A vueltas con el repertorio: The Cure, Europe y King Crimson

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Cuando están de gira, los repertorios o setlists de los grupos siempre es un tema delicado, ya hablé del tema en su momento en la entrada en que comenté sobre esa gran plataforma que es setlist.fm, y que es de gran utilidad para saber qué puedes esperar de un concierto, en caso que estés dudoso si acudir, o puede servir como el mayor “spoiler” para aquellos que normalmente preferimos vernos sorprendidos por el grupo en cuestión. Y esta semana hemos tenido en Madrid algunos ejemplos caprichosos relacionados con los repertorios.

En primer lugar, después de muchos años sin pasar por aquí, los reyes del rock progresivo hacían dos fechas consecutivas en Madrid, y durante 3 horas cada día deleitaron a sus fans con set-lists relativamente diferentes los dos días, tanto en los temas como en el orden de los mismos. Este es un buen ejemplo de concierto especial de verdad para fans, con unos señores que ya tienen una edad respetable, pero que devuelven a sus fans cada euro invertido en la entrada del concierto. En contraposición a ellos, tenemos montones de grupos sin su grandeza que racanean a sus fans en los conciertos; quizás el caso más sangrante sea el de Paradise Lost, grupo del que me considero superfan. Si a su ya simplemente correcto directo le sumamos el que tras más de 25 años de carrera, son incapaces de ofrecer más de 90 minutos de concierto, dejan siempre una sensación de lo que podría haber sido y no fue, al menos a mí. Culpa mía en cualquier caso, que le he visto más de 15 veces y sigo picando cada vez que vienen a Madrid.

 

 

Además de King Crimson, otros dos grupos, que se hicieron mega-conocidos en la segunda mitad de los 80 en España como son The Cure y Europe, aterrizaron en Madrid la misma semana.

En el caso de Europe la gira se anunciaba como el 30º aniversario de su álbum más exitoso, “The Final Countdown”, famoso en el mundo entero por el tema título, un himno que puede competir por ser uno de los tres temas más famosos de los 80s sin ningún problema, en una década exuberante musicalmente.

Así pues, todos los presentes pagamos religiosamente nuestros 42€ de entrada (aforo completamente vendido en Riviera), no tanto por escuchar de nuevo el tema en cuestión, que lo tocan siempre, sino por escuchar el disco entero en un ejercicio de nostalgia, y porque además es un muy buen disco.
La sorpresa viene al poco de comenzar la actuación cuando Joey Tempest anuncia que no iban a tocar un disco entero, ¡sino dos!. Yo soy de los que piensan que merece la pena ir a ver estos revivals de disco entero y pagar más si es necesario, pero ¡ay, madre mía!, que se tocan también entero el reciente “War of Kings”, que por supuesto en Riviera casi nadie había escuchado. En ese momento todos asumimos que ese es el precio a pagar si queremos escuchar el “The Final Countdown” enterito, pero el problema es que “War of Kings” entero deja fuera clásicos de Europe que no están en ninguno de los dos álbumes como “Superstitious” o “Prisoners in Paradise”, que no deberían faltar.

El troleo luego es máximo cuando comienzan la segunda parte del concierto, es decir, el disco de “The Final Countdown” con el himno homónimo. ¿Pero esta no debería ser la última canción? Pues no, Europe tocan el disco en riguroso orden, lo cuál hace que sus tres mayores hits caigan todos seguidos en mitad del concierto, y que de ahí en adelante sólo ese enorme “Cherokee” vuelva a ser coreada con cierta intensidad por los fans; al final, tienen incluso que volver a tocar una pequeña parte del “The Final Countdown” para que el sabor de boca no sea tan agridulce.

Parece que en cualquier caso los suecos podrían haber trabajado algo más el setlist, quizás el propio concepto de la gira, y porqué no, el merchandising de la misma, que daba vergüenza ajena verlo; las camisetas de los vendedores fuera de la sala tenían mejor calidad que las del merch oficial del grupo.

 

 

Mira que soy enemigo absoluto de mirar setlist.fm y de tachar de spoilers a los que lo consultan, pero al final voy a tenerle que dar la razón a un amigo que dice que el gran problema de los spoilers no es setlist.fm, sino los propios grupos que hacen una gira europea en modo piloto automático y cuyo concierto en Madrid es exactamente igual que el de Praga o el de Londres.

Por contra, The Cure, con unos cuantos añitos más en sus piernas que Europe, están dando conciertos cada 2 días de 2 horas y 45 minutos, y entre 28 y 32 temas. Por lo que me han contado, han ensayado 90 temas, y más o menos con una esqueleto de unos 20 temas fijos (que incluye sus mayores éxitos y otras que me imagino que le apetece tocar a Robert Smith), cambian un montón el repertorio de una noche a otra. En mi caso, un domingo lluvioso, oscuro y miserable como pocos en Madrid, muy apropiado ya no sólo para los Cure, sino para un festival de funeral doom, no fue problema para que los ingleses agotaran las entradas con muchísimos meses de antelación y el Palacio registrara un lleno hasta la bandera. Según algunos amigos míos, nos tocó el repertorio B, pero es que no hay A y B, sino tantos repertorios como se le ocurran al señor Robert Smith. Es verdad que en Bilbao optaron por un repertorio que comenzaba con la maravillosa “Plainsong”, y que incluía hasta ocho temas de “Disintegration” y en Madrid lo basaron mucho más en “Wish” y en “The Head on the Door”.

Pero qué quieres que te diga, cuando un grupo, pese al precio alto de las entradas (84€ la entrada de pista, el doble de Europe) toca semejante repertorio, el hecho de que seleccionen unas y no otras ya va acorde con el gusto personal; en mi caso, sólo escuchar el “Burn” de la banda sonora de “El Cuervo” me pareció una noticia excelente, otro amigo se quejaba que en Madrid no tocaron “Charlotte Sometimes”; otros que la última vez, hace 8 años, se fueron a las 3 horas de concierto con 35 temazos… en fin, para gustos los colores, aunque en el caso de los Cure suela ser siempre el negro.

 

Immaculate Fools y The Chameleons en directo en Madrid

 

Immaculate Fools Spanish Tour 2015

 

No suelo hablar demasiado de conciertos en ElFuturoPerfecto, y mientras que algunos blogs antiguamente tenían una función de hacer de agenda de conciertos, hoy en día, con sitios sociales y colaborativos como last.fm o BandsInTown este enfoque, desde mi punto de vista, carece de sentido. Sin embargo, sí me gusta de vez en cuando recordar cuándo acontece algún concierto especial, como es el caso, ya que Immaculate Fools vuelven a la acción tras muchos años alejados de los escenarios.

Para que el título del post no lleve a engaño debería llamarse “Immaculate Fools y The Chameleons en directo en Madrid (cada uno por su lado)”, puesto que no forman parte del mismo concierto ni por supuesto es el mismo día, aunque sí con una semana de diferencia. Hablemos primero de Immaculate Fools, por tratarse de su primera visita a Madrid, que no a España. Esta fue una banda que gozó de cierta popularidad durante la segunda mitad de los 80s y principios de los 90s, especialmente en España, y no tanto en su natal Reino Unido, donde supongo que no tenían la imagen adecuada para que la siempre modista prensa británica se interesara por ellos.

Como es el caso con muchos de estos grupos de la época, su entrada en España se produjo a través de Valencia (de nuevo volvemos a hablar aquí de grupos de Maxi-Pop), pero en este caso también a través del norte de España, donde la banda llegó a ser bastante popular. Su primer disco, de 1985, “Hearts of Fortune” contenía temazos como el que daba nombre al grupo o su primer single de 1984 “Nothing Means Nothing”.

 

 

Con el paso del tiempo Immaculate Fools se hicieron unos habituales de los escenarios españoles, tocando en lugares como por supuesto Valencia, pero también en Toledo  o en Galicia, lugar en el que su cantante Kevin (Ray) Weatherill pasaba largas temporadas. Durante los últimos años Kevin se convirtió en Dirty Ray y ha estado tocando varias veces en España, interpretando en muchos casos los clásicos de Immaculate Fools. Pero esta vez la vuelta va en serio y si bien no parece que sea la resurrección de la formación original (que incluía tanto a los hermanos Weatherill como a los hermanos Ross), sí es un concierto de Immaculate Fools. Sólo me queda, eso sí, la duda del tirón popular de esta banda hoy en día, y así de primeras La Riviera se me antoja un recinto demasiado ambicioso para una banda cuyos días dorados ocurrieron hace más de 25 años. Veremos en cualquier caso si las redes sociales son capaces de despertar de su letargo a todos esos fans que les veneraron en aquella época dorada.

 

 

El caso de The Chameleons es totalmente diferente, ya que de un tiempo a esta parte se han convertido en unos fijos en nuestros escenarios, al menos en Madrid. Es más, su concierto tendrá lugar exactamente un año después de su anterior visita, donde interpretaban en su totalidad su disco “Script of the Bridge”
Desde hace un tiempo se llaman The ChameleonsVox (supongo que por temas legales con el resto del grupo, ya que el que manda es Mark Burgess, el cantante), y esta vez el tour se titula “We Are All Chameleons Farewell Tour”, puesto que Mark anuncia su retirada de los escenarios “de forma continua”. Es decir, no harán grandes tours, sino sólo conciertos puntuales, lo cuál no es tan mala noticia para los fans españoles, puesto que por distancia a las islas y popularidad, es seguro que España seguirá siendo destino más o menos habitual.

En este caso el concierto cuenta también con el aliciente de disfrutar de los madrileños October People como teloneros, de los cuáles ya hablé en su momento, y que acaban de publicar su segundo disco. Precisamente pude disfrutar hace un par de meses del concierto de presentación de este “Love Is Colder Than Death” y fue espectacular, con lo que espero que puedan ganar muchos fans de teloneros de Chameleons, pues al fan medio de The Chameleons debería agradarle la revisión del post-punk que realiza el cuarteto.

 

Helmet plays Betty

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Hoy viernes uno de los grupos absolutamente fundamentales de la vibrante escena neoyorquina de metal alternativo de los 90, mis adorados Helmet, se presentarán de nuevo en Madrid dispuestos a ofrecernos otro de sus intensos shows. Y este además es especial, puesto que conmemora el 20º aniversario de la edición de mi álbum favorito, y uno de sus más aclamados, “Betty”. Así pues, como ya han anunciado y como muchos otros artistas, Helmet harán las delicias de sus fans tocando “Betty” entero de principio a fin, un “Helmet plays Betty”, algo que ya hicieron en su anterior gira con su todavía más exitoso “Meantime”.

Helmet es una banda que a lo largo de su historia ha merecido mejor suerte. “Meantime” y “Betty” fueron grandes obras de metal alternativo de los 90s, pero ellos nunca llegaron a alcanzar el status de estrellas. Sus videos se veían en la MTV, sus fans les adoraban, otros músicos influyentes hablaban muy bien de ellos, y contaban con el apoyo de una multi como Interscope. “Meantime” vendió 2 millones de copias en la época; pero quizás se adelantaron a su tiempo o, en mi modesta opinión, les faltaba imagen y también algo más de accesibilidad en su música para llegar a las masas. Y eso que gozaron de oportunidades: “Milquetoast” se incluyó en la banda sonora de “El Cuervo”, una de las más famosas de la época; con House of Pain crearon esa joya titulada “Just Another Victim” para “Judgement Night”; con”Aftertaste” estuvieron de gira con la banda sensación del momento, Marilyn Manson; grupos como Deftones o Korn, que sí que triunfaron a nivel masivo, les tenían como una de sus máximas influencias; de hecho su productor Terry Date fue el artífice del sonido Deftones, y desde luego esos riffs cortados que popularizaría el nu-metal son marca de la casa de Helmet.

 

 

Hablar de Helmet es hablar de Page Hamilton, él es Helmet; y por desgracia, como muchas otras bandas de la época, sobrevive en esta industria actual saliendo de gira a tocar sus grandes éxitos o sus álbumes del pasado con músicos de talento bastante más jóvenes que él. La formación inicial de Helmet la componían Hamilton a la voz y guitarra, la base rítimica de John Stanier y Henry Bogdan, y Peter Mengede a la guitarra. Fue este último en primero en marcharse, y de hecho formó aquella otra banda maravillosa llamada Handsome. Fue sustituido por Rob Echevarria, que tras su pasó por Helmet se unió a Biohazard. Helmet son una banda legendaria, pero sólamente publicaron 4 álbumes en su primera etapa: los dos nombrados junto al inicial “Strap It On” y su obra final, “Aftertaste”; otro álbum que, en su momento, el difícil sucesor de “Betty” fue considerado una obra menor y que yo, tanto en aquella época como ahora, sigo disfrutando enormemente.

Tras el fracaso comercial de “Aftertaste”, Hamilton decidió poner punto final a Helmet, hasta que volvió en 2004 con una nueva obra titulada “Size Matters”. Tras ella han publicado otros dos álbumes correctos, a los cuáles desde mi punto de vista les falta algo de la magia de sus obras clásicas; pero que en cualquier caso permiten a Hamilton & Co seguir dentro de la industria, y para suerte nuestra, aparecer por estas tierras de manera más habitual que en su primera época. De hecho en su primera etapa tan sólo se les pudo ver en una gira, durante la segunda visita de Marilyn Manson a Madrid para presentar el “Antichrist Superstar”. Cartel muy extraño aquel domingo de Junio: Pist.On (hablaré algún día de ellos), Helmet con “Aftertaste” y Manson, que de tocar en Noviembre del 96 en una sala pequeña, llenaba tan sólo 8 meses después La Riviera. El volumen al que tocaron Helmet fue el más alto que yo habría presenciado nunca en una sala de esas características, y a día de hoy todavía recuerdo aquel concierto por ello. Posteriormente Hamilton volvería a España a presentar alguna de sus nuevas obras (quiero recordar que en la gira de “Monochrome”, hablo de memoria) y por supuesto la gira de 2012 donde tocaban “Meantime” entero.

Contando estoy los minutos para que esta joya comience a sonar en la sala Copérnico:

 

El auge de las bandas tributo

Hace poco la mayoría de mis amigos marcharon una tarde de viernes otoñal a ver un espectáculo singular en el Palacio de Vistalegre, miles de personas allí congregadas para disfrutar de los éxitos de una de las mejores bandas de la historia, Queen. Y bien, ¿a qué se debía el llenazo?. Dando por hecho que el único e irrepetible Freddie no va a volver, ¿de qué se trataba, Brian May en solitario interpretando temas de Queen?, ¿Queen con Paul Rogers o con cualquier otro cantante y sin el bajista John Deacon como han hecho en las últimas giras? Pues no, en la España de la crisis de 2013 el Palacio de Vistalegre se llena a 36 eurazos del ala para ver una banda tributo a Queen llamada God Save The Queen, confirmando el auge de las bandas tributo.

Hacía tiempo que era consciente de esta moda de acudir a conciertos de bandas tributos, pero fue a principios de año cuando vi que Pink Tones, una banda española tributo a Pink Floyd, había llenado La Riviera… ¿cóooomorrrr?. Pues sí, así es la vida, si Roger Waters no viene a Madrid ya se encargan otros de sustituirle y dar a los “fans” lo que quieren. Digo lo de fans entrecomillado porque siempre tengo la impresión que los que acuden a este tipo de conciertos son muy fans de un grupo pero poco fans de la música en general, como los que acuden al concierto de los AC/DC, los Maiden o Metallica una vez al año pero no se dejan ver durante el resto de la temporada.

Yo pocas veces he ido a ver a grupos tributo. En Madrid, ninguna. Porque mi agenda siempre ha estado plagada de conciertos interesantes, de grupos más famosos, menos famosos, grupos nuevos, lo que sea; pero en mi lista de prioridades las bandas tributo siempre han estado muy abajo. Y siempre han existido y siempre existirán, pero yo siempre las había visto con un objetivo: en primer lugar rendir un homenaje a sus ídolos y al mismo tiempo amenizar noches de directo, como sí que me había pasado de encontrarme en un bar grupos tributo tocando.

Me acuerdo además de haber leído a Gene Simmons hace unos años que su idea era que Kiss continuarían con otros miembros en el futuro, aunque no estuvieran él y Paul Stanley, y si lo dice el hombre con más afán de ganar dinero en el mundo de la música, habrá que prestarle atención. Tenemos buenos ejemplos de bandas que sustituyeron sus carismáticos cantantes por cantantes de bandas tributos, “Ripper” Owens se montó en la moto de Rob Halford  en Judas Priest o el filipino Arnel Pineda es un excelente frontman para los Journey del siglo XXI a donde Steve Perry nunca volverá.

Pero eso está bien, siempre ha sido así, lo que ocurre es que en determinados países las cosas no encajan, y volvemos a este bendito país. En un entorno donde no se compra música, donde muchos conciertos de bandas nuevas o consagradas presentan un aspecto desolador, donde es muy difícil para nuevos artistas llegar a las masas, esas mismas masas se dedican a acudir al tributo, al refrito, a gastarse dinero en grupos que no aportan nada a la historia de la música y que viven del legado de otros. Y además algún colega que creías con un poco de criterio te dice “es que era como ver a Freddie Mercury”… sí, claro, majete. Ha llegado a ocurrir este otoño en España que había dos bandas tributo a Queen girando por la península. Y algún amiguete promotor del underground metalero que te dice “no traigo a estas pedazo de bandas porque ya sé que voy a perder dinero”

En fin, que está claro que hay nichos de mercado y está claro que el gran público siempre ha sido ignorante para apreciar la calidad musical, pero sería triste que todos esos grupos que están en su local de ensayo empezando con las versiones de sus ídolos aspiraran a convertirse en “la más grande banda tributo a”, en vez de en “la más grande banda” y punto.

Salas de conciertos en Madrid: perdemos las mejores

Con el enésimo cierre de la Sala Caracol la situación de la música en vivo en la capital de España cada vez va a peor. Es verdad que a nivel de agenda no nos podemos quejar en exceso porque aunque siempre hay giras internacionales que se nos escapan, especialmente si nos comparamos con países centroeuropeos, últimamente la agenda está repleta, pero el problema ahora mismo está en el nivel de las salas de conciertos. Hasta hace unos días pensaba también que la cantidad de salas era pequeña, pero al investigar y recopilar para esta entrada me he dado cuenta que no es tanto un tema de cantidad sino de calidad y que sobre todo, que en términos de salas de conciertos en Madrid, de un tiempo a este parte, perdemos las mejores.

Veamos cuál es el panorama actual de las salas de rock en nuestra ciudad a través de una heterogénea clasificación que se me ha ido ocurriendo:

Las que han pasado a mejor vida o están en peligro de hacerlo:

Para mí, Caracol es la mejor sala de la capital. Bien comunicada, lo cuál es algo esencial, con bares cerca (los pinchos de tortilla gigantes del bar de la esquina son legendarios) y aunque sirve de discoteca su configuración es de sala de conciertos: techo altísimo, nada de molestas columnas, visibilidad perfecta, sonido increíble, escenario alto… Esperemos que consigan salir a flote de nuevo y los aficionados podamos seguir disfrutando de la experiencia Caracol, yo desde luego me solidarizo con sus trabajadores.
Ritmo y Compás, sala mítica, también excelentemente comunicada al lado de la Avenida de América, cerrada hace más de 1 año, era LA sala ideal para conciertos de menos de 300 personas; en este caso, la empresa no llegó a un acuerdo para renovar el contrato con la propiedad, un lose/lose en toda regla. Allí he podido disfrutar de conciertos irrebatibles, charlar tranquilamente con los músicos en la puerta, en fin, enorme sala. Ritmo y Compás sigue existiendo como locales de ensayo, estudio de grabación, management, etc. pero desgraciadamente no como sala de conciertos.
Gloss Club: parece que el local sigue en pie, y ahora se dedican al techno en vez de a la música latina, pero al parecer no quieren hacer conciertos por problemas con los vecinos. Este local se ha llamado de diferentes maneras a lo largo del tiempo, quizás su época de mayor esplendor fue como Katedral, mi concierto más recordado allí fue Marilyn Manson en el año 96, con un ambiente increíble y una banda en estado de gracia, presentando “Antichrist Superstar”. Luego como Gloss Club han acogido en los últimos años conciertazos de Neurosis o Godflesh por poner dos ejemplos.

Salas consolidadas

Con este nombre me refiero a ese tipo de salas que llevan muchos años funcionando, programan más o menos a menudo y llevan bastantes años formando parte del circuito de directos de la ciudad.

Moby Dick, donde estuve hace un par de semanas viendo a A Place To Bury Strangers, suena bien y personalmente me pilla a pata de mi casa, con lo cuál siempre es bienvenida.
La Sala Live, con alguna molesta columna y un techo algo bajo, no tan bien situada, algo demasiado al sur para mi gusto, pero el sonido es bueno normalmente, y tiene enfrente una pulpería interesante en la que tomarse algo. Creo que mi primer concierto allí fue de Lacrimosa a finales de los 90, han tocado allí Volbeat antes de hacerse masivos (y tuvieron media entrada) y recuerdo un concierto espectacular de Biohazard en la gira de reunión, la última vez con Evan Seinfeld.
Arena/Heineken/Ku/Marco Aldany: ya un clásico del circuito del directo madrileño, sonaba mal hace muchos años pero lo han ido solucionando, los precios de las bebidas son claramente abusivos, pero la localización y las posibilidades de tomarse algo antes del concierto son sobresalientes. Recuerdo con mucho cariño el enorme concierto de At The Drive-In en la gira del glorioso “Relationship of Command”.
La Riviera: allí estuve viendo el otro día a los grandiosos Alter Bridge de Myles Kennedy y a los Halestorm de la amiga Lzzy Hale, y he visto innumerables conciertazos a lo largo de los años, si sólo quitaran esas horteras palmeras del medio para ver mejor al señor Trent Reznor cuando ha venido con NIN…
Joy Eslava: un clásico en la noche madrileña a nivel de discoteca para un público determinado, no alberga demasiados conciertos más que cuando desaparecen otras salas, pero hay que reconocer que está muy bien, y vi allí uno de los mejores conciertos de mi vida, Therion presentando el “Gothic Kabbalah”, por lo que sólo por eso ya le tengo especial aprecio.
El Sol: un clásico, aunque hace mucho que no programan nada de mi interés, más bien pequeña y no especialmente bien hecha para conciertos, Rachel Arieff celebra allí su anti-Karaoke  madrileño todos los meses.
Copérnico: en el barrio de Argüelles, va por rachas, hay épocas en que se celebran muchos conciertos allí, otras en las que no programan absolutamente nada, y creo que es de esas salas cuya demanda depende de la disponibilidad de otras. Precisamente el actual cierre de Caracol ha enviado allí varios conciertos próximamente.


Salas pequeñas

En muchos casos se trata de bares más o menos grandes con disponibilidad para realizar conciertos, y que suelen tener programaciones bastante atractivas, aunque por tamaño se trata de música underground.

Wurlitzer Ballroom: que tiene el gran inconveniente que los conciertos comienzan muy tarde pero que para un tipo de grupos sin pretensiones está muy bien, muy céntrico, puede sonar bien…
Taboo: he estado muy pocas veces, recuerdo ver allí un conciertazo de Morne, pero por localización, en pleno barrio de Malasaña, es una alternativa muy válida.
Boite Live: también en el centro, y aunque realmente no está demasiado bien preparada a nivel de visualización para albergar conciertos, últimamente siempre tiene cosas programadas.
Gruta’77: otra en la que los conciertos comienzan tardísimo incluso entre semana (no es extraño salir de allí a la 1:30h-2am), y la localización, tan al sur de Madrid, puede ser un punto a favor o muy en contra. Dedicada sobre todo a punk y rock n’roll en sus diferentes variantes. Curiosamente Escape With Romeo vinieron 2-3 veces seguidas a tocar a esta sala, y siempre en domingo, para mi gusto el peor día de la semana, incluso que el lunes.
Barracudas: esta sala programa sobre todo hardcore y punk aunque últimamente han abierto algo el abanico, su mayor problema es el tamaño, lo cuál hace que a veces ver allí un concierto sea un suplicio.
Siroco: otra sala bastante céntrica y que depende de si está completamente llena o tiene media entrada, se esté a gusto o sea un pequeño infierno. Allí he visto grandes conciertos de Russian Circles o de October People
Maravillas EspectaClub (anteriormente Nasti Club, antiguamente Sala Maravillas): sólo recuerdo haber estado una vez en los últimos años, que fue en el concierto de Austra, pero justo coincidió con su cierre como Nasti. Esta es la sala donde nació el conocidísimo FIB de Benicassim pero supongo que por estilos musicales programados, no me he prodigado demasiado por allí.

A evitar

Evidentemente hay muchas que por diversas razones podrían denominarse como infumables o evitables, pero me centro en las dos mayores decepciones que como sala de conciertos uno suele encontrarse en Madrid, y que definitivamente le quitan a uno las ganas de acudir.

Ramdall: en realidad es que no tiene nada de sala de conciertos, porque es una discoteca, con buena pinta, eso sí; con un escenario bajísimo, un volumen que en algunos conciertos tira a bajo y en otros a embarullado, cuando no las dos cosas, que deja una sensación casi siempre desangelada… en fin… creo que ahora han optado por dejar de hacer conciertos, lo cuál constituye motivo de alegría por mi parte y la de unos cuantos más.
Penélope: muy bien situada y con una de las dos mejores pizzerías de Madrid al lado, La Esquinita (y también la hamburguesería Don Oso es notable), esta es la típica sala del barrio de Moncloa donde hace muchos años había fiestas universitarias de barra libre y cuyo nombre más recordado podría ser Vado Permanente. Columnas en medio, sonido bajo o pésimo siempre, la única vez en que en esta sala se ha podido disfrutar algo de un concierto fue en la gloriosa III edición del maravilloso festival Madrid Is The Dark Fest.