Primeras impresiones de Apple Music

ARCHIV - ILLUSTRATION - Ein Kopfhörer umgibt am 11.06.2015 in Erfurt (Thüringen) ein iPhone mit dem Schriftzug "Apple Music". Photo by: Sebastian Kahnert/picture-alliance/dpa/AP Images

 

Y bien, a punto de cumplir su primer mes de vida, es buen momento para hacer un pequeño repaso sobre el controvertido Apple Music.

En primer lugar, y para los más despistados, ¿qué es Apple Music? Pues por encima de todo, un servicio de streaming de música, con un catálogo de unos 30 millones de canciones y que por un precio de 9.99$ ó 9.99€ al mes puede ser todo tuyo. Añade además servicios de curación (palabro que en castellano supongo que no existe como tal, y que viene a equivaler a recomendación), y una especie de radio denominada Beats1.

¿Por qué lo de controvertido? Pues por varias razones:
En primer lugar, por el ya famoso anuncio de Apple que le hizo ponerse a gran parte de la industria independiente en su contra, ya que anunciaron que los tres meses gratis que disfrutarían los usuarios no correrían de cuenta de una compañía que acumula billones de dólares en el banco, sino sobre las espaldas de los sufridos artistas, que serían los que dejarían de cobrar sus fracciones de céntimo por reproducción durante esa fase inicial. En esto surgió la defensora de los artistas desamparados, también conocida como Taylor Swift, que igual que hizo con Spotify, decidió despacharse a gusto contra Apple. Al final, donde dije digo, digo Diego, y por supuesto desde Apple pagaremos a los artistas durante esos tres meses pero qué bien nos ha venido esa publicidad extra que necesitábamos para darle relevancia a nuestro nuevo juguete.

En segundo lugar, la polémica viene marcada por las expectativas respecto al servicio de Apple, que siendo el líder en descargas digitales gracias a iTunes, ha tenido que comprar a precio de oro una compañía como Beats para hacerse, por un lado, con una línea de auriculares que son tan caros y hipsters como deficientes en el momento en que tu música no está compuesta por bajos machacantes; y por otro, hacerse con una supuesta plataforma de streaming. que era lo que Beats estaba lanzando en el momento de su adquisición y que, remozado, es ahora el que lanza Apple con el equipo de Beats de Jimmy Iovine y Dr. Dre junto con el jefe de Nine Inch Nails, Trent Reznor.

 

 

Otro punto polémico aparece relativo a cómo encaja este servicio dentro de la filosofía de Apple, qué quieren conseguir con Music exactamente. Es decir, está claro que su iTunes como plataforma de compra de canciones digitales como modelo estaba agotado, pero podrían haber comprado Spotify directamente, y en cambio se dedicaron a reconstruir Beats. Además, parece que Apple, el gran disruptor, ha llegado tarde y el modelo es demasiado similar al establecido. Esto, unido a las declaraciones de Iovine al respecto de qué es exactamente Music y qué busca (una plataforma para artistas, más que para usuarios) hace que nadie esté muy convencido de dónde está realmente el valor o la diferenciación respecto a sus competidores.

Y por último, la polémica viene porque es Apple, y al igual que disfrutan de una legión de fanboys, también tienen un gran número de hateboys que aborrecen todo aquello que ofrece y que representa la marca de la manzana, sean teléfonos, relojes o servicios de streaming.

En cuanto a la recepción por parte de los usuarios, pues por ahora, fría. Debo confesar que no lo he utilizado, y lo primero de todo es porque soy terriblemente malo cuando se trata de salirme de un servicio o de una suscripción. En segundo lugar, no había leído nada que lo hiciese diferente de Spotify, así que pensé que seguiría con mis compras de CDs y algunos vinilos, escuchando Spotify free y Bandcamp y poco más, porque como Apple, una vez pasados los tres meses, no tiene opción gratuita, para qué siquiera sumarse. Afortunadamente, tengo dos excelentes amigos que son usuarios de Spotify Premium y que sí han probado Apple Music y el feedback es el mismo: difícil de saber manejarse con él, nada intuitivo, es decir, lo que en términos técnicos se conoce como UX (user experience, experiencia de usuario), algo que nadie esperaría de un producto Apple, que siempre han tenido en su facilidad de uso uno de sus puntos fuertes. Para lo que hay, no se mueven de Spotify,

Por otro lado está el feedback que uno se encuentra en Internet (aquí uno de muchos ejemplos) y que habla de un producto con múltiples fallos, con una versión móvil aceptable pero que no está nada clara en los ordenadores de sobremesa y los portátiles, donde por supuesto funciona a través de iTunes; con docenas de usuarios que hablan de miles de archivos perdidos al sincronizar sus librerías pre-Music, que recomiendan realizar un backup de todos los archivos musicales, etc. Tan acostumbrados como están al éxito en Cupertino, parece que necesitan seguir trabajando mucho para convertir Music en otro de sus característicos éxitos comerciales.

Por mi parte, cuando me han preguntado por Apple Music siempre he dicho lo mismo: es bueno que Apple entre en el streaming, porque de esa forma el conjunto de la industria gana. Aquí lo interesante es que los fanboys se pasen en masa a pagar 120€ ó $ al año, porque de esa forma los artistas tendrán otro fuente de ingresos importante. Por supuesto algunos se marcharán de Spotify, Deezer o Pandora, pero muchos otros serán nuevos pagadores de streaming. Y es lo que digo siempre, cuando en vez de 10 millones de usuarios premium, Spotify, Apple y los demás tengan 200 millones, entonces hablaremos de una industria, y por supuesto de unos ingresos para los artistas, muy diferente a lo que vemos hoy en día.

 

Taylor Swift contra Spotify

 

Taylor Swift_1989

 

 

Parece que cada cierto tiempo, alguna de las estrellas de la música popular actual toma la decisión de retirar toda su música, tanto temas nuevos como antiguos, del catálogo de Spotify y demás compañías de streaming. En este caso ha sido Taylor Swift quién ha tomado esta decisión de forma conjunta con su sello discográfico, aprovechando la salida al mercado de su nuevo álbum, “1989” Esto ha causado cierta polémica entre los artistas, que continúan quejándose de lo poco que les paga Spotify a ellos, y también entre usuarios del servicio sueco de streaming, que quieren escuchar estos álbumes como parte de su pago mensual. Así pues, si hace unos meses era Thom Yorke el que se levantaba en armas, ahora podemos hablar del caso Taylor Swift contra Spotify como si de un juicio se tratara, con defensores y detractores de cada una de las partes.

Veamos la parte de la historia por parte del dueño del sello discográfico de Taylor Swift en primer lugar, en una entrevista concedida a Nikki Sixx en su programa de radio, y ahora rebatamos al señor Scott Borchetta sus argumentos:

1.- “No queremos avergonzar a los fans… Si un fan fuera y comprara el disco, el CD o la descarga de iTunes, lo que sea, y sus amigos dicen “¿por qué has pagado por ello si es gratis en Spotify?” estaríamos siendo irrespetuosos con el superfan”.

A ver, buen hombre, tengamos varias cosas claras:
– no es comparable la escucha gratuita en Spotify con la escucha del CD: tanto por la calidad del audio, como por los anuncios que el usuario gratuito le toca escuchar en Spotify, simplemente no es lo mismo; y si es lo mismo, entonces es que usted no está dando ningún valor añadido a su música. Hay que tener en cuenta además que Spotify ni siquiera permite el streaming de un álbum como este en el móvil de forma gratuita, sólo en el ordenador de sobremesa o tableta, supongo que con como mínimo un anuncio entre cada canción.
– básicamente el superfan del que habla Brochetta es alguien que siente una relación más cercana con el artista, y para el cuál escuchar su música es una experiencia diferente al hacerlo en Spotify que el hacerlo en CD, con su libreto, el DVD que trae la edición deluxe, etc… por no hablar del vinilo, en cuyo caso se trata de un tipo diferente de público y de experiencia. Porque para este señor parece que escucharlo en un buen equipo de alta fidelidad, dejando caer la aguja, darle la vuelta al disco, disfrutar de la carpeta, etc es lo mismo que darle al play y escuchar por los altavoces del ordenador. La diferencia entre ese superfan es que además comprará las entradas para el concierto, mientras que para sus amigos, para los cuáles Swift es una artista más, estarán contentos de realizar una escucha casual.

 

 

2.- La crítica hacia el modelo de Spotify de ponerlo a disposición de todos sus usuarios, tanto premium como gratuitos, y la pérdida de control por parte del artista.

En este caso el problema está en que el señor no entiende que los oyentes de Spotify son incrementales; es decir, el que vaya a comprar el álbum lo va a comprar aunque esté en Spotify. Y el que quiera escucharlo sin pagar nada, lo va a hacer de igual manera, pero en otro canal por el que la señorita Swift y el señor Borchetta no van a recibir un céntimo de dólar. ¿Hay alguien que no queriendo pagar por el soporte físico diga “vaya, no tengo forma de escuchar ese preciado álbum, me toca pagar 15$ por un CD, cuando hace tiempo que he dejado de comprar CDs”? Me temo que no conoce los hábitos ni de escucha ni de compra de sus supuestos fans.

Por otro lado, es curiosa la decisión de la compañía de Swift de retirar también los discos anteriores de la artista, medida sin duda para tratar de presionar a Spotify. Recordemos que Spotify es la cabeza visible, pero Rdio, Beats o Pandora siguen parámetros similares. El haberlos retirado simplemente significa un elemento de presión adicional sobre Spotify, aunque lo que yo no entiendo es porqué a algunos servicios se les retira y a otros no, e incluso muchas canciones continúan en YouTube. Otro día hablaré en más profundidad del famoso windowing o ventanas de explotación, la apuesta actual de la industria de contenidos, y abocada al fracaso como veremos.

En cualquier caso, es importante saber que el sello discográfico de este señor está en venta al mejor postor y se habla de unos $200M; y que por supuesto el número de copias físicas vendidas (el corto plazo) es mucho más importante para la valoración de la empresa que las enormes posibilidades del streaming (largo plazo); y al final todo esto hay que entenderlo como lo que es, una campaña de marketing para que la señorita Swift siga en el Billboard por algo más de tiempo; y que este señor pueda vender su compañía por unos cuantos millones de dólares más.

Por cierto, un pequeño inciso musical: nunca he sido fan de Taylor Swift, y tampoco pensaba que era alguien tan importante en el panorama musical, pero ¿soy el único al que le parece que temas como el del primer video de esta entrada, de su ya famoso “1989” es música chicle de usar y tirar, que nada tiene que ver con el country-pop de sus comienzos como esta “Our Song”?

 

El iPod Classic ha muerto, ¡viva el iPod Classic!

iPod Classic_opt

 

 

Esta semana tuvo lugar la Keynote o clásica cita anual de Apple para presentar sus nuevos productos, que inicialmente era un encuentro con todos los periodistas del mundo de la tecnología y de los negocios; y desde hace algún tiempo, con medio mundo a través de noticias en tiempo real, blogs, timelines, etc
La expectación era máxima, y de tecnología se habló mucho: el nuevo iPhone6 y sobre todo del iPhone6 Plus; de Apple Pay, la incursión de la marca de la manzana en el mundo de los pagos móviles, donde espera poder librar una batalla contra compañías como Square y otras más establecidas como las compañías de tarjetas de crédito; el Apple Watch, la apuesta por entrar en una nueva categoría como son los relojes,  y donde Apple aspira una vez más a redefinir un objeto que ya existía y convertirlo en un concepto diferente.

A nivel de tecnología musical, parece que habrá cierta integración de Beats en los nuevos modelos, pero sobre todo se habló de música por la jugada de Apple de regalar el nuevo disco de U2 a través de iTunes, en un ejercicio de marketing salvaje por parte de la compañía y de la banda. Del tema que presentaron nada que comentar más que sigue la línea de singles de música de usar y tirar a los que nos tienen acostumbrados los irlandeses, que desde “Acthung Baby” del año 92 no sacan un buen álbum al mercado, ni falta que hace por lo visto.

 

 

Pero para los amantes de la música, el pasado miércoles la noticia estuvo en que Apple hizo morir, de forma silenciosa como suele ser habitual, al producto que comenzó esta revolución, el iPod, hoy en día llamado iPod Classic. Seamos sinceros, en 2001 Apple era una marca de culto, orientada a segmentos de usuarios profesionales o enamorados de la tecnología y el diseño; era una marca conocida, pero casi nadie tenía un Apple en su casa. Y llegó el iPod y lo cambió todo, y Apple entró en la vida de muchísimas personas; porque no nos engañemos, todos aquellos Apple fanboys que hoy hacen cola en las tiendas übercool para hacerse con el último modelo de iLoquesea, en su vida le habían comprado un producto a Steve Jobs hasta el iPod, que fue la gran incursión de Apple en el segmento de la electrónica de consumo.

Recuerdo bien aquella época, en la que todavía muchos íbamos con discman arriba y abajo porque no nos convencían las opciones que había en el mercado de mp3. Sin duda Creative era la marca que mejor había sabido canalizar la explosión de música digital con modelos bastante novedosos, pero al igual que muchos otros fabricantes, la cantidad de música que podías llevar encima era muy reducida. Y en estas llegó Apple y te dio la opción de llevar 5GB de música encima… ¡eso era un montón de música!. Porque además todo esto coincidía con el auge de Napster, Audiogalaxy y muchos otros softwares P2P que te permitían tener acceso a mucha más música de la que hubieras soñado, ¡y querías escucharla! Buscando, he encontrado la Keynote de Steve Jobs de aquella época y es gloriosa, porque te permite ver lo mucho que ha cambiado todo, aunque algunas cosas, como la forma de presentar el producto de y vender la innovación, que son el ADN de la compañía, permanecen.

 

Recuerdo bien mi primer contacto con el iPod, que no fue en 2001 sino en 2004, puesto que durante ese tiempo apenas se veían en España. En Semana Santa de 2004 me fui de vacaciones a New York y desde el primer minuto aquello fue como “¿Qué hace toda esta gente con los cascos blancos?”. Porque hasta en el color, Apple había cambiado la forma de escuchar música, nadie fabricaba auriculares blancos, nadie. Para entonces, Apple ya tenía en el mercado nuevos modelos, con más capacidad, y por fin, en las Navidades de 2004 mi madre y mi tía se gastaron más de 400€ en regalarme el iPod. Aquello era un dineral en aquel entonces, pero los 20GB, que tardé meses en rellenar, me acompañaron durante los siguientes 4 años. Mi mujer y mucha otra gente tuvo muchos reproductores mp3 durante ese tiempo, pero ni la fiabilidad ni la calidad eran la misma, ni siquiera el Creative Zen, la mejor alternativa en la época al iPod.

 

 

Ese primer iPod, que todavía conservo y que aparece en la foto que ilustra esta entrada, duró hasta 2008, pero gracias a mi mujer y a mis amigos pronto tuve un remplazo, que no era sino el hermano más grande, aunque más joven, y que ya no se llamaba iPod simplemente sino iPod Classic. Entre medias, Jobs había creado toda una gama de iPod Touch, iPod Nano, etc, pero yo claramente quería el Classic, que había engordado hasta los 160GB. La época gloriosa del iPod tuvo lugar entre 2004 y 2008, y comenzó su declive cuando Jobs y su gente decidieron que la siguiente categoría a revolucionar era la de los teléfonos móviles, y nació el iPhone y continuó la leyenda de Steve Jobs. Pero seamos sinceramos, el iPhone nunca habría existido sin el iPod. Para aquel entonces Apple ya era la marca más cool del mercado. Jobs y su equipo disponían de una cantidad ingente de recursos, porque el iPod también condujo a la gente hacia los Macs. Y creo que el resto ya es historia, porque desde el momento en que el teléfono incorporaba una cantidad enorme de música, ya no tenía sentido para la mayoría seguir transportando dos aparatos. Y en 2014, con todos los servicios de streaming, y con la compra de mp3 (que personalmente nunca entendí) en caída libre, el seguir fabricando un aparato que sólo reproduce música, videos y podcasts no tiene sentido para una compañía con el sentido de la innovación, el portfolio de productos y la excelencia operativa de Apple.

Yo seguiré con mi iPod Classic de 2008 mientras funcione y de hecho estoy barajando comprar uno de repuesto ahora que todavía algunos distribuidores de Apple todavía los tienen en stock (de la tienda Apple desapareció el día del evento).

Así pues, los amantes de la música debemos estar tristes por el final del iPod, el final de una era, pero despidamos a este increíble producto como se merece. ¡Larga vida al iPod Classic!

 

Descargas y Streaming

Interesante artículo de Mark Mulligan en su blog sobre la industria musical a propósito de la relación entre descargas y streaming en algunos países. Veamos en primer lugar un resumen de lo que comenta Mark:
– los únicos países en los que el mercado de la música sube en ventas son aquellos en los que hay una alta penetración de servicios de streaming (está en el contenido del artículo, refiriéndose a Suecia y Noruega, pero no se refleja en los gráficos)
– el análisis de Mulligan es bueno, y lo realmente relevante del mismo es que demuestra una cierta lógica en la relación entre descargas y streaming. Así, en aquellos países donde el streaming es predominante es donde no han podido serlo las descargas; y viceversa, al streaming le cuesta avanzar allá donde las descargas son una parte importante de la venta de música (gráfico 1). Aunque en honor a la verdad la matriz no es demasiado clara, al hablar en el eje horizontal de porcentaje de facturación de descargas sobre mercado musical total y en el vertical de porcentaje de facturación de streaming sobre el mercado musical digital.
– al mismo tiempo, argumenta, que las descargas están muy favorecidas por el número de aparatos de Apple en el mercado, haciendo de esta manera a iTunes el rey indiscutible de las descargas, algo que ya sabíamos o por lo menos intuíamos (gráfico 2)
– los países mayores consumidores de música todavía no han adoptado masivamente el streaming (US, UK, Japón, Alemania…)

Pero sí que me gustaría aportar algunas cosa más a este análisis:
– en primer lugar los países de los que hablamos son difícilmente comparables en cuanto a número de habitantes y en cuanto a tamaño total del mercado, luego habría que ver si lo que interesa es volumen o crecimiento, porque hasta el momento las descargas no han hecho crecer ningún mercado.
– el streaming canibaliza descargas, de la misma forma que en su momento las descargas canibalizaron las compras físicas. Y sin embargo es interesante porque los países con mayor número de streaming son países (excepto yo diría que Francia) muy avanzados tecnólógicamente, musicalmente y en hábitos de consumo; es más, si pudiéramos aislar NYC, San Francisco/Bay Area y LA del resto de USA; y Londres del resto de UK veríamos que quizás la tendencia en esas áreas es otra. Pero es verdad que también Mulligan apunta que el futuro, como yo ya he comentado muchas veces, está más en el streaming que las descargas.
– el dato bueno, que es el que no aparece y yo hecho más en falta, es ver cuál es el gasto por usuario, porque US tiene 3 veces más habitantes que esos 4 países juntos. Y ese realmente es el dato bueno, si la gente está consumiendo su dinero en música o no, independientemente del tamaño del mercado, muy determinado por el número de habitantes.
– una duda que me surge es que no sé si en US incluye el streaming de radio digital, que en Europa al menos es marginal, pero no en US (Pandora y Sirius) y es un servicio de suscripción muy a tener en cuenta también.
– otros datos interesantes: ¿el streaming puede hacer crecer las ventas físicas? las descargas difícilmente y ya lo hemos visto, entre otras cosas porque hoy en día su papel respecto a las ventas físicas son subsidiarias (Amazon te lo regala con Autorip, los vinilos llevan códigos para las descargas…). En cambio desde mi punto de vista el streaming es mucho más complementario con las ventas físicas. Y en este sentido me quedo una frase de un amigo el otro día, “el streaming para el digital, el vinilo para el formato físico”, y eso yo también lo creo, dejando en peor lugar las descargas y el CD.

Para ilustrar esta entrada, qué mejor que incluir dos vídeos, uno de un grupo noruego, Enslaved, y otro de un grupo sueco, Covenant, de estilos de música muy diferentes entre sí:

¿Qué es eso del Autorip de Amazon?

Hoy me comentaba mi buen amigo Carlos (os recomiendo que leáis su blog y en el caso que os interese aprender o perfeccionar vuestra técnica de guitarra, os apuntéis a sus clases, es un crack) que había leído lo del Autorip de Amazon España y que le parecía un buen invento para no tener que andar ripeando sus CDs. Y yo le he contestado “sí, es otro paso más hacia la muerte del CD”

Autorip consiste en que cada vez que uno compra música en formato físico (CD o vinilo) y en la descripción del producto aparece el símbolo de “Autorip”, significa que en el momento en que haces la compra, Amazon te añade a tu Cloud Player una versión digital de ese mismo producto. Yo discutía el otro día con algunos amigos, que hoy en día el que compra un CD en formato físico es porque quiere: quiero decir, a los que todavía lo hacemos, nos están poniendo cada vez más fácil el paso al formato digital, el acceder a ellos de forma inmediata sea cuál sea el dispositivo (en el caso del complemento de Autorip, que es el Amazon Cloud Player, hasta 10 dispositivos pueden acceder a tu biblioteca). Incluso iría más allá, porque ni siquiera ese es el modelo definitivo, ya que yo lo veo más como servicio (a la Spotify) que como producto (iTunes, Cloud Player, etc). Así que creo que en un futuro cercano, tan cercano que ya está aquí, hablaremos de MaaS (Music as a Service) igual que se habla de servicios en los entornos empresariales.

Tampoco es que yo crea que Amazon ha hecho un gran avance, en mi caso puedo decir que cuando compro un CD normalmente ya tengo los MP3 bajados y lo compro porque me ha gustado. Eso en el caso que no sean grupos que ya conozco y compro su discografía con los ojos cerrados, claro, que cada vez son más. De hecho lo que trata Amazon es, como hace Apple, llevarte a su ecosistema, que en este caso gira en torno al Cloud Player, cuyo modelo de negocio es por un lado, venderte MP3, que no CDs y vinilos; y por otro lado, venderte almacenamiento en Cloud Drive (la competencia de Google Drive, SkyDrive y similares). Y sobre todo, mantenerte alejado de iTunes, de Spotify y en menor medida de Pandora y similares.

Por otro lado, y aquí hablo como usuario de la aldea global que soy, ya he tenido por ello un problema, y es que yo comencé a comprar en Amazon en 2003, concretamente en amazon.de y luego he ido pasado por amazon.com, amazon.co.uk y por último, por amazon.es. Y resulta que entre al Cloud Player por donde entre me lleva al alemán, que fue donde primero me registré y donde tengo compradas unas 1100 canciones. Pues bien, en primer lugar Amazon sigue operando muy independientemente cada una de sus plataformas y no me permite unir todas mis compras en sus diferentes tiendas bajo un mismo Cloud Player, que entiendo sería lo normal, pues mi usuario es el mismo para todas las tiendas. Y en segundo lugar, y esto me parece más increíble, no me permite seleccionar en cuál quiero entrar (?¡). Ok, me han puesto por defecto la alemana y lo puedo entender, y de hecho me dicen que me pueden cambiar a cualquier otra que yo elija, pero lo hacen ellos manualmente, con lo cuál sólo puedo acceder a una cada vez. Esto definitivamente es crear un servicio con unas limitaciones que el consumidor no entiende.

En fin, seguiremos informando sobre el Cloud Player…

La red social de la música: last.fm

De todas las aplicaciones y webs que hoy en día existen en Internet para los más fanáticos de la música, mi favorita sin duda es last.fm, y suele ocurrir que cada vez que algún amigo me pregunta por una web relacionada con la música que ofrezca determinados servicios que buscan o que les gustaría conocer, les acabo dirigiendo allí. Y lo curioso es que hay mucha gente que no la utiliza o ni siquiera la conoce.

Para comenzar, diremos que last.fm es una red social centrada en la música, esa sería la mejor descripción. Y luego es un servicio de radio por Internet, pero como todo, no depende tanto de qué sea sino para qué la use cada uno, y yo no utilizo todas sus funciones, sino sólo algunas pero que me resultan sumamente útiles o interesantes. Veamos:

– Scrobbling: esta fue la gran ventaja competitiva de last.fm en su momento y lo que le volvió tremendamente popular entre music freaks, y es la posibilidad de “tomar nota” y contabilizar toda aquella música que uno escucha, construyendo de esa forma una base de datos personal, y lo más importante, que se puede compartir. Las fuentes principales por supuesto son los grandes reproductores tanto en ordenadores como portátiles, es decir, iTunes, Windows Media Player y todo tipo de reproductores de sobremesa, y la posibilidad de que cuando sincronizas tus dispositivos portátiles (iPods, iPads, Android, etc…) también toma nota de ello. Así pues con esto sabemos cuál es el artista que más veces hemos escuchado, nuestras canciones más reproducidas, etc… y es a partir de estos datos, como ocurre siempre en la era digital, donde se empiezan a gestar otros servicios.

– Recomendaciones: una de las cosas que más me gusta de last.fm es el tema de las recomendaciones, porque en función de lo que escuchas (los datos que tú le suministras), te va sugiriendo otros grupos. Y debo decir que en la mayoría de los casos las recomendaciones son tremendamente acertadas, a poco que ese grupo tenga un número decente de scrobblings y de oyentes.

– Eventos: algunos amigos me han escuchado esta frase muchas veces cuando hablamos de si un grupo ha confirmado o no un concierto o van a venir a tocar, “para mí, si un concierto no está en last.fm no existe”, es decir, esta es una poderosísima herramienta de marketing para promocionar los conciertos. Porque además como todo va linkado, estos conciertos también aparecen en las páginas de cada artista, te va recomendando eventos en función de lo que escuchas, etc… ya vamos viendo todo el ecosistema social musical que gira en torno a los datos que vas proporcionando… Y es muy divertido, porque hoy en día, particularmente en determinados estilos de música, uno puede hacerse una idea muy aproximada a la realidad de cuál va a ser la asistencia a un concierto simplemente mirando en last.fm y cuánta gente se ha “apuntado a ir” a ese concierto. Yo de hecho empecé en last.fm en este servicio como agenda de conciertos, y luego además permite sincronizarlo con las agendas de otros dispositivos (Outlook, Google Calendar, etc)

– Páginas de grupos: cada grupo dispone de su propia página, y este es el punto central al cuál van todos esos scrobblings. Incluye cuáles son las canciones más reproducidas, los álbumes del grupo, e incluso una biografía del grupo a modo de wiki, es decir, escrita por los propios usuarios. Desde mi punto de vista, todos los grupos deberían preocuparse de tener su página de last.fm perfectamente actualizada, igual que hacen con la de Facebook, porque si bien aquí el tráfico es infinitamente inferior, la afinidad es enorme, es decir, la gente que entra está verdaderamente interesada en la música. Aquí es también el lugar donde los grupos suben temas de forma gratuita para que los visitantes los escuchen, y hay incluso álbumes enteros ahí subidos. Por supuesto es otra excelente plataforma desde la cuál linkar la web principal del grupo, sea un dominio propio, una página en Facebook, etc…

– Amigos: ya hemos dicho que esta es sobre todo una red social, en la cuál puedes incluir amigos, y puedes ver toda la actividad de tus amigos, como qué escuchan, qué eventos están pensando en asistir, sus temas favoritos, etc. y por supuesto cuantos más amigos, más datos, más recomendaciones, más eventos recomendados…

– Radio: last.fm ha fue muy conocida en su momento como un servicio de radio, porque te ofrece muchas posibilidades de descubrir nueva música en función de la que escuchas, y en su momento era un modelo freemium que luego prácticamente se convirtió en premium. Y la verdad es que el negocio supongo que se está moviendo en otra dirección, puesto que apenas veo actividad por ese lado; ciertamente es un servicio que nunca he utilizado, básicamente porque prefiero escuchar mi música, que ya apenas tengo tiempo para escuchar todo lo que tengo, y las recomendaciones prefiero buscármelas yo mismo, entre otros sitios en la propia last.fm

En fin, seguiré hablando de last.fm en otras entradas en el futuro, quizás desarrollando algo más alguno de estos servicios, pero creo que por ahora esto sirve para aquellos que se estén preguntando en qué consiste el famoso scrobbling (que he visto que ahora también se pueden scrobblear vídeos… interesante mmm)

 Aquí mi perfil de last.fm para hacerse una mejor idea de todo esto que he comentado.