Prayers y el movimiento cholo goth

 

Hoy hablamos de uno de los últimos exponentes de que la mezcla de géneros no tiene límites hoy en día, porque ¿qué sale de una coctelera donde uno mete hip-hop, bases y teclados ochenteros con algo de darkwave y nuevos románticos, con letras sobre la dureza de la vida en la calle y los gangs, adicciones, amor y el lado más oscuro de la vida? Pues el cholo goth que representan este duo de San Diego, bienvenidos al mundo de Prayers.

Rafael Reyes, o más bien su alter ego Leafar Seyer (siempre me ha parecido gracioso el tomar un nombre artístico simplemente dando la vuelta al real) es el corazón negro de Prayers, cantante, letrista, director creativo, portavoz, y cuyo contrapunto es Dave Parley, quién es el que se encarga de toda la parte instrumental electrónica y que parece el típico colega que siempre está ahí sin meterse con nadie, y que pasa de decir nada, observando la vida. Este Rafael es un superviviente, un tipo duro, al fin y al cabo uno tiene que serlo si quiere salir victorioso de las calles donde conviven algunos de los gangs más peligrosos de California; y ahí sigue, sacando a sus colegas pandilleros en sus videos. Sin duda que ser fan de Pet Shop Boys, Joy Division y Christian Death (sus influencias musicales reconocidas) debía ser muy duro en aquellos gangs de Sherman Heights en los ochenta y los noventa. Y aunque Leafar hable de “friends are poison, friends are dead weight”, él no se puede quejar demasiado, pues además de esas amistades de los gangs, él mismo ha pasado de estar en la cárcel a tener a Travis Barker (Blink-182) o a Kat Von D entre sus amistades, o por lo menos colaboradores; y es que estos Prayers están empezando a coger tracción en su camino hacia el estrellato.

 

 

Ya hemos conocido muchos más ejemplos de éxito del crossover, los tatuajes y la vida callejera: Biohazard, Madball y muchos otros grandes del hardcore neoyorquino siempre tuvieron el crédito de la calle, sus conciertos siempre estaban llenos de colegas cuyas pintas impresionaban a cualquiera, y llenaron la MTV de los 90 de ese espíritu de las calles; e incluso en la otra costa los Boo-Yaa Tribe eran una panda de ex-pandilleros samoanos que tampoco uno se los querría encontrar en un callejón oscuro una noche volviendo a casa. Del éxito de la mezcla de estilos ya hablé al comentar la banda sonora de Judgement Night. 

Lo bueno de Prayers es que pueden llegar a una base de fans muy amplia, puesto que su propuesta tiene un toque bastante comercial, y lo que he leído y he escuchado a Rafael me parece muy listo, un tío que crea un concepto como cholo goth y que encima registra el dominio, es como si Korn hubieran registrado numetal.com en la época. Al final, no nos equivoquemos, tienen una estética muy cuidada, con su logo en todas partes, y sus vinilos y camisetas se venden en ediciones limitadas a precios no precisamente DIY. Para tener una carrera musical relativamente corta tienen un montón de video-clips; bastante similares entre ellos, pero que al final son lo que definen a Prayers y que dejan bien claro lo que es el cholo goth. Es más, el tío, que tampoco es el colmo de la modestia, para qué engañarnos, es uno de estos personajes destinados a llegar alto, aunque le haya costado mucho llegar a donde está ahora. Y parece que está consiguiendo sus objetivos: los mismísimos Pet Shop Boys le pidieron que dirigiera un videoclip para ellos, que es básicamente otro video más de Prayers con mayor presupuesto, y que promociona su banda por todos lados.

 

 

Por ahora su expansión se ha centrado en California y la Costa Oeste americana, donde evidentemente se concentra mucho de su inicial público potencial; y en cuanto a directos, ya han abierto para The Cult; han tocado en el festival hipster por naturaleza, Coachella; y, en las últimas semanas, han sido los teloneros de A Perfect Circle, lo cuál es bueno para ellos porque es una banda con muchísimo tirón en su vuelta, aunque dudo que el fan típico de APC haya apreciado el arte de Prayers. En cuanto a Europa, tendrá que esperar a que el amigo Rafael solucione sus problemas con la justicia y pueda salir de USA. Pero cuando Pitchfork, Vice/Noisey y todos los creadores de tendencias están siguiendo ya a Prayers, podemos estar seguros que estos tíos en poco tiempo van a ser muy grandes.

 

Helmet plays Betty

Helmet_20th_anniversary_Betty_tour

 

Hoy viernes uno de los grupos absolutamente fundamentales de la vibrante escena neoyorquina de metal alternativo de los 90, mis adorados Helmet, se presentarán de nuevo en Madrid dispuestos a ofrecernos otro de sus intensos shows. Y este además es especial, puesto que conmemora el 20º aniversario de la edición de mi álbum favorito, y uno de sus más aclamados, “Betty”. Así pues, como ya han anunciado y como muchos otros artistas, Helmet harán las delicias de sus fans tocando “Betty” entero de principio a fin, un “Helmet plays Betty”, algo que ya hicieron en su anterior gira con su todavía más exitoso “Meantime”.

Helmet es una banda que a lo largo de su historia ha merecido mejor suerte. “Meantime” y “Betty” fueron grandes obras de metal alternativo de los 90s, pero ellos nunca llegaron a alcanzar el status de estrellas. Sus videos se veían en la MTV, sus fans les adoraban, otros músicos influyentes hablaban muy bien de ellos, y contaban con el apoyo de una multi como Interscope. “Meantime” vendió 2 millones de copias en la época; pero quizás se adelantaron a su tiempo o, en mi modesta opinión, les faltaba imagen y también algo más de accesibilidad en su música para llegar a las masas. Y eso que gozaron de oportunidades: “Milquetoast” se incluyó en la banda sonora de “El Cuervo”, una de las más famosas de la época; con House of Pain crearon esa joya titulada “Just Another Victim” para “Judgement Night”; con”Aftertaste” estuvieron de gira con la banda sensación del momento, Marilyn Manson; grupos como Deftones o Korn, que sí que triunfaron a nivel masivo, les tenían como una de sus máximas influencias; de hecho su productor Terry Date fue el artífice del sonido Deftones, y desde luego esos riffs cortados que popularizaría el nu-metal son marca de la casa de Helmet.

 

 

Hablar de Helmet es hablar de Page Hamilton, él es Helmet; y por desgracia, como muchas otras bandas de la época, sobrevive en esta industria actual saliendo de gira a tocar sus grandes éxitos o sus álbumes del pasado con músicos de talento bastante más jóvenes que él. La formación inicial de Helmet la componían Hamilton a la voz y guitarra, la base rítimica de John Stanier y Henry Bogdan, y Peter Mengede a la guitarra. Fue este último en primero en marcharse, y de hecho formó aquella otra banda maravillosa llamada Handsome. Fue sustituido por Rob Echevarria, que tras su pasó por Helmet se unió a Biohazard. Helmet son una banda legendaria, pero sólamente publicaron 4 álbumes en su primera etapa: los dos nombrados junto al inicial “Strap It On” y su obra final, “Aftertaste”; otro álbum que, en su momento, el difícil sucesor de “Betty” fue considerado una obra menor y que yo, tanto en aquella época como ahora, sigo disfrutando enormemente.

Tras el fracaso comercial de “Aftertaste”, Hamilton decidió poner punto final a Helmet, hasta que volvió en 2004 con una nueva obra titulada “Size Matters”. Tras ella han publicado otros dos álbumes correctos, a los cuáles desde mi punto de vista les falta algo de la magia de sus obras clásicas; pero que en cualquier caso permiten a Hamilton & Co seguir dentro de la industria, y para suerte nuestra, aparecer por estas tierras de manera más habitual que en su primera época. De hecho en su primera etapa tan sólo se les pudo ver en una gira, durante la segunda visita de Marilyn Manson a Madrid para presentar el “Antichrist Superstar”. Cartel muy extraño aquel domingo de Junio: Pist.On (hablaré algún día de ellos), Helmet con “Aftertaste” y Manson, que de tocar en Noviembre del 96 en una sala pequeña, llenaba tan sólo 8 meses después La Riviera. El volumen al que tocaron Helmet fue el más alto que yo habría presenciado nunca en una sala de esas características, y a día de hoy todavía recuerdo aquel concierto por ello. Posteriormente Hamilton volvería a España a presentar alguna de sus nuevas obras (quiero recordar que en la gira de “Monochrome”, hablo de memoria) y por supuesto la gira de 2012 donde tocaban “Meantime” entero.

Contando estoy los minutos para que esta joya comience a sonar en la sala Copérnico:

 

Mis 100.000 scrobblings en last.fm

100k@LastFM

 

 

 

 

 

Hoy he llegado a la redonda cifra de mis 100.000 scrobblings en last.fm. Para el que no sepa que es un scrobbling o qué es last.fm le recomiendo visitar este otro post de hace unos meses del cuál he recibido excelente feedback tanto de personas que ya conocían este servicio como de aquellos que han alucinado al conocer este particular big data musical.

Me registré en last.fm en Febrero de 2009, pero es verdad que tardé unos meses en empezar a hacer scrobbling, aunque no recuerdo cuándo. Lo que sí es cierto es que, sin convertirse en una obsesión, sí es algo a lo que me gusta prestar atención de vez en cuando porque al fin y al cabo los scrobblings sirven como presentación de los gustos y hábitos musicales de cada uno.

Veamos en primer lugar los 10 artistas que más he escuchado en este tiempo:

 

Top10Artists@LastFM

 

 

 

 

 

 

 

Y bien, ninguna sorpresa por ese lado, de hecho son artistas de los que en alguna ocasión ya he hablado en este blog. Es curioso que los dos primeros artistas sean de música electrónica, unos más clásicos como Depeche Mode y otros más modernos, y a los que siempre he considerado sus mejores discípulos, como VNV Nation. De hecho mis amigos me han escuchado muchas veces aquello de “si Depeche Mode hicieran buena música hoy en día, harían lo que hacen VNV Nation”

Y bien, a partir de ahí mucho rock y metal en sus diferentes vertientes, especialmente grupos de los que empecé a escuchar en la primera mitad de los 90s y que yo considero mis grupos de cabecera. Bandas como Biohazard, Fear Factory o Paradise Lost, cuyos conciertos en Madrid llevo visitando desde hace 20 años (a los tres le vi tocar en el Canciller II en aquella época), y si sumamos los festivales, calculo que les habré visto unas 15 veces o más a cada uno de estos tres. En algunos casos el número de “scrobblings” tiene todavía más mérito, pues las canciones de My Dying Bride duran una media de 9-10 minutos, así que muy probablemente haya pasado más tiempo escuchándoles que a otros artistas con más reproducciones.

Veamos algunas curiosidades:
– he escuchado 3520 artistas, lo cuál habla de 28,4 reproducciones por artista.
– el top ten de artistas suma apenas un 3,8% de los scrobblings totales, un porcentaje que yo considero muy bajo si lo comparo con otras cuentas de Last.fm que he visto, y donde pocos artistas acaparan una gran mayoría de los scrobblings. Creo que ahora mismo no es posible, pero estaría muy bien que last.fm permitiera hacer análisis algo más sofisticados, porque me gustaría ver el principio de Pareto aplicado a mis scrobblings, pues pese a dispersión del top 10, seguro que el 20% de los artistas que más escucho suponen el 80% de mis scrobblings.
– el artista en el puesto 500 de mi lista de más escuchados tiene 55 reproducciones, que es casi el doble de la media, lo dicho, voy a escribir a los tipos de last.fm para preguntar si es posible exportar mis scrobblings a excel, en caso que así sea ya publicaré aquí algún análisis más.

 

 

En cuanto a los álbumes más escuchados, parecería que no debería haber demasiadas diferencias con los artistas más escuchados, pero sí que las hay:

 

Top10Albums@Last.FM

 

 

 

 

 

 

 

En primer lugar, conviene explicar, o al menos eso es lo que he entendido yo, que no es que me haya escuchado estos álbumes enteros, sino que por ejemplo de los 611 scrobblings de Depeche Mode, 127 provienen de temas del “Some Great Reward”.
Y esto lleva a que aparezcan entre los 10 primeros artistas que siempre escucho sus discos de grandes éxitos como Kate Bush (que por cierto, vuelve a los escenarios, sold-out absoluto para los 15 shows londinenses), mismo caso que Journey; y luego bandas con pocos discos como Quicksand, o incluso sólo uno como October People; por último, los temas de Iron Maiden que recopilé para la despedida de soltero de mi amigo Antonio y que llevo en el iPod, y son a los que recurro cuando voy por la calle y pienso “me voy a poner a los Maiden”.

 

 

Por otra parte last.fm también ofrece en su página principal del perfil del oyente los temas más escuchados:

 

Top10Songs@LastFM

 

 

 

 

 

 

Por supuesto, estos son parte de mis temas favoritos, bien por ser unos clásicos de lo que normalmente ya he hablado en este blog, como el “Stripped” de Rammstein o “My Girlfriend’s Girlfriend” de Type O Negative; bien porque alguno me ha enganchado mucho en los últimos tiempos como el “Northern Lights” de Lebanon Hanover; y finalmente, el número 1 lo ocupa “Angel of Death” de Slayer, al cuál le di muchas escuchas en la época en que murió Jeff Hanneman.

 

Salas de conciertos en Madrid: perdemos las mejores

Con el enésimo cierre de la Sala Caracol la situación de la música en vivo en la capital de España cada vez va a peor. Es verdad que a nivel de agenda no nos podemos quejar en exceso porque aunque siempre hay giras internacionales que se nos escapan, especialmente si nos comparamos con países centroeuropeos, últimamente la agenda está repleta, pero el problema ahora mismo está en el nivel de las salas de conciertos. Hasta hace unos días pensaba también que la cantidad de salas era pequeña, pero al investigar y recopilar para esta entrada me he dado cuenta que no es tanto un tema de cantidad sino de calidad y que sobre todo, que en términos de salas de conciertos en Madrid, de un tiempo a este parte, perdemos las mejores.

Veamos cuál es el panorama actual de las salas de rock en nuestra ciudad a través de una heterogénea clasificación que se me ha ido ocurriendo:

Las que han pasado a mejor vida o están en peligro de hacerlo:

Para mí, Caracol es la mejor sala de la capital. Bien comunicada, lo cuál es algo esencial, con bares cerca (los pinchos de tortilla gigantes del bar de la esquina son legendarios) y aunque sirve de discoteca su configuración es de sala de conciertos: techo altísimo, nada de molestas columnas, visibilidad perfecta, sonido increíble, escenario alto… Esperemos que consigan salir a flote de nuevo y los aficionados podamos seguir disfrutando de la experiencia Caracol, yo desde luego me solidarizo con sus trabajadores.
Ritmo y Compás, sala mítica, también excelentemente comunicada al lado de la Avenida de América, cerrada hace más de 1 año, era LA sala ideal para conciertos de menos de 300 personas; en este caso, la empresa no llegó a un acuerdo para renovar el contrato con la propiedad, un lose/lose en toda regla. Allí he podido disfrutar de conciertos irrebatibles, charlar tranquilamente con los músicos en la puerta, en fin, enorme sala. Ritmo y Compás sigue existiendo como locales de ensayo, estudio de grabación, management, etc. pero desgraciadamente no como sala de conciertos.
Gloss Club: parece que el local sigue en pie, y ahora se dedican al techno en vez de a la música latina, pero al parecer no quieren hacer conciertos por problemas con los vecinos. Este local se ha llamado de diferentes maneras a lo largo del tiempo, quizás su época de mayor esplendor fue como Katedral, mi concierto más recordado allí fue Marilyn Manson en el año 96, con un ambiente increíble y una banda en estado de gracia, presentando “Antichrist Superstar”. Luego como Gloss Club han acogido en los últimos años conciertazos de Neurosis o Godflesh por poner dos ejemplos.

Salas consolidadas

Con este nombre me refiero a ese tipo de salas que llevan muchos años funcionando, programan más o menos a menudo y llevan bastantes años formando parte del circuito de directos de la ciudad.

Moby Dick, donde estuve hace un par de semanas viendo a A Place To Bury Strangers, suena bien y personalmente me pilla a pata de mi casa, con lo cuál siempre es bienvenida.
La Sala Live, con alguna molesta columna y un techo algo bajo, no tan bien situada, algo demasiado al sur para mi gusto, pero el sonido es bueno normalmente, y tiene enfrente una pulpería interesante en la que tomarse algo. Creo que mi primer concierto allí fue de Lacrimosa a finales de los 90, han tocado allí Volbeat antes de hacerse masivos (y tuvieron media entrada) y recuerdo un concierto espectacular de Biohazard en la gira de reunión, la última vez con Evan Seinfeld.
Arena/Heineken/Ku/Marco Aldany: ya un clásico del circuito del directo madrileño, sonaba mal hace muchos años pero lo han ido solucionando, los precios de las bebidas son claramente abusivos, pero la localización y las posibilidades de tomarse algo antes del concierto son sobresalientes. Recuerdo con mucho cariño el enorme concierto de At The Drive-In en la gira del glorioso “Relationship of Command”.
La Riviera: allí estuve viendo el otro día a los grandiosos Alter Bridge de Myles Kennedy y a los Halestorm de la amiga Lzzy Hale, y he visto innumerables conciertazos a lo largo de los años, si sólo quitaran esas horteras palmeras del medio para ver mejor al señor Trent Reznor cuando ha venido con NIN…
Joy Eslava: un clásico en la noche madrileña a nivel de discoteca para un público determinado, no alberga demasiados conciertos más que cuando desaparecen otras salas, pero hay que reconocer que está muy bien, y vi allí uno de los mejores conciertos de mi vida, Therion presentando el “Gothic Kabbalah”, por lo que sólo por eso ya le tengo especial aprecio.
El Sol: un clásico, aunque hace mucho que no programan nada de mi interés, más bien pequeña y no especialmente bien hecha para conciertos, Rachel Arieff celebra allí su anti-Karaoke  madrileño todos los meses.
Copérnico: en el barrio de Argüelles, va por rachas, hay épocas en que se celebran muchos conciertos allí, otras en las que no programan absolutamente nada, y creo que es de esas salas cuya demanda depende de la disponibilidad de otras. Precisamente el actual cierre de Caracol ha enviado allí varios conciertos próximamente.


Salas pequeñas

En muchos casos se trata de bares más o menos grandes con disponibilidad para realizar conciertos, y que suelen tener programaciones bastante atractivas, aunque por tamaño se trata de música underground.

Wurlitzer Ballroom: que tiene el gran inconveniente que los conciertos comienzan muy tarde pero que para un tipo de grupos sin pretensiones está muy bien, muy céntrico, puede sonar bien…
Taboo: he estado muy pocas veces, recuerdo ver allí un conciertazo de Morne, pero por localización, en pleno barrio de Malasaña, es una alternativa muy válida.
Boite Live: también en el centro, y aunque realmente no está demasiado bien preparada a nivel de visualización para albergar conciertos, últimamente siempre tiene cosas programadas.
Gruta’77: otra en la que los conciertos comienzan tardísimo incluso entre semana (no es extraño salir de allí a la 1:30h-2am), y la localización, tan al sur de Madrid, puede ser un punto a favor o muy en contra. Dedicada sobre todo a punk y rock n’roll en sus diferentes variantes. Curiosamente Escape With Romeo vinieron 2-3 veces seguidas a tocar a esta sala, y siempre en domingo, para mi gusto el peor día de la semana, incluso que el lunes.
Barracudas: esta sala programa sobre todo hardcore y punk aunque últimamente han abierto algo el abanico, su mayor problema es el tamaño, lo cuál hace que a veces ver allí un concierto sea un suplicio.
Siroco: otra sala bastante céntrica y que depende de si está completamente llena o tiene media entrada, se esté a gusto o sea un pequeño infierno. Allí he visto grandes conciertos de Russian Circles o de October People
Maravillas EspectaClub (anteriormente Nasti Club, antiguamente Sala Maravillas): sólo recuerdo haber estado una vez en los últimos años, que fue en el concierto de Austra, pero justo coincidió con su cierre como Nasti. Esta es la sala donde nació el conocidísimo FIB de Benicassim pero supongo que por estilos musicales programados, no me he prodigado demasiado por allí.

A evitar

Evidentemente hay muchas que por diversas razones podrían denominarse como infumables o evitables, pero me centro en las dos mayores decepciones que como sala de conciertos uno suele encontrarse en Madrid, y que definitivamente le quitan a uno las ganas de acudir.

Ramdall: en realidad es que no tiene nada de sala de conciertos, porque es una discoteca, con buena pinta, eso sí; con un escenario bajísimo, un volumen que en algunos conciertos tira a bajo y en otros a embarullado, cuando no las dos cosas, que deja una sensación casi siempre desangelada… en fin… creo que ahora han optado por dejar de hacer conciertos, lo cuál constituye motivo de alegría por mi parte y la de unos cuantos más.
Penélope: muy bien situada y con una de las dos mejores pizzerías de Madrid al lado, La Esquinita (y también la hamburguesería Don Oso es notable), esta es la típica sala del barrio de Moncloa donde hace muchos años había fiestas universitarias de barra libre y cuyo nombre más recordado podría ser Vado Permanente. Columnas en medio, sonido bajo o pésimo siempre, la única vez en que en esta sala se ha podido disfrutar algo de un concierto fue en la gloriosa III edición del maravilloso festival Madrid Is The Dark Fest.

La banda sonora de Judgement Night: la perfecta fusión de rock y rap

Aprovechando que Biohazard estuvieron cerrando el Resurrection Fest de 2013 y Slayer fueron uno de los cabezas de cartel del evento, volvamos la vista atrás nada menos que 20 años, a la banda sonora de la película “Judgement Night”, en la que ambas bandas participaban.
La verdad es que la película no pasaría a la historia, pese al reparto conocido (Emilio Estevez y Cuba Gooding Jr. entre ellos) pero la banda sonora, cuyos 11 temas consistían en colaboraciones entre bandas de rock alternativo o metal, y grupos de hip-hop, sí lo haría. Hay que tener en cuenta el contexto de hace 20 años, y es que Rage Against The Machine acababan de publicar su explosivo primer álbum basado en una fusión de metal y rap, mientras otros grupos como los propios Biohazard empezaban a despegar en la otra costa, con una mezcla similar que incluía también hardcore neoyorquino marca de su casa Brooklyn. Al mismo tiempo, en Europa bandas como Clawfinger y Senser empezaban a coger esa misma estela y no faltaban en ningún festival europeo.
Recordemos que todo había empezado unos años antes cuando a Aerosmith y Run DMC les dio por juntarse y hacer una versión del “Walk this Way” de los de Boston, y siguió en la Gran Manzana con Anthrax y Public Enemy con ese espectacular “Bring the Noise”, ambos temas piedras angulares del género, y en las que se inspiraron los productores y todas las bandas a la hora de componer y grabar sus temas.
Así, el álbum comienza muy fuerte con Helmet y House of Pain con “Just Another Victim” que aún hoy en día Helmet interpretan con asiduidad en sus conciertos, y deja bien clara la tónica del álbum. Faith No More y los enormes samoanos de Boo-Ya Tribe con “Another Body Murdered” son otros de los triunfadores del álbum, con Patton y los suyos en estado de gracia como era normal en aquella época. Mientras, el tema título quedaba para otros tipos peligrosos, probablemente los más peligrosos, como Onyx y Biohazard, directos desde Brooklyn, y es probablemente el mejor momento del álbum. 

Ice-T y Slayer se marcan 3 canciones de The Exploited en plan medley, lo que vendría a ser Body Count pero con King, Hanneman y compañía dando rienda suelta a su vena punk que posteriormente explotarían en su álbum del 95, “Divine Intervention”. Los fumetas de Cypress Hill hacen “Mary Jane” a su bola sin que nadie se entere de que por allí estén Sonic Youth, y De La Soul y Teenage Fan Club nos dejan un tema chulo aunque tranquilo como es “Fallin'”. Therapy? se marcan un oscurísimo “Come and Die” con unos tales Fatal, y Living Colour acompañan bien un tema 100% Run-DMC. Mudhoney Pearl Jam, dos de los máximos exponentes de la cultura alternativa de Seattle complementan más que otra cosa a Cypress Hill de nuevo, y a Sir-Mix-A-Lot y Dinosaur Jr se dejan caer sin mayor relevancia.

A partir de aquí vendrían muchas más colaboraciones entre bandas de hip hop y rock, muchísimos grupos influenciados de una y otra forma por esta fusión, pero si alguna vez queremos volver a las fuentes originales no hay más que buscar esta joya.

30 años de Madonna

Hoy se cumplen 30 años del primer álbum de Madonna, de homónimo título, y las redes sociales ya están empezando a celebrarlo. Como no tiene sentido hablar de Madonna en términos similares a unos Life Of Agony porque a la Ciccone todo el mundo más o menos la conoce, simplemente voy a comentar algunas de las cosas que me han llamado la atención o por las que la recuerdo. Estamos hablando de una mujer que a lo largo de su carrera la recuerdo como cantante, modelo, bailarina, diseñadora, actriz de cine y me suena que también de teatro, escritora de cuentos, madre, esposa, icono de varias generaciones, agent provocateur y un largo etcétera…

A nivel musical, que creo que es lo más importante, puesto que es lo que le he dado la fama (y la pasta) para luego hacer todo lo que le he dado la gana, debo decir que ese primer álbum me parece un muy buen disco de debut, pero que mis favoritos son los siguientes: “Like A Virgin”, “True Blue”, que posiblemente es mi favorito de toda su discografía y cuya cassette llegué a quemar de tanto ponerla, “Like A Prayer”, cuyo vinilo compré el día que se puso a la venta con aquella historia de que olía a pachulí, y posteriormente le fui perdiendo la pista poco a poco. Durante la década de los 90s yo estaba demasiado ocupado con Pearl Jam, Pantera, Therapy? y Biohazard o descubriendo a Neurosis, aunque es verdad que siempre que la veía en TV (porque había programas que ponían música en la tele) mostraba videoclips innovadores, donde por cierto cada vez cambiaba de look y costaba al principio saber que se trataba de ella. Pero desde luego lo que no se podía decir de ella era que no innovaba; y a nivel musical, del pop de sus inicios iba pasando a una música cada vez más electrónica, y es que como a esta mujer siempre le ha dado todo igual y al mismo tiempo es extraordinariamente lista y supongo que está muy bien aconsejada, ha conseguido subirse a todas las olas y todas las modas, y ha salido victoriosa de o con ellas. Probablemente la cima en esta segunda (o tercera, o cuarta) etapa de su carrera llegó con “Hung Up” en 2005, y en mi caso fue en 2009 cuando la pude ver por primera vez en directo y debo decir que no me defraudó lo más mínimo.

Para acompañar esta entrada, más que los videoclips de “Material Girl”, “La Isla Bonita” o “Like A Prayer”, que son mis favoritos, he preferido algo con más historia, y es la interpretación de “Into The Groove” en el Live Aid de 1985. Madonna en aquella época no era la superestrella que sería 2-3 años más tarde y su lugar en el cartel era discreto, pero ya podemos ver alguna de las características que le permitirían triunfar: carisma sobre el escenario, una actitud de “me da todo igual” que se refleja en su vestuario superochentero (y no perdamos de vista las pintas de toda su banda) y en su coreografía, temazo al canto aunque a nivel vocal no sea una privilegiada precisamente, etc etc