El regreso de Guns N’ Roses y la tecnología

Guns N Roses Troubadour

 

A estas alturas todo aquel que alguna vez compró el “Appetite for Destruction”, muy posiblemente el mejor disco de debut de la historia de la música, sabe que tres quintas partes de los Guns N’ Roses originales, la última gran banda de hard rock capaz de llenar estadios, han vuelto. Y más que centrarnos en si faltan Izzy o Steven Adler, en hablar sobre los conciertos sentado de Axl o en su aventura paralela con AC/DC, vamos a examinar la vuelta desde el punto de vista tecnológico, que para eso este es un blog donde música y tecnología confluyen.

Empecemos, como no podía ser de otra manera, por el principio. A principios de 2016 Guns N’ Roses confirman para verano su gira “Not In This Lifetime Tour” por Estados Unidos y comienza la histeria, las quinielas sobre si la reunión es de los cinco miembros originales o sólo algunos de ellos. Izzy, pese a haber tocado con los AxlRoses de los últimos años en alguna ocasión, enseguida se desmarca de la reunión; y tanto Steven Adler como el que fuera su sustituto Matt Sorum no terminan de confirmar si alguno de ellos se situará detrás de la batería.

Los primeros conciertos, anunciados como “de calentamiento” tendrán lugar en Las Vegas en Abril y los precios van de los 79,50$ a los 350$ por entradas “normales” y de 649$ a 2.500$ las entradas VIP… y todas ellas se agotan en cuestión de unos pocos días. También anuncia la banda que formará parte del cartel del festival del moderneo por naturaleza, Coachella, ese evento donde la gente va a publicar sus modelitos en Instagram mientras toca algún grupo que ni conoce ni le interesa.

Pero el plato fuerte llega el 31 de Marzo, cuando los rumores que circulaban sobre un posible concierto “sorpresa” de GN’R al día siguiente en el Troubadour de Los Angeles, uno de los locales de Sunset Strip que les vio nacer, finalmente se confirman. Twitter se pone en marcha y en pocos minutos ya hay docenas de personas haciendo cola en la antigua tienda de Tower Records, mítica cadena de tiendas de discos para la que en su momento trabajaron tanto Slash como Axl, y que hoy en día es un showroom de la marca de guitarras Gibson. El concierto del Troubadour y los tickets en Tower Records a 10$ se viralizan en Twitter, y alguna entrada llega a ser ofrecida en sitios web de reventa de entradas a precios desorbitantes, pese a que son pulseras (una por persona de la cola) y no se pueden quitar de la muñeca sin romperlas.

Finalmente llega el día 1 de Abril (Día de los Inocentes en USA) y pasadas las 12 de la noche (se había advertido que saldrían en algún momento después de las 23h, que ya conocemos cómo las gasta Axl con los horarios) la banda sale a escena. A los afortunados que han conseguido sus boletos en la cola de Tower se les han unido toda la pléyade de famosos, top models y rockstars habituales de estos saraos en la Ciudad de los Ángeles. A esa hora (9 de la mañana de domingo en España) Twitter echa humo y GNR son trending topic en España. Comienzan a llegar las primeras fotos del show a Twitter y a Facebook, pese a que teóricamente no se puede entrar con móviles, cámaras, etc… pero ya sabemos que intentar controlar la tecnología es ponerle puertas al campos hoy en día. También se empieza a filtrar el repertorio que están interpretando, y al poco tiempo de terminar el concierto se puede ver completo en Setlist.fm
Y claro, en cuanto saltan al escenario queda clara cuál es la formación para este concierto, con Richard Fortus a la guitarra y Frank Ferrer a la batería, acompañando a Dizzy Reed a los teclados y una señorita desconocida tocando más teclados, que enseguida es identificada como Melissa Reese. Todos ellos acompañando por supuesto al trío original de Axl, Slash y Duff.

 

 

El siguiente concierto, el primero en Las Vegas, es todavías más tecnológicamente avanzado: las fotos y los videos se suceden, pero el gran protagonista, además de un Axl sentado como consecuencia de una caída en el anterior concierto, es Periscope. El concierto es retransmitido en directo por varios usuarios de la red social perteneciente a Twitter, y así, y gracias de nuevo a la diferencia horario con Europa, se puede ver el regreso por todo lo alto de los Guns a primera hora de la mañana. ¿Significa esto que Periscope va a arruinar los conciertos de GNR o de cualquier otra banda en el futuro como más de un agorero ha empezado a pronosticar? Para nada, porque lo que sirve es como una maravillosa herramienta de promoción para la banda, y mucha gente que mira el concierto en el formato vertical clásico de Periscope, con una imagen y sonidos semi-decentes, lo que están deseando es que esa misma banda confirme un concierto en su ciudad para poder disfrutar de esa misma experiencia en vivo.

Es increíble asimismo lo de setlist.fm actualizándose en tiempo real, gente en el propio estadio o siguiendo cualquier retransmisión en directo (quién dice Periscope dice Facebook live o cualquier otra app de live streaming), y por supuesto cientos de personas en todas partes del mundo tuiteando sobre cualquier aspecto del concierto: el trono de Axl, el repertorio, que si es la primera vez que Slash toca algún tema del “Chinese Democracy”, y así un largo etcétera; no nos equivoquemos: publicidad gratuita para la banda, que a estas alturas estoy seguro que cuenta con un potentísimo equipo de social media detrás encargados de avivar, y por supuesto monitorizar y analizar esta actividad.

Por fin llega Coachella y el pequeño genio llamado Angus Young se sube al escenario con Guns N’ Roses confirmando lo que ya es un hecho, que Axl estará con ellos en la gira europea, antes de comenzar la gira americana de GNR. Gira americana por estadios que comenzó en Detroit, con Alice in Chains de teloneros, y que ha sido catalogada por Live Nation como un gran éxito, pese a que algunos agoreros se quejen de que GNR no son capaces de llenar en Kansas City, Missouri un miércoles por la noche a más de 100$ de media el boleto. Y casi cada noche y cada día se suceden las noticias respecto a los Guns: el 6 de Julio Steven Adler por fin se sube con ellos de nuevo al escenario para tocar un par de temas en Cincinnati; Guns N’ Roses han confirmado tour por Latinoamérica para el otoño, lo cuál significa que Europa definitivamente queda para 2017 (así nos da tiempo a ahorrar); Guns N’ Roses abren un pop-up store en la tienda de Jon Varvatos del 315 de Bowery Street (recordemos, esa es la dirección del mítico CBGB), y un sinfín más de noticias.

Guns N’ Roses tardaron casi un año en conseguir alcanzar lo más alto del Billboard con “Appetite for Destruction”, publicado hace la friolera de 29 años, y que fue un álbum que durante más de año y medio sólo se podía comprar en España de importación, si lo encontrabas y a qué precio. Hoy en día, podemos ver a Axl y sus compañeros salir al escenario cada noche desde nuestro teléfono móvil; algunos pensarán que se ha perdido la magia, otros pensamos en cómo sacar todavía más partido de la tecnología, de ese monstruo que aparece en la censurada portada del icónico álbum.

 

El auge de las bandas tributo

Hace poco la mayoría de mis amigos marcharon una tarde de viernes otoñal a ver un espectáculo singular en el Palacio de Vistalegre, miles de personas allí congregadas para disfrutar de los éxitos de una de las mejores bandas de la historia, Queen. Y bien, ¿a qué se debía el llenazo?. Dando por hecho que el único e irrepetible Freddie no va a volver, ¿de qué se trataba, Brian May en solitario interpretando temas de Queen?, ¿Queen con Paul Rogers o con cualquier otro cantante y sin el bajista John Deacon como han hecho en las últimas giras? Pues no, en la España de la crisis de 2013 el Palacio de Vistalegre se llena a 36 eurazos del ala para ver una banda tributo a Queen llamada God Save The Queen, confirmando el auge de las bandas tributo.

Hacía tiempo que era consciente de esta moda de acudir a conciertos de bandas tributos, pero fue a principios de año cuando vi que Pink Tones, una banda española tributo a Pink Floyd, había llenado La Riviera… ¿cóooomorrrr?. Pues sí, así es la vida, si Roger Waters no viene a Madrid ya se encargan otros de sustituirle y dar a los “fans” lo que quieren. Digo lo de fans entrecomillado porque siempre tengo la impresión que los que acuden a este tipo de conciertos son muy fans de un grupo pero poco fans de la música en general, como los que acuden al concierto de los AC/DC, los Maiden o Metallica una vez al año pero no se dejan ver durante el resto de la temporada.

Yo pocas veces he ido a ver a grupos tributo. En Madrid, ninguna. Porque mi agenda siempre ha estado plagada de conciertos interesantes, de grupos más famosos, menos famosos, grupos nuevos, lo que sea; pero en mi lista de prioridades las bandas tributo siempre han estado muy abajo. Y siempre han existido y siempre existirán, pero yo siempre las había visto con un objetivo: en primer lugar rendir un homenaje a sus ídolos y al mismo tiempo amenizar noches de directo, como sí que me había pasado de encontrarme en un bar grupos tributo tocando.

Me acuerdo además de haber leído a Gene Simmons hace unos años que su idea era que Kiss continuarían con otros miembros en el futuro, aunque no estuvieran él y Paul Stanley, y si lo dice el hombre con más afán de ganar dinero en el mundo de la música, habrá que prestarle atención. Tenemos buenos ejemplos de bandas que sustituyeron sus carismáticos cantantes por cantantes de bandas tributos, “Ripper” Owens se montó en la moto de Rob Halford  en Judas Priest o el filipino Arnel Pineda es un excelente frontman para los Journey del siglo XXI a donde Steve Perry nunca volverá.

Pero eso está bien, siempre ha sido así, lo que ocurre es que en determinados países las cosas no encajan, y volvemos a este bendito país. En un entorno donde no se compra música, donde muchos conciertos de bandas nuevas o consagradas presentan un aspecto desolador, donde es muy difícil para nuevos artistas llegar a las masas, esas mismas masas se dedican a acudir al tributo, al refrito, a gastarse dinero en grupos que no aportan nada a la historia de la música y que viven del legado de otros. Y además algún colega que creías con un poco de criterio te dice “es que era como ver a Freddie Mercury”… sí, claro, majete. Ha llegado a ocurrir este otoño en España que había dos bandas tributo a Queen girando por la península. Y algún amiguete promotor del underground metalero que te dice “no traigo a estas pedazo de bandas porque ya sé que voy a perder dinero”

En fin, que está claro que hay nichos de mercado y está claro que el gran público siempre ha sido ignorante para apreciar la calidad musical, pero sería triste que todos esos grupos que están en su local de ensayo empezando con las versiones de sus ídolos aspiraran a convertirse en “la más grande banda tributo a”, en vez de en “la más grande banda” y punto.