La difícil sustitución del iPod Classic y del scrobbling

iPod_Classic

Hace un par de meses tuve problemas con mi viejo iPod Classic, y puesto que Apple hace ya tiempo que decidió dejar de lado los reproductores de música de alta capacidad, tuve que pasar por el dilema de la sustitución del iPod Classic, y sopesé todas las alternativas, que a continuación expongo:
– utilizar el móvil: a pesar de que habitualmente llevo dos móviles iPhone (el personal y el de trabajo) no era buena idea, sobre todo por la insuficiente capacidad, algunos problemas de batería, etc. Y porque seamos sinceros, el móvil está más bien hecho para disfrutar de un Spotify o de un Apple Music y no para estar metiendo y sacando mp3 todo el rato, porque además iTunes no es la plataforma más sencilla del mundo.
– gama iPod actual: no se ajusta a mis necesidades, puesto que los modelos más asequibles (Nano, Shuffle) no me valen por capacidad; y los iPod Touch no tienen sentido, por precio y porque básicamente son iPhones sin teléfono, y para eso tengo ya dos iPhones.
– otros fabricantes: realmente casi ninguna marca mantiene en su portfolio de productos algo parecido a un iPod Classic, puesto que incluso el mayor rival de Apple durante estos últimos años, Samsung, también ha eliminado su reproductor de música hace relativamente poco.
– ví también que hoy en día existen opciones a muy buen precio de reproductores de mp3 con una capacidad bastante aceptable, para aquellos que sólo queremos escuchar música. Mi problema: ninguno tiene software que permita hacer scrobbling, y es que en mi caso no se trata solamente de escuchar música, sino disponer de detalladas estadísticas de qué escucho, y para ello es necesario que el cacharro en cuestión no sea únicamente reproductor de música sino que tenga posibilidades de incorporar software de terceros como el famoso scrobbler de last.fm.
Por un momento estuve incluso pensando en comprarme el Walkman de Sony, porque es probablemente de lo mejor que hay hoy en día como reproductor, y hubiera sido un deja-vú total comprar un Walkman en 2015, pero no permite incorporar el scrobbler, así que mi gozo en un pozo.
– entonces me pasé a la alta resolución, que para mí al menos era una gran desconocida hasta entonces. Y como en todo, una vez que empiezas a rascar, encuentras un mundo entero con todas sus ramificaciones. El resumen es: hay un nicho de aficionados a la música que necesitan y gustan de escuchar la música en alta resolución, y para ellos hay una serie de aparatos portátiles a medida. Empezando por el PonoPlayer de Neil Young que primeramente salió por Kickstarter (y que no es sólo un aparato, sino también un servicio como PonoMusic), pasando por el modelo de Sony, que efectivamente es un Walkman con un precio absolutamente desorbitado, hasta llegar a lo que yo considero son lo más parecidos al sustituto natural del iPod, y que son marcas como FiiO o iBasso. En muchos casos se trata de marcas chinas pero de gran calidad, tanto de acabados como de software. Con una gran capacidad puesto que los archivos en alta resolución son mucho mayores que los tradicionales mp3, lo interesante es que esta capacidad puede además aumentarse mediante tarjetas de memoria. Y bueno, ya estaba más o menos convencido de adquirir uno de estos cacharros hasta que me tocó investigar la parte de integración con last.fm y pude leer que, pese a las muchas peticiones de usuarios en ese sentido, hasta el momento no había esa integración. Para todo lo relacionado con la alta resolución recomiendo la lectura de este blog que a mí desde luego me ayudó mucho (y en la cuál acabo de ver una entrada reciente similar a esta mía jeje).

Así pues, habiendo descartado todo lo nuevo, quedaba otra alternativa y es mi buen amigo eBay. Es decir, mucha gente tenía iPods Classics e incluso quizás habría algunos nuevos, puesto que cuando Apple anunció que ya no fabricaría más, los estuvo comercializando todavía durante un poco de tiempo, lo mismo que sus resellers, y si hubiera hecho lo que tenía que haber pensado que era comprar uno de repuesto entonces, ahora no estaríamos en estas, pero en fin… Pues bien, ningún chollo en eBay: aquellos que tienen iPods Classics sin estrenar los venden a precio de oro, y los de segunda mano tampoco es que sean ninguna ganga en eBay. Así pues un mercado secundario que está funcionando la mar de bien, por si alguien tiene algún iPod Classic cogiendo polvo en casa.

Última opción, que parece que hoy en día nunca nos acordamos de ella: reparar mi iPod Classic. Y mira por donde, y como por otra parte también es lógico, también aquí hay un mercado emergente, puesto que ya no solamente por lo de last.fm, pero hay mucha gente que tiene ya sus librerías sincronizadas y todo montado alrededor de su iPod Classic, no ha conocido otra cosa, y quiere continuar con él, entre otras cosas porque la alta resolución tampoco va con ellos.
En mi caso, después de mirar y descartar el hacerlo yo mismo (que se puede con maña y con tutoriales de YouTube), puedo ahora recomendar este sitio y se nota que tienen bastante experiencia con los Classics, puesto que ofrecen incluso varias opciones de reparación en función del problema y efectivamente la mía ya la tenían muy trabajada. Lo dicho, servicio de reparación al carrito de la compra, pago fácil con PayPal y a esperar a que lo recojan, servicio impecable y iPod a pleno rendimiento de nuevo (como siempre, comentar que no tengo nada que ver con esta gente, y pagué el servicio como todo el mundo, simplemente me permito recomendarles).

De todas formas habrá que estar muy atentos porque en el momento en que los FiiO y demás conecten sus aparatos a Internet (ese es el tema para conseguir meter todo tipo de software), podemos vivir un nuevo paso adelante en la música portátil, dentro de lo que se conoce como Internet of Things.

Mis 100.000 scrobblings en last.fm

100k@LastFM

 

 

 

 

 

Hoy he llegado a la redonda cifra de mis 100.000 scrobblings en last.fm. Para el que no sepa que es un scrobbling o qué es last.fm le recomiendo visitar este otro post de hace unos meses del cuál he recibido excelente feedback tanto de personas que ya conocían este servicio como de aquellos que han alucinado al conocer este particular big data musical.

Me registré en last.fm en Febrero de 2009, pero es verdad que tardé unos meses en empezar a hacer scrobbling, aunque no recuerdo cuándo. Lo que sí es cierto es que, sin convertirse en una obsesión, sí es algo a lo que me gusta prestar atención de vez en cuando porque al fin y al cabo los scrobblings sirven como presentación de los gustos y hábitos musicales de cada uno.

Veamos en primer lugar los 10 artistas que más he escuchado en este tiempo:

 

Top10Artists@LastFM

 

 

 

 

 

 

 

Y bien, ninguna sorpresa por ese lado, de hecho son artistas de los que en alguna ocasión ya he hablado en este blog. Es curioso que los dos primeros artistas sean de música electrónica, unos más clásicos como Depeche Mode y otros más modernos, y a los que siempre he considerado sus mejores discípulos, como VNV Nation. De hecho mis amigos me han escuchado muchas veces aquello de “si Depeche Mode hicieran buena música hoy en día, harían lo que hacen VNV Nation”

Y bien, a partir de ahí mucho rock y metal en sus diferentes vertientes, especialmente grupos de los que empecé a escuchar en la primera mitad de los 90s y que yo considero mis grupos de cabecera. Bandas como Biohazard, Fear Factory o Paradise Lost, cuyos conciertos en Madrid llevo visitando desde hace 20 años (a los tres le vi tocar en el Canciller II en aquella época), y si sumamos los festivales, calculo que les habré visto unas 15 veces o más a cada uno de estos tres. En algunos casos el número de “scrobblings” tiene todavía más mérito, pues las canciones de My Dying Bride duran una media de 9-10 minutos, así que muy probablemente haya pasado más tiempo escuchándoles que a otros artistas con más reproducciones.

Veamos algunas curiosidades:
– he escuchado 3520 artistas, lo cuál habla de 28,4 reproducciones por artista.
– el top ten de artistas suma apenas un 3,8% de los scrobblings totales, un porcentaje que yo considero muy bajo si lo comparo con otras cuentas de Last.fm que he visto, y donde pocos artistas acaparan una gran mayoría de los scrobblings. Creo que ahora mismo no es posible, pero estaría muy bien que last.fm permitiera hacer análisis algo más sofisticados, porque me gustaría ver el principio de Pareto aplicado a mis scrobblings, pues pese a dispersión del top 10, seguro que el 20% de los artistas que más escucho suponen el 80% de mis scrobblings.
– el artista en el puesto 500 de mi lista de más escuchados tiene 55 reproducciones, que es casi el doble de la media, lo dicho, voy a escribir a los tipos de last.fm para preguntar si es posible exportar mis scrobblings a excel, en caso que así sea ya publicaré aquí algún análisis más.

 

 

En cuanto a los álbumes más escuchados, parecería que no debería haber demasiadas diferencias con los artistas más escuchados, pero sí que las hay:

 

Top10Albums@Last.FM

 

 

 

 

 

 

 

En primer lugar, conviene explicar, o al menos eso es lo que he entendido yo, que no es que me haya escuchado estos álbumes enteros, sino que por ejemplo de los 611 scrobblings de Depeche Mode, 127 provienen de temas del “Some Great Reward”.
Y esto lleva a que aparezcan entre los 10 primeros artistas que siempre escucho sus discos de grandes éxitos como Kate Bush (que por cierto, vuelve a los escenarios, sold-out absoluto para los 15 shows londinenses), mismo caso que Journey; y luego bandas con pocos discos como Quicksand, o incluso sólo uno como October People; por último, los temas de Iron Maiden que recopilé para la despedida de soltero de mi amigo Antonio y que llevo en el iPod, y son a los que recurro cuando voy por la calle y pienso “me voy a poner a los Maiden”.

 

 

Por otra parte last.fm también ofrece en su página principal del perfil del oyente los temas más escuchados:

 

Top10Songs@LastFM

 

 

 

 

 

 

Por supuesto, estos son parte de mis temas favoritos, bien por ser unos clásicos de lo que normalmente ya he hablado en este blog, como el “Stripped” de Rammstein o “My Girlfriend’s Girlfriend” de Type O Negative; bien porque alguno me ha enganchado mucho en los últimos tiempos como el “Northern Lights” de Lebanon Hanover; y finalmente, el número 1 lo ocupa “Angel of Death” de Slayer, al cuál le di muchas escuchas en la época en que murió Jeff Hanneman.

 

Espectacular descenso de la música grabada en Japón

Y bien, la IFPI (la Federación Internacional de la Industria Fonográfica) ha publicado las cifras globales de 2013 y además de España, que casi podríamos considerar un caso perdido y del que ya he hablado, pero seguiré haciéndolo en el futuro, merece la pena reseñar que en 2013 la caída de ingresos a nivel mundial ha venido provocada por un espectacular descenso de la música grabada en Japón cuyo mercado supone aproximadamente una quinta parte del mundial.
Es curioso porque el verano pasado, a través de mi web favorita en español para estos temas, Industria Musical, llegaba a este artículo donde se hablaba de porqué Japón continuaba siendo el país con mayor facturación de venta de música. En alguna de mis entradas ya comenté que tenía pendiente hablar de Japón, pero nunca llegué a escribir esa entrada, para lo cuál aprovecho ahora las notas que tenía para hacerla. Es verdad que esto hubiera sido más relevante hacerlo en su momento y que ahora puede parecer que a toro pasado cualquiera ve las cosas fáciles, pero examinemos porqué el modelo japonés, pese a que desde IFPI insistan que se trata de un tema de falta de lanzamientos potentes, es por supuesto estructural. Mi opinión está basada en primer lugar en lo que he leído sobre su industria musical a lo largo del tiempo y sobre todo porque disfruté de tres semanas de vacaciones en este país en verano de 2010 y pese a lo rápido que cambian las cosas hoy en día, creo que todavía sirve como referencia.

Así pues vayamos viendo una por una las razones que dan en evolver.fm y mi opinión sobre ellas:
1.- Las cosas son más caras en Japón: esto explica el porqué supera en facturación por ejemplo a USA, y es que es verdad que el precio de las cosas en general, y de la música en particular, es muy alto. Aunque como todo, eso depende de la paridad dólar-yen, y el yen lleva en caída libre ya bastante tiempo; además, el país lleva en crisis más de 20 años, pero aún así, los japoneses tienen dinero o por lo menos lo gastan, no hay más que ver la cantidad de bolsos de Louis Vuitton que vi por la calle aquel verano, y no vi ningún puesto callejero.

2.- El precio fijo de los CDs: como ocurre aquí con los libros, no hay libre mercado, con lo cuál no hay lucha de precios. Y hay que reconocer que los precios, vistos desde el punto de vista occidental, son bastante caros, unos 25-30€ por cada CD dependiendo del cambio (quizás ahora algo menos). Eso sí, la edición habitualmente suele ser exclusiva para Japón, al menos antiguamente era así, con letras traducidas, temas extras, es decir algo diferencial que hiciera que los japoneses no empezaran a importar masivamente desde otros países. Y luego el precio de las descargas, alucinante, unos 4$ por canción.

Respecto a estos dos primeros puntos, totalmente de acuerdo, porque son temas más o menos objetivos, si acaso recalcar que la suerte para la industria musical es que los japoneses estás muy aislados del mundo en general, muchas marcas y productos que ves en todo Occidente allí no existen, y en general hablan muy poco inglés, con lo cuál difícilmente se aventuran a chequear precios, comprar o bajar música en webs de otras zonas.

Pero ojo, con todo y con eso, el mercado en Japón ya no es el que era, que en 2010 Virgin y Tower Records, al igual que en muchos otros países, estaban cerrando sus enormes tiendas en las mejores zonas de Tokio.

 

3.- Los coleccionistas inflan el mercado: esto habla de todas las ediciones de un mismo álbum que se publican y que mucha gente (joven, añadiría yo) tiene la necesidad de coleccionarlas todas. Y aquí es donde pueden empezar los problemas de sostenibilidad a futuro.
En primer lugar, y al igual que hablaba yo hace poco de los CDs de Operación Triunfo que hoy en día no valen para nada, los jóvenes japoneses, cuando compran las carísimas versiones del mismo álbum de las AKB48, no están comprando música. Las muchachitas son un producto dentro del cuál hay música, pero es mucho más, y en el momento en que se pasen de moda vendrá otro grupo prefabricado por la industria y repetirán la jugadas, o quizás los chavales prefieran la versión japonesa de las Google Glass donde a las muchachitas de turno se las ve igual pero sin necesidad de comprar nada de eso, y el que se lleva la pasta es Google como ha pasado con Apple y los iPods, iPads, etc.
El pagar varias veces por el mismo producto es sencillamente estafar al cliente, que luego se quejará esa misma industria que el cliente ya no compra, pero cuando le hemos vendido una y otra vez lo mismo y el cliente se cansa entonces es que es un desagradecido, lo quiere todo gratis. no apoya a la industria, etc. ¿esto ya lo hemos oído, verdad?
Por último, los jóvenes japoneses son tremendamente modistas (o trendies si queremos utilizar el anglicismo) y lo que hoy está de moda mañana puede no estarlo. Y además, ocurre que cuando algo no pasa de una a otra generación se pierde, y hay cosas que ya no vuelven, como ha ocurrido en España donde la gente joven simplemente ya no va a pagar por música en formato físico. Y ojo, que parece que el momento en que ese pedazo de plástico redondo que cuesta una pasta empieza a verse obsoleto está llegando.
Además, y vuelvo a las similitudes con la España de hace unos años, esto es exactamente lo mismo que el elepé de grandes éxitos por Navidades, esa no es una industria cultural y donde lo que importa es el artista, eso es un triste sacacuartos que pertenece a una época determinada y a una moda determinada, y cuando se acabe los japoneses seguirán consumiendo música, que para eso son los mejores fans del mundo, y pagando por Cheap Trick, Michael Jackson, o por artistas japoneses de verdad como X-Japan, Merzbow o Envy. Y los discos y el merchandising de las AKB48 acabarán en el mismo lugar que los CDs de la primera edición de Operación Triunfo.

 

4.- Los japoneses nunca se han bajado música de forma gratuita mediante compartir archivos. y aunque algún figura lo atribuye a que las leyes han sido severas con ese tema, la realidad es que no han bajado primero porque utilizan mucho menos el PC que en Occidente, y su forma de acceder a Internet ha sido en muchos casos el móvil antes que el PC. Y segundo porque ellos ya tenían un mercado paralelo que era el alquiler de música, que en Japón sí que ha estado permitido y que en 2010 seguía existiendo, y un muy saludable mercado de segunda mano, con muchísima oferta.

5.- La música digital está todavía en pañales. No ha habido mercado, es decir, que ese aislamiento del resto del mundo ha mantenido la industria del formato físico en pie y un carísimo download legal; pero claro, sólo es cuestión de tiempo el que llegue el streaming en condiciones y que los japos se lancen en sus brazos, y por varias razones de peso: en primer lugar, porque son un país tecnológicamente muy avanzado, el móvil como ya hemos comentado es todavía más importante que aquí, y el streaming está hecho para ser consumido en dispositivos móviles, y ahí desde luego en Japón van a arrasar. Y en segundo lugar por un tema demográfico: en Japón hay poco espacio en general, las casas son muy pequeñas, y en cuanto vean la posibilidad de no acumular más soportes físicos se van a lanzar de cabeza al streaming.

Seamos positivos, la música seguirá disfrutando de gran popularidad en Japón: los servicios de streaming, que parecen tener problemas para cobrar 10$ de media mensual para que la gente los consuma porque parece demasiado caro, no tendrán problemas en cobrar 20-25$ a los japoneses. Los japoneses también nos siguen enseñando que se puede pagar por formatos físicos mientras estos aporten valor y sean diferenciales, y no pretendan cobrarte 18€ por un CD en caja de plástico sin letras; seguirán teniendo coleccionistas que paguen más que nadie por los formatos físicos que queden en pie, particularmente el vinilo y las ediciones limitadas; y sobre todo seguirán siendo los mejores fans de música del mundo.

¿Por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

La semana pasada estuve leyendo en Industria Musical, una web que se ha convertido de unas semanas a esta parte en una de mis referencias obligadas de lectura, que la industria musical, tan de capa caída en España, continúa disfrutando de un excelente estado de salud en Japón. Otro día daré mi visión sobre Japón, país que visité en 2010 y sobre el que tengo que poner algunas ideas en orden, pero pensé “un momento, hay lugares con mejor salud todavía, y es en San Francisco”

Estuve en 2004 en Nueva York y me puse morado de comprar música en formato físico, y eso que ya existía el fenómeno de las descargas de música desde hacía bastante tiempo. En aquella ocasión lo que más me llamaba la atención era que muchos neoyorquinos llevaban sus aparatos de música con cascos blancos, que eran el símbolo de aquel cacharro de gran capacidad llamado iPod que hacía relativamente poco había sacado Apple al mercado a un precio cuasi prohibitivo… pero mira por donde lo del precio prohibitivo parecía ser lo de menos en la meca de la modernidad, y aquel invento estaba ya cambiando los hábitos de consumo de música.

Nos vamos a 2009 y viajo de nuevo a USA, en este caso viaje largo y a ambas costas. La mayoría de las tiendas que visité en NYC 5 años antes ya no están, particularmente las grandes cadenas como Tower Records o Virgin Megastore. Algunas de las otras tiendas tampoco aparecen ya, aunque sí las más especializadas y de nicho, como por ejemplo Generation Records, sin duda mi favorita en Manhattan, focalizada en hardcore y punk.

La situación sin embargo, es muy diferente en la otra costa, particularmente en la Bay Area, es decir, San Francisco y alrededores. Allí siguen existiendo bastantes tiendas de música porque la gente, con el mayor cluster de gigantescas empresas tecnológicas del mundo a su alrededor, todavía le encuentra placer a irse un sábado por la mañana a la maravillosa Amoeba Music (¿la mejor tienda de discos del mundo?), o a cualquiera de las enormes tiendas que tiene en la zona Rasputín, o a pequeñas boutiques como Aquarius Records o  Thrillhouse Records, a comprar las últimas novedades en CD o en vinilo, o repasar cubetas de CDs de segunda mano. En definitiva, un lugar que por ejemplo vive el Record Store Day con devoción y donde éste cobra todo su sentido.

A veces pienso que es una lástima que Madrid Rock tuviera un lugar tan comercialmente apetitoso en plena Gran Vía, porque con un poco de suerte y visión podría haber sobrevivido en otro sitio céntrico, pero luego abro los ojos y pienso “si aquí éramos cuatro los que compramos música”.

Y al final y volviendo al título de la entrada, desde mi punto de vista ¿por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

1.- Se trata de una ciudad muy progresista en la que las artes tienen un lugar muy destacado y donde la oferta cultural, no sólo musical, es enorme. Es decir, existe un ecosistema que favorece el intercambio cultural, de ideas, etc… porque lo mismo que hablo de música podemos hablar de librerías, teatros, cines más o menos alternativos, salas de conciertos, y un largo etcétera.

2.- La gente entiende de música y disfruta de la música, y por supuesto habrá mucha más gente consumiendo música digital que analógica, y seguro que hay ahora menos tiendas que hace 10 años, pero mientras la gente aprecie la música, puede seguir habiendo tiendas. Algunas son muy de nicho, por supuesto, pero cuando hay un mercado se trata simplemente de encontrar tu hueco en él.

3.- Las tiendas en la mayoría de los casos no son sólo tiendas de música, particularmente las más grandes; son lugares de reunión de aficionados, hay venta de entradas de conciertos, hay actuaciones en vivo, hay camisetas, hay ediciones de coleccionista, en fin… siempre hay algo para cada grupo de fans.

4.-Tienen presencia online fuerte que les permite, con casi los mismos recursos que ya disponen, vender al resto de US y del mundo, basados en la fuerza de su marca en la Bahía. Es más, son lugar de peregrinaje obligado para todos aquellos enamorados de la música que visitamos esa zona.

5.- Finalmente, y muy importante, hay dinero. Es decir, hablamos de una zona bendecida por esas enormes compañías tecnológicas que dan para comer y muy bien a todos sus empleados y no sólo a ellos, sino a todas las empresas de capital riesgo, consultoras, auditoras, despachos de abogados, tecnológicas más pequeñas, muchas otras empresas de servicios, restaurantes grandes y pequeños, etc… es decir, hay dinero fluyendo, y mucho, y eso es siempre importante, para que la gente pueda gastarlo. Y no nos extrañemos, son en muchos casos esos mismos apasionados de la tecnología los que van a buscar a las tiendas el 7” de su grupo favorito.

Otro día, con las ideas claras, vuelvo para dar mi opinión sobre Japón y otro, con más tiempo, sobre Portland, Oregón, un San Francisco en pequeño, mientras tanto deleitémonos con el Record Store Day de 2013 en Amoeba Music de Haight-Ashbury.

Sony: la marca más cool para los amantes de la música

Hoy en día que parece que cualquier cosa que produzca Apple es sinónimo de super-ventas independientemente de cuál sea su normalmente desorbitado precio, conviene recordar a la marca reina de la electrónica de consumo en los 80s y los 90s: Sony.

Efectivamente, la marca japonesa siempre se distinguió por su capacidad de innovación y por convertirse en la reina de cualquier mercado en el que se adentraba. Posiblemente su mayor fracaso fue la apuesta por el sistema Betacam en vez de por el VHS en los reproductores de video, pero durante mucho tiempo ambos formatos convivieron y dentro de Betacam, Sony seguía siendo la referencia.

Sony además fue especialista en que su marca fuera la que denominara a la categoría entera de aparatos. Así, siempre se hablaba de un walkman para referirse al reproductor portátil de cintas de cassette, pero el Walkman de verdad era el de Sony, era el más caro del mercado y tener uno era como poseer un cacharrito con la manzana.

Sony Walkman fx421

Y en la década de los 90, Sony volvía a repetir la jugada y en vez de Walkman, denominaba Discman a su reproductor portátil de CDs, y la gente volvía a hablar de llevar consigo su discman, fuera o no de la marca japonesa, y el de Sony era lo mejorcito de la categoría, tener el verdadero Discman era cool

Sony_Discman_D121

Además de esto, Sony seguía siendo una marca absolutamente fantástica en televisores, equipos de alta fidelidad, videocámaras, ordenadores portátiles y un largo etcétera.

Para los amantes de llevarnos la música a todas partes, hubiera sido normal ver a Sony coronarse como el rey de los reproductores portátiles de mp3, pero cuando el mercado estaba todavía en desarrollo apareció Apple, hizo desaparecer para siempre el concepto discman y se coronó como el rey indiscutible de la música… y bien, ya conocemos la historia, de la música a la telefonía móvil, donde Sony también ha estado compitiendo durante bastante tiempo en compañía de Ericsson, de ahí a las tablets, donde Sony ni siquiera ha aparecido…

Es verdad que los nipones siguen siendo muy potentes en consolas con la PlayStation, en TVs, en cámaras de video, etc… pero sobre todo en temas de música portátil, yo por lo menos tengo la impresión de que dejaron pasar una buena oportunidad y le abrieron una puerta a Apple que no ha parado de expandirse por muchas de las categorías antaño dominadas por la todavía muy competitiva Sony.

yo-soy-tu-padre

La red social de la música: last.fm

De todas las aplicaciones y webs que hoy en día existen en Internet para los más fanáticos de la música, mi favorita sin duda es last.fm, y suele ocurrir que cada vez que algún amigo me pregunta por una web relacionada con la música que ofrezca determinados servicios que buscan o que les gustaría conocer, les acabo dirigiendo allí. Y lo curioso es que hay mucha gente que no la utiliza o ni siquiera la conoce.

Para comenzar, diremos que last.fm es una red social centrada en la música, esa sería la mejor descripción. Y luego es un servicio de radio por Internet, pero como todo, no depende tanto de qué sea sino para qué la use cada uno, y yo no utilizo todas sus funciones, sino sólo algunas pero que me resultan sumamente útiles o interesantes. Veamos:

– Scrobbling: esta fue la gran ventaja competitiva de last.fm en su momento y lo que le volvió tremendamente popular entre music freaks, y es la posibilidad de “tomar nota” y contabilizar toda aquella música que uno escucha, construyendo de esa forma una base de datos personal, y lo más importante, que se puede compartir. Las fuentes principales por supuesto son los grandes reproductores tanto en ordenadores como portátiles, es decir, iTunes, Windows Media Player y todo tipo de reproductores de sobremesa, y la posibilidad de que cuando sincronizas tus dispositivos portátiles (iPods, iPads, Android, etc…) también toma nota de ello. Así pues con esto sabemos cuál es el artista que más veces hemos escuchado, nuestras canciones más reproducidas, etc… y es a partir de estos datos, como ocurre siempre en la era digital, donde se empiezan a gestar otros servicios.

– Recomendaciones: una de las cosas que más me gusta de last.fm es el tema de las recomendaciones, porque en función de lo que escuchas (los datos que tú le suministras), te va sugiriendo otros grupos. Y debo decir que en la mayoría de los casos las recomendaciones son tremendamente acertadas, a poco que ese grupo tenga un número decente de scrobblings y de oyentes.

– Eventos: algunos amigos me han escuchado esta frase muchas veces cuando hablamos de si un grupo ha confirmado o no un concierto o van a venir a tocar, “para mí, si un concierto no está en last.fm no existe”, es decir, esta es una poderosísima herramienta de marketing para promocionar los conciertos. Porque además como todo va linkado, estos conciertos también aparecen en las páginas de cada artista, te va recomendando eventos en función de lo que escuchas, etc… ya vamos viendo todo el ecosistema social musical que gira en torno a los datos que vas proporcionando… Y es muy divertido, porque hoy en día, particularmente en determinados estilos de música, uno puede hacerse una idea muy aproximada a la realidad de cuál va a ser la asistencia a un concierto simplemente mirando en last.fm y cuánta gente se ha “apuntado a ir” a ese concierto. Yo de hecho empecé en last.fm en este servicio como agenda de conciertos, y luego además permite sincronizarlo con las agendas de otros dispositivos (Outlook, Google Calendar, etc)

– Páginas de grupos: cada grupo dispone de su propia página, y este es el punto central al cuál van todos esos scrobblings. Incluye cuáles son las canciones más reproducidas, los álbumes del grupo, e incluso una biografía del grupo a modo de wiki, es decir, escrita por los propios usuarios. Desde mi punto de vista, todos los grupos deberían preocuparse de tener su página de last.fm perfectamente actualizada, igual que hacen con la de Facebook, porque si bien aquí el tráfico es infinitamente inferior, la afinidad es enorme, es decir, la gente que entra está verdaderamente interesada en la música. Aquí es también el lugar donde los grupos suben temas de forma gratuita para que los visitantes los escuchen, y hay incluso álbumes enteros ahí subidos. Por supuesto es otra excelente plataforma desde la cuál linkar la web principal del grupo, sea un dominio propio, una página en Facebook, etc…

– Amigos: ya hemos dicho que esta es sobre todo una red social, en la cuál puedes incluir amigos, y puedes ver toda la actividad de tus amigos, como qué escuchan, qué eventos están pensando en asistir, sus temas favoritos, etc. y por supuesto cuantos más amigos, más datos, más recomendaciones, más eventos recomendados…

– Radio: last.fm ha fue muy conocida en su momento como un servicio de radio, porque te ofrece muchas posibilidades de descubrir nueva música en función de la que escuchas, y en su momento era un modelo freemium que luego prácticamente se convirtió en premium. Y la verdad es que el negocio supongo que se está moviendo en otra dirección, puesto que apenas veo actividad por ese lado; ciertamente es un servicio que nunca he utilizado, básicamente porque prefiero escuchar mi música, que ya apenas tengo tiempo para escuchar todo lo que tengo, y las recomendaciones prefiero buscármelas yo mismo, entre otros sitios en la propia last.fm

En fin, seguiré hablando de last.fm en otras entradas en el futuro, quizás desarrollando algo más alguno de estos servicios, pero creo que por ahora esto sirve para aquellos que se estén preguntando en qué consiste el famoso scrobbling (que he visto que ahora también se pueden scrobblear vídeos… interesante mmm)

 Aquí mi perfil de last.fm para hacerse una mejor idea de todo esto que he comentado.