Recordando “Welcome To Earth” de Apoptygma Berzerk

Ahora que Apoptygma Berzerk vuelven a dar señales de vida con la versión del “Major Tom” de Peter Schilling (creo que utilizaré esta versión en alguna entrada de versiones que me suele gustar incluir), es buen momento para recordar el tercer larga duración de la banda de Stephan Groth, “Welcome To Earth”, un cuidado ejercicio de futurepop de altísima calidad lleno de hits llena-pistas en los clubes góticos de Alemania, y por ende del resto de Europa y del mundo.

Así, tras una intro inicial llegan los éxitos para bailar en la pista como “Starsign” y “Eclipse” para, tras un interludio, pasar a “Kathy’s Song”, quizás la canción más exitosa del álbum, mucho más tranquila y objeto de remezclas por parte de otros artistas (mi favorita, la de VNV Nation, cómo no) en el EP correspondiente. Más adelante vamos encontrando desde techno-baladas como “Moment of Tranquility” basada en la música de la serie de culto “Twin Peaks” a una versión del temazo de Metallica “Fade to Black” que no deja indiferente a nadie, lo amas o lo odias; y ya hacia el final se encuentra “Paranoia”, otro hit más en la línea de los dos primeros temas.

La música, para el que nunca haya escuchado nada similar, se mueve a medio camino entre el techno pop o synthpop de los 80s con bases más cañeras y modernas, más techno si queremos. En general a cualquiera que le gusten unos Depeche Mode del “Some Great Reward” o del “Black Celebration” podría gustarles esto. También recomendable para rockeros a los que les guste la música electrónica bien hecha, aunque quizás estos deberían comenzar por álbumes posteriores de esta banda o por el directo, donde dan rienda suelta a guitarrazos y baterías y algo menos de electrónica.

Recordemos una vez más este maravilloso “Starsign” en directo.

¿Por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

La semana pasada estuve leyendo en Industria Musical, una web que se ha convertido de unas semanas a esta parte en una de mis referencias obligadas de lectura, que la industria musical, tan de capa caída en España, continúa disfrutando de un excelente estado de salud en Japón. Otro día daré mi visión sobre Japón, país que visité en 2010 y sobre el que tengo que poner algunas ideas en orden, pero pensé “un momento, hay lugares con mejor salud todavía, y es en San Francisco”

Estuve en 2004 en Nueva York y me puse morado de comprar música en formato físico, y eso que ya existía el fenómeno de las descargas de música desde hacía bastante tiempo. En aquella ocasión lo que más me llamaba la atención era que muchos neoyorquinos llevaban sus aparatos de música con cascos blancos, que eran el símbolo de aquel cacharro de gran capacidad llamado iPod que hacía relativamente poco había sacado Apple al mercado a un precio cuasi prohibitivo… pero mira por donde lo del precio prohibitivo parecía ser lo de menos en la meca de la modernidad, y aquel invento estaba ya cambiando los hábitos de consumo de música.

Nos vamos a 2009 y viajo de nuevo a USA, en este caso viaje largo y a ambas costas. La mayoría de las tiendas que visité en NYC 5 años antes ya no están, particularmente las grandes cadenas como Tower Records o Virgin Megastore. Algunas de las otras tiendas tampoco aparecen ya, aunque sí las más especializadas y de nicho, como por ejemplo Generation Records, sin duda mi favorita en Manhattan, focalizada en hardcore y punk.

La situación sin embargo, es muy diferente en la otra costa, particularmente en la Bay Area, es decir, San Francisco y alrededores. Allí siguen existiendo bastantes tiendas de música porque la gente, con el mayor cluster de gigantescas empresas tecnológicas del mundo a su alrededor, todavía le encuentra placer a irse un sábado por la mañana a la maravillosa Amoeba Music (¿la mejor tienda de discos del mundo?), o a cualquiera de las enormes tiendas que tiene en la zona Rasputín, o a pequeñas boutiques como Aquarius Records o  Thrillhouse Records, a comprar las últimas novedades en CD o en vinilo, o repasar cubetas de CDs de segunda mano. En definitiva, un lugar que por ejemplo vive el Record Store Day con devoción y donde éste cobra todo su sentido.

A veces pienso que es una lástima que Madrid Rock tuviera un lugar tan comercialmente apetitoso en plena Gran Vía, porque con un poco de suerte y visión podría haber sobrevivido en otro sitio céntrico, pero luego abro los ojos y pienso “si aquí éramos cuatro los que compramos música”.

Y al final y volviendo al título de la entrada, desde mi punto de vista ¿por qué sigue habiendo tiendas de música en San Francisco?

1.- Se trata de una ciudad muy progresista en la que las artes tienen un lugar muy destacado y donde la oferta cultural, no sólo musical, es enorme. Es decir, existe un ecosistema que favorece el intercambio cultural, de ideas, etc… porque lo mismo que hablo de música podemos hablar de librerías, teatros, cines más o menos alternativos, salas de conciertos, y un largo etcétera.

2.- La gente entiende de música y disfruta de la música, y por supuesto habrá mucha más gente consumiendo música digital que analógica, y seguro que hay ahora menos tiendas que hace 10 años, pero mientras la gente aprecie la música, puede seguir habiendo tiendas. Algunas son muy de nicho, por supuesto, pero cuando hay un mercado se trata simplemente de encontrar tu hueco en él.

3.- Las tiendas en la mayoría de los casos no son sólo tiendas de música, particularmente las más grandes; son lugares de reunión de aficionados, hay venta de entradas de conciertos, hay actuaciones en vivo, hay camisetas, hay ediciones de coleccionista, en fin… siempre hay algo para cada grupo de fans.

4.-Tienen presencia online fuerte que les permite, con casi los mismos recursos que ya disponen, vender al resto de US y del mundo, basados en la fuerza de su marca en la Bahía. Es más, son lugar de peregrinaje obligado para todos aquellos enamorados de la música que visitamos esa zona.

5.- Finalmente, y muy importante, hay dinero. Es decir, hablamos de una zona bendecida por esas enormes compañías tecnológicas que dan para comer y muy bien a todos sus empleados y no sólo a ellos, sino a todas las empresas de capital riesgo, consultoras, auditoras, despachos de abogados, tecnológicas más pequeñas, muchas otras empresas de servicios, restaurantes grandes y pequeños, etc… es decir, hay dinero fluyendo, y mucho, y eso es siempre importante, para que la gente pueda gastarlo. Y no nos extrañemos, son en muchos casos esos mismos apasionados de la tecnología los que van a buscar a las tiendas el 7” de su grupo favorito.

Otro día, con las ideas claras, vuelvo para dar mi opinión sobre Japón y otro, con más tiempo, sobre Portland, Oregón, un San Francisco en pequeño, mientras tanto deleitémonos con el Record Store Day de 2013 en Amoeba Music de Haight-Ashbury.

30 años de Madonna

Hoy se cumplen 30 años del primer álbum de Madonna, de homónimo título, y las redes sociales ya están empezando a celebrarlo. Como no tiene sentido hablar de Madonna en términos similares a unos Life Of Agony porque a la Ciccone todo el mundo más o menos la conoce, simplemente voy a comentar algunas de las cosas que me han llamado la atención o por las que la recuerdo. Estamos hablando de una mujer que a lo largo de su carrera la recuerdo como cantante, modelo, bailarina, diseñadora, actriz de cine y me suena que también de teatro, escritora de cuentos, madre, esposa, icono de varias generaciones, agent provocateur y un largo etcétera…

A nivel musical, que creo que es lo más importante, puesto que es lo que le he dado la fama (y la pasta) para luego hacer todo lo que le he dado la gana, debo decir que ese primer álbum me parece un muy buen disco de debut, pero que mis favoritos son los siguientes: “Like A Virgin”, “True Blue”, que posiblemente es mi favorito de toda su discografía y cuya cassette llegué a quemar de tanto ponerla, “Like A Prayer”, cuyo vinilo compré el día que se puso a la venta con aquella historia de que olía a pachulí, y posteriormente le fui perdiendo la pista poco a poco. Durante la década de los 90s yo estaba demasiado ocupado con Pearl Jam, Pantera, Therapy? y Biohazard o descubriendo a Neurosis, aunque es verdad que siempre que la veía en TV (porque había programas que ponían música en la tele) mostraba videoclips innovadores, donde por cierto cada vez cambiaba de look y costaba al principio saber que se trataba de ella. Pero desde luego lo que no se podía decir de ella era que no innovaba; y a nivel musical, del pop de sus inicios iba pasando a una música cada vez más electrónica, y es que como a esta mujer siempre le ha dado todo igual y al mismo tiempo es extraordinariamente lista y supongo que está muy bien aconsejada, ha conseguido subirse a todas las olas y todas las modas, y ha salido victoriosa de o con ellas. Probablemente la cima en esta segunda (o tercera, o cuarta) etapa de su carrera llegó con “Hung Up” en 2005, y en mi caso fue en 2009 cuando la pude ver por primera vez en directo y debo decir que no me defraudó lo más mínimo.

Para acompañar esta entrada, más que los videoclips de “Material Girl”, “La Isla Bonita” o “Like A Prayer”, que son mis favoritos, he preferido algo con más historia, y es la interpretación de “Into The Groove” en el Live Aid de 1985. Madonna en aquella época no era la superestrella que sería 2-3 años más tarde y su lugar en el cartel era discreto, pero ya podemos ver alguna de las características que le permitirían triunfar: carisma sobre el escenario, una actitud de “me da todo igual” que se refleja en su vestuario superochentero (y no perdamos de vista las pintas de toda su banda) y en su coreografía, temazo al canto aunque a nivel vocal no sea una privilegiada precisamente, etc etc

Maxi-Pop: Escape With Romeo, “Somebody”

De entre todos los temas que conforman los Maxi-Pop, hoy me quiero detener en este “Somebody” de Escape With Romeo. Primero, porque es un temazo increíble, que debería ser un himno de varias generaciones. Segundo, porque es una banda que, después de más de 20 años trabajando, sigue sacando buenísimos discos al mercado, el último en 2012 titulado “Samsara”. Y en tercer lugar, por la gran relación que la banda mantiene con España, donde siempre han tenido una legión pequeña pero muy fiel de seguidores que hace que por ejemplo su web esté en alemán, inglés y castellano, que toquen a menudo en nuestro país o que hayan publicado una versión en castellano de uno de los temas pertenecientes a “Samsara”, que de “Sie liebt mich” ha pasado a “Te ama (o tal vez no)”.

Thomas Elbern creó Escape With Romeo tras marcharse de otra interesante banda de darkwave como eran (y continúan siendo) Pink Turns Blue. Y el tema que nos ocupa, “Somebody”, se encontraba por primera vez en el primer álbum, titulado igual que la banda, en 1990, si bien la versión que aparecía en el Maxi-Pop III era el “Flowmotion Mix” perteneciente al single de “Somebody”. Desde entonces este tema ha permanecido como un clásico en las discotecas de música gótica, techno o remember durante 20 años, sea en su natal Alemania o en su querida España.

Como curiosidad, decir que existe una versión de este tema que Elbern interpreta con un proyecto paralelo, Close Encounters, y que también es muy recomendable, a la vez que diferente, pues en este caso la voz es de la chica del citado grupo.

Así que ya sabéis, la próxima vez que Elbern y los suyos se encuentren en alguna sala de gira, no dejéis pasar la oportunidad de acercaros a rendir tributo a esta enorme banda al tiempo que pasaréis un muy buen rato bailando este “Somebody”

Concierto en Madrid: Austra

Hoy seré breve porque me tengo que marchar a un concierto, el del grupo canadiense Austra. Comandados por una muchachita llamada Katie Stelmanis, realizan una música electrónica algo oscura y con toques ochenteros donde destaca la destreza vocal de Katie, a quién muchos comparan con Kate Bush, de quién por cierto debería hablar en algún momento. Yo la verdad es que descubrí a Austra a través de Zola Jesus (a ella volveré también) hace como año y medio con su primer larga duración “Feel It Break” y apenas hace unas semanas que han publicado su nuevo “Olympia”, y con él seguro que van a conseguir llegar a mucha más gente.

Hablando de llegar a más gente, a ver si en otro momento comento (esto parece una entrada de adelanto de muchas otras) los problemas que le veo al sistema de entradas de Ticketea, porque precisamente el hype actual de Austra y la combinación de tocar en una sala muy pequeña hizo que me quedara sin entrada, he tenido que comprársela a otra persona y bueno… digamos que todavía tengo que ver que me dejen pasar con su entrada, autorización, etcétera. Y siguiendo con el tema de más gente, ni siquiera tengo muy claro qué tipo de gente escucha esta música, no espero encontrar demasiados fans de Life Of Agony en la sala.

Esperemos que Katie y sus Austra no nos defrauden esta noche en el Nasti Club (antigua Sala Maravillas) madrileño. Para los que se hayan quedado sin entrada vuelven en Noviembre, que por cierto es un mes repleto de eventos musicales en nuestra ciudad.

Un grupo absolutamente especial: Life Of Agony

Hoy me gustaría recordar a uno de esos grupos a los que le tengo un cariño especial desde hace muchos años, los neoyorquinos Life Of Agony. Un grupo pequeño y que nunca disfrutó del éxito masivo que hubiera merecido por las razones de siempre: difíciles de categorizar, nunca comprometieron su sonido ni su actitud, pero al mismo tiempo construyeron una base de fans pequeña pero muy fiel.

Empezaron en la escena hardcore de NYC a principios de los 90 con el cuarteto de Keith Caputo a las voces, su primo Joey Z de guitarra, el bajista Alan Robert y el batería Sal Abruscato. Su primer álbum “River Runs Red” definía perfectamente el sonido del grupo con una mezcla de actitud hardcore, rock alternativo y sobre todo la inconfundible voz de Keith. Un grupo con un sonido único, que se sentía igual de cómodo entre audiencias muy diversas aunque su principal público provenía del hardcore y del metal. Su mayor éxito de entonces, “Through and Through”, un pequeño clásico de aquella época sirve muy bien de muestra de sus orígenes.

El siguiente álbum fue “Ugly”, todavía más emocional y personal si cabe, con dos temas a cargo de Keith cuyas letras ponen los pelos de punta como “Let’s Pretend” y “How It Would Be”, dos joyas más para la colección dentro de un álbum que roza la perfección. El grupo triunfaba en la época más en Europa que en su propio país, y era en los festivales veraniegos donde se veía la devoción de muchos seguidores de la banda.

El tercer álbum, “Soul Searching Sun” baja el nivel de forma considerable, sobre todo porque la música es más rock alternativo standard y adolece de cierta dureza, si bien temas como el single “Weeds” sobresalen. Muchas veces se habla de ese difícil tercer álbum, que en este caso debería haber consolidado a Life Of Agony dentro del estrellato y en cambio trajo consigo la marcha de Keith del grupo (el batería Sal ya lo había dejado anteriormente). Su sustituto no podía ser más desafortunado, el ex-Ugly Kid Joe Whitfield Crane, que no pintaba nada en esa banda.

Finalmente los cuatro miembros originales se reunirían de nuevo en 2003 para grabar un DVD en directo que renovó el interés por parte de mucha gente que no les había olvidado, y en 2005 publicarían un álbum correcto, “Broken Valley”, que les permitiría seguir girando hasta finales de la década. Sin embargo, sin noticias de nuevos temas, con cada vez menos actividad en directo y con Keith centrado en su carrera en solitario, la llama se ha ido apagando y parece que Life Of Agony, confirmado por los protagonistas, a día de hoy no existe.

Keith por su parte ha sufrido una gran transformación, puesto que se ha convertido en mujer y se llama Mina Caputo, pero creo que la buena de Mina merece una entrada por sí misma, os dejo con un video del festival belga del Graspop de 2007, donde tuve la suerte de presenciar este pedazo de show de Life Of Agony.

One-hit wonders: Limahl y “Neverending Story”

Vuelvo hoy al tema de los one-hit wonders, que comencé unas cuantas entradas atrás, con uno de los mayores éxitos de la música de los ochenta: Limahl y su “Neverending Story”.

He pensado en hacer esta entrada por dos razones: primero porque hace poco una compañera de trabajo, más jovencita ella, me comentó “me han regalado este libro llamado “La Historia Interminable” que va de esto…” y otro compañero y yo saltamos con “¡ese libro es un clásico entre los que crecimos en los 80, no necesita presentación!!!” y le pregunté si conocía la canción… así de primeras no, pero bueno, tampoco de primeras conocía el “The Final Countdown” de Europe; la segunda razón es más simple, y es que hoy estaban dando en la televisión la película, otro exitazo, en este caso de taquilla, y he pensado “pues hagamos una entrada de un one-hit wonder clarísimo”.

Así pues al señor Limahl siempre le recordaremos por el tema central de la banda sonora de “La Historia Interminable” y también por ese peinado absolutamente ochentero, que hoy en día… bueno, pues eso. Limahl era el cantante de un grupo ochentero británico llamado Kajagoogoo, al cuál también podríamos considerar unos one-hit wonders de la vida si alguien es capaz de nombrar otra canción que no sea “Too Shy”, pero sería su antiguo líder, al que por cierto despidieron por teléfono, el que alcanzaría el éxito masivo merced a la ganadora combinación libro-película-canción.

El tema lo tenía todo para ser un éxito: primero el libro de Michael Ende había sido un superventas el año anterior, y aunque la película fue una pequeña decepción en términos de taquilla, traía suficiente inercia para hacer triunfar a la banda sonora, a cargo de Giorgio Moroder principalmente. Para la historia quedarán los personajes de Bastian, Atreyu (con cierto grupo de metalcore nombrado tras él) o el dragón Fújur.

Curiosamente este es un tema que no llegó al número uno de las listas de éxitos ni de su natal UK ni de USA, pero sí que ha quedado como una clásico absoluto de los 80s, y es una canción que cada cierto tiempo vuelve a estar de actualidad bien en una nueva versión, bien porque el propio Limahl reaparece cada cierto tiempo con o sin Kajagoogoo… en fin, el tipo de cosas que trae consigo ser un one-hit wonder. 

Festival musical de cine online

Ok, parece que el título de la entrada pueda llevar a confusión, pero esta mañana he leído en El Confidencial sobre esta iniciativa llamada Filmin Music Festival y no he podido resistirme. Al principio he pensado que merecería la pena ver la película “Auto” de la que hablaban, pues parece que trata sobre los temas relacionados con la industria musical que me interesan y que voy comentando por aquí. No es que Vetusta Morla o Jero Romero de los Sunday Drivers me interesen demasiado musicalmente, pero quizás sí lo que tienen que contar.

La verdad es que lo siguiente que he pensado ha sido “luego me la bajo”, pero luego he leído la iniciativa del Filmin Music Festival y he visto lo que me ofrecían: nada menos que 37 películas para ver en 30 días (y eso que como no me he enterado hasta hoy, ya voy tarde jeje) relacionadas con la música y categorizadas en modo festival. “Auto” es una de las cuatro que sólo están disponibles aquí como estrenos exclusivos, pero he echado un vistazo a las demás y: Ramones… bien, por supuesto; George Harrison… mmmm, seguro que a mi mujer le interesa; Standstill… les tengo la pista perdidísima desde que eran un grupo de post-hardcore, pero seguro que es interesante; una peli sobre el colgado de Genesis P-Orridge… me puedo esperar cualquier cosa; el “Some Kind of Monster” de Metallica… perezón que ni lo compré a 5 libras, pero venga… total a pagar… 7€. Por el precio de una copa de garrafa en Madrid tengo una peli todas las noches de aquí al 15 de Agosto, y además estoy apoyando este tipo de iniciativas, que son el futuro del cine. ¿Y lo mejor? Nada de tonterías de complicadas subscripciones ni de abonos anuales, ¿lo quieres? ¡pues ahí lo tienes!, y a un precio que anima a pagar… ¡¡¡una hora de mi tiempo vale mucho más que esos 7€!!!

Ya comentaré más adelante qué tal ha ido todo, por ahora el único pero es que no me he podido registrar con la cuenta de Facebook y he tenido que hacerlo en Filmin, no es grave. Veremos también cómo es el tema de las versiones originales y los subtítulos, que la de los Ramones parece sólo disponible en versión original con subtítulos sin posibilidad de quitar estos… seguiremos informando desde el festi.

La banda sonora de la cultura gótica: El Cuervo

Después de revisar “Singles”, hoy vamos con otra fabulosa banda sonora que nos deparó la primera mitad de los 90, hablo de “El Cuervo”. La película la verdad es que ha acabado conviertiéndose en un film de culto, particularmente entre diversos colectivos y tribus urbanas góticas, y para el gran público es sobre todo conocida por la muerte durante el rodaje de su protagonista Brandon Lee, el hijo del maestro de las artes marciales en el séptimo arte, Bruce Lee.
La muerte de su protagonista supuso la mejor acción de marketing para la película, que escaló al primer puesto del box-office el fin de semana de su estreno, y puede que en cierta parte ayudara a popularizar la música que la acompañaba.
De todas formas la banda sonora es una maravilla en sí misma: The Cure aportan uno de los mejores temas de su carrera con la inédita “Burn”, que se convierte en el himno oficial de la película, y Nine Inch Nails hacen una buenísima versión del “Dead Souls” de Joy Division; la oscuridad y el ambiente gótico de ambos temas ya de por sí justifican la escucha de esta recopilación, si bien a nivel comercial es “Big Empty” de Stone Temple Pilots, ganadora de un Grammy, la más destacada. Para mi gusto un temazo, pero creo que los temas de los Cure y NIN encajan mucho mejor con la atmósfera tan gótica y en cierto modo industrial de la película.

La de Nine Inch Nails no es la única versión del álbum, puesto que Pantera se atreven con “The Badge” de los desfasadísimos punk-rockers de Portland, Poison Idea, y Henry Rollins hace lo propio con “Ghost Rider” de los neoyorquinos de la no wave, Suicide.
Además, los poderosos Helmet aportan Milquetoast, un temazo de su seminal álbum “Betty” y Rage Against The Machine, otro nombre absolutamente fundamental en aquellos años, estaban presentes con “Darkness”, un tema que regrabaron para la banda sonara y que aparecía en su demo, aunque no había formado parte de su famosísimo álbum debut. Otras formaciones como Violent Femmes o The Jesus And Mary Chain aportan buenos temas, siendo los más flojos para mi gusto My Life With The Thrill Kill Kult (unos imitadores de Ministry) y Machines Of Loving Grace, otro grupo industrial a lo NIN.

Así pues, una banda sonora de música bastante oscura y alternativa o metálica, que conjuga muy bien grandísimos éxitos con curiosidades, versiones y canciones menos populares pero de calidad. Como me costaba decidir qué video poner, si el de los Cure o el de mis adorados Helmet, pues tocan los dos 😉

In Memoriam?: Richey James Edwards, el alma de Manic Street Preachers

El post de hoy está escrito por Magenta en un ejercicio de bloguera invitada

Un grupo, cuatro integrantes, un alma. En 1986 cuatro compañeros de colegio de Blackwood, Gales, deciden formar un grupo. Uno de ellos abandona en el 88, y se quedan los que hoy conocemos: James Dean Bradfield a la voz y guitarra, Nicky Wire al bajo, Sean Moore a la batería. Pero les faltaba algo. Pronto se fijaron en su chófer, un extraño y trastornado jovencito, recién licenciado en historia política, que había sugerido algunas letras y ciertos diseños para sus carteles promocionales. Este jovencito era Richey James Edwards. Apenas tenía talento musical, pero le pusieron a tocar la guitarra rítmica (o más bien a hacer que la tocaba en los conciertos), y se convirtió en el frontman del grupo, decidiendo la dirección que su música debía tomar, el estilo que debían lucir, el discurso general antes el público, y por supuesto, las letras de todas sus canciones. Teóricamente las escribía junto con Nicky Wire (una versión descafeinada de Richey), pero si comparamos las letras de los primeros discos con las de los siguientes, no es difícil saber quién llevaba el peso principal.

Richey James Edwards - 4 realRichey dotó al grupo de una imagen transgresora, controvertida, con tremenda carga política, andrógina, glam, feminista y todo sea dicho, un pelín terrorista. Llevaban camisetas con el logo “All Rock and Roll is Homosexual”, cuando no estaba excesivamente bien visto hacer semejantes afirmaciones. Llevaban uniformes militares, y colaban la hoz y el martillo en lugares bien visibles de su iconografía. En el 91, al ser cuestionado sobre su autenticidad por Steve Lamacq, redactor de NME, Richey se escribió con una cuchilla las palabras “4 Real” en el brazo, por lo que necesitó hospitalización y 18 puntos.

La verdad es que este acto cuadraba perfectamente con su personalidad. Sufría tremendos episodios depresivos, se negaba a enamorarse (decía que no hubiera sido honesto), leía a Sylvia Plath, Rimbaud y Dostoyevski, y hablaba abiertamente sobre sus conductas autolesivas (se apagaba cigarrillos en los brazos y se producía profundos cortes en el cuerpo). Era tan abierto sobre el tema, que incluso recibía juegos de cuchillos de sus fans. Era alcohólico y adicto a las drogas, pasando largas temporadas en rehabilitación. Era cuestión de tiempo que toda esta bomba de relojería estallara, y después de unos meses en las últimas, negándose incluso a comer, ingresó en un psiquiátrico. Al ser dado de alta, se fue de gira por última vez, junto con Suede y Therapy?. Su penúltimo concierto, en Diciembre del 94 en Londres, es legendario – el grupo acabó el show destrozando su equipo y el sistema de iluminación de la sala, incitados por Richey.

En Enero del 95, el mismo día en que debía viajar con Bradfield a Estados Unidos para un tour promocional, desapareció. Tenía 27 años, la misma edad en la que murieron otras almas trastornadas como Kurt Cobain, Jimi Hendrix o Jim Morrison. Había expresado abiertamente que no quería irse de viaje, y había sacado unas 2000 libras en efectivo de su cuenta. Fue visto en distintos lugares de su infancia en las semanas siguientes. En Febrero la policía encontró su coche abandonado cerca del Severn Bridge, un puente que tiene fama por ser el sitio de elección para muchos suicidas. Sin embargo, no se encontró ningún cuerpo, y la gente que le conocía negó rotundamente que pudiera ser una posibilidad. Desde entonces, ha habido varios supuestos avistamientos en distintos lugares del mundo, y sus propios compañeros dicen que no creen que haya muerto. Además, existe una leyenda que dice que una cuarta parte de las ganancias de los Manics van a parar a una cuenta secreta…. En 2008 fue declarado presuntamente muerto, pero sin ninguna evidencia de que así sea.

Mientras fueron cuatro, publicaron dos discos excelentes – Generation Terrorists y Gold Against the Soul. Richey también fue responsable de un tercero bastante potable: The Holy Bible, aunque se nota que aquí ya estaba en plena espiral de autodestrucción (poco después ingresaría en el psiquiátrico). Había ideado un cuarto disco, que según dijo, iba a ser un cruce entre Pantera y Nine Inch Nails, con toques de Screamadelica. Antes de empezarlo, desapareció, y en su lugar los Manics publicaron Everything Must Go, que les supuso el primer éxito comercial. A partir de ahí, han sido bastante prolíficos en su obra y con bastante éxito comercial y de crítica… aunque perdieron el toque que les hacía ser un grupo de culto, para convertirse en otro grupo más del mainstream. Hay algunos temas bastante dignos, como If you tolerate this your children will be next, The Everlasting, Let Robeson Sing o Autumn Song, pero ninguno está a la altura de ninguno de los 18 temas del Generation Terrorists. Por Dios, comparadme Motorcycle Emptiness con Your Love Alone is not Enough.

Os dejamos con uno de sus temas – y videos – más representativos.
Qué grande fuiste, Richie.