Hace 23 años… el Reading Festival del 92

Reading_1992

 

En el día de hoy Metallica estarán encabezando por cuarta vez una jornada del Festival de Reading, que se celebra durante este fin de semana y es uno de los más exitosos de las islas británicas. Sin embargo no es de actualidad de lo que quiero hablar, sino aprovechar para echar la vista atrás y recordar una de las ediciones más famosas del festival, la de 1992, la que consagró a una banda que marcó toda una generación.

El cartel del Reading Festival del 92 lo ves a día de hoy y resulta impresionante, sin necesidad de recurrir como el de este año a cientos de artistas, y sí al “menos es más” que a mí ya hace tiempo que me pasa con los festivales, calidad versus cantidad. Reading en aquel año se hallaba ante su cuarta edición y había crecido enormemente desde aquel verano del 89 en que New Order encabezaban el primer cartel. Podíamos ver a grandísimos artistas en lo mejor de sus carreras o en la parte ascendente de las mismas: Smashing Pumpkins todavía no se habían consagrado de manera definitiva pero ya se situaban muy arriba en el cartel, por encima de la Rollins Band del amigo Henry, o los Therapy? anteriores al bombazo que supuso “Troublegum”. El cartel leía como una especie de quién es quién en la escena alternativa de los primeros 90: Buffalo Tom, Pavement, PJ Harvey o Teenage Fanclub. Nunca he sido muy fan de esa hornada de grupos aunque los escuché en posteriores álbumes, pero sí de cuatro galeses bastante más combativos y que atendían al nombre de Manic Street Preachers.

 

 

Con el malogrado Richey James a la guitarra los Manic tan sólo tenían un álbum bajo su brazo, el extraordinario “Generation Terrorists” y allí que lo defendieron, delante de un público con tanta energía como los cuatro jovencitos, y viendo esas imágenes es como mejor nos podemos dar cuenta de la dimensión del festival y también de las ganas de pasarlo bien de los asistentes.

Public Enemy encabezaban el sábado, y eran realmente populares en UK en aquella época. Podría parecer que no encajaban tanto en un cartel tan indie, pero dentro del eclecticismo natural del festival (que en la primer edición había incluido a los Swans de Michael Gira en el cartel) tenía sentido, mucho más que por ejemplo ver al idiota de Kanye West Kardashian este año en Glastonbury.

Y por supuesto Chuck D y Flavor Flav, apoyados por la formación original con Terminator-X a los platos y con el Professor Griff comandando a los S1Ws, dieron toda una lección de energía y mensajes socio-políticos. Su último álbum “Apocalypse 91… The Enemy Strikes Back” era muy bueno, y era el típico grupo en estado de gracia tras los espectaculares “Fear of a Black Planet” e “It Takes a Nation…”

 

 

El domingo, L7, que han vuelto y tendré que hablar de ellas algún día, fueron sin duda una de las atracciones del festival, incidente de Donita incluido, y tanto sus paísanos Mudhoney, Screaming Tress y Melvins como una leyenda de la altura de Nick Cave sirvieron para calentar el ambiente para el cabeza de cartel del domingo, Nirvana.

Y bien, finalmente llegó el turno del trío de moda, con Cobain apareciendo en el escenario en una silla de ruedas, Novoselic bromeando, Kurt tirándose al suelo y cuando finalmente toma su guitarra y comienzan los primeros acordes de “Breed” aquello se viene abajo. Eso eran Nirvana, estos 3 minutos del trío definen muchas cosas y el que quiera ver esta actuación al completo puede degustarla en el “Live at Reading” que se publicó de manera oficial hace unos pocos años, y también está entera en YouTube. El reinado de Nirvana fue efímero, y muchos todavía no se explican qué fórmula mágica tenían Kurt y sus colegas entre manos, pero lo cierto es que nadie puede negar su impacto en la música del siglo XX y que todavía sigue muy presente a día de hoy.

 

Bandcamp, la plataforma de contacto entre artistas y fans

Bandcamp_logo

 

Hoy toca hablar de Bandcamp (BC), un servicio de streaming que no es Spotify ni el famoso Apple Music, sino la mejor herramienta que tienen hoy en día los artistas nuevos, pequeños y que se mueven por el underground, para hacer llegar su música a los pocos o muchos fans que tengan. Mucho hablan los gurús cuando se refieren al streaming de los nombrados gigantes sobre cómo hacer para conseguir buenas recomendaciones y conseguir promocionar a nuevos artistas, y ya podrían aprender más de BC o por lo menos dedicarle algo más de atención, que la merece. Y en cualquier lugar, y como dice su CEO Ethan Diamond, Bandcamp es el lugar donde los que aman la música pueden apoyar las carreras de aquellos artistas que les gustan.

¿Qué es Bandcamp? Pues como siempre, la definición es difícil, o es una mezcla de muchas cosas, pero para mí la mejor definición es que mientras Spotify es un servicio de streaming para consumidores, BC es un servicio de streaming para músicos. ¿Y qué ofrece BC a los músicos? Pues contacto directo con sus fans, fundamentalmente: por un lado, la posibilidad de tener un lugar donde poder subir sus canciones de forma gratuita sin necesidad de tener un dominio web, servidores con un buen ancho de banda, y un lugar al cuál acude mucha gente a escuchar artistas nuevos; y en segundo lugar la posibilidad de poder disponer de una tienda online de muy fácil manejo. Es decir, el objetivo de esta plataforma es que el dinero de los fans vaya directo a los músicos.

Para el usuario consumidor de música, hay dos formar de aterrizar en Bandcamp: o bien llegar a través de un enlace que has pinchado en cualquier web, red social, etc. o bien irte a la página principal de BC y empezar a escuchar recomendaciones. Como usuario tiene mucho más sentido que te registres porque así puedes, por un lado, comprar música; y por otro, las recomendaciones son personalizadas para tí. Además que con un usuario, BC te sirve adicionalmente como red social pues te permite seguir a tus artistas favoritos, a otros usuarios con gustos similares a los tuyos, escuchar tus compras en la app, etc.

Al músico, además, Bandcamp le permite personalizar su espacio web con imágenes y añadir links, con lo que para mí, en muchos casos BC actúa como el único lugar donde los músicos necesitan tener subida su música y ahí dirigir a sus fans. El músico puede ordenar sus diferentes lanzamientos, jugar en definitiva en cómo presenta su música y, como he comentado, además de música puede tener una tienda online. Así, en el BC standard de cualquier artista solemos encontrar dos pestañas arriba, la de música y la de merchandising, es decir, donde vender digital y donde vender formato físico. En la pestaña de música el escuchar es gratis, es decir, tú puedes como usuario streamear (en breve en el diccionario de la R.A.E. mientras tanto disculpas por el anglicismo) cuanta música quieras. Empiezas a pagar en el momento en que quieres bajarte esa música en formato digital (en el formato que quieras, incluidos los de sin pérdida de fidelidad) y por supuesto si quieres comprar música en formato físico. A diferencia de otras plataformas de venta de música como iTunes, el precio de la música no es unitario, es decir, cada artista decide a qué precio vende cada canción o cada álbum completo; encuentras de esta forma muchos artistas que ofrecen su música “name your price”, es decir, paga lo que quieras; y si bien el típico oyente casual piensa que entonces nadie va a pagar, hay mucha gente que paga aún pudiéndolo tener gratis, porque saben que de esa manera el artista puede continuar creando. En cuanto a vender en formato físico, desde el punto de vista de usuario siempre lo he encontrado facilísimo: claros los gastos de envío ya predeterminados en función del país, perfecta integración con PayPal… desde luego no puede ser más fácil comprar ahí, con la ventaja, como en las grandes tiendas, que una vez comprado puedes bajar la música en el formato que quieras para consumo inmediato.

¿Cuál es el modelo de negocio de Bandcamp? BC, al menos hasta donde yo conozco, no cobra a los artistas por el modelo básico que hasta ahora he comentado, aunque eso le supone una gran inversión en servidores y ancho de banda. BC lo que sí que cobra es una comisión del 20% sobre cualquier venta hecha a través de su plataforma. Actualmente, en su portada BC declara que ha ayudado a los artistas a facturar 119 millones de US$, más de 3 de ellos en el último mes, es decir, que como todos estos servicios, esto va cogiendo cierta tracción. A mí desde luego me encanta y me veo comprando cada vez más allí, pues en muchos casos de grupos o de sellos muy pequeños, este es el único lugar donde encontrar sus lanzamientos en formato físico.

¿Por qué alguien subiría su música a Bandcamp antes que a Spotify? Pues en primer lugar, porque para tener tu música en Spotify tienes que tener un sello discográfico o pagar por una publicación digital. En segundo lugar, si tú vas a llevar a alguien a algún sitio a escuchar tu música, mucho mejor BC: no tiene anuncios, la página es únicamente tuya y puede estar personalizada, no recomienda a tu fan nada más dentro de tu página ni va a ver anuncios, y además puede comprar merchandising tuyo o de allí ir a otras páginas (¿quizás tu Facebook?) que hayas enlazado en tu BC. Es verdad que BC no te paga como lo hace Spotify pero si eres un artista que empieza, tu preocupación no debería ser el conseguir con suerte 5$ al mes en royalties, sino el mayor número de oyentes y de fans posibles.

Para las discográficas pequeñas también tiene sentido montar una página de Bandcamp antes que montar una tienda en su propia web, pese a que cada vez sea más fácil hacerlo. De esta forma con un BC pueden tener toda la música de todos tus artistas y vender diverso merchandise. En esta última categoría BC está compitiendo con BigCartel, pero la ventaja de BC es que ofrece música y merchandising juntos, mientras que Big Cartel es simplemente una plataforma de e-commerce para venta de artículos físicos. Recientemente Bandcamp ha conseguido que muchas discográficas independientes de buen nivel como Epitaph, Sub-Pop o una de mis favoritas, Relapse, hayan establecido sus propias páginas en Bandcamp, probablemente influenciadas por todos sus grupos que ya disponían de una.

Además de todo esto, Bandcamp ofrece a los músicos muchos más servicios adicionales, imprescindibles hoy en día: de dónde vienen tus streamings, qué canciones son las más escuchadas, cuánta gente ha pasado a la siguiente canción, es decir, una cantidad de analítica que el artista puede utilizar sin duda en su beneficio a poco interés que tenga. Como no soy artista ni tengo mi propio BC no tengo claro cuáles de esos servicios son de pago y cuáles son gratuitos, pero me imagino que como todo, lo mejor es disponer de opciones, y hasta he leído que los artistas pueden integrar video. Así pues, grandísima herramienta y plataforma, con cada vez más artistas y cada vez más consumidores, y que debería permanecer durante muchos años como el mejor soporte para apoyar a nuevos y no tan nuevos artistas.