Turismo musical

Turismo Musical

 

A raíz de un informe de UK Music, que es la organización que representa y hace lobby a favor de la industria de la música en directo en el Reino Unido, he querido hoy hablar del turismo musical, es decir, aquel cuyo objetivo principal es asistir a algún concierto o festival, y del que debo reconocer ser bastante asiduo.

El informe, titulado “Wish You Were Here”, como el conocido tema de Pink Floyd, habla de 3,1 billones de libras, es decir, unos 4.000 millones de euros, gastados en turismo musical en el Reino Unido durante 2014, y son cifras que llevan creciendo año tras año. Esta cifra incluye tanto a británicos viajando por el país, lo que podríamos denominar turismo musical nacional, como a extranjeros viajando a las islas para presenciar música en vivo. Y de estos últimos aporta unas cifras impresionantes: 546.000 visitantes, a una media de 751 libras de gasto por persona. Y es que la industria de la música en vivo aporta más de 38.000 puestos de trabajo a tiempo completo en el Reino Unido, país que hay que reconocer que cuenta con la más reconocida escena musical del directo en toda Europa, en casi cualquier género musical del que hablemos.

Sin dudas esos números se ven facilitados por los grandes festivales que tienen lugar en las islas durante todos el verano, y en los que los británicos fueron pioneros: desde los absolutamente míticos como Glastonbury o Reading, a algunos más nuevos que van naciendo y creciendo; y cómo no, a la gran cantidad de salas que programan música en directo a lo largo y ancho de su geografía, y no sólo en Londres. Curiosamente hace poco leía que YouTube, ¡cómo no, la tecnología!, estaba matando la música en directo. No hablaba tanto de asistencia a conciertos, sino a que hoy en día hay muchos artistas con un éxito descomunal sin haber tocado en directo en una sola ocasión. Yo soy de los que pienso que la música en directo goza de buena salud, y que la razón por la que a veces algunos conciertos no presentan un aforo adecuado es más bien por exceso de oferta, tanto de música como de grupos del estilo, que porque la gente no quiera ir a ver a grupos en directo y prefiera quedarse en casa viendo YouTube. De hecho pienso que la retransmisión de todos estos conciertos en streaming (el de ayer de Metallica, la noche anterior a la Superbowl, sin ir más lejos) lo que hacen es llevar todavía a más gente a los conciertos a disfrutar de esa misma experiencia.

 

 

Hoy en día debo reconocer que al menos en los estilos de música que acostumbro a escuchar, y que son fundamentalmente sobre los que escribo aquí, Alemania, Bélgica y Holanda le han ganado la partida a UK, tanto por cantidad y calidad de artistas, logística y facilidades, y también porque suele resultar bastante más económico que las islas. Pero hoy en día nunca sabes dónde te puedes encontrar el siguiente festival o concierto, y siempre recordaré las caras de mis amigos cuando comenté de montar un viaje a Rumanía porque eran las únicas fechas europeas de los genios Agalloch. Porque sí, hay muchas razones para salir de España a hacer turismo musical, y no necesariamente tiene que ser a un festival gigante en Inglaterra o Alemania. Puede ser un único concierto en un fin de semana que te permita visitar una ciudad y disfrutar de ese grupo que por las razones que sean no acaba nunca de tocar en España o en tu ciudad. Es más, tiene casi más sentido el turismo musical para gente que no viva en grandes ciudades, puesto que además de que allí es todavía más complicado ver música en directo, a veces por poco dinero más uno puede ir a una capital o ciudad europea, visitarla y verse el concierto favorito sin necesidad de acudir como siempre a Madrid o Barcelona. Y precisamente muchas ciudades españolas quizás no tienen demasiadas salas de conciertos, pero sí aeropuertos más o menos cercanos desde los que volar a Europa principalmente.

No es que dentro de España no hagamos turismo musical nacional, lo que pasa es que al menos por ahora no he encontrado ningún estudio económico sobre el mismo. En nuestro país los grandes festivales comenzaron a mediados de los 90 (aquel primer Festimad con Rage Against the Machine y Smashing Pumpkins, el famoso Dr Music en medio de los Pirineos), y me gustaría reconocer que somos de los más viajeros cuando se trata del turismo musical, rara vez he acudido a festivales o conciertos fuera de España y no me he encontrado ningún compatriota. Dentro de España quizás el caso de turismo musical más claro haya sido el FIB de Benicassim, que a través de los años ha ido perdiendo adeptos nacionales para ir ganando muchos más fans de fuera, particularmente británicos, atraídos por el proverbial sol, playa y alcohol al que en este caso se ha sumado la música a base de carteles espectaculares y que han situado a la localidad castellonense en el mapa de la música en directo. Creo que de todas formas es algo que España no ha conseguido explotar en toda su extensión, particularmente fuera de la época de verano, que por clima seríamos de los pocos países europeos en donde se podrían montar festivales al aire libre durante el invierno (obviamente en determinadas partes de nuestra geografía, no en todas).

 

 

Para los menos aventurados, una buena alternativa la encontramos dentro de nuestra misma península, puesto que Portugal tiene hoy en día una oferta musical excepcional dentro del tamaño del país, tanto de festivales como de conciertos en salas; y si a la cercanía el idioma, ya que casi todos los portugueses al menos chapurrean español, le añadimos los precios, tanto de la entrada como de los demás gastos aparejados (alojamiento, comida) nos encontramos con una buenísima opción y una gran excusa para visitar a nuestros vecinos portugueses.

Puedo sentirme afortunado de haber estado viajando casi 20 años ya a distintos festivales por toda Europa, que es casi el comienzo de casi cualquier turista musical; de ahí pasé a planes similares a los ya comentados, fines de semana más o menos largos viajando a destinos europeos para acontecimientos muy especiales, hasta llegar a incluso irme a Barcelona o Londres a mediodía y volver en el primer avión de la mañana siguiente y dormir en mi cama (como continuación a la cabezadita del avión). Y por supuesto cada vez que viajo, imprescindible intentar por lo menos hacerlo coincidir con algún acontecimiento musical relevante.

En cualquier caso y gracias a Internet hoy en día es fácil estar al tanto de toda la gira europea de cualquier artista (bien en su web o su Facebook o en sitios especializados como last.fm o Bandsintown), conseguir boletos de forma más o menos sencilla, y plantarse en cualquier ciudad europea y a disfrutar. Y si no tenemos tiempo o no somos capaces de cuadrarlo, siempre hay agencias que montan viajes organizados o incluso que te planifican cualquier viaje, incluyendo de turismo musical.

 

La difícil sustitución del iPod Classic y del scrobbling

iPod_Classic

Hace un par de meses tuve problemas con mi viejo iPod Classic, y puesto que Apple hace ya tiempo que decidió dejar de lado los reproductores de música de alta capacidad, tuve que pasar por el dilema de la sustitución del iPod Classic, y sopesé todas las alternativas, que a continuación expongo:
– utilizar el móvil: a pesar de que habitualmente llevo dos móviles iPhone (el personal y el de trabajo) no era buena idea, sobre todo por la insuficiente capacidad, algunos problemas de batería, etc. Y porque seamos sinceros, el móvil está más bien hecho para disfrutar de un Spotify o de un Apple Music y no para estar metiendo y sacando mp3 todo el rato, porque además iTunes no es la plataforma más sencilla del mundo.
– gama iPod actual: no se ajusta a mis necesidades, puesto que los modelos más asequibles (Nano, Shuffle) no me valen por capacidad; y los iPod Touch no tienen sentido, por precio y porque básicamente son iPhones sin teléfono, y para eso tengo ya dos iPhones.
– otros fabricantes: realmente casi ninguna marca mantiene en su portfolio de productos algo parecido a un iPod Classic, puesto que incluso el mayor rival de Apple durante estos últimos años, Samsung, también ha eliminado su reproductor de música hace relativamente poco.
– ví también que hoy en día existen opciones a muy buen precio de reproductores de mp3 con una capacidad bastante aceptable, para aquellos que sólo queremos escuchar música. Mi problema: ninguno tiene software que permita hacer scrobbling, y es que en mi caso no se trata solamente de escuchar música, sino disponer de detalladas estadísticas de qué escucho, y para ello es necesario que el cacharro en cuestión no sea únicamente reproductor de música sino que tenga posibilidades de incorporar software de terceros como el famoso scrobbler de last.fm.
Por un momento estuve incluso pensando en comprarme el Walkman de Sony, porque es probablemente de lo mejor que hay hoy en día como reproductor, y hubiera sido un deja-vú total comprar un Walkman en 2015, pero no permite incorporar el scrobbler, así que mi gozo en un pozo.
– entonces me pasé a la alta resolución, que para mí al menos era una gran desconocida hasta entonces. Y como en todo, una vez que empiezas a rascar, encuentras un mundo entero con todas sus ramificaciones. El resumen es: hay un nicho de aficionados a la música que necesitan y gustan de escuchar la música en alta resolución, y para ellos hay una serie de aparatos portátiles a medida. Empezando por el PonoPlayer de Neil Young que primeramente salió por Kickstarter (y que no es sólo un aparato, sino también un servicio como PonoMusic), pasando por el modelo de Sony, que efectivamente es un Walkman con un precio absolutamente desorbitado, hasta llegar a lo que yo considero son lo más parecidos al sustituto natural del iPod, y que son marcas como FiiO o iBasso. En muchos casos se trata de marcas chinas pero de gran calidad, tanto de acabados como de software. Con una gran capacidad puesto que los archivos en alta resolución son mucho mayores que los tradicionales mp3, lo interesante es que esta capacidad puede además aumentarse mediante tarjetas de memoria. Y bueno, ya estaba más o menos convencido de adquirir uno de estos cacharros hasta que me tocó investigar la parte de integración con last.fm y pude leer que, pese a las muchas peticiones de usuarios en ese sentido, hasta el momento no había esa integración. Para todo lo relacionado con la alta resolución recomiendo la lectura de este blog que a mí desde luego me ayudó mucho (y en la cuál acabo de ver una entrada reciente similar a esta mía jeje).

Así pues, habiendo descartado todo lo nuevo, quedaba otra alternativa y es mi buen amigo eBay. Es decir, mucha gente tenía iPods Classics e incluso quizás habría algunos nuevos, puesto que cuando Apple anunció que ya no fabricaría más, los estuvo comercializando todavía durante un poco de tiempo, lo mismo que sus resellers, y si hubiera hecho lo que tenía que haber pensado que era comprar uno de repuesto entonces, ahora no estaríamos en estas, pero en fin… Pues bien, ningún chollo en eBay: aquellos que tienen iPods Classics sin estrenar los venden a precio de oro, y los de segunda mano tampoco es que sean ninguna ganga en eBay. Así pues un mercado secundario que está funcionando la mar de bien, por si alguien tiene algún iPod Classic cogiendo polvo en casa.

Última opción, que parece que hoy en día nunca nos acordamos de ella: reparar mi iPod Classic. Y mira por donde, y como por otra parte también es lógico, también aquí hay un mercado emergente, puesto que ya no solamente por lo de last.fm, pero hay mucha gente que tiene ya sus librerías sincronizadas y todo montado alrededor de su iPod Classic, no ha conocido otra cosa, y quiere continuar con él, entre otras cosas porque la alta resolución tampoco va con ellos.
En mi caso, después de mirar y descartar el hacerlo yo mismo (que se puede con maña y con tutoriales de YouTube), puedo ahora recomendar este sitio y se nota que tienen bastante experiencia con los Classics, puesto que ofrecen incluso varias opciones de reparación en función del problema y efectivamente la mía ya la tenían muy trabajada. Lo dicho, servicio de reparación al carrito de la compra, pago fácil con PayPal y a esperar a que lo recojan, servicio impecable y iPod a pleno rendimiento de nuevo (como siempre, comentar que no tengo nada que ver con esta gente, y pagué el servicio como todo el mundo, simplemente me permito recomendarles).

De todas formas habrá que estar muy atentos porque en el momento en que los FiiO y demás conecten sus aparatos a Internet (ese es el tema para conseguir meter todo tipo de software), podemos vivir un nuevo paso adelante en la música portátil, dentro de lo que se conoce como Internet of Things.

Discogs, el panel central de tu colección de música

Discogs_logo

 

Conozco Discogs desde hace unos pocos años, creo que fue mi colega Agustín el que me lo descubrió como una especie de eBay de discos difíciles de encontrar, ediciones especiales, etc. Y aunque tarde, es ahora cuando he comenzado a descubrir el verdadero potencial de Discogs, mucho más allá de un simple marketplace musical.

Ha sido a raiz de poner mi amigo Carlos su colección de CDs a la venta cuando he comenzado a visitar Discogs más a menudo, y he empezado a aprovechar sus posibilidades, que me parecen excepcionales y lo convierten en una pieza central para todo fanático de la música que se precie.
Así pues, ¿qué es Discogs? Pues a simple vista, un marketplace exclusivamente de música donde uno puede buscar cualquier CD y encontrar a determinados vendedores que lo ofrecen, de multitud de países y que se parece a eBay en cuanto a que los gastos de envío los especifica el vendedor, a diferencia de, por ejemplo, un Amazon donde los gastos de envío del marketplace son fijos o de un Play/Rakuten donde no hay gastos de envío (y entiendo que los vendedores ya los incluyen en el precio)

Pero donde empieza a barrer a eBay es que Discogs es un marketplace colaborativo para fans de la música, que contiene absolutamente todas las ediciones de cada disco, porque la gente se molesta en añadirlos, modificarlos, mejorar las descripciones, etc. lo cuál hace que Discogs sea sin duda el mejor lugar que yo conozco en Internet donde mirar las diferentes ediciones de cualquier álbum, por desconocido que este sea. Porque además hay muchas veces que no hay ningún ejemplar a la venta, pero Discogs actúa de archivo o discoteca, lo que le convierte en la enciclopedia más grande de música. Es una especie de Metal Archives (al que se conoce como enciclopedia del metal, también un sitio colaborativo), pero más focalizado en ediciones y compra-venta que preocupados por estilo musical, críticas de discos, etc. Precisamente hace poco Metal Archives ha empezado a catalogar las diferentes ediciones de cada disco, siguiendo supongo el ejemplo de Discogs.

 

 

Hasta ahora mi experiencia de compra es bastante reducida, pero sin ningún problema. Vendedores acostumbrados a marketplace, que te responden los mails rápidamente, transacciones sin problemas con PayPal, feedback al final de la transacción, etc., en ese sentido, nada que envidiar a eBay. La gran diferencia con eBay, y semejanza al mismo tiempo con Amazon, es que no se trata de una subasta, sino que puedes poner un artículo a vender a precio fijo durante todo el tiempo que quieras, lo que ha facilitado que muchos vendedores hayan creado sus tiendas virtuales en el mercado Discogs, que les provee de tráfico y de oportunidades. Y quiero pensar que las comisiones para el vendedor serán menores que en Amazon o eBay, aunque eso lo comprobaré la primera vez que venda. Sin embargo, sí que hay una función que yo calificaría de espectacular, y es que Discogs te dice por cuánto se ha vendido de media esa edición en concreto, y cuál ha sido la copia más cara y la más barata. Y esto es muy revelador, porque todos sabemos que muchas veces los vendedores se suben a la parra sabedores de tener una copia muy difícil de conseguir, pero aquí podemos ver a qué precios realmente se está vendiendo. Porque además otra de las caracterísiticas de Discogs es que permite al vendedor, si quiere, recibir ofertas por debajo del precio, y ya es cuestión de arreglarse entre comprador y vendedor. Es cierto que eBay también permite esa característica, pero la combinación de todas ellas hace que Discogs sea EL LUGAR donde mirar el valor real de cualquier objeto músical (CD, vinilo, cassette, DVD, etc.)

Al mismo tiempo, el hecho de, supongo, cobrar comisiones por las transacciones, hace que la supervivencia del sitio esté garantizada, pues no depende de donativos, publicidad, etc. y ya sabemos que la intermediación siempre gana, y más en este caso que gracias a esa naturaleza colaborativa, la página no tiene que preocuparse de listados, características, etc que requieren muchísimo tiempo y recursos a sitios como Amazon (y que en el caso de Amazon España deja muchísimo que desear)

Pero pasemos ahora a la mejor parte, de la cuál he tardado en darme cuenta bastante tiempo después de visitar Discogs, y es que una de las características del sitio es tener una lista de deseos con su botón de “add to wantlist“; pero también un botón de “add to collection“; es decir, después de llevar años rellenando mi excel con mi colección de música, resulta que Discogs me lo pone mucho más fácil, porque me incluye toda la info adicional del disco, y encima puedo elegir la versión. Con esto, ya sé en qué me voy a centrar los próximos meses a nivel de coleccionismo musical. Y además, una vez que rellenas la colección, podrías poner a la venta cualquier CD en un click, supongo, e incluso recibir un mail de alguien preguntando si le venderías ese CD. Y por supuesto esa colección es exportable a formato CSV (excel), puedes seleccionar en qué carpeta, armario, o dónde está guardado ese CD o vinilo… sencillamente espectacular; esto está hecho por fans de la música para fans de la música.

Otra de las cosas positivas es que con tu wantlist y tu colección te van avisando de nuevos lanzamientos que se ha incorporado al catálogo de Discogs, te va recomendando discos, etc. De nuevo, e igual que en el caso de last.fm, hablamos de webs muy orientadas a disponer de un gran número de datos, de tal forma que estos puedan ser analizados, en este caso para conseguir más transacciones entre particulares o con pequeñas empresas, distribuidoras, etc.

Así pues, desde mi punto de vista, ese dashboard o panel de control puede llegar a convertirse en el lugar de referencia a visitar todos los días cuando abramos el ordenador para saber cómo anda nuestra colección, nuestras ventas, nuestras compras, qué novedades hay en el mercado, etc. Y supongo que seguirán mejorando muchas de las características que hacen de Discogs un lugar especialmente diseñado para auténticos fans de la música, como bien se encargan ellos de comunicar. Otro día, por cierto, hablaré de la ciudad que aloja al equipo de Discogs, que sólo podía ser Portland, Oregon.

 

Mis 100.000 scrobblings en last.fm

100k@LastFM

 

 

 

 

 

Hoy he llegado a la redonda cifra de mis 100.000 scrobblings en last.fm. Para el que no sepa que es un scrobbling o qué es last.fm le recomiendo visitar este otro post de hace unos meses del cuál he recibido excelente feedback tanto de personas que ya conocían este servicio como de aquellos que han alucinado al conocer este particular big data musical.

Me registré en last.fm en Febrero de 2009, pero es verdad que tardé unos meses en empezar a hacer scrobbling, aunque no recuerdo cuándo. Lo que sí es cierto es que, sin convertirse en una obsesión, sí es algo a lo que me gusta prestar atención de vez en cuando porque al fin y al cabo los scrobblings sirven como presentación de los gustos y hábitos musicales de cada uno.

Veamos en primer lugar los 10 artistas que más he escuchado en este tiempo:

 

Top10Artists@LastFM

 

 

 

 

 

 

 

Y bien, ninguna sorpresa por ese lado, de hecho son artistas de los que en alguna ocasión ya he hablado en este blog. Es curioso que los dos primeros artistas sean de música electrónica, unos más clásicos como Depeche Mode y otros más modernos, y a los que siempre he considerado sus mejores discípulos, como VNV Nation. De hecho mis amigos me han escuchado muchas veces aquello de “si Depeche Mode hicieran buena música hoy en día, harían lo que hacen VNV Nation”

Y bien, a partir de ahí mucho rock y metal en sus diferentes vertientes, especialmente grupos de los que empecé a escuchar en la primera mitad de los 90s y que yo considero mis grupos de cabecera. Bandas como Biohazard, Fear Factory o Paradise Lost, cuyos conciertos en Madrid llevo visitando desde hace 20 años (a los tres le vi tocar en el Canciller II en aquella época), y si sumamos los festivales, calculo que les habré visto unas 15 veces o más a cada uno de estos tres. En algunos casos el número de “scrobblings” tiene todavía más mérito, pues las canciones de My Dying Bride duran una media de 9-10 minutos, así que muy probablemente haya pasado más tiempo escuchándoles que a otros artistas con más reproducciones.

Veamos algunas curiosidades:
– he escuchado 3520 artistas, lo cuál habla de 28,4 reproducciones por artista.
– el top ten de artistas suma apenas un 3,8% de los scrobblings totales, un porcentaje que yo considero muy bajo si lo comparo con otras cuentas de Last.fm que he visto, y donde pocos artistas acaparan una gran mayoría de los scrobblings. Creo que ahora mismo no es posible, pero estaría muy bien que last.fm permitiera hacer análisis algo más sofisticados, porque me gustaría ver el principio de Pareto aplicado a mis scrobblings, pues pese a dispersión del top 10, seguro que el 20% de los artistas que más escucho suponen el 80% de mis scrobblings.
– el artista en el puesto 500 de mi lista de más escuchados tiene 55 reproducciones, que es casi el doble de la media, lo dicho, voy a escribir a los tipos de last.fm para preguntar si es posible exportar mis scrobblings a excel, en caso que así sea ya publicaré aquí algún análisis más.

 

 

En cuanto a los álbumes más escuchados, parecería que no debería haber demasiadas diferencias con los artistas más escuchados, pero sí que las hay:

 

Top10Albums@Last.FM

 

 

 

 

 

 

 

En primer lugar, conviene explicar, o al menos eso es lo que he entendido yo, que no es que me haya escuchado estos álbumes enteros, sino que por ejemplo de los 611 scrobblings de Depeche Mode, 127 provienen de temas del “Some Great Reward”.
Y esto lleva a que aparezcan entre los 10 primeros artistas que siempre escucho sus discos de grandes éxitos como Kate Bush (que por cierto, vuelve a los escenarios, sold-out absoluto para los 15 shows londinenses), mismo caso que Journey; y luego bandas con pocos discos como Quicksand, o incluso sólo uno como October People; por último, los temas de Iron Maiden que recopilé para la despedida de soltero de mi amigo Antonio y que llevo en el iPod, y son a los que recurro cuando voy por la calle y pienso “me voy a poner a los Maiden”.

 

 

Por otra parte last.fm también ofrece en su página principal del perfil del oyente los temas más escuchados:

 

Top10Songs@LastFM

 

 

 

 

 

 

Por supuesto, estos son parte de mis temas favoritos, bien por ser unos clásicos de lo que normalmente ya he hablado en este blog, como el “Stripped” de Rammstein o “My Girlfriend’s Girlfriend” de Type O Negative; bien porque alguno me ha enganchado mucho en los últimos tiempos como el “Northern Lights” de Lebanon Hanover; y finalmente, el número 1 lo ocupa “Angel of Death” de Slayer, al cuál le di muchas escuchas en la época en que murió Jeff Hanneman.

 

Setlist.fm: ya no hay sorpresas en los conciertos

Cada día existen más herramientas para los fanáticos de la música, y después de last.fm hoy toca hablar de setlist.fm, una web centrada en los setlists (los repertorios, en castellano) de los conciertos de los artistas… de cualquier artista, de cualquier concierto; la mayor base de datos sobre canciones y conciertos jamás creada. Lo de creada es importante porque, al igual que last.fm y muchas otras websites que triunfan a base de recopilar una cantidad ingente de datos y contenido, éste es mayoritariamente aportado por los propios usuarios en formato colaborativo.

Así pues setlistfm parte de un concepto sencillo, sus usuarios nos dedicamos a recopilar los setlists de los artistas y a añadirlos en esta página. La clave, como siempre que hablamos de datos, es homogeneización, reglas claras, evitar duplicidades, etc. y setlist.fm parece que lo consigue bastante bien. Además de los datos básicos del concierto (banda, fecha, lugar) permite señalar el nombre de la gira o incluso si se trata de un festival; y en lo referente al setlist, poner si se trata de versiones de otros artistas, de medleys, a qué álbum pertenece el tema, si es inédito, si se tocó con algún invitado, si incluye un pequeño trozo de otro tema… en definitiva, todos aquellos datos para los más fanáticos de conocer toda la información. Luego además es divertido porque hay muchas correcciones que hacer y se producen discusiones del tipo “¿Slayer tocaron primero “Angel of Death” y luego “South of Heaven” o viceversa?”, “¿el tipo que subió a cantar era X de este grupo o Y de este otro?”… en fin, siempre hay mucha gente con mucho tiempo… incluso he visto a veces gente subiendo temas a setlist.fm en tiempo real en el concierto y lo más inaudito, subiendo temas porque un colega estaba en el concierto y se lo iba contando (verídico, y nada increíble cuando se trata de fans de Iron Maiden jeje)

Y volvemos al título del post, ¿qué más es lo que ha aportado setlist.fm?, pues que mucha gente vaya sabiendo en muchos casos qué es exactamente lo que va a tocar el artista, en qué orden, etc… aunque claro, eso en el caso de artistas que varían poco o nada el setlist, en otros casos es mucho más excitante pues ya se sabe que el artista en cuestión gusta de cambiar, sorprender, etc etc. Es más, hay una derivada todavía más importante de este “conocer de antemano lo que te van a ofrecer”, que es la decisión de acudir o no al concierto en función de aquello que esté últimamente tocando el grupo en sus conciertos.

A esto se le añade el hecho de que no son sólo setlists actuales, se puede crear cualquier setlist pasado, con lo cuál hay verdaderos fanáticos creando todos los setlists de una gira de 1992, o todos los de una banda a través de su historia… en fin, esto es lo que amamos de Internet, ¿no? Además, setlist.fm se integra bien con last.fm para coger los eventos de ésta, de tal forma que no hay que crear los eventos por duplicados, puedes importar tus eventos de last.fm a setlist.fm… en definitiva, un ecosistema de webs para satisfacer todas las necesidades de los más obsesivos fans de los datos musicales.

¡Hala, todos a contribuir!

Summoning: la verdadera música de El Señor de los Anillos

No somos pocos los que habiendo disfrutado enormemente la saga de El Señor de los Anillos, siempre hemos pensado que la banda sonora debería incluir música más dura y épica. Evidentemente para el oyente casual de rock duro unos AC/DC a cañonazo limpio del “For Those About to Rock” podrían cumplir sobradamente. Mucho más épicos resultarían Manowar, con por ejemplo su “Warriors of the world”.

Pero en el underground metálico y concretamente dentro del black metal es donde encontramos bandas que respiran y viven el legado de la Tierra Media. Y dentro de ellas sin duda la más reconocida y respetada, la más auténtica y también la más copiada es Summoning.

Este duo austriaco llevan alrededor de 20 años años produciendo música épica cuyas fronteras hace tiempo que transcendieron al black metal de sus comienzos, y es que estos tíos han creado su propio sub-estilo, que es lo mejor que se puede decir de un grupo. Y bien, ¿cuál es ese estilo? Summoning están basados en partes orquestales, con baterías electrónicas, donde las guitarras no juegan un papel predominante sino que se mantienen en un segundo plano, y donde las voces son mayoritariamente bastante rasgadas, aunque en determinadas áreas incluyen pasajes hablados y voces limpias. La temática de sus letras está casi desde el principio de su carrera basada en torno a la literatura de Tolkien, con títulos de álbumes como “Dol Goldur” o “Minas Morgul” y canciones como “Caradhras” o “Bauglir”. Todo ello conforma una música absolutamente majestuosa y cinematográfica si imaginamos a miles de orcos atacando en el Abismo de Helm.

Y luego encontramos además la leyenda del grupo: no han tocado nunca en directo ni tienen intención de hacerlo, la información sobre ellos en la red es más bien escasa, al igual que las fotografías de sus miembros, y todo ello ha contribuido a incrementar su leyenda, que empieza a no ser tan underground; más de 7 millones de escuchas en lastfm (y la duración media de las canciones puede ser fácil de 8 minutos), 73.000 reproducciones del mini-trailer sobre su reciente álbum que su discográfica colgó en YouTube, multitud de vídeos fan-made en la propia YouTube y multitud de seguidores en redes sociales de todas partes del mundo.

Peter Jackson, ¡¡¡habemus artista para futuras bandas sonoras!!!

La red social de la música: last.fm

De todas las aplicaciones y webs que hoy en día existen en Internet para los más fanáticos de la música, mi favorita sin duda es last.fm, y suele ocurrir que cada vez que algún amigo me pregunta por una web relacionada con la música que ofrezca determinados servicios que buscan o que les gustaría conocer, les acabo dirigiendo allí. Y lo curioso es que hay mucha gente que no la utiliza o ni siquiera la conoce.

Para comenzar, diremos que last.fm es una red social centrada en la música, esa sería la mejor descripción. Y luego es un servicio de radio por Internet, pero como todo, no depende tanto de qué sea sino para qué la use cada uno, y yo no utilizo todas sus funciones, sino sólo algunas pero que me resultan sumamente útiles o interesantes. Veamos:

– Scrobbling: esta fue la gran ventaja competitiva de last.fm en su momento y lo que le volvió tremendamente popular entre music freaks, y es la posibilidad de “tomar nota” y contabilizar toda aquella música que uno escucha, construyendo de esa forma una base de datos personal, y lo más importante, que se puede compartir. Las fuentes principales por supuesto son los grandes reproductores tanto en ordenadores como portátiles, es decir, iTunes, Windows Media Player y todo tipo de reproductores de sobremesa, y la posibilidad de que cuando sincronizas tus dispositivos portátiles (iPods, iPads, Android, etc…) también toma nota de ello. Así pues con esto sabemos cuál es el artista que más veces hemos escuchado, nuestras canciones más reproducidas, etc… y es a partir de estos datos, como ocurre siempre en la era digital, donde se empiezan a gestar otros servicios.

– Recomendaciones: una de las cosas que más me gusta de last.fm es el tema de las recomendaciones, porque en función de lo que escuchas (los datos que tú le suministras), te va sugiriendo otros grupos. Y debo decir que en la mayoría de los casos las recomendaciones son tremendamente acertadas, a poco que ese grupo tenga un número decente de scrobblings y de oyentes.

– Eventos: algunos amigos me han escuchado esta frase muchas veces cuando hablamos de si un grupo ha confirmado o no un concierto o van a venir a tocar, “para mí, si un concierto no está en last.fm no existe”, es decir, esta es una poderosísima herramienta de marketing para promocionar los conciertos. Porque además como todo va linkado, estos conciertos también aparecen en las páginas de cada artista, te va recomendando eventos en función de lo que escuchas, etc… ya vamos viendo todo el ecosistema social musical que gira en torno a los datos que vas proporcionando… Y es muy divertido, porque hoy en día, particularmente en determinados estilos de música, uno puede hacerse una idea muy aproximada a la realidad de cuál va a ser la asistencia a un concierto simplemente mirando en last.fm y cuánta gente se ha “apuntado a ir” a ese concierto. Yo de hecho empecé en last.fm en este servicio como agenda de conciertos, y luego además permite sincronizarlo con las agendas de otros dispositivos (Outlook, Google Calendar, etc)

– Páginas de grupos: cada grupo dispone de su propia página, y este es el punto central al cuál van todos esos scrobblings. Incluye cuáles son las canciones más reproducidas, los álbumes del grupo, e incluso una biografía del grupo a modo de wiki, es decir, escrita por los propios usuarios. Desde mi punto de vista, todos los grupos deberían preocuparse de tener su página de last.fm perfectamente actualizada, igual que hacen con la de Facebook, porque si bien aquí el tráfico es infinitamente inferior, la afinidad es enorme, es decir, la gente que entra está verdaderamente interesada en la música. Aquí es también el lugar donde los grupos suben temas de forma gratuita para que los visitantes los escuchen, y hay incluso álbumes enteros ahí subidos. Por supuesto es otra excelente plataforma desde la cuál linkar la web principal del grupo, sea un dominio propio, una página en Facebook, etc…

– Amigos: ya hemos dicho que esta es sobre todo una red social, en la cuál puedes incluir amigos, y puedes ver toda la actividad de tus amigos, como qué escuchan, qué eventos están pensando en asistir, sus temas favoritos, etc. y por supuesto cuantos más amigos, más datos, más recomendaciones, más eventos recomendados…

– Radio: last.fm ha fue muy conocida en su momento como un servicio de radio, porque te ofrece muchas posibilidades de descubrir nueva música en función de la que escuchas, y en su momento era un modelo freemium que luego prácticamente se convirtió en premium. Y la verdad es que el negocio supongo que se está moviendo en otra dirección, puesto que apenas veo actividad por ese lado; ciertamente es un servicio que nunca he utilizado, básicamente porque prefiero escuchar mi música, que ya apenas tengo tiempo para escuchar todo lo que tengo, y las recomendaciones prefiero buscármelas yo mismo, entre otros sitios en la propia last.fm

En fin, seguiré hablando de last.fm en otras entradas en el futuro, quizás desarrollando algo más alguno de estos servicios, pero creo que por ahora esto sirve para aquellos que se estén preguntando en qué consiste el famoso scrobbling (que he visto que ahora también se pueden scrobblear vídeos… interesante mmm)

 Aquí mi perfil de last.fm para hacerse una mejor idea de todo esto que he comentado.