Helmet plays Betty

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Hoy viernes uno de los grupos absolutamente fundamentales de la vibrante escena neoyorquina de metal alternativo de los 90, mis adorados Helmet, se presentarán de nuevo en Madrid dispuestos a ofrecernos otro de sus intensos shows. Y este además es especial, puesto que conmemora el 20º aniversario de la edición de mi álbum favorito, y uno de sus más aclamados, “Betty”. Así pues, como ya han anunciado y como muchos otros artistas, Helmet harán las delicias de sus fans tocando “Betty” entero de principio a fin, un “Helmet plays Betty”, algo que ya hicieron en su anterior gira con su todavía más exitoso “Meantime”.

Helmet es una banda que a lo largo de su historia ha merecido mejor suerte. “Meantime” y “Betty” fueron grandes obras de metal alternativo de los 90s, pero ellos nunca llegaron a alcanzar el status de estrellas. Sus videos se veían en la MTV, sus fans les adoraban, otros músicos influyentes hablaban muy bien de ellos, y contaban con el apoyo de una multi como Interscope. “Meantime” vendió 2 millones de copias en la época; pero quizás se adelantaron a su tiempo o, en mi modesta opinión, les faltaba imagen y también algo más de accesibilidad en su música para llegar a las masas. Y eso que gozaron de oportunidades: “Milquetoast” se incluyó en la banda sonora de “El Cuervo”, una de las más famosas de la época; con House of Pain crearon esa joya titulada “Just Another Victim” para “Judgement Night”; con”Aftertaste” estuvieron de gira con la banda sensación del momento, Marilyn Manson; grupos como Deftones o Korn, que sí que triunfaron a nivel masivo, les tenían como una de sus máximas influencias; de hecho su productor Terry Date fue el artífice del sonido Deftones, y desde luego esos riffs cortados que popularizaría el nu-metal son marca de la casa de Helmet.

 

 

Hablar de Helmet es hablar de Page Hamilton, él es Helmet; y por desgracia, como muchas otras bandas de la época, sobrevive en esta industria actual saliendo de gira a tocar sus grandes éxitos o sus álbumes del pasado con músicos de talento bastante más jóvenes que él. La formación inicial de Helmet la componían Hamilton a la voz y guitarra, la base rítimica de John Stanier y Henry Bogdan, y Peter Mengede a la guitarra. Fue este último en primero en marcharse, y de hecho formó aquella otra banda maravillosa llamada Handsome. Fue sustituido por Rob Echevarria, que tras su pasó por Helmet se unió a Biohazard. Helmet son una banda legendaria, pero sólamente publicaron 4 álbumes en su primera etapa: los dos nombrados junto al inicial “Strap It On” y su obra final, “Aftertaste”; otro álbum que, en su momento, el difícil sucesor de “Betty” fue considerado una obra menor y que yo, tanto en aquella época como ahora, sigo disfrutando enormemente.

Tras el fracaso comercial de “Aftertaste”, Hamilton decidió poner punto final a Helmet, hasta que volvió en 2004 con una nueva obra titulada “Size Matters”. Tras ella han publicado otros dos álbumes correctos, a los cuáles desde mi punto de vista les falta algo de la magia de sus obras clásicas; pero que en cualquier caso permiten a Hamilton & Co seguir dentro de la industria, y para suerte nuestra, aparecer por estas tierras de manera más habitual que en su primera época. De hecho en su primera etapa tan sólo se les pudo ver en una gira, durante la segunda visita de Marilyn Manson a Madrid para presentar el “Antichrist Superstar”. Cartel muy extraño aquel domingo de Junio: Pist.On (hablaré algún día de ellos), Helmet con “Aftertaste” y Manson, que de tocar en Noviembre del 96 en una sala pequeña, llenaba tan sólo 8 meses después La Riviera. El volumen al que tocaron Helmet fue el más alto que yo habría presenciado nunca en una sala de esas características, y a día de hoy todavía recuerdo aquel concierto por ello. Posteriormente Hamilton volvería a España a presentar alguna de sus nuevas obras (quiero recordar que en la gira de “Monochrome”, hablo de memoria) y por supuesto la gira de 2012 donde tocaban “Meantime” entero.

Contando estoy los minutos para que esta joya comience a sonar en la sala Copérnico:

 

El iPod Classic ha muerto, ¡viva el iPod Classic!

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Esta semana tuvo lugar la Keynote o clásica cita anual de Apple para presentar sus nuevos productos, que inicialmente era un encuentro con todos los periodistas del mundo de la tecnología y de los negocios; y desde hace algún tiempo, con medio mundo a través de noticias en tiempo real, blogs, timelines, etc
La expectación era máxima, y de tecnología se habló mucho: el nuevo iPhone6 y sobre todo del iPhone6 Plus; de Apple Pay, la incursión de la marca de la manzana en el mundo de los pagos móviles, donde espera poder librar una batalla contra compañías como Square y otras más establecidas como las compañías de tarjetas de crédito; el Apple Watch, la apuesta por entrar en una nueva categoría como son los relojes,  y donde Apple aspira una vez más a redefinir un objeto que ya existía y convertirlo en un concepto diferente.

A nivel de tecnología musical, parece que habrá cierta integración de Beats en los nuevos modelos, pero sobre todo se habló de música por la jugada de Apple de regalar el nuevo disco de U2 a través de iTunes, en un ejercicio de marketing salvaje por parte de la compañía y de la banda. Del tema que presentaron nada que comentar más que sigue la línea de singles de música de usar y tirar a los que nos tienen acostumbrados los irlandeses, que desde “Acthung Baby” del año 92 no sacan un buen álbum al mercado, ni falta que hace por lo visto.

 

 

Pero para los amantes de la música, el pasado miércoles la noticia estuvo en que Apple hizo morir, de forma silenciosa como suele ser habitual, al producto que comenzó esta revolución, el iPod, hoy en día llamado iPod Classic. Seamos sinceros, en 2001 Apple era una marca de culto, orientada a segmentos de usuarios profesionales o enamorados de la tecnología y el diseño; era una marca conocida, pero casi nadie tenía un Apple en su casa. Y llegó el iPod y lo cambió todo, y Apple entró en la vida de muchísimas personas; porque no nos engañemos, todos aquellos Apple fanboys que hoy hacen cola en las tiendas übercool para hacerse con el último modelo de iLoquesea, en su vida le habían comprado un producto a Steve Jobs hasta el iPod, que fue la gran incursión de Apple en el segmento de la electrónica de consumo.

Recuerdo bien aquella época, en la que todavía muchos íbamos con discman arriba y abajo porque no nos convencían las opciones que había en el mercado de mp3. Sin duda Creative era la marca que mejor había sabido canalizar la explosión de música digital con modelos bastante novedosos, pero al igual que muchos otros fabricantes, la cantidad de música que podías llevar encima era muy reducida. Y en estas llegó Apple y te dio la opción de llevar 5GB de música encima… ¡eso era un montón de música!. Porque además todo esto coincidía con el auge de Napster, Audiogalaxy y muchos otros softwares P2P que te permitían tener acceso a mucha más música de la que hubieras soñado, ¡y querías escucharla! Buscando, he encontrado la Keynote de Steve Jobs de aquella época y es gloriosa, porque te permite ver lo mucho que ha cambiado todo, aunque algunas cosas, como la forma de presentar el producto de y vender la innovación, que son el ADN de la compañía, permanecen.

 

Recuerdo bien mi primer contacto con el iPod, que no fue en 2001 sino en 2004, puesto que durante ese tiempo apenas se veían en España. En Semana Santa de 2004 me fui de vacaciones a New York y desde el primer minuto aquello fue como “¿Qué hace toda esta gente con los cascos blancos?”. Porque hasta en el color, Apple había cambiado la forma de escuchar música, nadie fabricaba auriculares blancos, nadie. Para entonces, Apple ya tenía en el mercado nuevos modelos, con más capacidad, y por fin, en las Navidades de 2004 mi madre y mi tía se gastaron más de 400€ en regalarme el iPod. Aquello era un dineral en aquel entonces, pero los 20GB, que tardé meses en rellenar, me acompañaron durante los siguientes 4 años. Mi mujer y mucha otra gente tuvo muchos reproductores mp3 durante ese tiempo, pero ni la fiabilidad ni la calidad eran la misma, ni siquiera el Creative Zen, la mejor alternativa en la época al iPod.

 

 

Ese primer iPod, que todavía conservo y que aparece en la foto que ilustra esta entrada, duró hasta 2008, pero gracias a mi mujer y a mis amigos pronto tuve un remplazo, que no era sino el hermano más grande, aunque más joven, y que ya no se llamaba iPod simplemente sino iPod Classic. Entre medias, Jobs había creado toda una gama de iPod Touch, iPod Nano, etc, pero yo claramente quería el Classic, que había engordado hasta los 160GB. La época gloriosa del iPod tuvo lugar entre 2004 y 2008, y comenzó su declive cuando Jobs y su gente decidieron que la siguiente categoría a revolucionar era la de los teléfonos móviles, y nació el iPhone y continuó la leyenda de Steve Jobs. Pero seamos sinceramos, el iPhone nunca habría existido sin el iPod. Para aquel entonces Apple ya era la marca más cool del mercado. Jobs y su equipo disponían de una cantidad ingente de recursos, porque el iPod también condujo a la gente hacia los Macs. Y creo que el resto ya es historia, porque desde el momento en que el teléfono incorporaba una cantidad enorme de música, ya no tenía sentido para la mayoría seguir transportando dos aparatos. Y en 2014, con todos los servicios de streaming, y con la compra de mp3 (que personalmente nunca entendí) en caída libre, el seguir fabricando un aparato que sólo reproduce música, videos y podcasts no tiene sentido para una compañía con el sentido de la innovación, el portfolio de productos y la excelencia operativa de Apple.

Yo seguiré con mi iPod Classic de 2008 mientras funcione y de hecho estoy barajando comprar uno de repuesto ahora que todavía algunos distribuidores de Apple todavía los tienen en stock (de la tienda Apple desapareció el día del evento).

Así pues, los amantes de la música debemos estar tristes por el final del iPod, el final de una era, pero despidamos a este increíble producto como se merece. ¡Larga vida al iPod Classic!

 

In Memoriam: Peter Steele, Type O Negative

Hoy me gustaría recordar al gran Peter Steele, cantante y bajista de Type O Negative, tristemente fallecido el 14 de Abril de 2010, finalizando de esta manera la trayectoria de una de mis bandas favoritas.
Pues sí, desgraciadamente Type O Negative dejaron de existir el mismo día en que Peter desapareció, y además es éste un caso en el que creo que nunca nadie nos hemos planteado si Type O Negative podrían seguir con otro cantante. Aunque desde el punto de vista de composición de los temas y sobre todo de producción Josh Silver era muy importante, no cabe duda que Peter era Type O Negative.

Peter Steele, nacido en Brooklyn de una familia de ascendencia del este de Europa (su verdadero apellido era Ratajczyk), será sobre todo recordado por su Type O, pero antes de Type O hubo Carnivore, y además, siendo de Brooklyn, Peter creció rodeado de la floreciente escena del hardcore neoyorquino, que de hecho era una de sus muchas influencias, aunque sus bandas de cabecera fueran Black Sabbath y los Beatles, ambos con versiones a cargo de Type O.
Pero sin duda lo mejor de Peter Steele era su sentido del humor, absolutamente tétrico, lo de humor negro se queda corto en este caso. Tanto en el DVD “After Dark” como en muchas entrevistas escritas o sobre todo en televisión que hoy podemos ver en YouTube podemos observar a un tío de 2 metros, con pinta de ser un vampiro, todo serio, al cuál le encanta adoptar esa pose para a continuación dejar caer perlas humorísticas de la mejor factura. Desgraciadamente detrás de esa imagen sí que había una persona con problemas psicológicos, torturada, con fuerte dependencia del alcohol y en algunos momentos de las drogas, pero un artista genial y una bellísima persona según aquellos que le trataban.

Mis recuerdos de Type O Negative son inmejorables y siempre me alegraré de haberles podido ver en directo, la primera vez en el Monsters of Rock de Donnington, donde la longitud de sus temas sólo les permitió tocar 3 temas más una versión de Black Sabbath casi a modo de intro, hasta llegar al concierto, primero y último de su historia en Madrid, en Junio de 2007, apenas unos días después de haberles visto en el festival belga del Graspop. Es verdad que en esa gira europea Peter no se encontraba en la mejor de las condiciones; independientemente de otro tipo de factores ya reseñados, se pasaba mucho tiempo sentado con dolores, se le veía perdido y eran conciertos con poco ritmo por las muchas y largas pausas, pero aún así cuando enganchaban varios temas seguidos, el cuarteto era imparable y el set-list de aquella época era espectacular, dando cancha a todos sus álbumes.

Para el recuerdo, siempre quedarán sus fotos para la revista Playgirl; sus polémicos videoclips, en algunos casos tétricos, en otros llenos de colores como el de “My Girlfriend’s Girlfriend”, sin duda su tema más comercial; lo bueno es que hay material suficiente para recordar bien a Peter, y además en breve podremos leer una biografía suya que aguardo con interés, porque si está bien escrita puede convertirse en un clásico desde el momento en que se publique.
La mejor muestra del humor negro de Peter fue que en 2005 apareció en su web una lápida que ponían “Free at last” (Por fin libre) y empezaron a correr rumores sobre su fallecimiento, cuando en realidad sólo estaba celebrando el poderse marchar de su sello discográfico tras muchos años unido a Roadrunner. Por eso cuando en Abril de 2010 empezaron a llegar noticias sobre su fallecimiento algunos todavía teníamos la esperanza que Peter estuviera de nuevo de broma (negra), pero esta vez su corazón le jugó una mala pasada y nos privó de continuar disfrutando de uno de los grandes de la música.

Zola Jesus en el Guggenheim de NYC

Cuando comenté que iba al concierto de Austra, donde por cierto disfruté como un enano pese a encontrarme rodeado del público más asquerosamente hipster de la capital, hablaba que conocí a Austra a través de Zola Jesus. Bien, pues Zola Jesus está de actualidad porque en estos días publica un álbum en directo, bastante especial por otra parte; en primer lugar porque todas las canciones han sido arregladas para ser tocadas con un cuarteto de cuerda, y en segundo lugar por el impresionante marco donde tuvo lugar el acontecimiento, el Museo Guggenheim de NYC.

Zola Jesus es el nombre artístico de esta chica rubita de la rural Wisconsin llamada Nika Roza Danilova, a la cuál descubrí, cómo no, buceando por recomendaciones de last.fm, y que en los últimos 5 años ha producido una gran cantidad de música bastante interesante. Como dicha discografía es muy amplia, y sobre todo está bastante dispersa en ediciones sólo en vinilo, compartidos, etc… yo sobre todo recomiendo para empezar con ella su disco “Stridulum II” que en mi caso fue el que me enganchó y luego seguir por su último “Conatus”. ¿Qué tiene de especial Zola Jesus? Pues por encima de todo, una voz espectacular, que le permite cambiar de registros sin ningún esfuerzo y con la que juega para dar mayor intensidad, oscuridad o dramatismo a sus canciones. La música bebe principalmente de la electrónica, una electrónica bastante oscura por cierto, de ahí ciertas comparaciones con una Siouxsie, aunque podríamos hablar de ciertas influencias de Lisa Gerrard de Dead Can Dance o como ella reconoce, de bandas proto-industriales como Throbbing Gristle.

Precisamente para este nuevo álbum “Versions”, Nika tuvo la oportunidad de trabajar con uno de esos artistas de vanguardia de los últimos 30 años, el señor JG Thirwell, más conocido como Foetus, un personaje que estaba en Londres en el 78 cuando estaba comenzando el post-punk, que luego se traslado a vivir a Nueva York a principios de los 80, y que ha mantenido un estatus de artista de culto a través de todo este tiempo, influenciando y colaborando con muchos artistas en muchos campos, aunque especialmente el musical. Pues bien, JG ha sido la persona elegida por Nika para arreglar sus temas para cuerda y algo de electrónica, y desde mi punto de vista el resultado es espectacular, dando nueva vida a unos temas ya de por sí espectaculares. Es gracioso ver a Thirwell ahí en medio con su traje, dirigiendo el cuarteto de cuerda y con su portátil delante, el público obviamente en una performance tan arty iba a ser bastante variopinto y modernito, etc… la verdad es que en YouTube hay imágenes de más temas y se puede tener una visión bastante cercana de cómo transcurrió todo aquello.

Zola Jesus estará realizando un mini-tour europeo para presentar este álbum en las principales capitales europeas como Londres, París y Berlin, lástima que Madrid o quizás la más trendy Barcelona no se encuentren en el itinerario, porque además lo va a estar haciendo junto con Thirwell y el MIVOS Quartert en locales distintos de salas de conciertos, para seguir la senda marcada con el Guggenheim.

¿Por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

La semana pasada estuve leyendo en Industria Musical, una web que se ha convertido de unas semanas a esta parte en una de mis referencias obligadas de lectura, que la industria musical, tan de capa caída en España, continúa disfrutando de un excelente estado de salud en Japón. Otro día daré mi visión sobre Japón, país que visité en 2010 y sobre el que tengo que poner algunas ideas en orden, pero pensé “un momento, hay lugares con mejor salud todavía, y es en San Francisco”

Estuve en 2004 en Nueva York y me puse morado de comprar música en formato físico, y eso que ya existía el fenómeno de las descargas de música desde hacía bastante tiempo. En aquella ocasión lo que más me llamaba la atención era que muchos neoyorquinos llevaban sus aparatos de música con cascos blancos, que eran el símbolo de aquel cacharro de gran capacidad llamado iPod que hacía relativamente poco había sacado Apple al mercado a un precio cuasi prohibitivo… pero mira por donde lo del precio prohibitivo parecía ser lo de menos en la meca de la modernidad, y aquel invento estaba ya cambiando los hábitos de consumo de música.

Nos vamos a 2009 y viajo de nuevo a USA, en este caso viaje largo y a ambas costas. La mayoría de las tiendas que visité en NYC 5 años antes ya no están, particularmente las grandes cadenas como Tower Records o Virgin Megastore. Algunas de las otras tiendas tampoco aparecen ya, aunque sí las más especializadas y de nicho, como por ejemplo Generation Records, sin duda mi favorita en Manhattan, focalizada en hardcore y punk.

La situación sin embargo, es muy diferente en la otra costa, particularmente en la Bay Area, es decir, San Francisco y alrededores. Allí siguen existiendo bastantes tiendas de música porque la gente, con el mayor cluster de gigantescas empresas tecnológicas del mundo a su alrededor, todavía le encuentra placer a irse un sábado por la mañana a la maravillosa Amoeba Music (¿la mejor tienda de discos del mundo?), o a cualquiera de las enormes tiendas que tiene en la zona Rasputín, o a pequeñas boutiques como Aquarius Records o  Thrillhouse Records, a comprar las últimas novedades en CD o en vinilo, o repasar cubetas de CDs de segunda mano. En definitiva, un lugar que por ejemplo vive el Record Store Day con devoción y donde éste cobra todo su sentido.

A veces pienso que es una lástima que Madrid Rock tuviera un lugar tan comercialmente apetitoso en plena Gran Vía, porque con un poco de suerte y visión podría haber sobrevivido en otro sitio céntrico, pero luego abro los ojos y pienso “si aquí éramos cuatro los que compramos música”.

Y al final y volviendo al título de la entrada, desde mi punto de vista ¿por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

1.- Se trata de una ciudad muy progresista en la que las artes tienen un lugar muy destacado y donde la oferta cultural, no sólo musical, es enorme. Es decir, existe un ecosistema que favorece el intercambio cultural, de ideas, etc… porque lo mismo que hablo de música podemos hablar de librerías, teatros, cines más o menos alternativos, salas de conciertos, y un largo etcétera.

2.- La gente entiende de música y disfruta de la música, y por supuesto habrá mucha más gente consumiendo música digital que analógica, y seguro que hay ahora menos tiendas que hace 10 años, pero mientras la gente aprecie la música, puede seguir habiendo tiendas. Algunas son muy de nicho, por supuesto, pero cuando hay un mercado se trata simplemente de encontrar tu hueco en él.

3.- Las tiendas en la mayoría de los casos no son sólo tiendas de música, particularmente las más grandes; son lugares de reunión de aficionados, hay venta de entradas de conciertos, hay actuaciones en vivo, hay camisetas, hay ediciones de coleccionista, en fin… siempre hay algo para cada grupo de fans.

4.-Tienen presencia online fuerte que les permite, con casi los mismos recursos que ya disponen, vender al resto de US y del mundo, basados en la fuerza de su marca en la Bahía. Es más, son lugar de peregrinaje obligado para todos aquellos enamorados de la música que visitamos esa zona.

5.- Finalmente, y muy importante, hay dinero. Es decir, hablamos de una zona bendecida por esas enormes compañías tecnológicas que dan para comer y muy bien a todos sus empleados y no sólo a ellos, sino a todas las empresas de capital riesgo, consultoras, auditoras, despachos de abogados, tecnológicas más pequeñas, muchas otras empresas de servicios, restaurantes grandes y pequeños, etc… es decir, hay dinero fluyendo, y mucho, y eso es siempre importante, para que la gente pueda gastarlo. Y no nos extrañemos, son en muchos casos esos mismos apasionados de la tecnología los que van a buscar a las tiendas el 7” de su grupo favorito.

Otro día, con las ideas claras, vuelvo para dar mi opinión sobre Japón y otro, con más tiempo, sobre Portland, Oregón, un San Francisco en pequeño, mientras tanto deleitémonos con el Record Store Day de 2013 en Amoeba Music de Haight-Ashbury.

Un grupo absolutamente especial: Life Of Agony

Hoy me gustaría recordar a uno de esos grupos a los que le tengo un cariño especial desde hace muchos años, los neoyorquinos Life Of Agony. Un grupo pequeño y que nunca disfrutó del éxito masivo que hubiera merecido por las razones de siempre: difíciles de categorizar, nunca comprometieron su sonido ni su actitud, pero al mismo tiempo construyeron una base de fans pequeña pero muy fiel.

Empezaron en la escena hardcore de NYC a principios de los 90 con el cuarteto de Keith Caputo a las voces, su primo Joey Z de guitarra, el bajista Alan Robert y el batería Sal Abruscato. Su primer álbum “River Runs Red” definía perfectamente el sonido del grupo con una mezcla de actitud hardcore, rock alternativo y sobre todo la inconfundible voz de Keith. Un grupo con un sonido único, que se sentía igual de cómodo entre audiencias muy diversas aunque su principal público provenía del hardcore y del metal. Su mayor éxito de entonces, “Through and Through”, un pequeño clásico de aquella época sirve muy bien de muestra de sus orígenes.

El siguiente álbum fue “Ugly”, todavía más emocional y personal si cabe, con dos temas a cargo de Keith cuyas letras ponen los pelos de punta como “Let’s Pretend” y “How It Would Be”, dos joyas más para la colección dentro de un álbum que roza la perfección. El grupo triunfaba en la época más en Europa que en su propio país, y era en los festivales veraniegos donde se veía la devoción de muchos seguidores de la banda.

El tercer álbum, “Soul Searching Sun” baja el nivel de forma considerable, sobre todo porque la música es más rock alternativo standard y adolece de cierta dureza, si bien temas como el single “Weeds” sobresalen. Muchas veces se habla de ese difícil tercer álbum, que en este caso debería haber consolidado a Life Of Agony dentro del estrellato y en cambio trajo consigo la marcha de Keith del grupo (el batería Sal ya lo había dejado anteriormente). Su sustituto no podía ser más desafortunado, el ex-Ugly Kid Joe Whitfield Crane, que no pintaba nada en esa banda.

Finalmente los cuatro miembros originales se reunirían de nuevo en 2003 para grabar un DVD en directo que renovó el interés por parte de mucha gente que no les había olvidado, y en 2005 publicarían un álbum correcto, “Broken Valley”, que les permitiría seguir girando hasta finales de la década. Sin embargo, sin noticias de nuevos temas, con cada vez menos actividad en directo y con Keith centrado en su carrera en solitario, la llama se ha ido apagando y parece que Life Of Agony, confirmado por los protagonistas, a día de hoy no existe.

Keith por su parte ha sufrido una gran transformación, puesto que se ha convertido en mujer y se llama Mina Caputo, pero creo que la buena de Mina merece una entrada por sí misma, os dejo con un video del festival belga del Graspop de 2007, donde tuve la suerte de presenciar este pedazo de show de Life Of Agony.

Handsome, el grupo que pudo reinar

Hay veces en que un grupo lo tiene todo para triunfar: las canciones memorables, el estilo en cuestión está en auge, sus miembros provienen de bandas conocidas, en definitiva los ingredientes necesarios para triunfar. Este fue el caso de los neoyorquinos Handsome, que sólo publicaron un único álbum en su historia, llamado precisamente “Handsome”, y salió al mercado en 1997 nada menos que a través de una multinacional como Epic/Sony… nunca se volvió a saber nada de ellos y ese disco ha quedado relegado a las cubetas de saldos en tiendas de segunda mano en muchos casos, o a algún lugar perdido en websites gigantescas como la de Amazon.

Handsome fueron un quinteto de gente de cierto pedigree en la escena hardcore de NYC: Peter Mengede ex-Helmet y Tom Capone ex-Quicksand a las guitarras, Pete Hines a la batería ex-CroMags, Eddie Nappi al bajo ex-Murphy’s Law y un semi-desconocido Jeremy Chatelain, luego en Jets to Brazil, a la voz. Pues bien, con esos mimbres los tíos se sacaron de la manga un álbum absolutamente espectacular, único, de los que quedan en la Historia aunque sólo sea para unos pocos. La música podemos llamarla post-hardcore, que era básicamente lo que habían inventado Quicksand unos años antes, hardcore más lento y muy emocional, aunque jugaban también con los típicos riffs marca de la casa de Helmet. El juego de guitarras es espectacular, la voz de Chatelain, bastante peculiar y muy melódica, la sección rítmica contundente; un álbum donde para mi gusto no sobra ni falta nada, si bien Epic no entendió bien cómo promocionarlo.

Y bien, esto fue todo, hicieron algunos pequeños tours por USA, llegaron a tocar incluso en Europa (la Kerrang! de aquella época les dio cierta cobertura) y se acabó… esencial para fans de los ya nombrados Quicksand y Helmet o algún otro grupos glorioso de esa época como Far.

25 años de “Vivid” de Living Colour

“Vivid”, el disco debut de los 4 genios de New York continúa siendo el mejor disco de rock negro de la historia al cumplirse su 25 cumpleaños. Desde el riff inicial de la tremenda “Cult of Personality”, pasando por el funk-rock de “Glamour Boys”, y con imprescindibles joyas rockeras como “Open Letter (To a Landlord)”, “I Want To Know” o “Memories Can’t Wait”, este es uno de esos discos que no bajan el nivel en ningún momento. Recuerdo que el amigo que me lo pasó en el 88 (en cinta grabada, por supuesto, la “piratería” del siglo XX, y así era como descubrías música), me pasó ese mismo día el “Appetite for Destruction” de GN’R… y desde entonces me gustan ambos por igual.

Y por supuesto no sólo era la música, era la imagen llena de colores del cuarteto, era el guitar-hero Vernon Reid, era el cantante Corey Glover, uno de esos tíos que según pisa el escenario asegura una actuación vocal y escénica inolvidable. Y lo mejor de todo es que estos caballeros, 25 años después, siguen en plena forma como podemos comprobar cada vez que se acercan a alguna de nuestras ciudades.