Turismo musical

Turismo Musical

 

A raíz de un informe de UK Music, que es la organización que representa y hace lobby a favor de la industria de la música en directo en el Reino Unido, he querido hoy hablar del turismo musical, es decir, aquel cuyo objetivo principal es asistir a algún concierto o festival, y del que debo reconocer ser bastante asiduo.

El informe, titulado “Wish You Were Here”, como el conocido tema de Pink Floyd, habla de 3,1 billones de libras, es decir, unos 4.000 millones de euros, gastados en turismo musical en el Reino Unido durante 2014, y son cifras que llevan creciendo año tras año. Esta cifra incluye tanto a británicos viajando por el país, lo que podríamos denominar turismo musical nacional, como a extranjeros viajando a las islas para presenciar música en vivo. Y de estos últimos aporta unas cifras impresionantes: 546.000 visitantes, a una media de 751 libras de gasto por persona. Y es que la industria de la música en vivo aporta más de 38.000 puestos de trabajo a tiempo completo en el Reino Unido, país que hay que reconocer que cuenta con la más reconocida escena musical del directo en toda Europa, en casi cualquier género musical del que hablemos.

Sin dudas esos números se ven facilitados por los grandes festivales que tienen lugar en las islas durante todos el verano, y en los que los británicos fueron pioneros: desde los absolutamente míticos como Glastonbury o Reading, a algunos más nuevos que van naciendo y creciendo; y cómo no, a la gran cantidad de salas que programan música en directo a lo largo y ancho de su geografía, y no sólo en Londres. Curiosamente hace poco leía que YouTube, ¡cómo no, la tecnología!, estaba matando la música en directo. No hablaba tanto de asistencia a conciertos, sino a que hoy en día hay muchos artistas con un éxito descomunal sin haber tocado en directo en una sola ocasión. Yo soy de los que pienso que la música en directo goza de buena salud, y que la razón por la que a veces algunos conciertos no presentan un aforo adecuado es más bien por exceso de oferta, tanto de música como de grupos del estilo, que porque la gente no quiera ir a ver a grupos en directo y prefiera quedarse en casa viendo YouTube. De hecho pienso que la retransmisión de todos estos conciertos en streaming (el de ayer de Metallica, la noche anterior a la Superbowl, sin ir más lejos) lo que hacen es llevar todavía a más gente a los conciertos a disfrutar de esa misma experiencia.

 

 

Hoy en día debo reconocer que al menos en los estilos de música que acostumbro a escuchar, y que son fundamentalmente sobre los que escribo aquí, Alemania, Bélgica y Holanda le han ganado la partida a UK, tanto por cantidad y calidad de artistas, logística y facilidades, y también porque suele resultar bastante más económico que las islas. Pero hoy en día nunca sabes dónde te puedes encontrar el siguiente festival o concierto, y siempre recordaré las caras de mis amigos cuando comenté de montar un viaje a Rumanía porque eran las únicas fechas europeas de los genios Agalloch. Porque sí, hay muchas razones para salir de España a hacer turismo musical, y no necesariamente tiene que ser a un festival gigante en Inglaterra o Alemania. Puede ser un único concierto en un fin de semana que te permita visitar una ciudad y disfrutar de ese grupo que por las razones que sean no acaba nunca de tocar en España o en tu ciudad. Es más, tiene casi más sentido el turismo musical para gente que no viva en grandes ciudades, puesto que además de que allí es todavía más complicado ver música en directo, a veces por poco dinero más uno puede ir a una capital o ciudad europea, visitarla y verse el concierto favorito sin necesidad de acudir como siempre a Madrid o Barcelona. Y precisamente muchas ciudades españolas quizás no tienen demasiadas salas de conciertos, pero sí aeropuertos más o menos cercanos desde los que volar a Europa principalmente.

No es que dentro de España no hagamos turismo musical nacional, lo que pasa es que al menos por ahora no he encontrado ningún estudio económico sobre el mismo. En nuestro país los grandes festivales comenzaron a mediados de los 90 (aquel primer Festimad con Rage Against the Machine y Smashing Pumpkins, el famoso Dr Music en medio de los Pirineos), y me gustaría reconocer que somos de los más viajeros cuando se trata del turismo musical, rara vez he acudido a festivales o conciertos fuera de España y no me he encontrado ningún compatriota. Dentro de España quizás el caso de turismo musical más claro haya sido el FIB de Benicassim, que a través de los años ha ido perdiendo adeptos nacionales para ir ganando muchos más fans de fuera, particularmente británicos, atraídos por el proverbial sol, playa y alcohol al que en este caso se ha sumado la música a base de carteles espectaculares y que han situado a la localidad castellonense en el mapa de la música en directo. Creo que de todas formas es algo que España no ha conseguido explotar en toda su extensión, particularmente fuera de la época de verano, que por clima seríamos de los pocos países europeos en donde se podrían montar festivales al aire libre durante el invierno (obviamente en determinadas partes de nuestra geografía, no en todas).

 

 

Para los menos aventurados, una buena alternativa la encontramos dentro de nuestra misma península, puesto que Portugal tiene hoy en día una oferta musical excepcional dentro del tamaño del país, tanto de festivales como de conciertos en salas; y si a la cercanía el idioma, ya que casi todos los portugueses al menos chapurrean español, le añadimos los precios, tanto de la entrada como de los demás gastos aparejados (alojamiento, comida) nos encontramos con una buenísima opción y una gran excusa para visitar a nuestros vecinos portugueses.

Puedo sentirme afortunado de haber estado viajando casi 20 años ya a distintos festivales por toda Europa, que es casi el comienzo de casi cualquier turista musical; de ahí pasé a planes similares a los ya comentados, fines de semana más o menos largos viajando a destinos europeos para acontecimientos muy especiales, hasta llegar a incluso irme a Barcelona o Londres a mediodía y volver en el primer avión de la mañana siguiente y dormir en mi cama (como continuación a la cabezadita del avión). Y por supuesto cada vez que viajo, imprescindible intentar por lo menos hacerlo coincidir con algún acontecimiento musical relevante.

En cualquier caso y gracias a Internet hoy en día es fácil estar al tanto de toda la gira europea de cualquier artista (bien en su web o su Facebook o en sitios especializados como last.fm o Bandsintown), conseguir boletos de forma más o menos sencilla, y plantarse en cualquier ciudad europea y a disfrutar. Y si no tenemos tiempo o no somos capaces de cuadrarlo, siempre hay agencias que montan viajes organizados o incluso que te planifican cualquier viaje, incluyendo de turismo musical.

 

Hace 23 años… el Reading Festival del 92

Reading_1992

 

En el día de hoy Metallica estarán encabezando por cuarta vez una jornada del Festival de Reading, que se celebra durante este fin de semana y es uno de los más exitosos de las islas británicas. Sin embargo no es de actualidad de lo que quiero hablar, sino aprovechar para echar la vista atrás y recordar una de las ediciones más famosas del festival, la de 1992, la que consagró a una banda que marcó toda una generación.

El cartel del Reading Festival del 92 lo ves a día de hoy y resulta impresionante, sin necesidad de recurrir como el de este año a cientos de artistas, y sí al “menos es más” que a mí ya hace tiempo que me pasa con los festivales, calidad versus cantidad. Reading en aquel año se hallaba ante su cuarta edición y había crecido enormemente desde aquel verano del 89 en que New Order encabezaban el primer cartel. Podíamos ver a grandísimos artistas en lo mejor de sus carreras o en la parte ascendente de las mismas: Smashing Pumpkins todavía no se habían consagrado de manera definitiva pero ya se situaban muy arriba en el cartel, por encima de la Rollins Band del amigo Henry, o los Therapy? anteriores al bombazo que supuso “Troublegum”. El cartel leía como una especie de quién es quién en la escena alternativa de los primeros 90: Buffalo Tom, Pavement, PJ Harvey o Teenage Fanclub. Nunca he sido muy fan de esa hornada de grupos aunque los escuché en posteriores álbumes, pero sí de cuatro galeses bastante más combativos y que atendían al nombre de Manic Street Preachers.

 

 

Con el malogrado Richey James a la guitarra los Manic tan sólo tenían un álbum bajo su brazo, el extraordinario “Generation Terrorists” y allí que lo defendieron, delante de un público con tanta energía como los cuatro jovencitos, y viendo esas imágenes es como mejor nos podemos dar cuenta de la dimensión del festival y también de las ganas de pasarlo bien de los asistentes.

Public Enemy encabezaban el sábado, y eran realmente populares en UK en aquella época. Podría parecer que no encajaban tanto en un cartel tan indie, pero dentro del eclecticismo natural del festival (que en la primer edición había incluido a los Swans de Michael Gira en el cartel) tenía sentido, mucho más que por ejemplo ver al idiota de Kanye West Kardashian este año en Glastonbury.

Y por supuesto Chuck D y Flavor Flav, apoyados por la formación original con Terminator-X a los platos y con el Professor Griff comandando a los S1Ws, dieron toda una lección de energía y mensajes socio-políticos. Su último álbum “Apocalypse 91… The Enemy Strikes Back” era muy bueno, y era el típico grupo en estado de gracia tras los espectaculares “Fear of a Black Planet” e “It Takes a Nation…”

 

 

El domingo, L7, que han vuelto y tendré que hablar de ellas algún día, fueron sin duda una de las atracciones del festival, incidente de Donita incluido, y tanto sus paísanos Mudhoney, Screaming Tress y Melvins como una leyenda de la altura de Nick Cave sirvieron para calentar el ambiente para el cabeza de cartel del domingo, Nirvana.

Y bien, finalmente llegó el turno del trío de moda, con Cobain apareciendo en el escenario en una silla de ruedas, Novoselic bromeando, Kurt tirándose al suelo y cuando finalmente toma su guitarra y comienzan los primeros acordes de “Breed” aquello se viene abajo. Eso eran Nirvana, estos 3 minutos del trío definen muchas cosas y el que quiera ver esta actuación al completo puede degustarla en el “Live at Reading” que se publicó de manera oficial hace unos pocos años, y también está entera en YouTube. El reinado de Nirvana fue efímero, y muchos todavía no se explican qué fórmula mágica tenían Kurt y sus colegas entre manos, pero lo cierto es que nadie puede negar su impacto en la música del siglo XX y que todavía sigue muy presente a día de hoy.

 

Black Sabbath Time

blacksabbathtime

El British Summer Time es un festival londinense que en su segunda edición tuve la suerte de visitar el fin de semana pasado en una escapada express a la capital británica. Así pues las iniciales del festival se convertían por un día en Black Sabbath Time.

Es este un festival ecléctico y puramente comercial que este año verá desfilar por el Hyde Park londinense a artistas como Arcade Fire, Tom Jones o Neil Young de la misma forma que el año pasado lo hicieron Bon Jovi o los Rolling Stones. Así pues, uno de los días se monta alrededor del hard rock y punto, de hecho este concierto de Black Sabbath se anunció apenas hace un par de meses. En ese sentido me recordaba a un Rock in Rio, es decir, patrocinadores potentes detrás (en este caso Barclaycard como principal) y a contratar. Y la verdad es que esa sensación de festival para las masas se ha notado desde el principio: web con poca información, compra de entradas con dos meses de anticipación y que aparecieron en casa de mi amigo una semana antes, los horarios sólo disponibles en la app sin que casi nadie se enterara de ello… en fin, lo que se conoce como un festival grande sin ningún sustento detrás más que el dinero de sus patrocinadores y cuyo lugar será ocupado por otro y nadie echará de menos.

Por temas logísticos mi festival se reducía a Black Sabbath, Soundgarden y Faith No More, a los cuáles no quería perderme bajo ningún concepto y que comenzaron su actuación justo cuando entraba en un recinto absolutamente lleno de gente (52.000 asistentes se comentó), aunque con truco: la organización “casualmente” tuvo un desliz y lo que en un principio era una súper-oferta sólo para empleados de las empresas patrocinadoras se filtró y miles de entradas fueron vendidas a 2,5£, en una especie de equivalente a abrir las puertas a todos los interesados que se encontraban en Londres, que no eran tantos porque el pasado fin de semana también tenía lugar el Sonisphere británico con Iron Maiden y Metallica de cabezas de cartel.

Así pues Patton y los suyos ofrecieron un concierto que yo no calificaría de excelente pero sí muy bueno, sin notarse para nada la inactividad en el directo de la banda, y en el que junto a los clásicos “From Out Of Nowhere”, “Caffeine” o “Midlife Crisis” nos deleitaron con dos temas nuevos, uno llamado “Motherfucker”, y otro, más interesante a la primera escucha, titulado “Superhero” o “Leader of Men”.

Soundgarden eran los siguientes y yo, que había evitado mirar sus cuentas en redes sociales o sus setlists anteriores, no pude por menos que esbozar una sonrisa cuando Chris Cornell anunció que tocarían por tercera y muy posiblemente última vez el “Superunknown” en su totalidad, gran noticia para mí que soy un absoluto supporter de este tipo de eventos, por si no quedó claro en mi anterior post. Además de eso, tuvieron a Mike McReady de Pearl Jam con ellos en un tema y yo particularmente disfruté mucho celebrando el vigésimo aniversario de este disco, junto con “Badmotorfinger” las obras cumbre de este grupo desde mi punto de vista.

La verdad es que pese a ser un festival tan comercial, sí que hubo muy buen ambiente durante todo el tiempo, ayudados por el buen tiempo tan poco habitual en Londres (tan sólo llovió, y de forma muy suave, durante la última media hora de los cabezas de cartel) y porque el concierto suponía una vez más el retorno de una institución británica como Black Sabbath, aunque Ozzy lleve 30 años viviendo en USA. Desde el momento en que Ozzy comenzó con ese “Generals gathered in their masses, just like witches at black masses” de “War Pigs” hasta que finalizó, por supuesto con “Paranoid”, aquella fue una fiesta continua, quizás por con Black Sabbath nunca sabes cuándo es la última vez que les vas a ver en directo. Con una Ozzy en sorprendentemente buena forma vocal, lo de Geezer y Tony es sencillamente de otro mundo, y durante algo más de hora y media se dedicaron a desgranar sus grandes éxitos, los que todos vamos a escuchar, al tiempo que son capaces de introducir temas de su último disco sin bajar para nada el nivel.

Tras la tempestad llegó la calma, y en este caso degustación de una espectacular cena en un cercano restaurante libanés mientras Brasil se deshacía de Colombia en el Mundial. Posteriormente, camino a Camden para visitar una vez más el Electric Ballroom, sólo que esta vez la experiencia resultó totalmente decepcionante: pese a tratarse de Inferno, la noche del mes dedicada a la música Gótico, EBM e Industrial, y cuando uno esperaba llenazo, nada de nada. Una sala medio vacía con un pésimo DJ que en la escasa hora que estuvimos allí apenas salió de Ministry/Marilyn Manson/Rob Zombie/Rammstein, la parte de arriba donde pinchan hard rock ochentero cerrada… en fin, mi gozo en un pozo y para casa relativamente pronto que al día siguiente había que coger el avión de vuelta.

La moda de los grupos tocando álbumes clásicos enteros

IronMaiden_MaidenEngland

Ahora que es temporada de festivales, es el momento ideal para que los grupos, con set-lists normalmente algo más reducidos que en sus giras habituales, se dediquen a tocar álbumes clásicos enteros, y un ejemplo claro de esto lo tenemos en que actualmente Offspring aparecen en todos los festivales como “Offspring playing Smash”, el álbum que les catapultó al estrellato hace ya la friolera de 20 años.

Esta moda de tocar discos antiguos o clásicos enteros, normalmente incluso en el mismo orden de publicación, empezó ya hace algunos años, y no hay día en que un grupo, normalmente veterano, y cuyas obras recientes no llegan a la altura de su leyenda, forjada precisamente con esos discos antiguos, no se decida a hacer esa “gira especial tocando XXX álbum entero”

Iron Maiden y Metallica son dos de los grupos que últimamente han optado por semejante formato, de hecho Maiden ya es el segundo año consecutivo que giran con el “Maiden England”, su famoso tour del 88 presentando el álbum “Seventh Son of a Seventh Son”. Metallica por su parte giraron hace un par de años con su celebérrimo “Black Album”, tras haberlo hecho ya hace algo más de tiempo con el “Master of Puppets”.

Como siempre, hay dos opiniones encontradas respecto a esta tendencia: por un lado, aquellos que consideran que la falta de creatividad de muchas bandas les obliga a girar sin ni siquiera tener disco nuevo que presentar y hacerlo, en plan sacacuartos, con sus discos antiguos más famosos y de mucha mayor calidad; y por otro, aquellos que están encantados porque por la razón que sea conocieron al grupo más tarde, nunca les vieron tocar en aquella gira donde interpretaban muchos temas de aquel álbum normalmente, y que ahora se encuentran ante su oportunidad. Aquí se incluyen también aquellos fanáticos que simplemente les gusta el álbum y están encantados de escucharlo de nuevo en directo. Al final, siempre se puede decir que se trata de darle al espectador lo que quiere, y que nadie está obligado a acudir a un evento si no quiere.

Mi modesta opinión, estaría en el medio tirando hacia la segunda opción. Es decir, reconozco que volver al pasado es una forma de demostrar la poca capacidad de enganchar a los fans merced al presente, pero al mismo tiempo no tengo ningún problema con ello; y es más, me encantan estas giras. Gracias a ellas he podido ver a Paradise Lost tocando el “Draconian Times” entero, a Therapy? haciendo lo propio con el “Troublegum”, a Helmet con el “Meantime” y próximamente con el “Betty”; son álbumes a los tengo un cariño especial y poder volver a escucharlos enteros me transporta normalmente a épocas pasadas cuando empezaba a escuchar esos discos, cosa que normalmente sigo haciendo hoy en día de todas maneras. Al mismo tiempo, hay que entender que los artistas cada vez viven más del directo que de la venta de música grabada, con lo cuál tiene mucho sentido el que hagan giras de álbumes antiguos, temáticas, acústicas, actuaciones privadas o lo que sea. De hecho, es muy habitual que grupos que apenas consiguen congregar a un público minoritario en la actualidad, aprovechan para llegar a muchos de sus antiguos fans con este tipo de giras y de alguna forma revitalizar su base de fans.

Desde el punto de vista del artista, tuve la suerte de estar alojado en Atenas en el mismo hotel que Paradise Lost cuando hicieron la mini-gira tocando “Draconian Times” y me encontré a Greg Mackintosh en el hall del hotel. Estuvimos charlando sobre esto, y Mackintosh, uno de estos artistas de la vieja escuela, estaba muy poco motivado por volver a tocar “Draconian Times”, ni tampoco entendía porqué los fans estábamos tan ilusionados con esa gira… él lo que quería era sacar ya un álbum nuevo y que pudiéramos escuchar sus nuevas canciones…

Aquí también puede haber cierta parte de integridad del artista, porque siempre puede ocurrir que el artista decida tocar un disco famoso entero, pero que no lo anuncie con anterioridad. Eso pasó por ejemplo con Slayer cuando en 2003 sorprendieron durante los festivales europeos tocando el “Reign in Blood” entero y en orden; al ser en aquella época y ser de los primeros grupos en hacerlo probablemente hizo que Kerry King no se percatara de ello y pudiera sacar mayor rédito. Dream Theater también fueron de los pioneros, y seguro que contribuyeron a este fenómeno, pues se dedicaban a tocar discos enteros de otros artistas, como el “Master of Puppets” de Metallica o el “Number of the Beast” de Iron Maiden. En el otro extremo está por supuesto el caso de Kiss, los cuáles han girado ya de absolutamente todas las maneras que a Gene Simmons se le ha ocurrido para extraer más pasta de sus muchos fans; ya sabemos que ser fan de Kiss significa la ruina segura. De todas formas, hoy en día, gracias a foros y webs como setlist.fm es casi imposible que una gira de estas características escape del radar de los fans.

Gracias a esta moda o tendencia, siempre nos quedará la esperanza de que Axl reúna a los Guns N’ Roses clásicos tocando el “Appettite for Destruction” desde “Welcome to the Jungle” a “Rocket Queen” o que Depeche Mode vuelvan a repetir la gira del “101”… en fin, soñar es siempre lo que nos queda.

El auge de las bandas tributo

Hace poco la mayoría de mis amigos marcharon una tarde de viernes otoñal a ver un espectáculo singular en el Palacio de Vistalegre, miles de personas allí congregadas para disfrutar de los éxitos de una de las mejores bandas de la historia, Queen. Y bien, ¿a qué se debía el llenazo?. Dando por hecho que el único e irrepetible Freddie no va a volver, ¿de qué se trataba, Brian May en solitario interpretando temas de Queen?, ¿Queen con Paul Rogers o con cualquier otro cantante y sin el bajista John Deacon como han hecho en las últimas giras? Pues no, en la España de la crisis de 2013 el Palacio de Vistalegre se llena a 36 eurazos del ala para ver una banda tributo a Queen llamada God Save The Queen, confirmando el auge de las bandas tributo.

Hacía tiempo que era consciente de esta moda de acudir a conciertos de bandas tributos, pero fue a principios de año cuando vi que Pink Tones, una banda española tributo a Pink Floyd, había llenado La Riviera… ¿cóooomorrrr?. Pues sí, así es la vida, si Roger Waters no viene a Madrid ya se encargan otros de sustituirle y dar a los “fans” lo que quieren. Digo lo de fans entrecomillado porque siempre tengo la impresión que los que acuden a este tipo de conciertos son muy fans de un grupo pero poco fans de la música en general, como los que acuden al concierto de los AC/DC, los Maiden o Metallica una vez al año pero no se dejan ver durante el resto de la temporada.

Yo pocas veces he ido a ver a grupos tributo. En Madrid, ninguna. Porque mi agenda siempre ha estado plagada de conciertos interesantes, de grupos más famosos, menos famosos, grupos nuevos, lo que sea; pero en mi lista de prioridades las bandas tributo siempre han estado muy abajo. Y siempre han existido y siempre existirán, pero yo siempre las había visto con un objetivo: en primer lugar rendir un homenaje a sus ídolos y al mismo tiempo amenizar noches de directo, como sí que me había pasado de encontrarme en un bar grupos tributo tocando.

Me acuerdo además de haber leído a Gene Simmons hace unos años que su idea era que Kiss continuarían con otros miembros en el futuro, aunque no estuvieran él y Paul Stanley, y si lo dice el hombre con más afán de ganar dinero en el mundo de la música, habrá que prestarle atención. Tenemos buenos ejemplos de bandas que sustituyeron sus carismáticos cantantes por cantantes de bandas tributos, “Ripper” Owens se montó en la moto de Rob Halford  en Judas Priest o el filipino Arnel Pineda es un excelente frontman para los Journey del siglo XXI a donde Steve Perry nunca volverá.

Pero eso está bien, siempre ha sido así, lo que ocurre es que en determinados países las cosas no encajan, y volvemos a este bendito país. En un entorno donde no se compra música, donde muchos conciertos de bandas nuevas o consagradas presentan un aspecto desolador, donde es muy difícil para nuevos artistas llegar a las masas, esas mismas masas se dedican a acudir al tributo, al refrito, a gastarse dinero en grupos que no aportan nada a la historia de la música y que viven del legado de otros. Y además algún colega que creías con un poco de criterio te dice “es que era como ver a Freddie Mercury”… sí, claro, majete. Ha llegado a ocurrir este otoño en España que había dos bandas tributo a Queen girando por la península. Y algún amiguete promotor del underground metalero que te dice “no traigo a estas pedazo de bandas porque ya sé que voy a perder dinero”

En fin, que está claro que hay nichos de mercado y está claro que el gran público siempre ha sido ignorante para apreciar la calidad musical, pero sería triste que todos esos grupos que están en su local de ensayo empezando con las versiones de sus ídolos aspiraran a convertirse en “la más grande banda tributo a”, en vez de en “la más grande banda” y punto.

Hellsongs versiones en clave lounge metal

Una de las series de entradas que estoy llevando a cabo es la de versiones más o menos curiosas de clásicos de todo tipo de música. Hoy vuelvo a retomar el tema, pero en vez de hablar de un grupo versioneando un tema concreto, voy a hablar de una banda llamada Hellsongs que, hasta el momento, ha tenido cierta repercusión realizando versiones de clásicos del hard rock y del heavy metal en versión lounge, o como ellos mismo lo llaman, lounge metal.

Hellsongs son un trío sueco ahora reducido a dúo que comenzaron a generar cierto seguimiento en Europa allá por 2007-2008 con la difusión de un EP de 6 temas titulado ¨Lounge” (aunque en realidad el disco fue publicado en 2006) y en donde ejecutaban sorprendentes versiones de Iron Maiden, Van Halen o Motörhead. Lo de sorprendente por lo curioso de la versiones en esa clave de lounge metal que en muchos casos convierte la canción en difícilmente reconocible, y en otros es más por determinadas melodías o estribillos que por el desarrollo del tema.

Y bien, después del éxito llegaron un par de LPs de versiones más, “Hymns in the Key of 666” y “Minor Misdemeanors” en donde volvían a versionear a la crème de la crème del heavy metal y el hard rock como Slayer, Twisted Sister, Metallica o Europe, lo que les acabó consagrando en Escandinavia y el centro y norte de Europa, especialmente en Alemania. Entre medias, cambios de formación, los primeros tours por Europa y este tipo de cosas que ocurren cuando los grupos van poco a poco consiguiendo gestar una base de fans; así hasta llegar a este 2013 donde han publicado un nuevo álbum, “These Are Evil Times”, en el cuál tan sólo la mitad de los diez temas son versiones y la mitad restante son composiciones originales de la banda. Es un movimiento que me recuerda bastante a la trayectoria seguida por los fineses Apocalyptica, de los cuáles podemos hablar otro día, y que también comenzaron en el mundo de las versiones para pasar posteriormente a las composiciones propias.

En mi caso es una banda a la que le tengo cierto cariño, y si bien no les escucho demasiado a menudo, no dejan de resultar una alternativa interesante a los mega-hits heavy-metaleros cuando uno no quiere escuchar música al 11.

Recordando “Welcome To Earth” de Apoptygma Berzerk

Ahora que Apoptygma Berzerk vuelven a dar señales de vida con la versión del “Major Tom” de Peter Schilling (creo que utilizaré esta versión en alguna entrada de versiones que me suele gustar incluir), es buen momento para recordar el tercer larga duración de la banda de Stephan Groth, “Welcome To Earth”, un cuidado ejercicio de futurepop de altísima calidad lleno de hits llena-pistas en los clubes góticos de Alemania, y por ende del resto de Europa y del mundo.

Así, tras una intro inicial llegan los éxitos para bailar en la pista como “Starsign” y “Eclipse” para, tras un interludio, pasar a “Kathy’s Song”, quizás la canción más exitosa del álbum, mucho más tranquila y objeto de remezclas por parte de otros artistas (mi favorita, la de VNV Nation, cómo no) en el EP correspondiente. Más adelante vamos encontrando desde techno-baladas como “Moment of Tranquility” basada en la música de la serie de culto “Twin Peaks” a una versión del temazo de Metallica “Fade to Black” que no deja indiferente a nadie, lo amas o lo odias; y ya hacia el final se encuentra “Paranoia”, otro hit más en la línea de los dos primeros temas.

La música, para el que nunca haya escuchado nada similar, se mueve a medio camino entre el techno pop o synthpop de los 80s con bases más cañeras y modernas, más techno si queremos. En general a cualquiera que le gusten unos Depeche Mode del “Some Great Reward” o del “Black Celebration” podría gustarles esto. También recomendable para rockeros a los que les guste la música electrónica bien hecha, aunque quizás estos deberían comenzar por álbumes posteriores de esta banda o por el directo, donde dan rienda suelta a guitarrazos y baterías y algo menos de electrónica.

Recordemos una vez más este maravilloso “Starsign” en directo.

Festival musical de cine online

Ok, parece que el título de la entrada pueda llevar a confusión, pero esta mañana he leído en El Confidencial sobre esta iniciativa llamada Filmin Music Festival y no he podido resistirme. Al principio he pensado que merecería la pena ver la película “Auto” de la que hablaban, pues parece que trata sobre los temas relacionados con la industria musical que me interesan y que voy comentando por aquí. No es que Vetusta Morla o Jero Romero de los Sunday Drivers me interesen demasiado musicalmente, pero quizás sí lo que tienen que contar.

La verdad es que lo siguiente que he pensado ha sido “luego me la bajo”, pero luego he leído la iniciativa del Filmin Music Festival y he visto lo que me ofrecían: nada menos que 37 películas para ver en 30 días (y eso que como no me he enterado hasta hoy, ya voy tarde jeje) relacionadas con la música y categorizadas en modo festival. “Auto” es una de las cuatro que sólo están disponibles aquí como estrenos exclusivos, pero he echado un vistazo a las demás y: Ramones… bien, por supuesto; George Harrison… mmmm, seguro que a mi mujer le interesa; Standstill… les tengo la pista perdidísima desde que eran un grupo de post-hardcore, pero seguro que es interesante; una peli sobre el colgado de Genesis P-Orridge… me puedo esperar cualquier cosa; el “Some Kind of Monster” de Metallica… perezón que ni lo compré a 5 libras, pero venga… total a pagar… 7€. Por el precio de una copa de garrafa en Madrid tengo una peli todas las noches de aquí al 15 de Agosto, y además estoy apoyando este tipo de iniciativas, que son el futuro del cine. ¿Y lo mejor? Nada de tonterías de complicadas subscripciones ni de abonos anuales, ¿lo quieres? ¡pues ahí lo tienes!, y a un precio que anima a pagar… ¡¡¡una hora de mi tiempo vale mucho más que esos 7€!!!

Ya comentaré más adelante qué tal ha ido todo, por ahora el único pero es que no me he podido registrar con la cuenta de Facebook y he tenido que hacerlo en Filmin, no es grave. Veremos también cómo es el tema de las versiones originales y los subtítulos, que la de los Ramones parece sólo disponible en versión original con subtítulos sin posibilidad de quitar estos… seguiremos informando desde el festi.

Superventas de la moda: las camisetas de los Ramones

Durante el pasado fin de semana estuve dando varias vueltas por Madrid y por casualidades de la vida, me tropecé con un número inusual de gente con camisetas de los Ramones.

Tengo muchas camisetas de todo tipo, incluyendo de grupos de música, y siempre he entendido, y como yo supongo que mucha gente, que llevar una camiseta, del tipo o marca que sea, te define. El que lleva un caballo de polo está definiendo su estilo, sus gustos, incluso en algunos casos un status social; el que lleva una camiseta de una película se está declarando fan de esa peli, y el que lleva una camiseta de Metallica está diciendo al mundo que es fan de los hombres de negro, y se supone que apoya y escucha a esa banda.

Y llegamos a los Ramones: la mítica banda neoyorquina de punk que debe tener el mejor ratio de camisetas x disco vendido. De hecho, y esto es triste en cierto modo, los Ramones probablemente han vendido más camisetas que discos o entradas para sus conciertos. ¿Fans de su música? La mayor parte de las personas que visten una camiseta de los Ramones tienen pinta de no haber escuchado al grupo en su vida… de hecho, ¿cuántos podrían nombrar 3 temas de la banda? muy pocos… Lo que está claro es que los Ramones estarán para siempre en la cultura popular y eso no lo cambia nadie, lo que pasa es que lo que empezó como un símbolo de rebeldía y de una determinada forma de ser, similar a la iconografía del Ché, ha acabado siendo algo muy distinto, pero así evolucionan el arte, la moda, las tendencias.

Las camisetas de los Ramones empezaron siendo negras, claro; de ahí a rojas y ahora se pueden ver en cualquier color que para eso se trata de combinar… luego está la leyenda urbana de que mucha gente cree que se trata de una colección o línea de prendas de H&M o de Zara y ni siquiera saben que era un grupo de música… y donde está siendo realmente un éxito es en la ropa de niño pequeño, mi hijo con menos de 2 años ya ha tenido varias camisetas de los Ramones.

En fin, sólo espero que al menos los buenos de Joey, Johnny, Dee Dee y Marky/Tommy dejaran todo bien atado y que todo eso se vea traducido en beneficios para sus herederos, y no vaya a los bolsillos de los de siempre. Cuando hablamos de que los artistas diversifiquen, se centren en otras fuentes de ingresos distintas de la música grabada, etc. nos referimos a esto. Sólo que quizás esto no estaba planeado en la hoja de ruta de los 4 chicos de barrio de vaqueros desgastados, camisetas y cazadoras de cuero.

En fin, recordemos una vez más a estos genios que, como tantos otros, disfrutan de un status superior una vez fallecidos a cuando se encontraban entre nosotros