Soul Asylum, mucho más que el famoso video de “Runaway Train”

Corría el año 1993 en plena explosión alternativa cuando un grupo llamado Soul Asylum se dio a conocer al mundo gracias al video de su exitoso tema “Runaway Train”. En aquel entonces todo el mundo estaba bastante confundido respecto al grupo, sobre aquella canción, y es que Soul Asylum eran mucho más que el famoso video de “Runaway Train”.

El single de “Runaway Train” fue publicado en 1993, ni siquiera fue el primer single del álbum “Grave Dancers Union”, sino el tercero, y el LP llevaba ya más de 9 meses a la venta para entonces. El video se hizo extremadamente popular puesto que, además del temazo qure se habían marcado estos chicos, mostraba una trama argumental de secuestros de niños o chicos jóvenes a las que se sumaban imágenes de chicos reales desaparecidos hacía relativamente poco y en paradero desconocido. En USA llegaron a utilizar tres versiones diferentes del mismo para poder mostrar más casos reales, vista la buena acogida de la iniciativa y sobre todo la popularidad del video.

Además, muchos otros países, incluida España, pudieron editar sus propias versiones del video para poder incluir casos reales locales de desaparecidos. En España el video fue aprovechado por el periodista Paco Lobatón dentro de su programa de investigación “¿Quién Sabe Dónde?”, precisamente sobre personas desaparecidas, con lo cuál el video local de “Runaway Train” fue pasado en horario de máxima audiencia (eso en la España del 93 equivalía a que todo el mundo había visto el video y pasó a conocer el temazo).

Veamos una por una las percepciones que existían respecto al grupo y que en muchos casos eran erróneas:
– otra banda más de Seattle: en aquella época parecía que cualquier banda americana de música alternativa provenía de Seattle, pero no estos Soul Asylum, localizados en el medio oeste, concretamente en Minneapolis, y con ello más cercanos geográfica y estilísticamente a unos Smashing Pumpkins de Chicago que a Nirvana o Pearl Jam.
– eran una banda nueva: en aquella época, con bandas saliendo de debajo de las piedras y triunfando con su primer o segundo disco, cada vez que otra banda conseguía un exitazo parecía que sería nueva. Incluso en Seattle unos Soundgarden y unos Mudhoney llevaban ya tiempo en activo, pero es que Soul Asylum existían desde el año 83 (y un par de años antes con otro nombre) y habían ya publicado 6 álbumes cuando el éxito masivo llamó a su puerta con “Grave Dancers Union”.
– “Runaway Train” trataba de niños desaparecidos, de ahí el video: en realidad la letra de la canción no trataba exactamente ese tema, pero se decidieron por esa historia para el video y todo el mundo identifica la canción con ese tema desde entonces. De hecho en Internet hay páginas dedicadas a preguntarse qué pasó con todos aquellos niños o jóvenes que aparecieron en los videos, y evidentemente hay de todo; desde aquellos que al verse se arrepintieron, hasta otros que aparecieron al cabo del tiempo o fueron dados por muertos tras muchas investigaciones, muchos de ellos continúan desaparecidos en 2014.
– Soul Asylum fueron un one-hit wonder, tuvieron ese exitazo con “Runaway Train” y ni antes ni después se volvió a hablar de ellos. Para nada: en primer lugar, y como ya he comentado, Soul Asylum ya era una banda respetada en la escena del college rock, con muchos álbumes a sus espaldas y sobre todo muchos kilómetros de furgoneta tocando por todo el país. Sus dos anteriores álbumes a “Grave Dancers Union” habían sido publicados también por una multi aunque no del nivel de Universal. Posteriormente continuaron sacando discos y teniendo cierto éxito, pero sobre todo, y este es casi la reason d’etre de este post, es que “Grave Dancers Union” era un disco espectacular que no consistía en “Runaway Train” y 11 temas de relleno.

A nivel musical, Soul Asylum no tenían demasiado que ver con el grunge de Pearl Jam o Nirvana, aunque sus influencias eran similares; en el caso de Soul Asylum provenían de su propia ciudad de bandas como The Replacements, Hüsker Dü o The Minutemen, incluso de los Pixies o de REM.
Pues bien, el grandioso álbum empezaba con unos guitarrazos espectaculares en “Somebody to Shove”, continuaba con el siguiente single “Black Gold”, y tras el tema estrella seguían los temazos “Leave Without a Trace”, la preciosa “Homesick”, “April Fool”… en fin, esto es lo que considero un disco redondo, donde cada vez que lo escuchas descubres cosas nuevas, pasas por épocas en que prefieres unas canciones, luego otras… y sobre todo, hay que escucharlo entero.

Posteriormente a “Grave Dancers Union”, Soul Asylum publicaron el también exitoso en ventas “Let Your Dime Light Shine”, inferior en cuanto a calidad a la obra maestra, y con el paso del tiempo y los álbumes fueron perdiendo inspiración y relevancia. Su líder, Dave Pirner, fue durante una larga temporada pareja de Winona Ryder e incluso hizo un pequeño cameo en “Reality Bites”, y hoy en día funciona como artista en solitario o bien resucita Soul Asylum cada cierto tiempo.

Quizás cuando se cumplan 25 años se decidan a salir de gira rememorando este pedazo de disco…

Cualquiera puede aprender música

En un blog donde música y tecnología confluyen, creo que es buen momento de hablar de un movimiento tecnológico que lleva camino de convertirse en revolución, y que puede tener un enorme efecto en la música, en muchas de sus vertientes; me refiero a la forma de acceder al conocimiento, que significa que cualquiera puede aprender música con los mejores maestros.

Veamos primero ese movimiento, que es el de la educación abierta, y cuya popularidad no para de crecer actualmente gracias a los llamados MOOC (Massive Open Online Courses – cursos masivos abiertos online). Podría hablar largo y tendido sobre MOOCs, pero lo mejor es ver un par de vídeos procedentes de charlas TED, por parte de los fundadores de dos de las mayores plataformas, y que desde mi punto de vista son imprescindibles para entender el futuro a nivel educativo de la humanidad.

Salman Khan, fundador de Khan Academy:

 

Y en segundo lugar, esta charla de la co-fundadora de Coursera, Daphne Koller, la encuentro especialmente inspiradora:

 

Aquí tenemos una nueva demostración de cómo la tecnología está cambiando el mundo, y cómo desde un concepto ya maduro como es el e-learning, hemos pasado a disponer de gran cantidad de material de aprendizaje online (imprescindible la iniciativa de OpenCourseWare del MIT http://ocw.mit.edu/index.htm ) totalmente gratuito.

Y bien, ¿cómo afecta toda esta revolución a la música y a su aprendizaje?. Pues de muchas formas: el tradicional e-learning había dado ya paso hace tiempo en el espectro musical a fenómenos como las clases de cualquier instrumento a través de YouTube, haciendo que cualquier estudiante pudiera tener acceso a los mejores profesores o a grandes clinics, pero eso sí, en muchos casos pasando por la correspondiente caja, normalmente vía PayPal. Pero eso ya era una gran diferencia versus las tradicionales academias musicales, al típico profesor particular que va a dar clase a casa o al que acudes a su estudio, etc. Y de todas formas siempre hemos tenido la alternativa más económica, que es el auto-aprendizaje, y que hoy en día hace que cualquiera pueda aprender a tocar un instrumento en base a vídeos tutoriales gratuitos de YouTube, por ejemplo. Por supuesto, no es lo mismo; el auto-aprendizaje requiere de mucha disciplina, y los buenos profesores de música, que consigan motivar y estimular al alumno, que le ayuden a desarrollar sus habilidades, que le ayuden a mejorar, comprender, siempre serán enormemente valorados. Pero esto es igual que para el MIT cuando decidió poner todo su conocimiento online, ¿cuál es la gran diferencia?. Sus profesores, su campus, los compañeros, la experiencia… es decir, es una alternativa, sobre todo para aquellos que ni siquiera pueden elegir, pero no es exactamente lo mismo.

De las dos plataformas que he mencionado antes, Khan Academy está más orientada al público infantil y juvenil, y estoy deseando que mis propios hijos comiencen a estudiar por ejemplo matemáticas para ver cómo ésta y muchas otras herramientas les pueden ayudar en su aprendizaje, y cuál será el rol que jueguen sus profesores en todo el proceso. Coursera está más enfocada a la educación superior, y aquí es donde me quiero detener en la parte musical. Coursera ofrece por ejemplo algunas clases del Berklee College of Music, una de las más reputadas instituciones en la enseñanza de la música moderna que hace que por ejemplo cualquiera pueda estudiar Improvisación en Jazz con Gary Burke, una institución la academia musical. O podemos tomar también un curso sobre Historia del Rock  o la Historia de los Beatles por la Universidad de Rochester

Y por supuesto, si hablamos de música electrónica, cuyo aprendizaje teóricamente debería ser más fácil, la propia Coursera tiene un curso de la Universidad de Rochester como alternativa a todas las apps como GarageBand y similares que permiten componer y aprender a componer música y la gran cantidad de vídeos en YouTube y en otras plataformas.

En fin, que los que hoy en día no tocamos ningún instrumento o componemos música es porque no queremos… o bien preferimos dedicar nuestro tiempo a otra cosa como escribir blogs 🙂

El auge de las bandas tributo

Hace poco la mayoría de mis amigos marcharon una tarde de viernes otoñal a ver un espectáculo singular en el Palacio de Vistalegre, miles de personas allí congregadas para disfrutar de los éxitos de una de las mejores bandas de la historia, Queen. Y bien, ¿a qué se debía el llenazo?. Dando por hecho que el único e irrepetible Freddie no va a volver, ¿de qué se trataba, Brian May en solitario interpretando temas de Queen?, ¿Queen con Paul Rogers o con cualquier otro cantante y sin el bajista John Deacon como han hecho en las últimas giras? Pues no, en la España de la crisis de 2013 el Palacio de Vistalegre se llena a 36 eurazos del ala para ver una banda tributo a Queen llamada God Save The Queen, confirmando el auge de las bandas tributo.

Hacía tiempo que era consciente de esta moda de acudir a conciertos de bandas tributos, pero fue a principios de año cuando vi que Pink Tones, una banda española tributo a Pink Floyd, había llenado La Riviera… ¿cóooomorrrr?. Pues sí, así es la vida, si Roger Waters no viene a Madrid ya se encargan otros de sustituirle y dar a los “fans” lo que quieren. Digo lo de fans entrecomillado porque siempre tengo la impresión que los que acuden a este tipo de conciertos son muy fans de un grupo pero poco fans de la música en general, como los que acuden al concierto de los AC/DC, los Maiden o Metallica una vez al año pero no se dejan ver durante el resto de la temporada.

Yo pocas veces he ido a ver a grupos tributo. En Madrid, ninguna. Porque mi agenda siempre ha estado plagada de conciertos interesantes, de grupos más famosos, menos famosos, grupos nuevos, lo que sea; pero en mi lista de prioridades las bandas tributo siempre han estado muy abajo. Y siempre han existido y siempre existirán, pero yo siempre las había visto con un objetivo: en primer lugar rendir un homenaje a sus ídolos y al mismo tiempo amenizar noches de directo, como sí que me había pasado de encontrarme en un bar grupos tributo tocando.

Me acuerdo además de haber leído a Gene Simmons hace unos años que su idea era que Kiss continuarían con otros miembros en el futuro, aunque no estuvieran él y Paul Stanley, y si lo dice el hombre con más afán de ganar dinero en el mundo de la música, habrá que prestarle atención. Tenemos buenos ejemplos de bandas que sustituyeron sus carismáticos cantantes por cantantes de bandas tributos, “Ripper” Owens se montó en la moto de Rob Halford  en Judas Priest o el filipino Arnel Pineda es un excelente frontman para los Journey del siglo XXI a donde Steve Perry nunca volverá.

Pero eso está bien, siempre ha sido así, lo que ocurre es que en determinados países las cosas no encajan, y volvemos a este bendito país. En un entorno donde no se compra música, donde muchos conciertos de bandas nuevas o consagradas presentan un aspecto desolador, donde es muy difícil para nuevos artistas llegar a las masas, esas mismas masas se dedican a acudir al tributo, al refrito, a gastarse dinero en grupos que no aportan nada a la historia de la música y que viven del legado de otros. Y además algún colega que creías con un poco de criterio te dice “es que era como ver a Freddie Mercury”… sí, claro, majete. Ha llegado a ocurrir este otoño en España que había dos bandas tributo a Queen girando por la península. Y algún amiguete promotor del underground metalero que te dice “no traigo a estas pedazo de bandas porque ya sé que voy a perder dinero”

En fin, que está claro que hay nichos de mercado y está claro que el gran público siempre ha sido ignorante para apreciar la calidad musical, pero sería triste que todos esos grupos que están en su local de ensayo empezando con las versiones de sus ídolos aspiraran a convertirse en “la más grande banda tributo a”, en vez de en “la más grande banda” y punto.