Quicksand van a venir a Europa

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Una de mis bandas favoritas, Quicksand están de vuelta y han anunciado hace unas semanas algunos conciertos en Europa, y aunque no vendrán a España, siempre es una alegría que el concierto de Quicksand que algún día quiero disfrutar todavía puede ocurrir. De hecho Quicksand van a venir a Europa en dos ocasiones, la primera al festival belga de hardcore Groezrock y la segunda, con algunas fechas más, gira alrededor de su participación en el Download Festival británico y en los Rock-am-Ring y Rock-im-Park alemanes.

Quicksand fueron uno de los grupos claves en la evolución del hardcore hacia formas más alternativas, construyendo canciones con grandes melodías, rebajando la velocidad pero manteniendo la intensidad y la integridad dentro de la escena. Quicksand básicamente crearon el post-hardcore, o lo que en aquellos momentos se llamó el emotional hardcore o emocore, término éste de “emo” que acabaría siendo secuestrado y absolutamente prostituido por otra serie de bandas y por otra escena de la que hablamos.

Quicksand tenían pedigrí y credibilidad, especialmente su fundador Walter Schreifels que había sido miembro clave en Gorilla Bicuits, y de hecho comenzaron su carrera en un sello de hardcore como Relevation, pero tras su primer EP fueron enseguida fichados por una multinacional, esperando que los alterna-kids de los 90s elevaran al grupo a los altares de la misma forma que lo habían hecho con muchos otros grupos a lo largo y ancho de América. Y en ese sentido, “Slip”, su primer álbum de 1993, es una obra maestra, y que debería haber vendido millones de copias catapultados por singles como “Dine Alone”, “Omission” o “Freezing Process”. El disco funcionó correctamente sin más, siendo un grupo que aparecía a menudo en la rotación de la MTV de la época, y Quicksand tuvieron su segunda oportunidad con su segundo álbum “Manic Compression”, con el single “Thorn in my Side”, pero esta vez la cosa no resultó. Para mí es normal, se trata de un álbum bastante más flojo que el anterior, aunque es verdad que repetir el estratosférico nivel de “Slip” era imposible; así que tras algunas giras, el grupo se disolvió, cuando los grupos se disolvían y era para siempre. Volvieron a intentarlo en 1998 animados por grupos que siguieron su estela con mucho más éxito como Deftones y llegaron a grabar unas demos, que se encuentran en Internet bajo nombre de World’s Fastest Car, pero se volvieron a disolver, esta vez para siempre.

Walter creó los exitosos Rival Schools, que tampoco duraron mucho, y escribió el seminal primer disco de CIV; Tom Capone estuvo en aquel maravilloso disco de Handsome del que ya hablé en su día, Sergio Vega siguió en diversos grupos hasta que reemplazó en Deftones, inicialmente de forma temporal y posteriormente de forma definitiva al malogrado Chi, y Alan Vega también hizo sus cosas; pero la llama de Quicksand seguía encendida especialmente a través de Internet, con webs de fans para fans como United by Walter, y siempre unos cuantos devotos seguidores insistiendo a Walter a que reformara la banda. Y por fin, en el 25º aniversario de Revelation Records, ocurrió el milagro, y Quicksand volvían a pisar juntos un escenario. Sólo 5 temas, muy corto, pero suficiente para ver, después de todos los años transcurridos, el nivel de fanatismo que todavía suscitaba la banda. Para mí muy significativo el set-list, 4 temas de “Slip” y su versión del “How Soon Is Now?” de The Smiths.

Y desde entonces no es que Quicksand hayan vuelto a ser una banda en toda su extensión pues van por períodos, y tampoco parece que el publicar nuevos temas sea una prioridad. Eso sí, en 2013 SRC Vinyl re-editó los 2 álbumes en vinilo por primera vez desde mediados de los 90 y no han parado desde entonces, con diferentes colores y ediciones, porque parece que hay suficiente demanda. En mi caso, la edición de “Slip” que veis al comienzo de esta entrada es la de “20th anniverary edition”, en vinilo negro de 180 gramos, edición limitada a 1000 ejemplares numerada a mano. La de “Manic Compression” es la segunda re-edición, en vinilo de 180 gramos transparente.

En fin, sigo contando los días para que aparezca un concierto de Quicksand por Madrid, tras aquel concierto telefoneando a Living Colour en la sala Aqualung de hace casi 20 años, o quizás les confirmen en el Resurrection Fest; si no hubiera sido tan mala fecha me hubiera ido a verles el 12 de Junio a Londres, pero no se puede ir a Londres todos los meses…

Qué es eso del Straight Edge en la música

Hoy me gustaría hablar del movimiento llamado straight edge dentro de la música de las últimas tres décadas. Y lo primero sería decir que straight edge es una filosofía de vida que propugna la abstención del consumo de alcohol, tabaco y todas las demás drogas. Además, en muchos casos se añaden la abstención de sexo promiscuo y también muchos straight edge son vegetarianos o veganos, y básicamente podríamos hablar de que surge como una respuesta contracultural al “sex, drugs and rock n’ roll”.

El origen del término straight edge lo encontramos en una canción de una de las bandas pioneras del hardcore americano, Minor Threat, en su primer y homónimamente titulado EP de 1981. Su líder, Ian MacKaye, cantante posteriormente de los imprescindibles Fugazi y capo de Dischord Records, se convirtió de forma involuntaria en la cabeza visible de este movimiento, y desde entonces la cultura straight edge ha estado íntimamente ligada a la música punk y hardcore.

Es este un movimiento ciertamente curioso porque si bien sus principios son aparentemente claros, es decir, mantener el cuerpo y la mente limpias, como todo movimiento cultural y social se ha ido mezclando con muchas otras filosofías y tendencias, de tal forma que pese a tratarse de un movimiento con fuerte connotaciones grupales, no se puede hablar de una filosofía straight edge unitaria. Así, al tratarse de una reacción a la cultura hippie de los 70s, la no-promiscuidad sexual siempre ha sido otro pilar fundamental del movimiento. Posteriormente el straight edge se ha visto muy relacionado con los movimientos de liberación animal, el vegetarianismo o veganismo que es otro movimiento muy interesante en sí mismo y que merece un post aparte, e incluso con movimientos religiosos como el cristianismo y los hare-krishna. Por ello, es muy difícil situar políticamente el straight edge, puesto que por un lado está muy relacionado con movimientos verdes y de izquierdas, por otro lado en muchos casos el straight edge ha sido acusado de homofobia y machismo, y muchos grupos de hardcore straight edge son cristianos, que de nuevo es otra escena que me gustaría tratar en otro post en su momento.

Lo que voy a hacer en este post es incluir videos de creciente duración para que aquellos interesados en este movimiento puedan conseguir toda la información que deseen; así este es un video corto aparecido en las noticias de la cadena ABC de Boston (una de las ciudades claves del straight edge) donde uno puede hacerse una mejor idea sobre este movimiento:

Uno de los distintivos de este movimiento es sin duda la X que podemos ver en las manos, en las camisetas, en los tatuajes, de los músicos y de los componentes del movimiento. Como veremos en alguno de estos videos, todo tiene que ver con que así era como se señalaba a los menores en los conciertos de punk de hace tres décadas para que se supiera que no se les podía servir alcohol y ha sido desde entonces la referencia de esta cultura, a veces multiplicada como XXX. lo cuál ha dado lugar a situaciones curiosas, como gente que se ha tatuado Xs en las manos o en lugares muy visibles, han posteriormente abandonado esta filosofía de vida pero los recuerdos han quedado y si luego les ves con una cerveza en la mano no deja de ser una situación chocante, y yo lo he visto.

Porque además el straight edge, llevado a extremos, como todos los movimientos culturales o sociales, ha dado lugar a situaciones y formas de pensar muy alejadas de sus orígenes o de sus intenciones iniciales. Así, algunos pocos movimientos locales a mediados de los 90 empezaron a conocerse como hardliners, grupos que en algunas ciudades de USA se dedicaban a asaltar locales de comida rápida de hamburguesas; también ha habido información al respecto de grupos straight edge que han agredido a otras personas en conciertos con grupos straight egde por fumar/beber, etc. y ha habido algunos casos en que las escenas straight edge eran consideradas por la policía como bandas o gangs (Salt Lake City o Reno entre ellas).

Yo conocí este movimiento a mediados de los 90, que es de cuando data este otro reportaje de TV:

Y efectivamente, fueron Earth Crisis junto con otras bandas del sello Victory Records, como Strife o Snapcase, cuyos miembros eran straight edge pero su música no trataba directamente el tema como sí las dos anteriores bandas, las que situaron el straight edge en el punto de mira durante la década de los 90. De hecho Earth Crisis fueron la banda straight edge más militante, y en ese sentido más reconocida como tal, como ya lo habían sido Gorilla Biscuits o Youth Of Today en los 80s.

Hoy en día este es un movimiento, que si bien limitado en cuanto a alcance y aún tratándose de una subcultura, está plenamente vigente y gracias a las posibilidades de comunicación de hoy en día, ha tenido un desarrollo importante por todo el globo como muchas otras iniciativas de estilo de vida. Y además, con el tiempo, lo que comenzó como un movimiento eminentemente juvenil ha ido moviéndose como es lógico hacia la edad adulta, al igual que ha ocurrido con muchos otros movimientos culturales una vez transcurrido cierto tiempo.

Esta es mi canción favorita de este movimiento donde se puede ver a banda y público coreando “I am straight edge” a voz en grito:

Resurrection Fest, a la altura de los mejores festivales europeos

La falta de nuevas entradas en el blog de los últimos días se debe a que me encontraba en Viveiro asistiendo al Resurrection Fest y pese a que hice propósito de seguir publicando una entrada diaria fue absolutamente imposible, a ver si me pongo las pilas para próximos festivales.

Estuve en el Resu una vez, en la edición de 2010, y ya quedé gratamente sorprendido, pero es que esta vez el festival no tiene nada que envidiar a los mejores festivales europeos. ¿Qué cosas ha hecho bien el Resu? Pues en primer lugar, y para mí la clave, crecer orgánicamente. Los orígenes del festival, normal tratándose en un principio de hardcore y punk, fueron absolutamente DYI (do it yourself), es decir, unos amigos que se juntaron y decidieron traer a los maestros del hardcore neoyorquino Sick Of It All a Galicia. Eso fue en 2006, echamos la vista adelante 7 años y vemos a unos Slayer y a unos Bad Religion en un escenario principal gigantesco en Viveiro, habiendo crecido más y más cada año, consiguiendo que la gente repita, independientemente del cartel. Porque eso es lo que ha conseguido el Resu, que la gente vaya por la experiencia global, por lo extraordinario del lugar, por la sintonía entre los habitantes del pueblo y los visitantes, y por supuesto porque también aciertan con los carteles. En definitiva, en sólo 7 años, el Resu tiene marca propia.

El Resurrection supone una buena inyección económica para esta zona, y lo ha demostrado sobradamente, de ahí que los lugareños vean con buenos ojos a todas las hordas de visitantes envueltos en tatuajes, llenos de piercings, con camisetas de docenas de grupos a cada cuál más underground o camisetas de basket de la NBA, gente que viene a pasarlo bien, a gastar su dinero y en ningún caso a ocasionar problemas.

La buena salud del festival también se ve en los patrocinadores con los que ha contado este año: desde la local Estrella Galicia (muy chulos los vasos como recuerdo, como debe ser), a una Jägermeister, cuyo ciervo se va conviertiendo en un clásico entre los festivaleros, a un Monster Energy que siendo ya un fijo en el Hellfest francés ahora está también ha desembarcado aquí, y por otros patrocinadores que llevan más ediciones como Vans y Arnette que forman parte indiscutible de la cultura hardcore y punk, sobre todo a través del skateboarding o el surf. Todas ellas han tenido un buen despliegue y desde mi punto de vista han conseguido un branding muy bueno entre una comunidad muy susceptible de consumir sus productos. Además de esto, por supuesto, el apoyo de las instituciones locales, con un alcalde volcado en el festival y que incluso salió a saludar en el concierto de Madball, sin duda el grupo más querido por Viveiro.

Más cosas positivas del Resurrection: los conciertos en directo vía web en streaming. Resultaba espectacular ver cómo en Twitter había gente en Latinoamérica comentando canción por canción el concierto de Trivium, esta es la magia que te permite convertir un evento en global y que tu marca sea conocida aunque sea gente que probablemente nunca vaya a acudir al festival (¿o sí?). Este año, a los ya tradicionales visitantes portugueses y franceses se les han seguido uniendo de otras partes de Europa, además que cada vez el festival consigue movilizar gente de toda España, porque ojo, ir desde Andalucía al Resu tiene más mérito que cogerse un avión desde Londres o Frankfurt.

Y como ya hablaba hace algunas entradas sobre el Hellfest, y vuelvo a él porque puedo ver muchas cosas que el Resurrection está copiando (bien copiado, o como se dice en inglés, copy with pride, copiando con orgullo) del festival galo, la parte web y de social media no tiene nada que envidiar a ningún festival europeo, este año habiendo incluido ya una app y todo. Y por supuesto estos tuits, fotos, comentarios son fans de hoy creando fans para el mañana, y por eso la importancia del reconocimiento como marca propia que comentaba al principio.

Por último, el Resu es capaz de tener lo que no tienen otros festivales patrios: que no tardes una eternidad en pedir la bebida o la comida, tener un mercadillo potente que crece cada año, como debe ser, y en el que en un festival musical uno puede comprar… ¡¡¡música!!!, varias zonas de acampadas de las que los asistentes hablan muy bien, césped en la zona de los conciertos hasta el último día, baños sin aglomeraciones salvajes, etc etc etc… otro día compararé estas cosas con otros muchos festivales nacionales a los que he tenido el gusto de asistir. Y ojo, todo esto con las entradas a un precio de lo más razonable.

Un grupo absolutamente especial: Life Of Agony

Hoy me gustaría recordar a uno de esos grupos a los que le tengo un cariño especial desde hace muchos años, los neoyorquinos Life Of Agony. Un grupo pequeño y que nunca disfrutó del éxito masivo que hubiera merecido por las razones de siempre: difíciles de categorizar, nunca comprometieron su sonido ni su actitud, pero al mismo tiempo construyeron una base de fans pequeña pero muy fiel.

Empezaron en la escena hardcore de NYC a principios de los 90 con el cuarteto de Keith Caputo a las voces, su primo Joey Z de guitarra, el bajista Alan Robert y el batería Sal Abruscato. Su primer álbum “River Runs Red” definía perfectamente el sonido del grupo con una mezcla de actitud hardcore, rock alternativo y sobre todo la inconfundible voz de Keith. Un grupo con un sonido único, que se sentía igual de cómodo entre audiencias muy diversas aunque su principal público provenía del hardcore y del metal. Su mayor éxito de entonces, “Through and Through”, un pequeño clásico de aquella época sirve muy bien de muestra de sus orígenes.

El siguiente álbum fue “Ugly”, todavía más emocional y personal si cabe, con dos temas a cargo de Keith cuyas letras ponen los pelos de punta como “Let’s Pretend” y “How It Would Be”, dos joyas más para la colección dentro de un álbum que roza la perfección. El grupo triunfaba en la época más en Europa que en su propio país, y era en los festivales veraniegos donde se veía la devoción de muchos seguidores de la banda.

El tercer álbum, “Soul Searching Sun” baja el nivel de forma considerable, sobre todo porque la música es más rock alternativo standard y adolece de cierta dureza, si bien temas como el single “Weeds” sobresalen. Muchas veces se habla de ese difícil tercer álbum, que en este caso debería haber consolidado a Life Of Agony dentro del estrellato y en cambio trajo consigo la marcha de Keith del grupo (el batería Sal ya lo había dejado anteriormente). Su sustituto no podía ser más desafortunado, el ex-Ugly Kid Joe Whitfield Crane, que no pintaba nada en esa banda.

Finalmente los cuatro miembros originales se reunirían de nuevo en 2003 para grabar un DVD en directo que renovó el interés por parte de mucha gente que no les había olvidado, y en 2005 publicarían un álbum correcto, “Broken Valley”, que les permitiría seguir girando hasta finales de la década. Sin embargo, sin noticias de nuevos temas, con cada vez menos actividad en directo y con Keith centrado en su carrera en solitario, la llama se ha ido apagando y parece que Life Of Agony, confirmado por los protagonistas, a día de hoy no existe.

Keith por su parte ha sufrido una gran transformación, puesto que se ha convertido en mujer y se llama Mina Caputo, pero creo que la buena de Mina merece una entrada por sí misma, os dejo con un video del festival belga del Graspop de 2007, donde tuve la suerte de presenciar este pedazo de show de Life Of Agony.

Handsome, el grupo que pudo reinar

Hay veces en que un grupo lo tiene todo para triunfar: las canciones memorables, el estilo en cuestión está en auge, sus miembros provienen de bandas conocidas, en definitiva los ingredientes necesarios para triunfar. Este fue el caso de los neoyorquinos Handsome, que sólo publicaron un único álbum en su historia, llamado precisamente “Handsome”, y salió al mercado en 1997 nada menos que a través de una multinacional como Epic/Sony… nunca se volvió a saber nada de ellos y ese disco ha quedado relegado a las cubetas de saldos en tiendas de segunda mano en muchos casos, o a algún lugar perdido en websites gigantescas como la de Amazon.

Handsome fueron un quinteto de gente de cierto pedigree en la escena hardcore de NYC: Peter Mengede ex-Helmet y Tom Capone ex-Quicksand a las guitarras, Pete Hines a la batería ex-CroMags, Eddie Nappi al bajo ex-Murphy’s Law y un semi-desconocido Jeremy Chatelain, luego en Jets to Brazil, a la voz. Pues bien, con esos mimbres los tíos se sacaron de la manga un álbum absolutamente espectacular, único, de los que quedan en la Historia aunque sólo sea para unos pocos. La música podemos llamarla post-hardcore, que era básicamente lo que habían inventado Quicksand unos años antes, hardcore más lento y muy emocional, aunque jugaban también con los típicos riffs marca de la casa de Helmet. El juego de guitarras es espectacular, la voz de Chatelain, bastante peculiar y muy melódica, la sección rítmica contundente; un álbum donde para mi gusto no sobra ni falta nada, si bien Epic no entendió bien cómo promocionarlo.

Y bien, esto fue todo, hicieron algunos pequeños tours por USA, llegaron a tocar incluso en Europa (la Kerrang! de aquella época les dio cierta cobertura) y se acabó… esencial para fans de los ya nombrados Quicksand y Helmet o algún otro grupos glorioso de esa época como Far.