones de céntimo por reproducción durante esa fase inicial. En esto surgió la defensora de los artistas desamparados, también conocida como Taylor Swift, que igual que hizo con Spotify, decidió despacharse a gusto contra Apple. Al final, donde dije digo, digo Diego, y por supuesto desde Apple pagaremos a los artistas durante esos tres meses pero qué bien nos ha venido esa publicidad extra que necesitábamos para darle relevancia a nuestro nuevo juguete.

En segundo lugar, la polémica viene marcada por las expectativas respecto al servicio de Apple, que siendo el líder en descargas digitales gracias a iTunes, ha tenido que comprar a precio de oro una compañía como Beats para hacerse, por un lado, con una línea de auriculares que son tan caros y hipsters como deficientes en el momento en que tu música no está compuesta por bajos machacantes; y por otro, hacerse con una supuesta plataforma de streaming. que era lo que Beats estaba lanzando en el momento de su adquisición y que, remozado, es ahora el que lanza Apple con el equipo de Beats de Jimmy Iovine y Dr. Dre junto con el jefe de Nine Inch Nails, Trent Reznor.

 

 

Otro punto polémico aparece relativo a cómo encaja este servicio dentro de la filosofía de Apple, qué quieren conseguir con Music exactamente. Es decir, está claro que su iTunes como plataforma de compra de canciones digitales como modelo estaba agotado, pero podrían haber comprado Spotify directamente, y en cambio se dedicaron a reconstruir Beats. Además, parece que Apple, el gran disruptor, ha llegado tarde y el modelo es demasiado similar al establecido. Esto, unido a las declaraciones de Iovine al respecto de qué es exactamente Music y qué busca (una plataforma para artistas, más que para usuarios) hace que nadie esté muy convencido de dónde está realmente el valor o la diferenciación respecto a sus competidores.

Y por último, la polémica viene porque es Apple, y al igual que disfrutan de una legión de fanboys, también tienen un gran número de hateboys que aborrecen todo aquello que ofrece y que representa la marca de la manzana, sean teléfonos, relojes o servicios de streaming.

En cuanto a la recepción por parte de los usuarios, pues por ahora, fría. Debo confesar que no lo he utilizado, y lo primero de todo es porque soy terriblemente malo cuando se trata de salirme de un servicio o de una suscripción. En segundo lugar, no había leído nada que lo hiciese diferente de Spotify, así que pensé que seguiría con mis compras de CDs y algunos vinilos, escuchando Spotify free y Bandcamp y poco más, porque como Apple, una vez pasados los tres meses, no tiene opción gratuita, para qué siquiera sumarse. Afortunadamente, tengo dos excelentes amigos que son usuarios de Spotify Premium y que sí han probado Apple Music y el feedback es el mismo: difícil de saber manejarse con él, nada intuitivo, es decir, lo que en términos técnicos se conoce como UX (user experience, experiencia de usuario), algo que nadie esperaría de un producto Apple, que siempre han tenido en su facilidad de uso uno de sus puntos fuertes. Para lo que hay, no se mueven de Spotify,

Por otro lado está el feedback que uno se encuentra en Internet (aquí uno de muchos ejemplos) y que habla de un producto con múltiples fallos, con una versión móvil aceptable pero que no está nada clara en los ordenadores de sobremesa y los portátiles, donde por supuesto funciona a través de iTunes; con docenas de usuarios que hablan de miles de archivos perdidos al sincronizar sus librerías pre-Music, que recomiendan realizar un backup de todos los archivos musicales, etc. Tan acostumbrados como están al éxito en Cupertino, parece que necesitan seguir trabajando mucho para convertir Music en otro de sus característicos éxitos comerciales.

Por mi parte, cuando me han preguntado por Apple Music siempre he dicho lo mismo: es bueno que Apple entre en el streaming, porque de esa forma el conjunto de la industria gana. Aquí lo interesante es que los fanboys se pasen en masa a pagar 120€ ó $ al año, porque de esa forma los artistas tendrán otro fuente de ingresos importante. Por supuesto algunos se marcharán de Spotify, Deezer o Pandora, pero muchos otros serán nuevos pagadores de streaming. Y es lo que digo siempre, cuando en vez de 10 millones de usuarios premium, Spotify, Apple y los demás tengan 200 millones, entonces hablaremos de una industria, y por supuesto de unos ingresos para los artistas, muy diferente a lo que vemos hoy en día.

 

Las cifras de 2014, el año del streaming

Nielsen ha publicado las cifras de ventas de música en Estados Unidos y tanto sitios especializados como Billboard o económicos como el Wall Street Journal (de pago) se han hecho eco de este informe. Y por lo que he podido ver, y sin tener todas las cifras delante, no cabe duda que podemos calificar 2014 como el año del streaming.

Y bien, ¿qué hay de nuevo? Pues nada demasiado sorprendente o de lo que no hubiéramos hablado ya en multitud de ocasiones en este blog: descenso continuado de las ventas en formato físico e incremento espectacular, ya comentado, del streaming. Al mismo tiempo, el informe sirve como confirmación de una nueva tendencia, y es la caída en las ventas de las descargas, o sea, la venta de canciones individuales en formato digital.

Este es el resumen de año, en los datos referidos a USA, hablamos de unidades, no de facturación en US$:
Álbumes: 11,2% de descenso, 257 millones de unidades
Canciones individuales (descargas): 12,5% de descenso, 1.100 millones de descargas, 17% de descenso frente al record de 1.340 millones de canciones descargadas que supuso 2013
Vinilo: incremento del 51,8%
Streaming: incremento del 54% (no incluye Pandora, Sirius/XM)

Es curioso como el cambio de estilo de una sola artista, la omnipresente Taylor Swift, ha supuesto un descenso muy pronunciado de la música country, cuando si ella hubiera estado considerada dentro de ese estilo, el género entero hubiera sufrido una caída mucho menos pronunciada. Pero yo desde luego que no consideraría a Taylor Swift ya otra cosa que no fuera pop, y si hay una sub-categoría llamada “pop-chicle-de-usar-y-tirar” pues mejor encuadrada todavía. Por otro lado, no sorprende ver cómo el rock es el estilo que menor descenso de ventas sufre, y dentro de él, el hard-rock sufre el menor de todos los descensos. También resulta interesante ver cuáles son los estilos con mayor adopción del streaming, como son hip-hop y R&B; mientras que se siguen vendiendo tanto CDs como descargas de country y música latina, lo cuál, desde mi punto de vista, indica oyentes menos sofisticados.

Asímismo, también es interesante notar que el aumento del streaming está empezando a compensar el descenso de ventas, tanto físicas como ahora digitales. Si esto es suficiente para empezar a alejarnos del último miedo de la industria, el “cambiar 99c por cada canción vendida a cambio de microcéntimos a futuro por cada canción streameada” está por ver todavía. Por último, y como es lógico, hay que destacar el buen comportamiento de las ventas de vinilos, aunque actualmente sólo suponen el 3,6% de las ventas de álbumes. En breve serán publicadas también las cifras de facturación, donde veremos si la industria es capaz de mantener un crecimiento (o descenso) del 0% con respecto al año anterior, lo cuál podría indicar un cambio de tendencia. Por otro lado, habrá que ver cuáles son las cifras en Europa; en España ya sabemos que son desastrosas pues, pese al previsible aumento del streaming, tanto de pago como el gratuito, es fácil que el desastroso papel que las entidades de gestión y muchos artistas juegan, pase factura al conjunto del industria a final de año. Sumemos a eso un casi inexistente mercado digital más allá de iTunes y tenemos la receta perfecta para otro monumental batacazo tanto en unidades como en facturación, y los consiguientes lloros de la industria.

Taylor Swift contra Spotify

 

Taylor Swift_1989

 

 

Parece que cada cierto tiempo, alguna de las estrellas de la música popular actual toma la decisión de retirar toda su música, tanto temas nuevos como antiguos, del catálogo de Spotify y demás compañías de streaming. En este caso ha sido Taylor Swift quién ha tomado esta decisión de forma conjunta con su sello discográfico, aprovechando la salida al mercado de su nuevo álbum, “1989” Esto ha causado cierta polémica entre los artistas, que continúan quejándose de lo poco que les paga Spotify a ellos, y también entre usuarios del servicio sueco de streaming, que quieren escuchar estos álbumes como parte de su pago mensual. Así pues, si hace unos meses era Thom Yorke el que se levantaba en armas, ahora podemos hablar del caso Taylor Swift contra Spotify como si de un juicio se tratara, con defensores y detractores de cada una de las partes.

Veamos la parte de la historia por parte del dueño del sello discográfico de Taylor Swift en primer lugar, en una entrevista concedida a Nikki Sixx en su programa de radio, y ahora rebatamos al señor Scott Borchetta sus argumentos:

1.- “No queremos avergonzar a los fans… Si un fan fuera y comprara el disco, el CD o la descarga de iTunes, lo que sea, y sus amigos dicen “¿por qué has pagado por ello si es gratis en Spotify?” estaríamos siendo irrespetuosos con el superfan”.

A ver, buen hombre, tengamos varias cosas claras:
– no es comparable la escucha gratuita en Spotify con la escucha del CD: tanto por la calidad del audio, como por los anuncios que el usuario gratuito le toca escuchar en Spotify, simplemente no es lo mismo; y si es lo mismo, entonces es que usted no está dando ningún valor añadido a su música. Hay que tener en cuenta además que Spotify ni siquiera permite el streaming de un álbum como este en el móvil de forma gratuita, sólo en el ordenador de sobremesa o tableta, supongo que con como mínimo un anuncio entre cada canción.
– básicamente el superfan del que habla Brochetta es alguien que siente una relación más cercana con el artista, y para el cuál escuchar su música es una experiencia diferente al hacerlo en Spotify que el hacerlo en CD, con su libreto, el DVD que trae la edición deluxe, etc… por no hablar del vinilo, en cuyo caso se trata de un tipo diferente de público y de experiencia. Porque para este señor parece que escucharlo en un buen equipo de alta fidelidad, dejando caer la aguja, darle la vuelta al disco, disfrutar de la carpeta, etc es lo mismo que darle al play y escuchar por los altavoces del ordenador. La diferencia entre ese superfan es que además comprará las entradas para el concierto, mientras que para sus amigos, para los cuáles Swift es una artista más, estarán contentos de realizar una escucha casual.

 

 

2.- La crítica hacia el modelo de Spotify de ponerlo a disposición de todos sus usuarios, tanto premium como gratuitos, y la pérdida de control por parte del artista.

En este caso el problema está en que el señor no entiende que los oyentes de Spotify son incrementales; es decir, el que vaya a comprar el álbum lo va a comprar aunque esté en Spotify. Y el que quiera escucharlo sin pagar nada, lo va a hacer de igual manera, pero en otro canal por el que la señorita Swift y el señor Borchetta no van a recibir un céntimo de dólar. ¿Hay alguien que no queriendo pagar por el soporte físico diga “vaya, no tengo forma de escuchar ese preciado álbum, me toca pagar 15$ por un CD, cuando hace tiempo que he dejado de comprar CDs”? Me temo que no conoce los hábitos ni de escucha ni de compra de sus supuestos fans.

Por otro lado, es curiosa la decisión de la compañía de Swift de retirar también los discos anteriores de la artista, medida sin duda para tratar de presionar a Spotify. Recordemos que Spotify es la cabeza visible, pero Rdio, Beats o Pandora siguen parámetros similares. El haberlos retirado simplemente significa un elemento de presión adicional sobre Spotify, aunque lo que yo no entiendo es porqué a algunos servicios se les retira y a otros no, e incluso muchas canciones continúan en YouTube. Otro día hablaré en más profundidad del famoso windowing o ventanas de explotación, la apuesta actual de la industria de contenidos, y abocada al fracaso como veremos.

En cualquier caso, es importante saber que el sello discográfico de este señor está en venta al mejor postor y se habla de unos $200M; y que por supuesto el número de copias físicas vendidas (el corto plazo) es mucho más importante para la valoración de la empresa que las enormes posibilidades del streaming (largo plazo); y al final todo esto hay que entenderlo como lo que es, una campaña de marketing para que la señorita Swift siga en el Billboard por algo más de tiempo; y que este señor pueda vender su compañía por unos cuantos millones de dólares más.

Por cierto, un pequeño inciso musical: nunca he sido fan de Taylor Swift, y tampoco pensaba que era alguien tan importante en el panorama musical, pero ¿soy el único al que le parece que temas como el del primer video de esta entrada, de su ya famoso “1989” es música chicle de usar y tirar, que nada tiene que ver con el country-pop de sus comienzos como esta “Our Song”?

 

Descargas y Streaming

Interesante artículo de Mark Mulligan en su blog sobre la industria musical a propósito de la relación entre descargas y streaming en algunos países. Veamos en primer lugar un resumen de lo que comenta Mark:
– los únicos países en los que el mercado de la música sube en ventas son aquellos en los que hay una alta penetración de servicios de streaming (está en el contenido del artículo, refiriéndose a Suecia y Noruega, pero no se refleja en los gráficos)
– el análisis de Mulligan es bueno, y lo realmente relevante del mismo es que demuestra una cierta lógica en la relación entre descargas y streaming. Así, en aquellos países donde el streaming es predominante es donde no han podido serlo las descargas; y viceversa, al streaming le cuesta avanzar allá donde las descargas son una parte importante de la venta de música (gráfico 1). Aunque en honor a la verdad la matriz no es demasiado clara, al hablar en el eje horizontal de porcentaje de facturación de descargas sobre mercado musical total y en el vertical de porcentaje de facturación de streaming sobre el mercado musical digital.
– al mismo tiempo, argumenta, que las descargas están muy favorecidas por el número de aparatos de Apple en el mercado, haciendo de esta manera a iTunes el rey indiscutible de las descargas, algo que ya sabíamos o por lo menos intuíamos (gráfico 2)
– los países mayores consumidores de música todavía no han adoptado masivamente el streaming (US, UK, Japón, Alemania…)

Pero sí que me gustaría aportar algunas cosa más a este análisis:
– en primer lugar los países de los que hablamos son difícilmente comparables en cuanto a número de habitantes y en cuanto a tamaño total del mercado, luego habría que ver si lo que interesa es volumen o crecimiento, porque hasta el momento las descargas no han hecho crecer ningún mercado.
– el streaming canibaliza descargas, de la misma forma que en su momento las descargas canibalizaron las compras físicas. Y sin embargo es interesante porque los países con mayor número de streaming son países (excepto yo diría que Francia) muy avanzados tecnólógicamente, musicalmente y en hábitos de consumo; es más, si pudiéramos aislar NYC, San Francisco/Bay Area y LA del resto de USA; y Londres del resto de UK veríamos que quizás la tendencia en esas áreas es otra. Pero es verdad que también Mulligan apunta que el futuro, como yo ya he comentado muchas veces, está más en el streaming que las descargas.
– el dato bueno, que es el que no aparece y yo hecho más en falta, es ver cuál es el gasto por usuario, porque US tiene 3 veces más habitantes que esos 4 países juntos. Y ese realmente es el dato bueno, si la gente está consumiendo su dinero en música o no, independientemente del tamaño del mercado, muy determinado por el número de habitantes.
– una duda que me surge es que no sé si en US incluye el streaming de radio digital, que en Europa al menos es marginal, pero no en US (Pandora y Sirius) y es un servicio de suscripción muy a tener en cuenta también.
– otros datos interesantes: ¿el streaming puede hacer crecer las ventas físicas? las descargas difícilmente y ya lo hemos visto, entre otras cosas porque hoy en día su papel respecto a las ventas físicas son subsidiarias (Amazon te lo regala con Autorip, los vinilos llevan códigos para las descargas…). En cambio desde mi punto de vista el streaming es mucho más complementario con las ventas físicas. Y en este sentido me quedo una frase de un amigo el otro día, “el streaming para el digital, el vinilo para el formato físico”, y eso yo también lo creo, dejando en peor lugar las descargas y el CD.

Para ilustrar esta entrada, qué mejor que incluir dos vídeos, uno de un grupo noruego, Enslaved, y otro de un grupo sueco, Covenant, de estilos de música muy diferentes entre sí:

El mundo multipolar en la industria musical

Hace un tiempo trabajaba yo en una consultora que denominaba mundo multipolar a aquello que comúnmente se llamaba globalización, y trataba de analizar cómo el mundo, gracias sobre todo a las nuevas tecnologías, estaba cambiando enormemente, y hablaba de cinco dimensiones, de las cuáles creo que tres son perfectamente adaptables al universo musical de hoy en día: ganar la batalla del talento, los flujos de capital multidireccionales, y los consumidores emergentes.

Flujos de capital multidireccionales: con esto nos referimos a que anteriormente, el dinero siempre fluía de los países desarrollados a los países en desarrollo, mientras que en la última década hemos visto cambios drásticos en este sentido. Así, mientras a nivel empresarial una empresa india como Tata compraba dos símbolos británicos como Jaguar y Land Rover, también veíamos cómo la china Lenovo compraba la división de PCs de IBM o cómo la también india Mittal se hacía con el gigante europeo del acero con base en Luxemburgo Arcelor. Y en la música quiero ver movimientos parecidos: en los últimos meses veo compañías chinas fichando grupos españoles o americanos, al tiempo que dan a conocer a grupos de su país, sellos rusos editando grupos españoles, grupos británicos de moda en el underground gótico cuyas obras salen a través de un sello griego… es decir, para nada pasa ya todo por el eje USA-UK, igual que ocurre con el talento, y desde allí se sirve al resto del mundo. Y en este caso hablo de ejemplos que conozco de música underground, pero estoy seguro que pasa lo mismo en muchos otros estilos musicales. Y claro, todo esto es posible gracias a la tecnología, que hace que cualquiera pueda montar un webstore, un bandcamp o cualquier otra tienda virtual, y enviar desde y hacia cualquier parte del mundo.

La batalla del talento: hoy en día la música que escuchamos tiene su origen geográfico en los países más insospechados. En los años 80 y gran parte de los 90, básicamente había 3 tipos de procedencia de la música: local, es decir, española y cantada en español y a partir de los 90 algo más en inglés; en segundo lugar la música anglosajona del eje Londres-USA, y por última una parte residual de música de otros países, generalmente cantada en inglés. Pues bien, hoy en día, gracias a la tecnología, podemos descubrir bandas de cualquier zona del mundo, y en muchos casos cantando en su idioma, lo cuál en muchos casos no supone ningún problema. ¿Alguien pensaba que un grupo que cantaba en alemán como Rammstein podía tener éxito en España?, ¿o que el absoluto número 1 de 2012 sería una canción de un coreano, cantada en coreano?. ¿Somos fanáticos de la potente escena doom chilena o del post-rock hecho en ese mismo país? No hay problema, su música se puede conseguir tanto en digital como, con algo más de trabajo, en formatos físicos. ¿Un grupo de post-metal de Indonesia publicando un compartido con un grupo americano? No problem, my friend. ¿Grupos multinacionales y multiculturales componiendo obras maestras a base de intercambiarse archivos a través de Internet? Lo más normal del mundo, y más ahora con el auge de los servicios en la nube, pensados precisamente para entornos colaborativos y distribuidos.

Y dejo para el final lo más importante: los consumidores. De nuevo la tecnología posibilita que la música no tenga fronteras de ningún tipo, esto ya ocurría anteriormente, por ejemplo unos Cheap Trick siendo más famosos en Japón que en USA (de ahí su famoso “Live at Budokan” cuando en su tierra eran unos desconocidos), o el ejemplo de unos Ramones, de los cuáles vemos en sus documentales a centenares de fans esperándoles en su hotel en Sudamérica mientras que fuera de NYC o incluso en su propia ciudad eran incapaces de llenar un local de mediano aforo. Y hoy, cuando uno quiere exponer su música al público ahí fuera, no hay que pensar en que te escuchen en tu barrio, en tu ciudad o en tu país. Tus potenciales oyentes, y por tanto, potenciales fans, son los más de 7000 millones de personas que poblamos este planeta. No hay barreras, porque incluso en el continente africano ya sabemos que la penetración de los móviles es altísima comparada, sobre todo analizada en comparación a su renta pero ¿alguien dudamos que habrá un Spotify/Pandora/Sirius africano low cost cuando dispongan de ancho de banda suficiente?

Algo que siempre me resulta curioso es que cuando la gente ve fechas de grupos en países con culturas musicales en teoría distintas a las nuestras. ¿Lacrimosa viajando a México para una gira por aquel país con 2/3 fechas en la capital?. Amigo, hablamos de la ciudad, tras Tokio/Yokohama, más poblada del planeta. Aunque esa música no sea extraordinariamente popular en México, 3.000/4.000 de fans en un área metropolitana de más de 25 millones de personas no es tan complicado, pura matemática.

Y es que hablamos también de que gracias la globalización, y al crecimiento en algunos países de la clase media, el consumo de bienes y servicios en general ha aumentado de forma exponencial… y sí, esos 400-500 millones de chinos que ahora forman la clase media demandan música… ¿que por ahora es en gran parte local? Con el paso del tiempo, y con servicios de streaming y de descubrimiento de artistas occidentales, China, y por supuesto también India, son los mayores mercados del mundo, con más de 2.500 millones de habitantes entre ambos. Recuerdo hace un par de años que Alcest anunciaron una gira por China… 15 ó 20 ciudades de más de 1 millón de habitantes, y muchas con muchos más, recibiendo un grupo de post-black/shoegaze francés. En el futuro China e India serán escenario de larguísimas giras, enormes festivales para todo tipo de bandas. Y lo mejor es que aquellos que ahora se aventuren y sean los primeros tendrán mucho ganado, porque además esta parte del mundo está hambrienta de nuevas y diferentes emociones. Rusia hoy en día es probablemente el mayor consumidor de post-rock a nivel global, con todo tipo de bandas europeas y americanas girando no sólo por Moscú y San Petersburgo, sino por muchas otras ciudades. No es casualidad que todos estos países formen parte de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que han alcanzado unos crecimientos espectaculares en la última década y pese a que ahora este crecimiento se esté viendo ralentizado (hablamos de que China “sólo” crece un 7%), el potencial consumidor de gran parte de su población todavía va a seguir creciendo.

Y para finalizar, y cuando piensan los artistas en las exiguas cantidades que reciben por streaming hoy en día, ¿se dan cuenta de lo que puede ser ese modelo de negocio en el futuro? Al cheque pequeñito de Spotify España le sumamos el algo más abultado de Spotify Alemania, para pasar a los cheques de US, que son el de Pandora, el de Spotify y el de Sirius entre otros muchos, y luego todavía vienen el de 10 servicios de streaming indios y otros 20 chinos… y el brasileño, y el de Indonesia… ¿cuántas reproducciones se pueden sumar? En fin, como ya comentábamos hace poco tiempo, el futuro de los servicios de streaming, pero también de compra, tanto de música como de productos asociados/licenciados puede convertir la música en la industria muy rentable que solía ser. Pero eso sí, toca trabajar mucho, toca viajar (¡o no tanto, si podemos cobrar por actuaciones vía web!), anticiparse, arriesgar, innovar… en definitiva, lo que le toca a cualquier negocio global hoy en día.

Videos en este post:
Lebanon Hanover son un duo inglés de coldwave/post-punk que publiquen en el sello griego Fabrika Records
Bauda es un grupo chileno que actualmente practica un estilo musical típicamente europeo como es el neofolk o el post-rock y que anteriormente eran más doom/folk
Cheap Trick no necesitan presentación
Lacrimosa son suizos/alemanes y poseen una gran base de fans en México y el resto de Sudamérica, al igual que en Europa Central y del Este, incluyendo Rusia, y más recientemente, en China, Corea y Japón
Dopamine es una banda china de post-black/shoegaze instrumental editada por el sello chino Pest Productions, que publica bandas de gran cantidad de países, incluyendo España

La industria musical va a crecer enormemente

Vía la ya imprescindible web Industria Musical llego a este video de Marc Geiger, recientemente nombrado una de las 10 personas más poderosas en el negocio musical por Billboard, que fue uno de los creadores junto a Perry Farrell de Lollapalooza, y actualmente es el agente de Ozzy, Trent Reznor y NIN, Lady Gaga o Roger Waters, o sea, casi nada. Y él desde luego es una de las voces más autorizadas para hablar de la industria musical, y en esta corta entrevista expresa muy bien 3-4 ideas que desde mi punto de vista definen muy bien el presente y sobre todo el futuro de la industria musical. Geiger habla de que la industria musical va a crecer y conseguir 5 ó 10 veces más dinero que ahora y básicamente estoy de acuerdo con él por 3 razones:

1.- Diversificación y crecimiento de las fuentes de ingresos: los artistas, y por supuesto, las discográficas, van a ver llegar dinero desde muchos sitios diferentes, como YouTube, Spotify, Pandora, Sirius, y muchos más… que a lo mejor a los artistas les parecen al principio pequeñas cantidades, pero según todos nos vayamos pasando al modelo de subscripción (y lo haremos), los cheques se van a ir multiplicando en número y sobre todo en cantidad.

2.- Escalabilidad: él habla de que el modelo real o modelo “bueno”, es el de streaming a la Spotify, algo que yo ya he defendido, y ese modelo cuenta con enormes economías de escala, y más en cuanto entren allí los grandes de Internet (Google, Amazon, una Apple que en breve empezaremos a ver qué tal su servicio de radio, etc).

3.- El poder del catálogo: esta es la auténtica vaca lechera de la industria, los “Thriller”, “The Wall” o el “Born in the USA” que van a seguir trayendo millones y millones para la industria con ninguna inversión a cambio, pure profit como dice Geiger, y eso mismo ocurrirá con otros éxitos alternativos, y además con 10, 20 ó 30 veces más suscriptores, los cheques dejarán de ser tan modestos como ahora, que estamos en un momento de cambio.

Y para conseguir todo esto, la industria sólo tiene que dejar de resistirse al cambio, porque su vaca lechera se está agotando pero lo mejor es que viene otra vaca más fresca y con mucha más leche. Y para vencer esa resistencia al cambio, sólo tiene que hacer dos cosas: cooperar mucho más diligentemente con sus distribuidores (los Spotify y Pandora de turno) y por otro lado, empujar al usuario final hacia esos servicios, en vez de intentar retenerle en el modelo antiguo (la compra de soportes físicos). Por supuesto que seguirán existiendo los soportes físicos, y muchos de nosotros los seguiremos comprando, pero tenemos que entender cuál será la tendencia especialmente entre los nuevos compradores, que no serán tanto compradores de productos como de servicios (porque aquí hablo de música, pero lo mismo aplica a la industria audiovisual).

No hay nada que me gustaría más que volver a esta entrada dentro de unos años y ver que todas estas cosas se habrán convertido en realidad, y mientras tanto recordemos la primera edición de Loollapalooza con uno de los clientes de Marc, Trent Reznor y Nine Inch Nails.

Spotify: quién se mete la pasta en el bolsillo

Buena se ha montado en la red y en los medios en general a cuenta de la decisión de Thom Yorke, líder de Radiohead, de retirar de Spotify las canciones de su disco en solitario, de su proyecto Atoms for Peace junto con su productor Nigel Godrich, que ha retirado también su proyecto Ultraísta.

Enrique Dans ha escrito sobre ello, y yo por supuesto no podía dejar de formar parte de la conversación, que ahora reproduzco aquí:

“Para mí aquí hay varios asuntos que se entrelazan:

1.- el modelo del futuro de music as a service es el de Spotify y Pandora (éste más en formato radio), ya que ofrece lo que comenta Enrique: streaming online gratuito con publicidad, tarifa plana mensual, posibilidad de descargar la música (aunque lo de “bajar” cada vez tiene menos sentido), etc.

2.- otra cosa es el cómo, y ahí no me queda claro del todo la postura de Yorke: si las discográficas se están quedando con la pasta de los artistas y se están llevando la mayor parte del dinero por reproducción, entonces no es un problema de Spotify, sino del revenue sharing entre discográfica y artista, pero esto era igual en el mundo offline, ¿no? Lo que pasa es que quizás era menos obvio para los artistas o quizás tenían menos alternativas para llegar a los consumidores.

3.- ¿el problema es que Spotify paga poco a los nuevos artistas? Pues entonces los nuevos artistas estarán en otros lados (bandcamp y otros) y conseguirán más dinero por canción reproducida/descargada, la cuestión es llevar a los consumidores a esos otros sitios; e irán surgiendo si son capaces de mejorar las condiciones de los artistas “independientes”. El problema es que para aparecer en Spotify tienes que tener un contrato discográfico, pero me puedo imaginar una Amazon encantada de repetir la jugada de la autopublicación de los libros con la música (la famosa desintermediación) y de esa manera potenciar su Cloud Player.”

Creo que de todas formas un día de estos tendré que analizar muy bien lo que comenta Spotify sobre su modelo de negocio y de revenue sharing con artistas y otros, que podemos encontrar aquí.

También ojo, porque Spotify está empezando a coger tracción en forma de suscripciones y cuando esos 5 millones de suscriptores a 120$ pasen a 50 millones entonces probablemente estemos hablando de cosas diferentes. Y esos 50 ó 100 millones de suscriptores llegarán, a Spotify o a quién sea que encuentre la forma de unir artistas y consumidores.

¿Qué es eso del Autorip de Amazon?

Hoy me comentaba mi buen amigo Carlos (os recomiendo que leáis su blog y en el caso que os interese aprender o perfeccionar vuestra técnica de guitarra, os apuntéis a sus clases, es un crack) que había leído lo del Autorip de Amazon España y que le parecía un buen invento para no tener que andar ripeando sus CDs. Y yo le he contestado “sí, es otro paso más hacia la muerte del CD”

Autorip consiste en que cada vez que uno compra música en formato físico (CD o vinilo) y en la descripción del producto aparece el símbolo de “Autorip”, significa que en el momento en que haces la compra, Amazon te añade a tu Cloud Player una versión digital de ese mismo producto. Yo discutía el otro día con algunos amigos, que hoy en día el que compra un CD en formato físico es porque quiere: quiero decir, a los que todavía lo hacemos, nos están poniendo cada vez más fácil el paso al formato digital, el acceder a ellos de forma inmediata sea cuál sea el dispositivo (en el caso del complemento de Autorip, que es el Amazon Cloud Player, hasta 10 dispositivos pueden acceder a tu biblioteca). Incluso iría más allá, porque ni siquiera ese es el modelo definitivo, ya que yo lo veo más como servicio (a la Spotify) que como producto (iTunes, Cloud Player, etc). Así que creo que en un futuro cercano, tan cercano que ya está aquí, hablaremos de MaaS (Music as a Service) igual que se habla de servicios en los entornos empresariales.

Tampoco es que yo crea que Amazon ha hecho un gran avance, en mi caso puedo decir que cuando compro un CD normalmente ya tengo los MP3 bajados y lo compro porque me ha gustado. Eso en el caso que no sean grupos que ya conozco y compro su discografía con los ojos cerrados, claro, que cada vez son más. De hecho lo que trata Amazon es, como hace Apple, llevarte a su ecosistema, que en este caso gira en torno al Cloud Player, cuyo modelo de negocio es por un lado, venderte MP3, que no CDs y vinilos; y por otro lado, venderte almacenamiento en Cloud Drive (la competencia de Google Drive, SkyDrive y similares). Y sobre todo, mantenerte alejado de iTunes, de Spotify y en menor medida de Pandora y similares.

Por otro lado, y aquí hablo como usuario de la aldea global que soy, ya he tenido por ello un problema, y es que yo comencé a comprar en Amazon en 2003, concretamente en amazon.de y luego he ido pasado por amazon.com, amazon.co.uk y por último, por amazon.es. Y resulta que entre al Cloud Player por donde entre me lleva al alemán, que fue donde primero me registré y donde tengo compradas unas 1100 canciones. Pues bien, en primer lugar Amazon sigue operando muy independientemente cada una de sus plataformas y no me permite unir todas mis compras en sus diferentes tiendas bajo un mismo Cloud Player, que entiendo sería lo normal, pues mi usuario es el mismo para todas las tiendas. Y en segundo lugar, y esto me parece más increíble, no me permite seleccionar en cuál quiero entrar (?¡). Ok, me han puesto por defecto la alemana y lo puedo entender, y de hecho me dicen que me pueden cambiar a cualquier otra que yo elija, pero lo hacen ellos manualmente, con lo cuál sólo puedo acceder a una cada vez. Esto definitivamente es crear un servicio con unas limitaciones que el consumidor no entiende.

En fin, seguiremos informando sobre el Cloud Player…