Mi banda sonora de la NBA

Michael Jackson_Michael Jackson_Jam

 

Además de la música, mi otra gran afición es el baloncesto, sobre todo la NBA. Llevo siguiendo la liga norteamericana más o menos a diario desde aquel verano del 86 cuando, tras el Mundobasket de España, Fernando Martín se incorporó a Portland Trail Blazers. Y la verdad es que hoy me gustaría poner banda sonora, mi banda sonora de la NBA, a todo ese tiempo que he pasado viendo o leyendo sobre baloncesto, y son canciones y videos que irremediablemente han unido mis dos mayores aficiones, como aquel programa de los 40 Principales de hace muchos años llamado “Basket & Music”.

Para comenzar, hay que hacerlo con esto:

 

 

Fernando Martín, que en paz descanse, sólo jugó en Portland una temporada, pero en muchos adolescentes y jóvenes españoles la NBA había pasado de ser algo tremendamente lejano a poder por lo menos ver, durante aquella temporada, algún que otro partido en diferido en Estudio Estadio. Las finales del 87 entre Lakers y Celtics pudieron ser vistas en España (con unos cuantos días de diferido, y sólo tres de los seis partidos), y sirvieron también para dar a conocer a un periodista que estuvo invitado a comentar el segundo partido llamado Ramón Trecet, que como curiosidad era también locutor en la radio musical Radio3, que ha sido tradicionalmente el rincón que ha quedado para la música menos comercial dentro de la radio pública.

Pues bien, a partir de la siguiente temporada, la 87-88 TVE puso a Ramón Trecet al frente de un programa de baloncesto NBA semanal que se llamó “Cerca de las Estrellas”, en el cuál se hacía un repaso semanal a la liga y se emitía un partido en diferido los viernes por la noche. Y la cabecera de aquel programa venía acompañada por el “Faith” de George Michael, un tema enormemente popular en la época. Esta era una versión instrumental que por supuesto no es la que hizo rico y famoso al ex-componente de Wham, pero los que vivimos aquella época siempre asociaremos siempre el “Faith” con la NBA y “Cerca de las Estrellas”.

Y bien, “Cerca de las Estrellas” fue un éxito rotundo durante su primera temporada y muchas más, y al acabar aquella primera temporada con el back-to-back de los Lakers del showtime, Ramón Trecet hizo algunos programas durante el verano, básicamente resúmenes y repetición de algún partido. Y una noche de Agosto nos encontramos con una joyita inesperada, que fue un programa “vintage” que incluía jugadas de años anteriores en un formato videoclip realmente atractivo. Hoy esos videos se pueden ver en YouTube bajo el nombre de “NBA Superstars”, y musicalmente me gustaría destacar este:

 

 

Charles “El Gordo” Barkley era una estrella emergente en aquella época, y este tema, “The Warrior” resume perfectamente el enfoque de Barkley respecto al baloncesto: guerra, batalla sin cuartel por el rebote, mates, jugadones de uno contra cinco, etc. El tema, AOR típicamente ochentero, pertenece al primer álbum, titulado también “The Warrior”, de esta banda llamada Scandal, que contó para su disco con la colaboración de esta chica llamada Patty Smyth (no confundir con la musa del punk y la nueva ola neoyorquina, del CBGB y de muchas otras cosas, Patti Smith). En fin, estos Scandal tuvieron una historia breve, pues sólo publicaron ese álbum y unos cuantos singles, y que han servido a lo largo de los años para varios recopilatorios y en definitiva explotar sus 15 minutos de éxito.

De todas formas el videoclip o la canción más famosa relacionada con el baloncesto probablemente sea esta, que juntaba a los dos Michaels, dos de las mayores estrellas de sus respectivos ámbitos:

 

 

“Jam” era otro de los numerosos éxitos que se incluían en “Dangerous”, el álbum de Michael Jackson que sucedía a “Bad”, y que como era costumbre en la época y en Jackson, elevaba el videoclip a la categoría de arte. En este ocasión el rey del pop optó por invitar al rey del basket a la fiesta dentro del elenco de invitados que solian acompañarle en sus extraordinarios videoclips desde la época de “Thriller” y de “Bad” y fue por supuesto fue otro exitazo a nivel de rotación en la MTV.

Finalmente, esto es más por la parte del basket, pero en aquellos videos que Trecet mostró en el verano del 88 se encontraba esta joya que incluía jugadas que en aquella época era imposible ver fuera de la NBA: mates de otra galaxia, alley-hoops (prohibidos en FIBA en aquella época), pases de fantasía… aquel video sirvió a muchos para descubrir a Larry Nance, con esos mates por encima de Kareem o de dos adversarios; y a Gus Williams, aquel base eléctrico de los Sonics, puesto que Julius Erving, “Magic” Johnson o James Worthy eran ya caras más o menos familiares.

El fantástico tema que acompaña al video es “Classical Gas”, una obra de 1968 de Mason Williams, un compositor, virtuoso de la guitarra, comediante y muchas cosas más y esta obra, instrumental, ha sido utilizada muchas veces en para espacios promocionales, encabezar telediarios, y ha sido versioneada por artistas como Vanessa Mae o Cozy Powell.

 

 

Un elegante caballero llamado Billy Ocean

Billy Ocean Greatest Hits

 

Soy uno de los defensores de que la calidad de la música en general sigue siendo muy buena, con la salvedad que la buena música hoy en día está escondida al gran público. Y mientras que en estilos más o menos underground siempre ha sido así y los que nos movemos entre esos estilos ya lo sabemos, no es el caso del pop más mainstream, cuyos días de mayor gloria fueron los 80s. Tristemente el gran público hoy en día se tiene que contentar con una Beyonce, cuyo mayor hit nunca entraría como cara B de un maxi-single de Whitney Houston en los 80, o una desgraciada como Miley Cirus, que ha acabado por hacer bueno a su padre, el one-hit wonder Billy Ray Cirus (lo de one-hit wonder es por fastidiar, el tío se hinchó a vender discos en los 90s). En el lado masculino, y por centrarnos en la música negra, la situación es todavía más triste porque tenemos que aguantar a tíos sin ningún talento como Kanye West o Jay-Z convertidos en los amos del mundo.

Lo dicho, los 80s eran diferentes, y por no salir de la música negra más popular, tenías al Rey del Pop y a un tío de un talento descomunal como Prince luchando por ser el número 1; luego tenías auténticos monstruos como Stevie Wonder o Lionel Richie, y posteriormente gente como Terence Trent D’Arby, que nunca deberían aparecer nunca en un texto junto con el marido de Kim Kardashian. Y además de ellos tenías artistas con un enorme talento y que fueron muy grandes, y es aquí donde quiero hablar de este elegante caballero británico nacido en el Caribe y llamado Billy Ocean.

Leslie Sebastian Charles, como verdaderamente se llama, había emigrado de su natal Trinidad y Tobago a Londres para comenzar su carrera musical y desde comienzos de los 80s gozaba de gran éxito en UK y posteriormente en USA. En la España de segunda mitad de los 80s era conocido sólamente por la banda sonora de la película “La Rosa Púrpura de El Cairo”, pero su popularidad se disparó cuando un verano la radio empezó a pinchar por todos lados “Get Out Of My Dreams, Get Into My Car”

 

 

En aquella época era muy habitual un trasvase de artistas UK-USA, pero muchos de ellos no eran conocidos en el resto de Europa hasta que el sello de turno no se decidía a poner dinero de forma seria encima de la mesa y conseguía aparecer en las radios de forma constante; y eso fue lo que pasó con Ocean y cómo muchos le conocimos. Este era un tío con una imagen impecable, con una voz extraordinaria, que se manejaba extraordinariamente bien entre el R&B, soul, funk  y pop, y con una habilidad innata para componer ese tipo de canciones que yo hoy en día echo tan en falta en la música pop actual de usar y tirar. Porque durante la segunda mitad de los 80s Ocean se dedicó a fabricar hits en serie como “Caribbean Queen”, “When The Going Gets Tough, The Tough Gets Going” o mi tema favorito, “The Colour of Love”, una de esas baladas que hoy en día ya no existen. Y es que esa

 

 

Los 90s ya no fueron tan favorables para él, como para muchos otros artistas que pertenecieron a una época determinada. Y desde entonces Ocean se ha convertido en un artista de culto para los nostálgicos de aquellos días, apareciendo en directo en aquellos festivales remember para cuarentones con ganas de rememorar su juventud como el Rewind Festival que algún tendré que visitar y del que tengo pendiente hablar en algún post. Además, su look de tipo elegante de las chaquetas con hombreras de los 80s ha dado paso a un tío con rastas, ya que hace bastante tiempo que abrazó el modo de vida rastafari. Aún así, Ocean mantiene su absoluta elegancia y una voz privilegiada; finalmente, y para los que no le conozcan o quieran escuchar música excepcional de la que ya no se hace hoy en día, su recopilatorio de grandes éxitos de 1989 contiene una colección de canciones absolutamente fantástica.

 

Un genio del humor llamado Weird Al Yankovic

Weird_Al_Yankovic_Mandatory_Fun

Creo que después de su actuación en los premios Emmy y su número uno en las listas de éxitos del Billboard de hace unas semanas es bueno hablar de un genio del humor llamado Weird Al Yankovic.

Vamos en primer lugar con la parte del éxito musical, porque hacía más de 50 años que un álbum definido como comedia no conseguía alcanzar el puesto más alto de la lista americana de éxitos. ¿Y cómo lo ha conseguido el amigo Yankovic? Pues como se suele conseguir esta hazaña hoy en día, con una campaña de comunicación muy potente pre-lanzamiento del álbum para que la semana de su salida al mercado se corone como número uno. Y hoy en día dicha campaña de comunicación tiene que conseguir convertirse en viral en las redes sociales, y así fue con este “Mandatory Fun”, apoyado hasta con 8 videos estrenados en diversos sitios los días anteriores a su lanzamiento.

¿Es todo cuestión de marketing? Por supuesto que no, es cuestión de talento, pura y simplemente, y de conectar con el público. Weird Al no es la última estrellita salida de programa de descubrimiento de talentos, él lleva más de 30 años en esto demostrando ingenio, humor y capacidad de entretener a raudales.

Yankovic empezó siendo conocido para el gran público a mediados de los 80s con su adaptación cómica del clásico de Michael Jackson “Beat It” al que rebautizó como “Eat It” en un espectacular video, pero que como en el caso de Jacko, fue con su siguiente adaptación, la de “Bad” en “Fat” cuando convirtió ese videoclip en un clásico. Ya hablé en un post anterior sobre los videoclips de “Bad”, ahora es el momento de disfrutar de este otro clásico, que no tiene nada que envidiar en cuanto a medios y a novedad a algunas de las obras de Jackson.

 

 

Fue este el primer videoclip en el cuál se conoció a Yankovic en nuestro país, aunque no tanto su nombre sino por “el tío del videoclip de Fat, la parodia de Bad”. Y de un clásico de los 80s a un clásico de los 90s, porque si arrollador fue el éxito de “Fat”, no menos lo fue su versión del himno del grunge por excelencia, ese “Smells Like Teen Spirit” convertido por obra y gracia del genio en “Smells Like Nirvana”, una absoluta genialidad que personalmente he visto muchas más veces que el video original. Todos los elementos del video de la banda de Cobain, Grohl y Novoselic están presentes pasados por el filtro del humor de Yankovic.

 

 

Su siguiente éxito fue “Amish Paradise”, una nueva parodia, en este caso del one hit wonder de Coolio “Gangsta’s Paradise”, y un video espectacular que mezcla dos películas, “Mentes Peligrosas” con Michelle Pfeiffer, en cuya banda sonora aparecía la canción de Coolio; y “Único Testigo”, la mejor descripción que se ha hecho del modo de vida de la comunidad amish.

 

 

Todos estos videoclips aparecieron recopilados en “The Ultimate Video Collection”, un muy recomendable DVD que reunía sus grandes interpretaciones hasta ese momento (fue publicado en 2003) y es el típico artefacto que yo utilizaba para amenizar las fiestas en mi casa y que con la ayuda de los subtítulos y el correspondiente alcohol, servían para convertir aquellas reuniones en un sinfín de risas y comentarios. Hoy en día todos esos vídeos se pueden encontrar en YouTube en el canal del propio “Weird Al”

Yankovic además es un artista muy polifacético, ya que la música es tan sólo una de las artes que cultiva. Así, tiene una amplia carrera como actor, normalmente en películas de humor y en las que a veces disfruta de un breve cameo en el cuál se interpreta a sí mismo, como en “Agárralo Como Puedas”, en cuya secuela, la 2 1/2, también participó. Y es que no hay nada mejor que estar viendo una película divertida y que de pronto el carismático Al aparezca en pantalla durante unos segundos o minutos haciendo de sí mismo. Además de esto, Weird Al mantiene una especial relación con otro de los mayores éxitos de la televisión, hablamos de la familia más popular de Springfield, los Simpson. Y es que además de aparecer como invitado en algún capítulo y poner voces, “Weird Al” va a estar presente en el gran evento que los creadores de los Simpson están preparando para dentro de un par de semanas en Hollywood con ocasión del 25º aniversario de la familia.

Y volvamos al principio del post, y disfrutemos una vez más con el humor de Yankovic en la reciente entrega de los premios Emmy con una segunda parte de la actuación dedicada a la serie de la que ya hemos hablado en muchas ocasiones y para mí, desde ya, una actuación que pasará a la historia de la cultura popular de nuestra época.

 

Espectacular descenso de la música grabada en Japón

Y bien, la IFPI (la Federación Internacional de la Industria Fonográfica) ha publicado las cifras globales de 2013 y además de España, que casi podríamos considerar un caso perdido y del que ya he hablado, pero seguiré haciéndolo en el futuro, merece la pena reseñar que en 2013 la caída de ingresos a nivel mundial ha venido provocada por un espectacular descenso de la música grabada en Japón cuyo mercado supone aproximadamente una quinta parte del mundial.
Es curioso porque el verano pasado, a través de mi web favorita en español para estos temas, Industria Musical, llegaba a este artículo donde se hablaba de porqué Japón continuaba siendo el país con mayor facturación de venta de música. En alguna de mis entradas ya comenté que tenía pendiente hablar de Japón, pero nunca llegué a escribir esa entrada, para lo cuál aprovecho ahora las notas que tenía para hacerla. Es verdad que esto hubiera sido más relevante hacerlo en su momento y que ahora puede parecer que a toro pasado cualquiera ve las cosas fáciles, pero examinemos porqué el modelo japonés, pese a que desde IFPI insistan que se trata de un tema de falta de lanzamientos potentes, es por supuesto estructural. Mi opinión está basada en primer lugar en lo que he leído sobre su industria musical a lo largo del tiempo y sobre todo porque disfruté de tres semanas de vacaciones en este país en verano de 2010 y pese a lo rápido que cambian las cosas hoy en día, creo que todavía sirve como referencia.

Así pues vayamos viendo una por una las razones que dan en evolver.fm y mi opinión sobre ellas:
1.- Las cosas son más caras en Japón: esto explica el porqué supera en facturación por ejemplo a USA, y es que es verdad que el precio de las cosas en general, y de la música en particular, es muy alto. Aunque como todo, eso depende de la paridad dólar-yen, y el yen lleva en caída libre ya bastante tiempo; además, el país lleva en crisis más de 20 años, pero aún así, los japoneses tienen dinero o por lo menos lo gastan, no hay más que ver la cantidad de bolsos de Louis Vuitton que vi por la calle aquel verano, y no vi ningún puesto callejero.

2.- El precio fijo de los CDs: como ocurre aquí con los libros, no hay libre mercado, con lo cuál no hay lucha de precios. Y hay que reconocer que los precios, vistos desde el punto de vista occidental, son bastante caros, unos 25-30€ por cada CD dependiendo del cambio (quizás ahora algo menos). Eso sí, la edición habitualmente suele ser exclusiva para Japón, al menos antiguamente era así, con letras traducidas, temas extras, es decir algo diferencial que hiciera que los japoneses no empezaran a importar masivamente desde otros países. Y luego el precio de las descargas, alucinante, unos 4$ por canción.

Respecto a estos dos primeros puntos, totalmente de acuerdo, porque son temas más o menos objetivos, si acaso recalcar que la suerte para la industria musical es que los japoneses estás muy aislados del mundo en general, muchas marcas y productos que ves en todo Occidente allí no existen, y en general hablan muy poco inglés, con lo cuál difícilmente se aventuran a chequear precios, comprar o bajar música en webs de otras zonas.

Pero ojo, con todo y con eso, el mercado en Japón ya no es el que era, que en 2010 Virgin y Tower Records, al igual que en muchos otros países, estaban cerrando sus enormes tiendas en las mejores zonas de Tokio.

 

3.- Los coleccionistas inflan el mercado: esto habla de todas las ediciones de un mismo álbum que se publican y que mucha gente (joven, añadiría yo) tiene la necesidad de coleccionarlas todas. Y aquí es donde pueden empezar los problemas de sostenibilidad a futuro.
En primer lugar, y al igual que hablaba yo hace poco de los CDs de Operación Triunfo que hoy en día no valen para nada, los jóvenes japoneses, cuando compran las carísimas versiones del mismo álbum de las AKB48, no están comprando música. Las muchachitas son un producto dentro del cuál hay música, pero es mucho más, y en el momento en que se pasen de moda vendrá otro grupo prefabricado por la industria y repetirán la jugadas, o quizás los chavales prefieran la versión japonesa de las Google Glass donde a las muchachitas de turno se las ve igual pero sin necesidad de comprar nada de eso, y el que se lleva la pasta es Google como ha pasado con Apple y los iPods, iPads, etc.
El pagar varias veces por el mismo producto es sencillamente estafar al cliente, que luego se quejará esa misma industria que el cliente ya no compra, pero cuando le hemos vendido una y otra vez lo mismo y el cliente se cansa entonces es que es un desagradecido, lo quiere todo gratis. no apoya a la industria, etc. ¿esto ya lo hemos oído, verdad?
Por último, los jóvenes japoneses son tremendamente modistas (o trendies si queremos utilizar el anglicismo) y lo que hoy está de moda mañana puede no estarlo. Y además, ocurre que cuando algo no pasa de una a otra generación se pierde, y hay cosas que ya no vuelven, como ha ocurrido en España donde la gente joven simplemente ya no va a pagar por música en formato físico. Y ojo, que parece que el momento en que ese pedazo de plástico redondo que cuesta una pasta empieza a verse obsoleto está llegando.
Además, y vuelvo a las similitudes con la España de hace unos años, esto es exactamente lo mismo que el elepé de grandes éxitos por Navidades, esa no es una industria cultural y donde lo que importa es el artista, eso es un triste sacacuartos que pertenece a una época determinada y a una moda determinada, y cuando se acabe los japoneses seguirán consumiendo música, que para eso son los mejores fans del mundo, y pagando por Cheap Trick, Michael Jackson, o por artistas japoneses de verdad como X-Japan, Merzbow o Envy. Y los discos y el merchandising de las AKB48 acabarán en el mismo lugar que los CDs de la primera edición de Operación Triunfo.

 

4.- Los japoneses nunca se han bajado música de forma gratuita mediante compartir archivos. y aunque algún figura lo atribuye a que las leyes han sido severas con ese tema, la realidad es que no han bajado primero porque utilizan mucho menos el PC que en Occidente, y su forma de acceder a Internet ha sido en muchos casos el móvil antes que el PC. Y segundo porque ellos ya tenían un mercado paralelo que era el alquiler de música, que en Japón sí que ha estado permitido y que en 2010 seguía existiendo, y un muy saludable mercado de segunda mano, con muchísima oferta.

5.- La música digital está todavía en pañales. No ha habido mercado, es decir, que ese aislamiento del resto del mundo ha mantenido la industria del formato físico en pie y un carísimo download legal; pero claro, sólo es cuestión de tiempo el que llegue el streaming en condiciones y que los japos se lancen en sus brazos, y por varias razones de peso: en primer lugar, porque son un país tecnológicamente muy avanzado, el móvil como ya hemos comentado es todavía más importante que aquí, y el streaming está hecho para ser consumido en dispositivos móviles, y ahí desde luego en Japón van a arrasar. Y en segundo lugar por un tema demográfico: en Japón hay poco espacio en general, las casas son muy pequeñas, y en cuanto vean la posibilidad de no acumular más soportes físicos se van a lanzar de cabeza al streaming.

Seamos positivos, la música seguirá disfrutando de gran popularidad en Japón: los servicios de streaming, que parecen tener problemas para cobrar 10$ de media mensual para que la gente los consuma porque parece demasiado caro, no tendrán problemas en cobrar 20-25$ a los japoneses. Los japoneses también nos siguen enseñando que se puede pagar por formatos físicos mientras estos aporten valor y sean diferenciales, y no pretendan cobrarte 18€ por un CD en caja de plástico sin letras; seguirán teniendo coleccionistas que paguen más que nadie por los formatos físicos que queden en pie, particularmente el vinilo y las ediciones limitadas; y sobre todo seguirán siendo los mejores fans de música del mundo.

Michael Jackson y los videoclips de los singles de “Bad”

Ya sabemos que hoy en día vivimos en la era de las restricciones presupuestarias a nivel de promoción de la música, excepto para unos pocos artistas, y que pese a contar con un canal extraordinario de promoción como YouTube, parece que por el momento el videoclip no volverá a vivir la época dorada de los 80s y 90s representados por el despegue de la MTV. Y puede que haya más cantidad de videoclips que nunca, y que los artistas puedan hacerlos a través de sus fans, pero en este caso parece que hemos pasado de calidad a cantidad. Y bien, sirva esto para introducir el álbum con uno de los mayores presupuestos en videoclips de la historia, si no el que más, hablemos de Michael Jackson y los videoclips de los singles de “Bad”.

En este repaso de los videoclips de “Bad” vamos a ir siguiendo el orden del álbum en vez del orden cronológico de los vídeos, porque curiosamente el single que Jackson, Quincy Jones y Epic eligieron como primero no lo hizo acompañado de videoclip, este honor quedó reservado al tema título del álbum.

“Bad” es una de los videoclips más conocidos de la historia, hasta tal punto que incluso la grandiosa parodia de “Weird Al” Yankovic titulado “Fat” también es un videoclip muy conocido e incluso la versión de niños es fácilmente reconocible. Recuerdo en aquella época que se anunció que el programa musical de turno de la TV española iba a estrenar el video entero, que duraba más de 18 minutos, aunque posteriormente la versión que realmente correspondía con la longitud de la canción incluida en el disco lo dejaba en algo más de 4 minutos.

 

El siguiente tema en el álbum era “The Way You Make Me Feel”, que además fue el tercer single del álbum y donde de nuevo hay una versión más larga del videoclip en el que destacaba la aparición de la modelo Tatiana Thumbtzen, con la que durante algún tiempo se rumoreó que Jackson tuvo un affair.

 

“Speed Demon” ha sido siempre uno de los temas menos conocidos de “Bad”, fue el décimo y último single promocionado y el videoclip que lo acompañaba sirvió sobre todo para promocionar la película de Jackson “Moonwalker”, donde se vio por primera vez este divertido videoclip de dibujos animados.

 

“Liberian Girl”, con su característico spoken word en swahili del comienzo sí que era una canción bastante conocida del álbum, aunque sólo fue single en Europa y Australia, y el videoclip parece un “¿Quién es Quién” del Hollywood de la época, con Iman, Whoopi Goldberg, Steven Spielberg, el promotor del boxeo Don King con su característico afro, Paula Abdul, John Travolta, Dan Akroyd y un largo etcétera.

 

“Just Good Friends”, en la que colaboraba Stevie Wonder, fue el único tema que nunca fue publicado como single ni tuvo un videoclip, con eso está todo dicho, aunque ojo, hablamos de un álbum de un nivel tal en el que no sobra ni siquiera este tema.

“Another Part of Me” sí que es otro de los puntos fuertes del álbum aunque a punto estuvo de quedarse fuera de él, y el video de acompañamiento pertenece al Bad World Tour y cualquiera puede enseguida reconocer el famoso estadio londinense de Wembley.

 

“Man in the Mirror” también es de los singles más conocidos, y una de las canciones por las que Jackson pasará a la Historia sin duda alguna. Cuarto single consecutivo en lograr el número 1 en el Billboard, su video siempre lo he visto como una continuación del famoso proyecto de Michael “We Are The World” y una temática social que Jackson continuaría explotando en videoclips posteriores.

 

“I Just Can’t Stop Loving You” curiosamente fue el primer single del álbum y el primero en lograr el número 1 en las listas, pero nunca tuvo un videoclip de acompañamiento. Este dueto con Siedah Garret, que co-escribió “Man In The Mirror”, fue también grabado en español y francés, versiones que aparecen en ediciones conmemorativas de “Bad”.

“Dirty Diana” es uno de mis temas favoritos de Jackson, si no el que más, demostrando que el Rey de Pop también se podía acercar al rock duro si lo consideraba apropiado, y con un video donde cobraba protagonismo la guitarrista Jennifer Baten, cuya fama subiría como la espuma a raíz de este video y como guitarra solista de las giras de Jackson. Fue además el 5º single y el último en conseguir auparse al nº1 del Billboard.

 

“Smooth Criminal” también es un video muy largo en su versión entera porque está sacado también de “Moonwalker”, y es otro de los vídeos que ha pasado a la historia por su coreografía, donde Jackson dejaba claro que además de excelente cantante era un consumado bailarín.

 

“Leave Me Alone” es un tema tardío de “Bad” porque no aparecía en las ediciones originales en vinilo y cassette del álbum, aunque sí en el compact-disc, formato que en aquella época se estaba lanzando y cuyos precios eran muy superiores a los anteriores soportes mencionados. Este era otro de los vídeos incluidos en “Moonwalker” por primera vez y curiosamente el único país en que el single fue número uno fue en España

 

En resumen, un álbum con 10 singles y 9 videoclips, una auténtica demostración de poderío musical y de marketing, y que conforma una de las grandes obras de la Historia de la Música.

Terence Trent D’Arby fue muy grande

1987: un desconocido tío de color empieza a aparecer por los canales típicos de promoción de la época, fundamentalmente radio y televisión musical, atiende al nombre de Terence Trent D’Arby y su disco de debut, “Introducing the Hardline According to Terence Trent D’Arby” se convierte en una referencia a partir de entonces. ¿Qué es lo que se esconde detrás de ese disco? Pues lo de siempre cuando se trata de un clásico de este calibre: una música para todos los públicos mezcla de muchas influencias, en este caso principalmente de música negra como rhythm & blues, toques soul y funk, aderezado con un poco de pop; una cara visible y reconocible merced a sus entonces características trenzas y su carisma personal; además de una voz particular que recordaba a épocas pasadas, y por supuesto todo el marketing de una compañía como Sony detrás.

Pero todo esto no sería suficiente si no tuviera lo que yo siempre digo que es lo más importante: temazos. Y aquí caen uno tras otro: desde la inicial “If You All Get to Heaven” al poderosísimo primer single “If You Let Me Stay”, uno tras otro todos los temas tienen ese algo que les diferencia y que les hace instantáneamente reconocibles con por supuesto el común denominador del sello personal de TTD en ellos. “Wishing Well” llegó al número 1 de singles en su USA natal, si bien su éxito se fundamentó más en el Viejo Continente, especialmente UK, donde “Introducing…” llegó al número 1 de ventas, al igual que en varios otros países europeos. En España recuerdo que en aquella época este disco situaba, al menos entre los que lo conocían, a Terencio como el tercero en discordia en un triunvirato con Michael Jackson y Prince.

Su siguiente álbum, “Neither Fish Nor Flesh” también contenía buenos temas pero no consiguió alcanzar ni una parte de la relevancia de este fabuloso primer disco, como tampoco lo harían los dos siguientes. A partir de ahí, y dado que el amigo Terence siempre había sido un tipo algo peculiar (llegó a afirmar que su primer disco era el álbum más importante desde el Sgt. Pepper’s de los Beatles), cambió su nombre y empezó a gestionar su carrera de manera independiente.

Hoy en día Sananda Maitreya es un personaje absolutamente irrelevante, perdido en su mundo (recuerdo leer en Popular1 una reseña de un desastroso concierto suyo en Barcelona hace algunos años) aunque feliz con su vida y su familia, pero si un día decidiese volver como Terence Trent D’Arby y deleitarnos con una gira de su material más antiguo, especialmente este primer álbum, sería como maná caído del cielo para unos cuantos que todavía recordamos con devoción este primer álbum.