Salas de conciertos en Madrid: perdemos las mejores

Con el enésimo cierre de la Sala Caracol la situación de la música en vivo en la capital de España cada vez va a peor. Es verdad que a nivel de agenda no nos podemos quejar en exceso porque aunque siempre hay giras internacionales que se nos escapan, especialmente si nos comparamos con países centroeuropeos, últimamente la agenda está repleta, pero el problema ahora mismo está en el nivel de las salas de conciertos. Hasta hace unos días pensaba también que la cantidad de salas era pequeña, pero al investigar y recopilar para esta entrada me he dado cuenta que no es tanto un tema de cantidad sino de calidad y que sobre todo, que en términos de salas de conciertos en Madrid, de un tiempo a este parte, perdemos las mejores.

Veamos cuál es el panorama actual de las salas de rock en nuestra ciudad a través de una heterogénea clasificación que se me ha ido ocurriendo:

Las que han pasado a mejor vida o están en peligro de hacerlo:

Para mí, Caracol es la mejor sala de la capital. Bien comunicada, lo cuál es algo esencial, con bares cerca (los pinchos de tortilla gigantes del bar de la esquina son legendarios) y aunque sirve de discoteca su configuración es de sala de conciertos: techo altísimo, nada de molestas columnas, visibilidad perfecta, sonido increíble, escenario alto… Esperemos que consigan salir a flote de nuevo y los aficionados podamos seguir disfrutando de la experiencia Caracol, yo desde luego me solidarizo con sus trabajadores.
Ritmo y Compás, sala mítica, también excelentemente comunicada al lado de la Avenida de América, cerrada hace más de 1 año, era LA sala ideal para conciertos de menos de 300 personas; en este caso, la empresa no llegó a un acuerdo para renovar el contrato con la propiedad, un lose/lose en toda regla. Allí he podido disfrutar de conciertos irrebatibles, charlar tranquilamente con los músicos en la puerta, en fin, enorme sala. Ritmo y Compás sigue existiendo como locales de ensayo, estudio de grabación, management, etc. pero desgraciadamente no como sala de conciertos.
Gloss Club: parece que el local sigue en pie, y ahora se dedican al techno en vez de a la música latina, pero al parecer no quieren hacer conciertos por problemas con los vecinos. Este local se ha llamado de diferentes maneras a lo largo del tiempo, quizás su época de mayor esplendor fue como Katedral, mi concierto más recordado allí fue Marilyn Manson en el año 96, con un ambiente increíble y una banda en estado de gracia, presentando “Antichrist Superstar”. Luego como Gloss Club han acogido en los últimos años conciertazos de Neurosis o Godflesh por poner dos ejemplos.

Salas consolidadas

Con este nombre me refiero a ese tipo de salas que llevan muchos años funcionando, programan más o menos a menudo y llevan bastantes años formando parte del circuito de directos de la ciudad.

Moby Dick, donde estuve hace un par de semanas viendo a A Place To Bury Strangers, suena bien y personalmente me pilla a pata de mi casa, con lo cuál siempre es bienvenida.
La Sala Live, con alguna molesta columna y un techo algo bajo, no tan bien situada, algo demasiado al sur para mi gusto, pero el sonido es bueno normalmente, y tiene enfrente una pulpería interesante en la que tomarse algo. Creo que mi primer concierto allí fue de Lacrimosa a finales de los 90, han tocado allí Volbeat antes de hacerse masivos (y tuvieron media entrada) y recuerdo un concierto espectacular de Biohazard en la gira de reunión, la última vez con Evan Seinfeld.
Arena/Heineken/Ku/Marco Aldany: ya un clásico del circuito del directo madrileño, sonaba mal hace muchos años pero lo han ido solucionando, los precios de las bebidas son claramente abusivos, pero la localización y las posibilidades de tomarse algo antes del concierto son sobresalientes. Recuerdo con mucho cariño el enorme concierto de At The Drive-In en la gira del glorioso “Relationship of Command”.
La Riviera: allí estuve viendo el otro día a los grandiosos Alter Bridge de Myles Kennedy y a los Halestorm de la amiga Lzzy Hale, y he visto innumerables conciertazos a lo largo de los años, si sólo quitaran esas horteras palmeras del medio para ver mejor al señor Trent Reznor cuando ha venido con NIN…
Joy Eslava: un clásico en la noche madrileña a nivel de discoteca para un público determinado, no alberga demasiados conciertos más que cuando desaparecen otras salas, pero hay que reconocer que está muy bien, y vi allí uno de los mejores conciertos de mi vida, Therion presentando el “Gothic Kabbalah”, por lo que sólo por eso ya le tengo especial aprecio.
El Sol: un clásico, aunque hace mucho que no programan nada de mi interés, más bien pequeña y no especialmente bien hecha para conciertos, Rachel Arieff celebra allí su anti-Karaoke  madrileño todos los meses.
Copérnico: en el barrio de Argüelles, va por rachas, hay épocas en que se celebran muchos conciertos allí, otras en las que no programan absolutamente nada, y creo que es de esas salas cuya demanda depende de la disponibilidad de otras. Precisamente el actual cierre de Caracol ha enviado allí varios conciertos próximamente.


Salas pequeñas

En muchos casos se trata de bares más o menos grandes con disponibilidad para realizar conciertos, y que suelen tener programaciones bastante atractivas, aunque por tamaño se trata de música underground.

Wurlitzer Ballroom: que tiene el gran inconveniente que los conciertos comienzan muy tarde pero que para un tipo de grupos sin pretensiones está muy bien, muy céntrico, puede sonar bien…
Taboo: he estado muy pocas veces, recuerdo ver allí un conciertazo de Morne, pero por localización, en pleno barrio de Malasaña, es una alternativa muy válida.
Boite Live: también en el centro, y aunque realmente no está demasiado bien preparada a nivel de visualización para albergar conciertos, últimamente siempre tiene cosas programadas.
Gruta’77: otra en la que los conciertos comienzan tardísimo incluso entre semana (no es extraño salir de allí a la 1:30h-2am), y la localización, tan al sur de Madrid, puede ser un punto a favor o muy en contra. Dedicada sobre todo a punk y rock n’roll en sus diferentes variantes. Curiosamente Escape With Romeo vinieron 2-3 veces seguidas a tocar a esta sala, y siempre en domingo, para mi gusto el peor día de la semana, incluso que el lunes.
Barracudas: esta sala programa sobre todo hardcore y punk aunque últimamente han abierto algo el abanico, su mayor problema es el tamaño, lo cuál hace que a veces ver allí un concierto sea un suplicio.
Siroco: otra sala bastante céntrica y que depende de si está completamente llena o tiene media entrada, se esté a gusto o sea un pequeño infierno. Allí he visto grandes conciertos de Russian Circles o de October People
Maravillas EspectaClub (anteriormente Nasti Club, antiguamente Sala Maravillas): sólo recuerdo haber estado una vez en los últimos años, que fue en el concierto de Austra, pero justo coincidió con su cierre como Nasti. Esta es la sala donde nació el conocidísimo FIB de Benicassim pero supongo que por estilos musicales programados, no me he prodigado demasiado por allí.

A evitar

Evidentemente hay muchas que por diversas razones podrían denominarse como infumables o evitables, pero me centro en las dos mayores decepciones que como sala de conciertos uno suele encontrarse en Madrid, y que definitivamente le quitan a uno las ganas de acudir.

Ramdall: en realidad es que no tiene nada de sala de conciertos, porque es una discoteca, con buena pinta, eso sí; con un escenario bajísimo, un volumen que en algunos conciertos tira a bajo y en otros a embarullado, cuando no las dos cosas, que deja una sensación casi siempre desangelada… en fin… creo que ahora han optado por dejar de hacer conciertos, lo cuál constituye motivo de alegría por mi parte y la de unos cuantos más.
Penélope: muy bien situada y con una de las dos mejores pizzerías de Madrid al lado, La Esquinita (y también la hamburguesería Don Oso es notable), esta es la típica sala del barrio de Moncloa donde hace muchos años había fiestas universitarias de barra libre y cuyo nombre más recordado podría ser Vado Permanente. Columnas en medio, sonido bajo o pésimo siempre, la única vez en que en esta sala se ha podido disfrutar algo de un concierto fue en la gloriosa III edición del maravilloso festival Madrid Is The Dark Fest.

Michael Jackson y los videoclips de los singles de “Bad”

Ya sabemos que hoy en día vivimos en la era de las restricciones presupuestarias a nivel de promoción de la música, excepto para unos pocos artistas, y que pese a contar con un canal extraordinario de promoción como YouTube, parece que por el momento el videoclip no volverá a vivir la época dorada de los 80s y 90s representados por el despegue de la MTV. Y puede que haya más cantidad de videoclips que nunca, y que los artistas puedan hacerlos a través de sus fans, pero en este caso parece que hemos pasado de calidad a cantidad. Y bien, sirva esto para introducir el álbum con uno de los mayores presupuestos en videoclips de la historia, si no el que más, hablemos de Michael Jackson y los videoclips de los singles de “Bad”.

En este repaso de los videoclips de “Bad” vamos a ir siguiendo el orden del álbum en vez del orden cronológico de los vídeos, porque curiosamente el single que Jackson, Quincy Jones y Epic eligieron como primero no lo hizo acompañado de videoclip, este honor quedó reservado al tema título del álbum.

“Bad” es una de los videoclips más conocidos de la historia, hasta tal punto que incluso la grandiosa parodia de “Weird Al” Yankovic titulado “Fat” también es un videoclip muy conocido e incluso la versión de niños es fácilmente reconocible. Recuerdo en aquella época que se anunció que el programa musical de turno de la TV española iba a estrenar el video entero, que duraba más de 18 minutos, aunque posteriormente la versión que realmente correspondía con la longitud de la canción incluida en el disco lo dejaba en algo más de 4 minutos.

 

El siguiente tema en el álbum era “The Way You Make Me Feel”, que además fue el tercer single del álbum y donde de nuevo hay una versión más larga del videoclip en el que destacaba la aparición de la modelo Tatiana Thumbtzen, con la que durante algún tiempo se rumoreó que Jackson tuvo un affair.

 

“Speed Demon” ha sido siempre uno de los temas menos conocidos de “Bad”, fue el décimo y último single promocionado y el videoclip que lo acompañaba sirvió sobre todo para promocionar la película de Jackson “Moonwalker”, donde se vio por primera vez este divertido videoclip de dibujos animados.

 

“Liberian Girl”, con su característico spoken word en swahili del comienzo sí que era una canción bastante conocida del álbum, aunque sólo fue single en Europa y Australia, y el videoclip parece un “¿Quién es Quién” del Hollywood de la época, con Iman, Whoopi Goldberg, Steven Spielberg, el promotor del boxeo Don King con su característico afro, Paula Abdul, John Travolta, Dan Akroyd y un largo etcétera.

 

“Just Good Friends”, en la que colaboraba Stevie Wonder, fue el único tema que nunca fue publicado como single ni tuvo un videoclip, con eso está todo dicho, aunque ojo, hablamos de un álbum de un nivel tal en el que no sobra ni siquiera este tema.

“Another Part of Me” sí que es otro de los puntos fuertes del álbum aunque a punto estuvo de quedarse fuera de él, y el video de acompañamiento pertenece al Bad World Tour y cualquiera puede enseguida reconocer el famoso estadio londinense de Wembley.

 

“Man in the Mirror” también es de los singles más conocidos, y una de las canciones por las que Jackson pasará a la Historia sin duda alguna. Cuarto single consecutivo en lograr el número 1 en el Billboard, su video siempre lo he visto como una continuación del famoso proyecto de Michael “We Are The World” y una temática social que Jackson continuaría explotando en videoclips posteriores.

 

“I Just Can’t Stop Loving You” curiosamente fue el primer single del álbum y el primero en lograr el número 1 en las listas, pero nunca tuvo un videoclip de acompañamiento. Este dueto con Siedah Garret, que co-escribió “Man In The Mirror”, fue también grabado en español y francés, versiones que aparecen en ediciones conmemorativas de “Bad”.

“Dirty Diana” es uno de mis temas favoritos de Jackson, si no el que más, demostrando que el Rey de Pop también se podía acercar al rock duro si lo consideraba apropiado, y con un video donde cobraba protagonismo la guitarrista Jennifer Baten, cuya fama subiría como la espuma a raíz de este video y como guitarra solista de las giras de Jackson. Fue además el 5º single y el último en conseguir auparse al nº1 del Billboard.

 

“Smooth Criminal” también es un video muy largo en su versión entera porque está sacado también de “Moonwalker”, y es otro de los vídeos que ha pasado a la historia por su coreografía, donde Jackson dejaba claro que además de excelente cantante era un consumado bailarín.

 

“Leave Me Alone” es un tema tardío de “Bad” porque no aparecía en las ediciones originales en vinilo y cassette del álbum, aunque sí en el compact-disc, formato que en aquella época se estaba lanzando y cuyos precios eran muy superiores a los anteriores soportes mencionados. Este era otro de los vídeos incluidos en “Moonwalker” por primera vez y curiosamente el único país en que el single fue número uno fue en España

 

En resumen, un álbum con 10 singles y 9 videoclips, una auténtica demostración de poderío musical y de marketing, y que conforma una de las grandes obras de la Historia de la Música.