Celebrando el 25 aniversario de Lacrimosa

Lacrimosa_25Jahre

 

Conocí a Lacrimosa a mediados de los 90 gracias a aquellos maravillosos recopilatorios en cassette de TDK de 90 que mi amigo Antonio llevaba en su Opel Corsa. De entre todos aquellos clásicos (Paradise Lost, Tiamat, My Dying Bride, Therion, etc) destacaban los de Tilo Wolff porque dos de las canciones que llevaba Antonio en su coche eran muy diferentes entre sí: por un lado “Seele in Not”, que empezaba con un sonido como de un gato, y que era una pieza muy larga, lenta y basada en teclados; y por otro lado, estaba “Copycat”, donde las guitarras y las baterías tomaban el mando y que era básicamente gótico heavilorro. La explicación era sencilla: la primera era el tema que abría el disco de debut de los suizos, cantada en alemán; mientras que la segunda, en inglés, se encontraba en el entonces álbum más reciente de la banda, “Inferno”.

Poco después, pasé por casa de Antonio para que me prestara los 4 discos de Lacrimosa y poder grabármelos en sus correspondientes cintas y empecé a disfrutarlos como un enano; y la semana pasada, 20 años después de aquello, tuve la inmensa suerte de presenciar uno de los dos conciertos que Lacrimosa ofrecieron con motivo de su 25 aniversario. Tenía ya previsto ir a Alemania ese fin de semana para disfrutar del Prophecy Fest (de este hablaré en la próxima entrada), y de pronto un dia de finales de Julio vi que Lacrimosa estarían tocando en Oberhausen, cerca de Düsseldorf, que era la ciudad a la que volábamos. Así pues había que adelantar el vuelo un día para poder disfrutar de Tilo Wollf y compañía, así que dicho y hecho, vuelo adelantado con su penalización correspondiente y boletos para el concierto adquiridos.

 

 

Oberhausen es una pequeña ciudad, perfecta para los amantes de la música, puesto que la misma noche de viernes en que íbamos a disfrutar del concierto aniversario de Lacrimosa tenían lugar otros dos conciertos de rock: por un lado, la gira de Audrey Horne cuyo concierto en Madrid fue cancelado; y por otro, en el mismo Turbienenhalle pero en la otra sala, tocaban Trailerpark, un grupo alemán de hip-hop de público muy joven. Y al día siguiente David Gilmour de Pink Floyd estaba tocando en un pabellón, otro más de los recintos con que cuenta Oberhausen.

Según entramos, estaba claro que el recinto no se iba a llenar, lo cuál me produce sentimientos encontrados: por un lado, libertad de espacio y nada de colas a la hora de pedir la bebida. Por otro, comprobar que Lacrimosa hoy en día no son capaces de llenar una sala de mil y pico personas en Alemania en un concierto aniversario que prometía muchas golosinas. Y es que por alguna razón el grupo, que dentro de su “Unterwelt Tour” tocará en breve en Rusia y en Bielorrusia y desde allí pasar a China, Taiwan y Japón, ha ido creciendo hasta convertirse en un fenómeno a nivel mundial, pero probablemente no ha ido ganando demasiados nuevos fans, a tenor de la media de edad que gastábamos los allí presentes.

 

 

El concierto de Oberhausen comenzó de la mejor manera posible: con tan solo Tilo Wolff y su inseparable Anne Nurmi sobre el escenario interpretando la versión original de “Seele in Not”, únicamente electrónica. A partir de ahí, temas de sus primeros álbumes en su formato original sin necesidad de bajo, batería y guitarra hasta llegar a los temas de “Inferno” y “Stille”. Un grandes éxitos en toda regla siguiendo un orden cronológico perfecto. Por supuesto a Tilo siempre le gusta introducir variaciones en sus temas, así por ejemplo “Alles Lüge” sonó cuasitechno mientras los clásicos absolutos de “Elodia”, “Alleine zu Zweit” y “Halt Mich” sonaron como sus versiones originales, todo dentro de una atmósfera de fiesta genial. Si había dudas porque la última vez en Madrid el concierto fue un poco más corto de lo acostumbrado y quizás no tan brillante, esta vez Tilo y su banda no dejaron lugar a dudas que siguen siendo una de las grandísimas bandas en directo dentro del rock gótico, metal gótico o como queramos llamarlo.

Y bien, llegado el momento, Tilo desveló que también habría lugar para el nuevo álbum “Hoffnung”, cuya portada muestra al payaso con un semblante serio, y me confirma una vez más que me siguen gustando mucho más las portadas antiguas de los primeros discos que las nuevas. Tras dos horas y media de concierto, Lacrimosa interpretaron todavia otros cinco temas en dos temas, finalizando con casi tres horas y cuarto de concierto y 29 temas tocados. Tilo se mantiene en una extraordinaria forma física y sobre todo vocal; la parte física, entre el maquillaje y supongo que tratamientos y similares no es para nada fácil, pero es que a nivel vocal el tío no falla nunca. La que suele fallar (es decir, Anne) en este caso no desentonó demasiado, tampoco estéticamente con sus medias en blanco y negro harlequín.

 

 

Así pues, noche histórica la vivida en Alemania ese viernes de Septiembre y que deja el listón insuperable para cualquier nuevo concierto de Lacrimosa, aunque por supuesto seguiré acudiendo como hago religiosamente desde aquel concierto de Septiembre de 1999 con Love Like Blood de teloneros en la Sala Live. ¡Que siga la gran fiesta del payaso durante muchos años!