Artistas más allá de la música: John Baizley de Baroness

Baroness_Red_Album

 

Aprovechando la salida al mercado de “Purple”, el nuevo álbum de la banda de Savannah, Baroness, es buen momento para hablar de su líder como uno de esos artistas polivalentes, John Baizley.

Baroness empezaron a ser conocidos en el año 2007 como consecuencia de la salida al mercado de su “Red Album” a través de Relapse. Con anterioridad ya habían publicado dos EPs, titulado “First” y “Second” y un LP compartido con Unpersons. Pero fue este disco y el apoyo de un sello tan importante en la escena metalera como Relapse el que les catapultó al éxito. Y una vez que la música había dejado un grandioso sabor de boca todo el mundo empezó a hablar de esa portada tan particular del disco y que, investigando un poco más, había sido diseñado por el propio cantante y guitarrista de la banda, John Dyer Baizley.
Y así en poco tiempo empiezan a aparecer nuevas portadas de Baizley, particularmente en las obras de otros artistas de Relapse como Black Tusk o Skeletonwitch, y otros como Kylesa o Kverlertak. Y es que el estilo de este hombre es tan propio que inmediatamente sabes que estás delante de una obra suya, que desde mi punto de vista es una de las mejores cosas que puede ocurrir a un artista. Obviamente es algo que con el paso del tiempo puede llegar a cansar, pero en mi caso, y al menos hasta el momento, no es algo que me haya ocurrido respecto a este artista. Y la parte de titular cada álbum de un color y hacer toda la parte artística y de merchandising en torno a ese color también se ha mostrado muy exitoso, cosa que esperan repetir por cuarta vez con el morado.

 

 

El trabajo de Baizley se puede ver en su website A Perfect Monster si bien sus obras, en ediciones siempre muy limitadas se pueden comprar en Burlesque, uno de mis sitios favoritos de compra de arte relacionado con la música (y no, no es que yo sea ningún entendido en arte), de hecho es frecuente encontrar trabajos de otros artistas como Jacob Bannon, del cuál ya hablé en su momento. Desgraciadamente para mí y otros muchos, las ediciones son tan limitadas que en cuanto Burlesque las pone a la venta se agotan en cuestión de minutos, y ahora mismo el cambio euro/dolar y los altísimos gastos de envío desde USA hacen todavía más complicada cualquier adquisición.

Ahora para “Purple” Baroness han decidido crear su propio sello y comenzar la preventa de su disco por el canal favorito de muchos músicos hoy en día, que es el crowdfunding, y por lo que he podido ver están siendo bastante más exitosos que otros. Y es que apostar por el duo Baizley/Baroness es hacerlo a caballo ganador, y más ahora que la fortuna o en quién crea este hombre le ha dado una nueva oportunidad en la vida, puesto que en el verano de 2012, durante la gira europea de presentación de los discos “Yellow & Green”, Baroness sufrieron un terrible accidente en Bath, en el Reino Unido, que a punto estuvo de costar la vida a varios integrantes del grupo cuando su autobús se precipitó al vacío desde un puente. Afortunadamente pudieron volver a retomar sus actividades artísticas y sus extensas giras, si bien su batería y bajista decidieron abandonar la banda como consecuencia de este suceso.

Así pues, con nueva banda, nuevo disco bajo el brazo y un apoyo incondicional por parte de sus muy devotos fans, Baroness se preparan una vez más para sus larguísimas giras, dentro de un tipo de música que sigue gozando de mucha popularidad, ya podríamos encuadrarles en la misma escena de metal sureña que nos ha ofrecido a Mastodon, Kylesa o Torche (aunque estos últimos sean de Miami) y en la que Baroness se mueven como pez en el agua. Y a ver si la próxima vez que pasan por aquí es a principios de gira y Baizley tiene material de sobre para vender.

 

Artiphon Instrument 1, el todo en uno de los instrumentos

Artiphon_Instrument_1

 

A través de TechCrunch he llegado a este curioso artefacto llamado Artiphon Instrument 1, que básicamente es un hardware, que te permite tocar multitud de instrumentos gracias al software que lo acompaña.

Afortunadamente ya hay suficientes imágenes para hacernos una idea, y es que el objeto en cuestión es una mezcla de teclado e instrumento de cuerda, con sus trastes y todo, de tal forma que puede dar lugar a múltiples combinaciones de instrumentos a partir de ahí, catapultado por el software que lo acompaña. Y es que volvemos a ver cómo hoy en día es cada vez más fácil aprender a tocar y componer música y hacer cosas DIY (do it yourself). Y eso está bien, porque luego otra cosa será tener el talento de poder hacer música más o menos memorable con ello. Y por supuesto, para los alarmistas, por muchos Artiphones que se vendan, nunca va a ser lo mismo que tener una guitarra eléctrica, ni el software va a robar puestos de trabajo a los músicos, si acaso les ayudará a reconvertirse y más de uno, además de clases de guitarra, enseñará cómo sacarle el máximo partido al Artiphon.

 

 

Hoy en día existen 3 modelos, al más puro estilo iPhone: el blanco, el negro y luego la edición para puristas, en este caso llamada “Nashville”, ya que ha sido en esta ciudad del sur de los Estados Unidas, conocida por su exhuberante escena musical y su comunidad de músicos, donde ha sido desarrollado y creado el Artiphon. A nivel técnico, y sin ser un experto yo ni mucho menos en el tema, parece que será fácil conectarlo a todo tipo de hardware y software, incluyendo por supuesto el famoso GarageBand; y en el futuro está previsto el lanzamiento de una app que te permitirá llevar ya grabados muchos otros instrumentos. También puedo imaginarme toda una serie de complementos nuevos siendo creados para hacer más cómodo el tocarlo (ya hay algunos) y otros que cambien su minimalista estética, y por ahí va encaminado el modelo Nashville, hacerlo parecer más un instrumento y menos un producto de Apple.

Parece ser que en el futuro estará disponible en las tiendas de Apple, donde yo por lo menos le auguro un éxito instatáneo, el mismo que ya está teniendo en el único lugar donde se puede adquirir hasta el momento, que es Kickstarter. Y es que este es otro caso más, como el del reloj digital Pebble, donde la plataforma de crowdfunding sirve más como tienda o showroom (imprescindible esta entrada de Enrique Dans), que como lugar donde acudir a financiarse, ya que el Artiphon ya dispuso en su momento de bastante financiación.

Ya me puedo imaginar docenas de hipsters comprando Artiphons, montando grupos y saliendo al escenario a tocar todos con el mismo instrumento, llenando el escenario de iPads, iPhones; vamos la pesadilla de los trve metaleros. Y por otro lado, unos Kraftwerk deben estar ansiosos por probarlo e incorporarlo dentro de su futurista espectáculo, que ya en 1977 incluía todo tipo de máquinas modernas.

 

La caótica historia de Christian Death

Christian_Death_logo

 

Hoy me gustaría hablar de una banda que yo considero casi como una broma, y desafortunadamente para ellos creo que no soy el único. Después de más de 35 años de historia, los americanos Christian Death, una banda de cierto renombre en la escena gótica durante mucho tiempo, se encuentran desde mi punto de vista en uno de los puntos más bajos de su caótica historia.

Para los que sólo les conozcan de nombre, esta es una banda creada por Rozz Williams en el año 1979, que sufrió varios cambios de formación a lo largo de sus primeros años de vida; fueron pioneros en la creación del gótico americano, y de lo que luego se ha conocido como el deathrock, pero sería muy complicado encuadrarles en un estilo concreto. Junto al propio Rozz Williams, o a las cantantes Eva O y Gitane Demone, formó parte de la banda en esos primeros años un chico llamado Valor Kand, que con la marcha en 1985 de Rozz Williams se acabaría quedando como estandarte del grupo. Precisamente unos años más tarde y gracias a cierto éxito por parte de la banda, Kand y Rozz Williams se disputaron los derechos del nombre Christian Death, con la Justicia dando la razón a Valor.

Rozz Willams hace tiempo que nos dejó, concretamente en 1998 se suicidó como consecuencia de sus múltiples problemas, con el alcohol y las drogas, con Valor y Christian Death; uno de estos genios creativos que no necesariamente encontró el lugar que les correspondía en este mundo, ni por supuesto el éxito en vida. Aunque volvió a reunir en ocasiones a algunos miembros de la banda original bajo el nombre de Christian Death featuring Rozz Williams, sus últimos proyectos musicales fueron Shadow Project y Premature Ejaculation. Aún hoy Rozz Williams es considerado uno de los padres de la música gótica e influencia de muchos músicos en décadas posteriores.

Por su parte Valor Kand ha sido la cara reconocible de Christian Death durante ya más de 20 años, y desde 1992 cuenta a su lado con la bajista Maitri, siendo los únicos miembros permanentes del grupo. Durante todo este tiempo Valor ha tenido que aguantar los comentarios de traidor y ladrón por parte de todos aquellos que piensan que robó el nombre del grupo a Rozz Williams, y todavía muchos fans consideran que Christian Death acabaron en 1985. En mi caso, la verdad es que como no soy demasiado fan del grupo, no tengo una gran opinión, me da igual; la historia me resulta entretenida y supongo que hay de todo: Rozz era una persona compleja, Valor anduvo listo en su momento y se aprovechó de la situación; porque además ya sabemos que muchos artistas nunca se han preocupado demasiado de la parte del business, y este será otro ejemplo más. Por otro lado, Valor ha mantenido Christian Death en funcionamiento durante muchísimo tiempo ya, aunque claro, cabría preguntarse a quién le interesa lo que haga Valor Kand si no lleva el nombre de Christian Death… y como ahora veremos, ni llevando el nombre.

 

 

La discografía de Christian Death, después de todos estos años, es extensísima, pero tremendamente irregular; yo recomendaría tan sólo el segundo disco de la era Rozz Williams, “Catastrophe Ballet” (que por cierto, dio nombre a una excelente banda alemana); en un momento dado convivieron los Christian Death de Valor, los de Rozz Williams, e incluso hace unos años estuvo girando una versión de la banda llamada Christian Death 1334 con Eva O al frente… y si a eso sumamos una cantidad enorme de recopilatorios, directos, etc. vemos que es muy complicado seguirles la pista, aunque temas buenos, casí todos de esa primera época de Rozz Williams, si acaso.

Y llegamos a Christian Death en 2015, con el ínclito Valor y su fiel Maitri, que han tenido la ocurrencia más común de los grupos hoy en día cuando los sellos no quieren seguir perdiendo dinero con sus nuevos trabajos, y es hacer un proyecto de crowdfunding. Pero claro, tratándose de este grupo, algunas cosas parecen de broma: entre los premios encontramos una cena íntima con la amiga Maitri, que ya no es ninguna veinteañera y podría ir un poco más recatada tanto en sus directos como en videos y fotos promocionales, aunque me temo que es de los pocos atractivos de Christian Death hoy en día; el Reverendo Valor te bautiza a tu hijo o te casa por la módica cantidad de 2000€ (por supuesto nadie lo ha comprado) o el más delirante, por 20.000€ Christian Death tocan en tu funeral, cuandos sea. Supongo que si se mueren ellos antes, no te devuelven el dinero, claro, pero es que realmente me parece que es todo una broma sacacuartos. Lo mejor de todo es que llevan ya más de 30 días con la campaña de crowdfunding y por ahora han conseguido la pírrica cifra del 13% del valor, que por cierto, es la primera vez en un proyecto de crowdfunding donde no veo la cantidad total, lo cuál añade más gracia al asunto, porque por ejemplo el video lo encuentro delirante.

 

Formas alternativas de crowdfunding

Al hilo de la entrada sobre crowdfunding de hace un tiempo, he estado pensando en otras formas alternativas de crowdfunding que he estado observando y que creo que tienen buenas posibilidades de convertirse en modelos alternativos de negocio, sobre todo en esta época de estrecheces económicas.

En primer lugar quería hablar de este sello finlandés llamado Blood Music, que en poco tiempo ha alcanzado cierta notoriedad en el underground del metal extremo por las lujosas re-ediciones, normalmente en vinilo, que está produciendo para determinados artistas. Así, cada una de las re-ediciones se encara como un proyecto en edición muy limitada y se fundamenta en conseguir una demanda inmediata a nivel mundial para financiar el proyecto. Veamos por ejemplo la ya famosa caja de Strapping Young Lad, cuáles han sido los pasos y en qué consiste el trabajo de esta gente y cómo lo financian.
En primer lugar, banda y sello deciden trabajar juntos en una edición de lujo, para fans muy fans y coleccionistas, de toda la obra de la banda canadiense. En el caso de SYL, se juntan todos los álbumes publicados, que nunca vieron la luz en vinilo (hablamos de un grupo que funcionó de 1994 a 2007 aproximadamente) y esta será la primera vez que lo hagan. Además, se añaden todos aquellos temas que vieron la luz fuera de esos álbumes y se añaden algunas cosas como un vinilo de 7”. Se añaden algunos extras a modo de golosinas, se diseña una lujosísima caja, se deciden las diferentes versiones a producir y, aquí viene la parte novedosa, se pone en pre-venta. Es decir, los compradores (en pocas horas estaba casi todo agotado) lo que hacen es pagar de inmediato por algo que van a recibir 2-3 meses después. Claro, esto sólo funciona si la compañía vende todas o casi todas las unidades, porque de lo contrario tendrían problemas de inventario enseguida, y además ya han tenido algunos gastos anteriores (pruebas, diseños, etc). Por suerte, esta gente son muy profesionales, las ediciones son muy limitadas (a la vez que con un precio respetable, debería añadir) pero tienen su público objetivo, la larga cola que siempre comento, que paga religiosamente por adelantado. Y bien, con ese dinero se financia el proyecto y unos meses después aparece la caja de marras en casa.
He encontrado un video muy bueno de un tío explicando gran parte de esto, aunque no la parte financiera, que para mí es la diferencial, aunque quizás otro día sí que volvamos a hablar de Blood Music para hablar de coleccionista música, ediciones deluxe ultralimitadas, etc…

La segunda es una fórmula que sólo he visto testada muy parcialmente en España, pero que creo que puede tener cierto futuro, y es el crowdfunding para montar conciertos. Esto me ha venido a la mente por varios sitios: primero, Spike Lee ofreciendo como uno de los premios de su reciente campaña de crowdfunding en Kickstarter la posibilidad de tenerle en un cine contigo y 50 amigos comentando películas, etc. y decía “entre unos amigos ponéis 100$ y yo me cojo un avión y voy allí” . Por otro lado, también leí a Zoe Keating, que preguntaba directamente a sus fans dónde podría montar un concierto cercano a uno que ya tenía contratado; y por último, en algún momento leí en algún foro a un chaval que quería montar un concierto y para eso recaudaba la pasta, porque primero quería conseguir el dinero y luego montarlo. Decía bien claro que si luego no había concierto (que obviamente no lo hubo) devolvería el dinero, y yo pensé “buena idea”, aunque quizás la comunicación del chaval fue un poco naïve.

Pero pensemos bien la idea: es muy complicado que una sola persona se gaste su dinero en traer a un artista para dar un concierto en Madrid, por ejemplo. Y quizás los promotores profesionales no estén interesados por la razón que sea en traerlo. ¿Puedes organizar una colecta para ello en cualquiera de los sitios de crowdfunding, de tal forma que si luego no hay suficiente gente pues se devuelve el dinero y ya está? Porque ya sabemos que poner 2000€ uno solo no es lo mismo que encontrar 100 almas gemelas a 20€… y por muy minoritario que sea un grupo, hoy en día siempre encuentras esas almas gemelas (de nuevo, la larga cola). En fin, creo que esto puede dar mucho de sí, pero la idea es similar a la de Blood Music: se paga por adelantado, y la diferencia es que si en este caso no hay suficiente demanda, pues no hay concierto. Obviamente todo esto hay que plantearlo correctamente desde el punto de vista legal, qué acuerdo tienes con el artista (“hazte un pre-booking para esta fecha y te lo confirmo como muy tarde este día”), etcétera… pero como en todos estos casos, en el crowd (en la masa) está la solución. Y esto puede ser positivo desde el punto de vista tanto de los fans como de la banda, a la cuál pueden “salirle” conciertos en los lugar más insospechados.

Lo mejor de todo es que esta idea ya ha funcionado en algún momento:

Crowdfunding aplicado a la industria musical

 

Hoy me apetece hablar del crowdfunding, ese concepto tan de moda que en pocas palabras consiste en que uno presenta un proyecto o iniciativa para el que necesita financiación y apela a que ahí fuera haya un número de personas suficientes que estén dispuestas a aportar ese dinero. Hablamos normalmente de nuevos productos, proyectos artísticos como libros, música o cine y documentales, o construcciones, viajes, operaciones médicas, etc… A cambio de esto, se puede conseguir acceso a versiones beta de productos o ediciones limitadas, recibir el resultado final antes que nadie, así hasta los casos de auténtico mecenazgo en que lo que se consigue es simplemente la inclusión en la lista de donantes. Pensemos que Wikipedia lleva tantos años funcionando de manera independiente en virtud de todos aquellos donantes que cada cierto tiempo le donan alguna cantidad de dinero.

Si bien el término es más o menos reciente y sobre todo se ha extendido gracias al alcance de Internet hoy en día, esto es algo que siempre ha existido, es decir, que para comenzar un negocio, proyecto o lo que sea, si el banco está cerrado como desgraciadamente ocurre a menudo hoy en día, o bien el caso de negocio no les convence, pues toca pedir la financiación por otros lados, y normalmente siempre ha sido a lo que en inglés se conoce como las 3Fs (friends, family & fools), es decir, amigos, familia e ingenuos.

Esto está íntimamente relacionado con la autoedición por parte de los músicos, y ya que he visto el muy recomendable documental “Auto”, una de las cosas que muestra es el resultado final de la campaña de crowdfunding de Jero Romero, el ex-cantante de Sunday Drivers a través de la plataforma de referencia en España, Verkami.

Sin embargo, al ver el caso de Jero Romero y el de un par de grupos que me gustan, como son las leyendas del death metal de Florida, Obituary, a través de la posiblemente plataforma de crowdfunding más famosa, Kickstarter, y de los holandeses Stream Of Passion en Indiegogo he pensado lo siguiente:

– estos son casos de transición de un modelo de negocio a otros, es decir, de gente que ha estado trabajando, en el caso de Obituary durante mucho tiempo, bajo el paraguas de sellos discográficos más o menos fuertes, y que ahora intentan salirse del modelo de intermediación de los sellos (y seamos sinceros, porque tampoco tienen muy fácil que nadie invierta pasta en ellos) y ser ellos quienes tienen absoluto control de su obra. Eso está muy bien, pero insisto, es un modelo de transición de artista consagrado al cuál sus ya establecidos fans le pagan por adelantado lo que de otro modo le comprarían más tarde…
– y por otro lado el segundo modelo, el del artista novel, que sale ahí fuera a pedir pasta para un primer álbum, o primer documental o primer libro, y que lo tiene de todas formas realmente complicado, y que sigue descansando sobre el modelo de crowdfunding cercano, es decir, el de las 3Fs. Es verdad que hay grandes ideas que pueden conseguir financiación por sí solas, como documentales que sólo por el asunto a tratar ya levantan un enorme interés, grupos que con sólo subir una demos con una producción normalita atraen a mucha gente, etc… lo bueno de este modelo es que está muy basado en la llamada “larga cola”, de mucha aplicación a las artes y la cultura, y que viene a significar que aunque lo que tú hagas sea un arte de nicho, es decir para unos pocos, esos pocos a nivel mundial son suficientes para sustentar modelos de negocio, o en este caso, para financiar tu obra.

Este modelo sólo me plantea una cuestión, que es: si el artista pasa a depender de la financiación de sus fans, ¿van a poder, sobre todo algunos de ellos, seguir diciendo aquello de “yo hago la música que quiero y si luego a alguien le gusta, fenomenal”?. Porque a ver qué pasa cuando con el dinero de los fans los grupos se dediquen a cambios estilísticos importantes, o se decidan a experimentar demasiado que haga que incluso los fans que hayan pagado por ello se arrepientan y no estén ahí cuando haya que adelantar para la siguiente obra.

Y por último, ¿cuál va a ser el papel de las discográficas, si es que seguirán existiendo, en todo esto?. ¿Apostarán por artistas consagrados, que ya garantizan ciertos resultados y donde ya se sabe que hay cierto pastel a repartir?, ¿o bien optan por artistas nuevos, que son los que más complicado tienen el acceso a esa financiación externa inicialmente?. Porque claro, para una discográfica, invertir mucho dinero durante años para que luego cuando el artista cuando tenga entidad propia se marcha y diga “ahora que soy famoso y tengo mi gran base de fans no te necesito, que ya me van a pagar ellos por adelantado y te quito de en medio”… en fin, lo iremos viendo, el panorama es realmente interesante y el que acierte con las teclas puede tener una gran recompensa detrás…

Os dejo con una muy interesante charla TED sobre crowdfunding: